martes, 30 de diciembre de 2025

La paz como excusa: fuertes críticas al mensaje de los Obispos por ambigüedad y falta de acción


El mensaje de la Conferencia Episcopal Venezolana duramente criticado


Sebastiana Barráez/ martes 30 de diciembre 2025

@SebastianaB

Tomado de Infobae

La sede de la Conferencia Episcopal en Caracas

La reciente publicación de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) con motivo de la Navidad 2025 ha provocado opiniones encontradas entre fieles y líderes religiosos. Entre las voces críticas dos resaltan, la del exparlamentario Johnny Díaz Apitz para quien “cuando la Iglesia no denuncia con claridad, su palabra se convierte en coartada” y la del Fray Giovanni Luisio aseverando que “en Venezuela, decir la verdad es un acto de alto riesgo, pero el silencio no puede ser complicidad”.


Fray Giovanni Luisio, Caballero Templario Laico Consagrado de la Asociación Canónica de la Iglesia Católica Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, advierte sobre el riesgo de equiparar la violencia verbal de las víctimas con la de quienes ostentan el poder. 


Para Fray Giovanni Luisio, la paz no debe entenderse como ausencia de conflicto, sino como la presencia activa de la justicia. “Para el ciudadano que ha visto a sus hijos morir por una bandera o ser encarcelados por pensar distinto, la justicia no es un concepto abstracto, sino una urgencia vital”, enfatizó.  


El religioso subraya que, en un contexto donde decir la verdad implica riesgos, la prudencia es indispensable, pero advierte que el silencio no debe convertirse en cómplice de la injusticia. El pueblo venezolano, afirma, cuestiona cómo construir la paz cuando el diálogo se utiliza para ganar tiempo y los salarios permanecen en niveles críticos

El comunicado de la Conferencia Episcopal ha causado duras críticas.

“Tras innumerables intentos fallidos y burlas sistemáticas, el diálogo ha servido para que se ‘pateen’ acuerdos y se ignoren masacres”, agregó en referencia a los numerosos diálogos para superar la crisis venezolana, el último de ellos el Acuerdo de Barbados, que debía garantizar elecciones libres, pero finalmente su resultado no fue acatado por Nicolás Maduro.


En su llamado a los obispos, Fray Giovanni Luisio instó a que el mensaje episcopal trascienda la mera declaración de principios y se convierta en un compromiso activo con quienes sienten que la única paz ofrecida es la de los cementerios. “La verdadera paz es desarmada, sí, pero debe ser valiente para señalar la injusticia sin ambages”, sostuvo.  


Proteger al pueblo


Si bien reconoce la valentía del comunicado de la CEV al denunciar el empobrecimiento generalizado, la inflación y el sufrimiento de profesionales con salarios de miseria, advierte que “no podemos pedirle a un pueblo que ‘ponga la otra mejilla’ de manera infinita, si no hay una autoridad moral que denuncie, con nombre y apellido, a quienes causan el escándalo de la pobreza y la muerte”.  


El mensaje navideño, según Fray Giovanni Luisio Mass, debe ser bálsamo y denuncia. No basta con declaraciones de principios; se requiere un compromiso activo y valiente para señalar la injusticia y proteger al pueblo de quienes perpetúan la pobreza y la muerte.  

Fray Giovanni Luisio, Caballero Templario Laico Consagrado de la Asociación Canónica de la Iglesia Católica Orden de los Pobres Caballeros de Cristo.

Asimismo, el Caballero Templario subraya la importancia de colocar la dignidad humana por encima de intereses ideológicos y condena la mentira sistémica que ha marcado la historia reciente del país.  


No obstante, el mensaje episcopal enfrenta críticas por la ambigüedad en el uso del término “diálogo”, percibido por muchos como una herramienta de manipulación política. Tras múltiples intentos fallidos, el diálogo ha sido visto como un mecanismo para dilatar acuerdos y evadir responsabilidades ante graves violaciones de derechos humanos.  


En este contexto, se recuerda la advertencia del Papa Francisco: “Con el mal no se dialoga”. El pontífice fue claro al afirmar que dialogar con el mal es perderse.  


Finalmente, el llamado de Fray Giovanni Luisio es a que los pastores sean verdaderos protectores de su rebaño, fortalecidos por la mirada de Jesús, para enfrentar los desafíos actuales y no ceder ante los lobos disfrazados de diálogo.  

