Rosario Parmigiani encadenada en el aeropuerto

Rosario Parmigiani es hija del fallecido empresario Carlos Parmiagini. Desde hace 17 años su familia tiene una almacenadora en el Aeropuerto de Maiquetía, Corporación PG. La concesión se vence el 15 de octubre y siempre había sido renovada automáticamente. La normativa legal establece que para no renovar la concesión el Instituto Autónomo Aeropuerto de Maiquetía debe notificárselo con un mes de anticipación. Pero el 9 de octubre le llegó a la empresa PG una comunicación diciéndole que tiene unos días para desalojar porque no le será renovada la concesión.
Detrás de esta medida que deja sin empleo a 250 trabajadores hay una mano peluda. “La idea es sacarnos a nosotros para dárselo a otros privados”, dice Rosario, quien en defensa de la empresa de su padre decidió encadenarse en solidaridad con los empleados de la Corporación PG.
Lo extraño es que el IAAIM no quiere decir quiénes ocuparán la sede de la almacenadora. Eso podría indicar que detrás de esa medida haya intereses oscuros.
Los Parmigiani siempre han estado identificados con la revolución Bolivariana. Tanto su padre como Rosario tenían estrecha relación de amistad e identificación político partidista con la extinta líder de la UPV, Lina Ron.
Lo grave de la medida que tomó el IAAIM es que entre los 250 empleados hay mujeres embarazadas, 11 discapacitados. En este momento les acaban de quitar la energía eléctrica del lugar para obligarlos a salir de la zona donde están en resistencia.
Cuando la Guardia Nacional Bolivariana se presentó al lugar, Rosario Parmiagiani se encadenó al lugar y se arrodilló pidiéndole a los uniformados que tuviesen compasión de esos trabajadores que de quedarse cesantes ahora se quedarán sin nada para llevar a sus hogares y tendrían la más amarga de as navidades.
Ellos allí no tienen dónde bañarse, han permanecido desde el viernes pasado en carpas, en un acto de resistencia y ahora lo único que pueden comer son las reservas de pan que les quedan, porque a veces les permiten entrar y salir, pero otras veces no.
Quizás lo significativo es que ese almacén es el único que queda en rampa 1, que es la área primaria del aeropuerto. Todo lo que salga o entre de un avi{on podrá ser visualizado desde ese lugar.
La excusa que le da el militar Jefe de Comercialización del IAAIM, mayor Salas es que “son órdenes superiories”. Él junto con Avelina Franco (jefa del Departamento Legal del Instituto Aeropuerto de Maiquetía), tienen 5 meses de haber tomado los cargos. Ahorita permanecen en el interior de un autobús bien acondicionado, presionando a los trabajadores de la Comercializadora PG. El director del IAAIM es Sergio Silvio Prato, quien no ha hecho presencia por el lugar. Y mucho menos el ministro para Transoprte Acuático y Aéreo M/G Giuseppe Yoffreda Yorio.
Las autoridades del IAAIM le dicen a los empleados que si entregan a su jefe, ellos podrían hablar con la nueva almacenadora para que los incluya en nómina.
Ayer jueves las autoridades del aeropuerto trataron de impedir la salida de una carga de medicina desde la almacenadora PG, corriendo el riesgo que ese material se echara a perder. Gracias a la presión de varias personas, entre ellos gente del pueblo de Vargas, tuvieron que soltar la carga.

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