Los billeticos en la ventana

FRONTERA. Es la colombo venezolana. Desde el cierre de la frontera la situación ha empeorado. Me fui hasta la zona de la aduana de San Antonio del Táchira. Tomé un carro por puesto, para aprovechar la travesía y ver lo que desde los vehículos particulares no se observa. El carro, de una línea de transporte autorizada, estaba casi destartalado. Ni soñar con aire acondicionado ni asientos en buen estado. Todos en el carro íbamos en silencio. Nos vamos acercando a la alcabala de Las Dantas, entre los municipios Junín y Bolívar. El chofer toma tres billetes de 100 y uno de 50. Los dobla lo más pequeño que puede hasta que queda apenas un cuadrito. Coloca ese bultico prensado en la ventana, entre el vidrio y el metal. Nos paramos en la alcabala. Un joven militar se acerca y saluda con un gesto de cabeza. Observo que es joven y atractivo, cuando se asoma levemente a mirar a los pasajeros; colocando la mano sobre la ventana toma el bultico de billetes, cerrando el puño y diciendo: siga. Luego el militar se voltea hacia una papelera de plástico verde, vieja y sucia, que está justo en la isla, debajo del techito que hay allí. En ella tira el bultico de billetes. Y así sucesivamente pasan cientos de vehículos y transcurre el día, con él y con los otros militares, que al final se reparten el botín que hay en la papelera envejecida. Más que sorpresa, uno siente asco. Es una danza de delincuentes entre quienes pagan y quienes reciben. Aquellos militares que deshonran el uniforme, aquellos contrabandistas que pagan para corromper a quienes tienen la responsabilidad de cuidar nuestra frontera. Cada uno de los cinco pasajeros paga Bs. 80 por el viaje: en total el chofer recibe Bs. 400. ¿Qué ganancia tiene si le paga Bs. 350 al militar? ¿Qué paga allí? Ah, lo que paga es que el militar no le saque combustible al vehículo. El chofer, al pasar el puente internacional, vende allí la gasolina, obteniendo miles de bolívares diarios. Permitir el paso de las gandolas, cavas y camiones, tiene otro precio.

COMBUSTIBLE. Es un acto de inmoralidad pública. La observamos cuando con una manguera los militares sacan la gasolina a ciertos vehículos. Alegan que hay orden de no llevar los tanques llenos al otro lado de la frontera. ¿Qué hacen con la gasolina retenida? Tienen un par de bidones de gasolina con agua, por si acaso los inspeccionan. Así alegan que el combustible fue destruido. La verdad es que la mayoría del combustible pasa a territorio colombiano en vehículos de los militares o de sus grupos de apoyo.

EJÉRCITO. Es a unos metros antes del puente internacional Simón Bolívar, que tiene dos canales en ruta hacia Colombia. En razón de las críticas contra la Guardia Nacional, instalaron allí a funcionarios del Ejército. Ahora la cosa es peor. Los militares se dividieron los canales y el negocio. En el de la izquierda cobra la GNB y en el de la derecha el Ejército. Eso está sincronizado desde mucho antes de entrar a la primera gran alcabala, la de Peracal. El que ya pagó a la GNB va por la izquierda y sólo menciona una clave que le dio un “mosco” cuando pagó. Y los otros por la derecha ya pagaron al Ejército. Todos los días pasan por allí una 12 gandolas sin chuto, sólo a llevar gasolina al otro lado de la frontera. También, cientos de motos. Ni un moscardón hace ruido ante el desangramiento progresivo de la patria.

CAFÉ. Es ese sabroso líquido con el que casi siempre acompañamos el desayuno y las tertulias. Hasta llegar a la taza ocurre un larguísimo proceso. El factor más importante es el caficultor, el que siembra y cosecha. Ese proceso está en grave crisis. La producción 2014 – 2015 ha venido descendiendo a causa de fenómenos naturales y de que se contaminaron enormes sembradíos con la roya del café. Los caficultores claman porque el Gobierno los asista con un bono de subsistencia, porque no tendrán cómo saldar las deudas pendientes ni cubrir los costos de producción del mantenimiento de los cultivos. Tendrán que volver a renovar sus plantaciones con variedades que resistan a la roya; eso significa unos tres años de espera hasta que la cosecha se haga comercial. El Ministerio de Agricultura y Tierra debe analizar la estructura de costo del café y se llegue a un precio que compense dichos costos y que estimule al caficultor.