El exparlamentario del Partido Copei, Johnny Díaz Apitz crítico con dureza el comunicado de la Conferencia Episcopal de Venezuela.

Más preguntas que consuelo


Por su parte Johnny Díaz Apitz, ex parlamentario del antiguo Congreso de la República de Venezuela, considera que “cuando la Conferencia Episcopal Venezolana publica un mensaje navideño y lo coloca sobre el país como si fuera una manta de consuelo, lo mínimo que se espera es que esa manta no tape la herida, no esconda al agresor y no proteja al verdugo”.


En la Venezuela actual, el significado de palabras como “paz”, “diálogo” o “fraternidad” ha cambiado de manera inquietante. Ya no son solo conceptos nobles, sino banderas que pueden resultar peligrosas cuando son apropiadas por el poder y utilizadas como parte de la propaganda oficial. 


Lo que ha generado indignación en amplios sectores no es que los obispos hablen de paz, porque la Iglesia tiene ese mandato, sino que lo hagan con silencios y omisiones que resultan estruendosos. ¿Dónde quedaron aquellas enérgicas denuncias encabezadas desde Roma por el cardenal Baltazar Porras? Y por ello “fue atacado, insultado, vejado y ofendido”.


El escándalo radica en que el mensaje episcopal, tanto en su estructura como en su énfasis, termina ofreciendo una descripción de país ajena a la realidad. Dibuja, según Díaz Apitz, “un país que no existe, y más grave aún: termina siendo útil al poder que ha arrastrado a Venezuela a una de las crisis humanas, políticas y morales más profundas de su historia contemporánea”.

Monseñor Baltazar Porras "fue atacado, insultado, vejado y ofendido".

Cuestiona el exparlamentario que el comunicado de los obispos no dedica una sola línea a los presos políticos y militares, ni a los menores y ancianos encarcelados. No hay mención de los secuestros ni del terrorismo de Estado que sufren quienes piensan diferente, víctimas de una maquinaria represiva que actúa con métodos dignos de los peores regímenes de la historia.


No se trata de un ataque a la fe ni a la Iglesia como comunidad, sino de una denuncia a una postura institucional que, por omisión y error de enfoque, se vuelve éticamente irresponsable en el contexto venezolano.


En el lugar equivocado


Díaz Apitz asevera que Venezuela, es cierto, es un pueblo pacífico, pero no vive en paz. Decirle a la nación “somos gente de paz” sin explicar qué fuerzas destruyen esa paz, equivale a sembrar confusión en lugar de esperanza. La palabra “paz” ha sido utilizada por el régimen como sinónimo de obediencia y excusa para reprimir, disfrazando la amenaza bajo un ropaje conciliador.


La paz real no es solo una sensación, sino la posibilidad de vivir sin miedo. “Y hoy el venezolano vive con miedo: miedo a hablar, miedo a protestar, miedo a opinar, miedo a ser señalado, miedo a que lo busquen, miedo a que le inventen un delito, miedo a perderlo todo por una palabra o por una idea. Esa no es paz. Eso es sometimiento”, advierte.

Varios diálogos han resultado infructuosos, incluso el Acuerdo de Barbados.

Agrega que si la Iglesia decide hablar de paz, debe hacerlo con precisión y verdad: no hay paz donde se encarcela por pensar distinto, donde se persigue al disidente y se castiga la conciencia.


Uno de los puntos más cuestionados del comunicado es su alarma ante una supuesta amenaza militar extranjera. Pone el foco en hipotéticos peligros foráneos, ignorando la guerra diaria y real que enfrenta el venezolano: represión, persecución, cárcel, hambre, exilio y destrucción institucional. La verdadera guerra no es un rumor ni una hipótesis, sino una política vigente.


Cuando el comunicado episcopal prioriza la amenaza externa y minimiza la interna, el mensaje queda moralmente desbalanceado: mira al horizonte con preocupación y al drama cotidiano con tibieza.


La declaración reconoce, de manera vaga, la “privación de libertad por pensar distinto”, pero evita nombrar a los responsables. En Venezuela, esa omisión tiene consecuencias: convierte el crimen político en una sombra anónima, como si los presos surgieran por generación espontánea y no existieran cadenas de mando, aparatos represivos y tribunales sometidos.

En la Venezuela actual, el significado de palabras como “paz”, “diálogo” o “fraternidad” ha cambiado de manera inquietante.

