Los presos del Sebin

POLICÍA. Es la política del Gobierno llamada Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).  Hace más de un año les dije que allí tenían su propia Ley. No importa si el detenido tiene boleta de excarcelación firmada por un juez. No sale si el Sebin no quiere. No sale si previamente no paga una alta suma en dólares; el encargado del trámite y negociación es Walid Mackled. Ahí no cumplen órdenes de autoridades competentes, sea traslado, liberación o envío a centro asistencial. Hacen detenciones sin orden previa o los someten a torturas incluyendo la incomunicación, negándole el derecho a ser asistido por sus abogados y atención de sus familiares. Allanan viviendas sin orden de cateo. Entonces, no es cualquier cosa la muerte del concejal apureño Carlos Andrés García. Inaudito que el Tribunal Supremo de Justicia dé una explicación poco convincente del hecho, ante un país indignado y asombrado. Fue en el Sebin donde se empezó a implementar la perversa medida de incomunicar a un detenido de 30 a 45 días dizque para “acostumbramiento”, violando el Principio Universal de los Derechos Humanos y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Otros cuerpos de seguridad aplican la norma. Lo que sucede en el Sebin es parte de la división del poder que hay entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.

RAMOS. Es Alfredo, el alcalde de Barquisimeto. Fue detenido cuando el TSJ determinó que era responsable por no impedir las protestas en su municipio. El burgomaestre cayó en las garras de las cárceles controladas por los cuerpos de Inteligencia. Alfredo fue traído al Sebin. Fue incomunicado y le aplicaron, como a todos los presos por razones políticas, no recibir visitas o comunicarse con sus abogados, hasta 30 días después. Alfredo es un buen dirigente. Lo conocí en el Congreso, siempre preocupado por los problemas sindicales. Es injusto tenerlo detenido y sin atención médica necesaria.

GNB. Es la Guardia Nacional Bolivariana. Su comandante general ordenó sustituir a los guardias en todas las alcabalas. Eso fue después de una reunión que el presidente de la República sostuvo con productores, quienes se quejaron de que en las alcabalas eran matraqueados quitándoles productos o solicitándoles dinero. Lo que no le dijeron a Maduro es que los guardias son obligados a matraquear porque los jefes de comando de zona exigen una tarifa semanal a cada alcabala. Eso se llama El Pote. En cada alcabala están los poteros, quienes recogen el dinero respectivo. Por ejemplo, en la alcabala La Caramuca de Barinas, el vial Punta de Piedra, el peaje tienen que llevar el dinero exigido. “Eso no va salir de nuestro bolsillo –comenta un guardia- que le jalen las orejas a la alta jerarquía, que es de donde vienen las órdenes”.

MILITARES. Fue en la sesión de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Se presentaron tres militares venezolanos en el exilio, ante el ex fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo. El MG (Ej) Hebert García Plaza, ex ministro de Transporte Aéreo de Nicolás Maduro, dijo que en la estructura informal de mando el MG (GNB) Antonio Benavides Torres le respondería directamente a Cilia Flores. Mientras que el director del Sebin, MG (Ej) Gustavo González López lo haría ante Diosdado Cabello, tal como sucede con la cadena de mando en Ramo Verde. Dijo que cuando el Comandante en Jefe de la FANB activa un plan militar establece a su vez un objetivo militar que se convierte en enemigo, que según García Plaza, en el caso del Plan Zamora fueron civiles “guarimberos”. El capitán Igor Nieto denunció el uso de la Fuerza Armada con fines políticos, reuniones secretas (2003-2005) entre el ex comandante del Comando Unificado de la Fuerza Armada (CUFAN), el ex presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) Francisco Carrasquero y Jorge Rodríguez, para que el Plan República ordenaran la apertura o cierre de centros electorales con intención de favorecer al Gobierno en los resultados. Criticó el uso de la justicia militar para enjuiciar a civiles y que la jurisdicción militar esté controlada por el presidente de la Corte Marcial, quien junto con fiscales y defensores militares, recibe órdenes del ministro de la Defensa.  El teniente coronel José Gustavo Arocha expuso haber sido perseguido, hostigado y torturado; aseguró que le sembraron dinero para incriminarlo como financista del terrorismo. Dijo que el general González López lo visitó en La Tumba, para que declarara contra Pedro Mario Burelli, Antonio Ledezma y María Corina Machado.

BORGES. Es Jorge Luis, el irreverente poeta argentino. Fue él quien un día escribió: “Antes yo te buscaba en tus confines/ que lindan con la tarde y la llanura/ y en la verja que guarda una frescura/ antigua de cedrones y jazmines./ En la memoria de Palermo estabas,/ en su mitología de un pasado/ de baraja y puñal y en el dorado/ bronce de las inútiles aldabas,/ con su mano y sortija. Te sentía/ en los patios del Sur y en la creciente/ sombra que desdibuja lentamente/ su larga recta, al declinar el día./ Ahora estás en mí. Eres mi vaga/ suerte, esas cosas que la muerte apaga”.

HÉCTOR. Es Rodríguez, joven candidato a la gobernación de Miranda por el Psuv. Es un “pico de oro” como dicen en mi pueblo a quien tiene el arte de la palabra. En la presentación del Plan de Seguridad como su propuesta de gobierno, destacan dos cosas. Presentó cifras de inseguridad del estado Miranda, que no se sabe de dónde saca, porque hace tiempo no se conocen esas estadísticas. Los primeros vetados para tener acceso a información de sucesos fuimos los periodistas. No hay estadísticas oficiales sobre asesinatos, secuestros, extorsiones y menos de asaltos, robos o atracos, ya que los cuerpos policiales no reciben denuncias de estos últimos delitos. Las cifras de inseguridad más recientes son del año pasado cuando la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, las dijo en su cuenta al país. Ese fue uno de los incidentes que la enfrentó al gobierno nacional. Y lo segundo es que su discurso es similar al del entonces candidato a la gobernación del Táchira, José Gregorio Vielma Mora. En aquel entonces el gobernador César Pérez Vivas esgrimía como excusa de su criticada gestión, la falta de recursos que le suministraba el gobierno nacional por ser un gobernador opositor. Héctor promete lo mismo que Vielma: mayor seguridad, no habrá problema con las misiones, abundantes recursos para el estado por las buenas relaciones con el gobierno nacional, buenas carreteras, mayor seguridad, etc, etc. Lo malo es que al término de la gestión de Vielma, las carreteras del Táchira son desastrosas. Por ejemplo, la troncal 5 tiene meses casi incomunicando al Táchira con el llano, por un derrumbe de borde de carretera; la vía Rubio-San Cristóbal, quebrada en varios tramos. Hoy se invierte de dos a cinco horas para surtirse de combustible en estaciones tachirenses. Lo único que ha crecido, además de la feroz inflación, es la industria del contrabando. Hoy es peor la atención en los hospitales. No hay tratamientos regulares para el cáncer o el Sida. No hay tomógrafo que sirva ni siquiera en el Hospital Central. Hay mayor pobreza. Tampoco existía la guerrilla Los Pelusos, que ha tomado a San Antonio del Táchira, pero sigue existiendo el territorio controlado por las FARC, el ELN y los paracos de Los Urabeños y Los Rastrojos.

Última Hora

  • Estos guyaneses sí son descarados. Consideran el reclamo venezolano, sobre el territorio en reclamación, como amenaza contra ellos.
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