CAFEA. Es la empresa de Café en Rubio. El gerente encargado nos dijo que ellos sólo venden en jornadas, a través de los consejos comunales. Es falso. Hay un negocio montado con la venta del café. Usted no consigue el vital producto en cualquier lado, ni del municipio ni del Táchira; donde sí hay en cantidades es al otro lado de la frontera. El gerente explicó que al personal le venden un paquete de 5 kilos mensuales.

MILITARES. Ocurre en el Ministerio del Interior Justicia y Paz. Ahora hay cerca de 80 uniformados ocupando cargos en ese ministerio. No es solo una militarización del organismo. Hay un regreso de la gente de Soraya el Ackhar. Lo peor es que han nombrado a funcionarios que habían sido destituidos del ente. Entre ellos a Pablo Fernández, secretario general del Consejo General de Policía. A Henry Ruiz, Director General en Visipol. Fernández era profesor y fue coordinador en la UNES. También estuvo, sin mucho éxito, en la comisión de desarme y fracaso, donde se limitaron a cambiarle el uniforme a los funcionarios. Fue director general de servicios de policía, pero no hizo una sola intervención de ningún cuerpo policial ni atacó a ninguna de las mafias policiales. En el Consejo General de Policía es donde hacen los ascensos y adecuaciones, y es ahí donde está una mafia que tiene denuncias de haberle puesto precio a los ascensos. Eso hizo que estando Rodríguez Torres de ministro tuvo que repetir ascensos en policías como la de Amazonas, San Diego y otras 6 más. Servicios de policía en Visipol es la unidad que hace las intervenciones e inspecciones a los cuerpos de policía. Allí va Henry Ruiz, que es un comisionado de la policía del municipio Sucre, Miranda. A él lo sacaron de este cargo porque cada vez que iba a las inspecciones, se iba a comer y a reunirse en privado con los directores de policía, aún cuando lo tenía prohibido. La UNES tuvo un cambio positivo con la entrada de Ronald Blanco La Cruz.

ADELSO. Es el profesor González Urdaneta. Él y su familia sufrieron un secuestro exprés, ya tan común en el país y especialmente en Caracas. El ex comisionado presidencial contra la corrupción fue lanzado de un vehículo en marcha, resultando gravemente herido. Ya está fuera de peligro y restableciéndose de manera satisfactoria. Adelso no sólo es un hombre de larga trayectoria política sino de intachable moral y principios éticos. Muy amigo de mi familia, lo fue también de mis padres ya muertos. Desde esta columna le manifestamos públicamente nuestro aprecio y respeto, le deseamos una total recuperación y abogamos porque no haya ningún otro venezolano que viva tan amargo momento.

BORGES. Es Jorge Luis, el poeta de la irreverencia, de la pasión profunda y la verdad descarnada. Fue él quien un día escribió: “Habré de levantar la vasta vida/ que aún ahora es tu espejo:/ cada mañana habré de reconstruirla./ Desde que te alejaste,/ cuántos lugares se han tornado vanos/ y sin sentido, iguales/ a luces en el día./ Tardes que fueron nicho de tu imagen,/ músicas en que siempre me aguardabas,/ palabras de aquel tiempo,/ yo tendré que quebrarlas con mis manos./ ¿En qué hondonada esconderé mi alma/ para que no vea tu ausencia/ que como un sol terrible, sin ocaso,/ brilla definitiva y despiadada?/ Tu ausencia me rodea/ como la cuerda a la garganta,/ el mar al que se hunde”.

ÚLTIMA HORA

  • La lista de los coordinadores del CLEF es un insulto a los trabajadores y gente decente de Falcón. La mayoría, una manada de vagabundos que nunca han trabajado. Unos renunciaron apresuradamente.
  • Orgullo tachirense. El historiador Pascual Mora, 2do lugar del Premio Nacional de Productividad Académica de los núcleos de los Consejos de Desarrollo Científico Humanístico y Tecnológico de las universidades venezolanas. Felicitaciones.