Cuando no se señala al responsable, el agresor se siente seguro y la víctima, abandonada. La Iglesia, al evitar mencionar al verdadero opresor, deja sola a la sociedad civil.


El “diálogo” como coartada


El comunicado invoca el diálogo, pero Díaz dice que en Venezuela esa palabra se ha vaciado de contenido tras años de simulacros, promesas incumplidas y represión renovada. Un diálogo sin verdad ni justicia es solo una excusa para ganar tiempo y oxigenar al poder. No se dialoga con una bota en el cuello, con presos como rehenes ni mientras se ignora la voluntad popular.


Llamar al diálogo de manera abstracta suena más a resignación que a esperanza cristiana.


Aunado a eso, en menos de tres décadas, Venezuela fue llevada a la ruina moral, institucional y material. Millones migraron, el salario colapsó, la salud y la educación se destruyeron, y la corrupción se volvió sistema. El comunicado reduce esta tragedia a un simple “clima de tensiones”, diluyendo la responsabilidad de quienes provocaron el desastre.

Nicolás Maduro junto al Ministro de Defensa de Venezuela.

No duele que la Iglesia cite el Evangelio, sino que lo use para suavizar la denuncia en un país de víctimas reales. El cristianismo no puede ser neutral ante la injusticia. Un pastor no consuela al lobo ni pide a la oveja que dialogue. Evitar nombrar al agresor, concentrándose en factores externos, convierte la fe en un barniz que disimula el crimen.


Al servicio del poder


Por su tono y silencios, el mensaje de la Conferencia Episcopal termina siendo funcional al régimen. Ofrece frases que el poder puede convertir en propaganda: “hasta los obispos se preocupan por la acción militar externa”. Mientras tanto, la verdadera guerra, la interna, queda relegada, desdibujada y sin responsable claro.


Esta denuncia no es trivial: representa una falla moral. Cuando desde el púlpito se elude la verdad, las víctimas pierden voz y el opresor gana legitimidad. Venezuela no necesita comunicados diplomáticos, sino mensajes claros y veraces: sin verdad, no hay justicia, y sin justicia no hay paz.


En definitiva, considera Díaz Apitz, el comunicado episcopal, lejos de ser un freno ético al abuso, corre el riesgo de servir como escudo político para el régimen. Su ambigüedad y silencio permiten que el poder lo exhiba ante la comunidad internacional como prueba de supuesta legitimidad. 


Dice el exparlamentario que cuando la Iglesia opta por la ambigüedad, su palabra se convierte en coartada. Y cuando la verdad se disuelve en diplomacia, quien gana es el opresor. “Cuando el mensaje evita nombrar al agresor y se concentra en factores externos, se corre el riesgo de que la fe sea usada como barniz. Y el barniz sirve para una cosa: para que el crimen se vea menos feo”.


Finaliza diciendo que “cuando la verdad se diluye en un lenguaje diplomático, el opresor gana espacio, tiempo y legitimidad. La historia juzgará no solo a quienes oprimen, sino también a quienes, pudiendo hablar con claridad, eligieron el silencio o la ambigüedad”.


https://www.infobae.com/venezuela/2025/12/30/la-paz-como-excusa-fuertes-criticas-al-mensaje-de-los-obispos-por-ambiguedad-y-falta-de-accion/



domingo, 28 de diciembre de 2025

“Opacidad, miedo y represión”: denuncian que el régimen de Maduro reporta una cifra de excarcelaciones superior a la real

 

Las organizaciones defensoras de derechos humanos y los familiares reportan cifras en el número de presos políticos venezolanos que fueron puestos el libertad la semana pasada


Sebastiana Barráez/ domingo 28 de diciembre 2025

@SebastianaB

Tomado de Infobae


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El Comité por la Libertad de Presos Políticos desmiente la excarcelación de 99 detenidos, solo hay alrededor de 65

El Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela (Clippve) ha confirmado, tras un arduo trabajo conjunto con familiares, defensores y organizaciones, la liberación de 63 personas durante la reciente jornada de excarcelaciones en el país. La disparidad entre los datos oficiales y los verificados por las ONG es notoria. Mientras el régimen venezolano asegura que fueron liberadas 99 personas, las listas elaboradas por organizaciones y grupos de presos políticos muestran diferencias significativas.  


