“Hasta que lo ordene mi comandante”

CNE. Es el Consejo Nacional Electoral, ente rector de los procesos electorales. Me designa miembro de mesa en el centro de votación 180601020, mesa Nro. 2. Desde mediados de octubre el CNE no abrió las exenciones. La Junta Electoral Principal del Táchira se negó a recibir los documentos alegando que “sólo vía on line”. Aunque debí cambiar mi tradicional itinerario los días de elecciones, me presente al Grupo Sucre para la firma de la credencial y el curso respectivo. Primera falla: El curso es superficial, apenas cubre algunos aspectos y por supuesto allí no preparan a nadie contra la enorme maniobra que hay en el centro electoral. Luego supe por cientos de testimonios que mi historia no es la excepción.

6D. Llegué a las 5AM a mi mesa 2. Para mi asombro no hay proceso formal. Ya el operador de la máquina, José Sanabria, los dos testigos (Aleida Guerrero PSUV y Madelen Moncada MUD) y dos miembros suplentes habían destapado caja, bolsas, etc. sin ninguna rigurosidad. Al pedir que se identifiquen, apelo al Reglamento del CNE para las Elecciones Parlamentarias 2015, y expresó mi descontento ante el hecho que los testigos de los partidos estén usurpando la función de los miembros de mesa. Poco después llega el presidente de la Mesa, Ángel Hidalgo, igualmente desconcertado ante aquella escena. Queríamos que la gente votara en orden y a tiempo, así que proseguimos. Se hicieron las pruebas, se organizó todo y se me designó como secretaria, dos suplentes como Miembro A (Omar Pabón) y Miembro B (Oscar Carvajal). La coordinadora del centro, tiró una moneda y así una testigo del Psuv (Elizabeth Lozada) quedó como miembro de Reserva.

CAPTAHUELLAS. Se inicia el proceso de votación a las 6:03 AM. Con el primer votante la máquina no responde. El operador (OSI) lidia con ella; llega otro operador (TS). A los 40 minutos el presidente de la Mesa anuncia que notificara al CNE por el número y clave respectiva, como lo indica el reglamento. Le comento al Presidente que según el reglamento, pasada hora y media, y si el CNE no ha sustituido la máquina, debemos proceder a la votación manual. El CNE le da al presidente un Nro. de reporte. Los operadores se resisten a traer una nueva captahuella. La coordinadora del Centro pide esperar. Y para colmo se presenta un teniente del Plan República, que entró a nuestra sala de votación como “Pedro por su casa”. El teniente Gómez dijo que sólo se podía proceder a traer nueva máquina o a la votación manual si “su comandante” lo ordenaba. Le dije que estaba en un error, que esto no es un cuartel, que las elecciones son un proceso civil y que nuestro “único comandante es el reglamento y la Ley”. Los electores abarrotan la fila en las afueras del centro de votación, protestan, quieren votar. El operador TS decide ir a cambiar la máquina. Se tarda más de una hora, cuando el sitio de resguardo de material está a solo minutos. A las 9 AM anunciamos que es hora de proceder al voto manual. Y en un minuto apareció el técnico con la nueva máquina.

GRAVE. Entre las fallas más graves, está el hecho de que la batería, a la cual va conectada la máquina está descargada. “Como la luz bajó, la captahuellas se reprogramó”, fue la excusa. Llegan funcionarios de la electricidad y la coordinadora del centro ordena, a las 9 y 20 AM, que se apaguen las máquinas para que revisen el bajón de luz. Por fin arranca el proceso. Todos los miembros de mesa aportamos, nos apoyamos, trabajamos sincronizadamente para que el proceso avance correctamente. No hubo mayores incidencias.

ASISTIDO. Empezó a aparecer mucho votante con acompañante. El centro de información no cumple con la ley y asigna voto asistido a numerosas personas. Hacemos la observación, pero nada pasa. Llega un hombre de más de 30 años con una mujer de 25. El presidente se niega a aceptar ese descaro. “Es que yo no sé votar”, dice el grandulón. La coordinadora del centro nos pide consideración: “todos aquí nos conocemos y sabemos que esa es su esposa”. Argumento que en el reglamento está claramente establecido cuándo es un voto asistido y que la ley no es un chicle para estirarla a conveniencia. El grandulón votó sin la mujer. Le pido a la coordinadora que si el centro de información viola la ley, nosotros no se lo vamos a permitir. Misteriosamente no volvieron a aparecer más votos asistidos, a excepto del justificado de una dulce anciana con su nieta. Cada cierto tiempo los funcionarios del Plan República violentan nuestro recinto para pedir cuántos votantes van. “Es para mi comandante”.

CIERRE. A las 5:15 PM ya no tenemos electores en cola. A las 6PM apelamos al reglamento. El presidente debe constatar, con un funcionario del Plan República, que no hay electores y notificarlo a los miembros de mesa para proceder al cierre del acto de votación. La coordinadora del centro dijo que no se podían cerrar aun. Reclamamos airados y el teniente del Plan República dijo que no se cierran porque su comandante aun no lo ha ordenado. El operador del CNE alegó que él no cierra hasta que no le envíen un mensaje de texto. “Los que han trabajado en otros procesos saben que eso es así”, dice para justificar su incumplimiento a la ley. Entendimos que eso de que el presidente es la máxima autoridad de la mesa, es una mentira. El mecanismo está montado para que el CNE haga lo que mejor le parece. Hay un acuerdo entre los coordinadores de centro, los operadores de mesa y el Plan República para aplicar normas paralelas. Cuando le reclamo al teniente la violación descarada de la Ley por parte del Plan República, un número importante de militares se me acerca en actitud amenazadora. ¡Lo único que tengo en la mano es un lapicero! Ellos tienen sus armas largas. A esa hora, luego de 13 horas de tensión, presión y trabajo, lo único que queremos es que el proceso de votación termine en paz. Le pregunto al teniente: ¿Cuál es su nombre, ya que no lo lleva visible? Responde con otra pregunta: “¿Para qué? No se lo voy a decir. Y para que lo sepa la orden viene de mi general Martínez Stapolionis”. “Teniente, -le respondo- lo único que quiero saber es quién le dio a usted la orden de violar la Constitución, la Ley y el reglamento”. A las 6:20 PM se cierran las mesas. Cerca de las 8PM entregamos material, actas y todo lo que es necesario al funcionario del Plan República. Otra orden militar impide que nos retiremos del centro hasta tanto todas las mesas hayan entregado. Otra vez protestamos, hasta que se nos abre la puerta para salir. El teniente me confiesa que se llama Gómez y yo le confieso que el general Martínez no dio la absurda orden. El teniente sonríe.

BÉCQUER. Es Gustavo Adolfo, ese maravilloso poeta, que murió el 22 de diciembre de 1870 a los 36 años de edad y que un día escribió: “Alguna vez la encuentro por el mundo,/ y pasa junto a mí;/ y pasa sonriéndose, y yo digo:/ -¿Cómo puede reír?/ Luego asoma a mi labio otra sonrisa,/ máscara de dolor,/ y entonces pienso: – Acaso ella se ríe,/ como me río yo”.

Última Hora

  • Es positiva esa decisión del presidente Nicolás Maduro de que los militares regresen a los cuarteles. Buena para la democracia y buena para la FANB.
  • Personal retirado el 01/08/15 de la Fuerza Armada por “permanencia en el cargo”, nada que les depositan lo que les deben.
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  • Feliz Navidad y que Jesucristo bendiga a nuestro país.