El grupo está compuesto por tres adolescentes, 21 mujeres y 39 hombres. Sin embargo, la cifra se ha obtenido “en un contexto de opacidad oficial, miedo y represión, donde muchas familias aún temen hablar o confirmar públicamente la liberación de sus seres queridos, sigue siendo un desafío conocer la totalidad de los casos”. Ningún militar entre ellos.


La falta de transparencia y el temor a represalias dificultan el acceso a información precisa, lo que mantiene la incertidumbre sobre el verdadero alcance de las excarcelaciones y el estado de los presos políticos en Venezuela.

Más de mil presos políticos, muchos en desaparición forzada, sin derecho a defensor de confianza ni acceso al expediente

Por otra parte, el periodista y defensor de Derechos Humanos, Luis Carlos Díaz, ex preso político venezolano, durante su participación en el programa La Linterna de COPE, conducido por Rubén Corral, cuestionó la cifra oficial sobre la reciente liberación de detenidos en Venezuela. Díaz subrayó que, pese a los anuncios de excarcelaciones que rondan el centenar, “seguimos teniendo más de mil presos políticos en el país”, cifra que, según él, no ha disminuido significativamente.


Enfatizó que entre los liberados no figura ningún dirigente de partidos políticos opositores. Precisó que las personas puestas en libertad son en su mayoría civiles, además de tres de los cinco adolescentes que permanecían en prisión. Aún quedan dos menores encarcelados, uno de ellos sentenciado a diez años por ser hijo de un funcionario policial crítico con el chavismo.

Luis Carlos Díaz es periodista y defensor de DDHH, ex preso político

Un analista, en conversación con Infobae, advierte que la mayoría de los excarcelados recientes, quienes aún no gozan de plena libertad, carecen de vínculos políticos y son considerados presos postelectorales. 


Según este experto, la liberación de estos ciudadanos envía un mensaje contundente a la sociedad civil: cualquiera que desafíe al Estado, al que califica como omnipotente y represivo, enfrentará represalias. 


No fueron liberados por el ejercicio de sus derechos, sino por la voluntad del propio Estado, que mantiene la amenaza latente de volver a actuar en caso de nuevas manifestaciones. Los liberados continúan bajo presión y vigilancia, ahora sujetos a medidas cautelares que restringen sus libertades.


Amarga alegría

En un mensaje titulado “Liberados: alegría amarga navidad”, Nelson Mendoza Blanco, asesor de estrategia en Metis, comparte sus sentimientos encontrados tras la excarcelación de varios venezolanos. Mendoza experimenta, a la vez, alegría por la liberación de ciudadanos decentes de Tocorón, una de las cárceles más temidas del país, e indignación porque nunca debieron haber estado tras las rejas.


Los liberados no incurrieron en delitos electorales ni violaron la ley, aclara Mendoza. No conspiraron, ni sabotearon sistemas. Tampoco eran hackers, expertos informáticos o operadores de guerra digital, como sugería el relato oficial sobre supuestos ataques cibernéticos durante la jornada en la que la oposición triunfó en los centros de votación el 28 de julio 2024, en los comicios presidenciales.

El régimen venezolano que preside Nicolás Maduro con un grupo de militares y civiles, mantiene casi mil presos políticos.

Lejos de esa narrativa, estas personas eran simples ciudadanos cumpliendo con la Constitución, lo que, paradójicamente, los hacía aún más peligrosos para el poder. Fueron miembros de mesa, testigos electorales y parte de los equipos de defensa del voto opositor. Antes de enfrentar la persecución política, eran trabajadores, madres, jóvenes, comerciantes y empleados, sin antecedentes penales ni dobles vidas.


El “delito” que se les atribuyó fue defender el acto electoral, un pilar sagrado en cualquier democracia. Por ello, fueron convertidos en ejemplo, víctimas de un castigo que no solo buscaba su escarmiento, sino advertir a las generaciones futuras. El mensaje, denuncia Mendoza, fue tan claro como brutal: quien sea testigo electoral de la oposición será tratado como terrorista.


La liberación de estos ciudadanos no borra la arbitrariedad de su detención, ni la tortura psicológica que sufrieron, ni el uso del sistema penal como herramienta de represión política. No se trata de justicia, sino de cálculo político. No es clemencia, sino propaganda.


Asevera Mendoza Blanco que la sociedad celebra su salida de prisión, pero rechaza la normalización del horror. Mientras existan presos políticos por cumplir la ley, no hay elecciones libres, ni Estado de derecho, ni democracia. Solo persiste el miedo administrado, y un país que no debe olvidar lo ocurrido.

Nelson Mendoza Blanco dice que los excarcelados fueron acusados de defender el acto electoral

Son 65, no 99

Un análisis realizado por Infobae, a partir del cruce de listas, revela que fueron 65 los excarcelados y cuáles fueron los centros de procedencia: ocho en el centro La Crisálida (Miranda), cuatro en la cárcel de Santa Ana (Táchira), tres en comandos policiales de Yaracuy, dos en el comando policial Zulia y dos en Falcón, uno en cada comando policial de Aragua y Nueva Esparta, tres en el retén de adolescentes de Caraballeda, 38 en la cárcel de Tocorón, dos en La Planta (Caracas) y uno en el Sebin Carirubana. 


La Crisálida:

Carla Mileiby González Rodríguez.

Josemy Aular.

Laura Virginia Colmenares Terán.

María Elba Delgado de Rodríguez.

Michelle Daleiska Rodríguez González.

Ornella Laidy Silva Álvareza.

Rosmayer Yenimar Castillo Colmenares.

Sthepani Díaz.


Centro Penitenciario de Occidente, Táchira:

Alayne del Pilar Rangel Gómez.

Jenny Elizabeth Núñez Rivera.

Marggie Xiomara Orozco Tapias.

María Elena Becerra Chacón de Márquez.


Comandos Policiales en Yaracuy:

Carmen Rafaela Salazar Ramírez (PNB, Chivacoa).

Leonarda Verónica Osorio Espino.

Norelis Guevara.


Comandos Policiales en Zulia:

Anny Isabel Molina Vásquez.

Venus Ninoska Nava Fuenmayor.


Comandos Policiales en Falcón:

Freyli Colina.

Génesis Riera Chirinos.


Comandos Policiales en Aragua;

Yareliy Trinidad Reina Rodríguez.


Comandos Policiales en Nueva Esparta; 

Alejandra López.


Adolescentes Retén de Caraballeda: 

Angel Gabriel G. M. 

Dainer Abraham R. 

Luisneidel Angel Z. P.


Centro Penitenciario de Aragua, Tocorón:

Alexander De Jesús Lara Figueredo.

Alfredo Alejandro Rondón Betancourt.

Andrés Jesús Contreras López.

Andrew Jhosep Morales Ynojosa. 

Angel Marcelo (Apure).

Carlos Jesús Montaño Albarrán.

Daniel Jesús Acacio Coello.

Daniel Peñaloza.

Deiby Enrique Chiquito Camacho.

Diego Alejandro Chacón Benítez.

Diego Solorzano (Vargas).

Eduark Leonardo Ramírez.

Eleazar José Rossell Yance.

Emmanuel Carreño.

Federico González.

Francisco Graterol.

Frank Alexander Revilla Alvarado.

Israam Daniel Chirinos Goyo.

Javier José Ríos Fajardo (Dtto Cptal).

Jesús Francisco Gómez González.

Jesús Gabriel Jiménez Arguinzones.

Jhonatan Colina.

Jhostin Macouly Trujillo Román.

Joswil Enyelbeth Parra (Yaracuy).

Juan David Gutiérrez Medina. 

Juan José Martínez González.

Juan Manuel Briceño Cordova.

Luis Eduardo Perozo Piñero.

Luis Zuley Marcano Guerra.

Manuel Calvo (Cumaná).

Miguel Alexander Duarte Solis.

Oriel David González Machado.

Reinaldo Miguel Rivera Aguilera. 

Roynert Xilef Peña Romero.

Rubén Darío Yelas Navarro. 

Salvador de Jesús Colina Cordero.

Winder Bellorín García (Vargas).

Yonaicker Miguel Micett Caldera.


Centro Penitenciario Hombre Nuevo Simón Bolívar, La Planta, Caracas: 

Ruperto Antonio Contreras.

William de Jesús Radaelli.


Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) Carirubana, Falcón:

Francisco Cariello.


https://www.infobae.com/venezuela/2025/12/28/opacidad-miedo-y-represion-denuncian-que-el-regimen-de-maduro-reporta-una-cifra-de-excarcelaciones-superior-a-la-real/


La paz como excusa: fuertes críticas al mensaje de los Obispos por ambigüedad y falta de acción

El mensaje de la Conferencia Episcopal Venezolana duramente criticado Sebastiana Barráez/ martes  30 de diciembre  2025 @SebastianaB Tomado ...