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miércoles, 5 de agosto de 2026

De institución respetada a fuerza cuestionada: la dura reflexión de un contralmirante sobre la Fuerza Armada Bolivariana

 

El contralmirante Daniel Comisso Urdaneta plantea una severa crítica al proceso de transformación de las Fuerzas Armadas venezolanas desde 1998. En su análisis, sostiene que la institución pasó de ser una de las respetadas del país a convertirse en una estructura subordinada al poder político, inútil para la República y dañina para todos los ciudadanos. También llama a investigar responsabilidades y avanzar hacia una deconstrucción institucional profunda. 


Sebastiana Barráez/ miércoles 5 de agosto 2026
Tomado de Infobae

El contralmirante Daniel Lino Comisso Urdaneta durante el pronunciamiento de militares contra el gobierno de Hugo Chávez en la Plaza Altamira en el 2002.

El deterioro de la imagen de las Fuerzas Armadas Nacionales venezolanas no es, para el contralmirante Daniel Lino Comisso Urdaneta, un fenómeno casual ni repentino. A su juicio, la percepción ciudadana sobre la institución ha transitado, desde 1998, por una ruta de creciente desencanto: primero la decepción, luego el rechazo, después el desprecio y, finalmente, la convicción de que la estructura actual debe ser eliminada y reemplazada.


Afirma comprender esa postura, que considera una reacción lógica de una sociedad que se sintió traicionada por una institución que durante décadas percibió como propia. “¿Qué se puede esperar de ciudadanos que han sufrido las graves consecuencias de la traición de sus FAN” dice recordando que, antes de 1998, las FAN figuraban entre las tres instituciones de mayor prestigio en Venezuela.

El ministro de la Defensa Gustavo Enrique González López de visita en una instalación militar.


Comisso es egresado de la Escuela Naval de Venezuela en el año 1975, integrante de la promoción Almirante Padilla y uno de los oficiales que se pronunció contra Hugo Chávez el 11 de Abril y en la Plaza Altamira en el año 2002. 


En su reflexión, el oficial retirado parte de una premisa central: “las Fuerzas Armadas pueden ser útiles, inútiles o incluso dañinas para un país”, según el modo en que respondan a los intereses nacionales y a sus ciudadanos. En el caso venezolano, sostiene que la institución inició una “degeneración” que la llevó de las FAN tradicionales a las llamadas fuerzas armadas bolivarianas y, luego, a una estructura de carácter miliciano y revolucionario.


Para Comisso, toda fuerza armada debe ser concebida como parte de un sistema más amplio de seguridad y defensa, articulado con áreas como justicia, economía, relaciones exteriores e interiores, educación y salud. Ese diseño, afirma, debe responder a una concepción estratégica nacional claramente definida.


Orgullosa para el país

Delcy Rodríguez en un evento con militares.

Según su análisis, una FAN será útil si cumple de manera continua sus funciones fundamentales: defender la soberanía nacional, salvaguardar el patrimonio del país y contribuir al desarrollo nacional. “Así era hasta 1998”, sostiene, al recordar su experiencia dentro de la institución.


Entre los hechos que menciona como muestra de esa utilidad, señala la neutralización de la guerrilla castrista, la actualización de capacidades operativas frente a amenazas e hipótesis de conflicto, la defensa del Golfo de Venezuela y el combate contra grupos de la guerrilla colombiana como las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional).


También destaca el contralmirante las labores de patrullaje y presencia en espacios aéreos, marítimos y terrestres; apoyo a zonas periféricas del territorio; protección de reservas ecológicas e instalaciones estratégicas; participación en contingencias nacionales; respaldo a autoridades regionales ante emergencias; formación de ciudadanos y apoyo logístico en eventos críticos, incluido el deslave de Vargas de 1999.


“En contribución al desarrollo del país: formaron, adiestraron y educaron a contingentes de venezolanos a todos los niveles, quienes regresaban a sus actividades como ciudadanos útiles a la patria; apoyaron a los ciudadanos en todas las emergencias y contingencias”, sostiene.


Destaca el apoyo a los ciudadanos “en los sucesos del 11 abril 2002, solicitando la renuncia de Chávez”, además de resguardar la seguridad y la logística de los procesos electorales en todo el territorio nacional. “Generaban polos de crecimiento económico y comercial, en torno a sus comandos y sedes, en el sector civil, que, a su vez, prestaba servicios indispensables para el mantenimiento de las capacidades operativas y logísticas de las unidades”.


Es “parásita, dañina y traidora” 

Funcionarios de la Guardia Nacional supervisan a civiles embarcándose en una unidad de transporte.

El punto de quiebre, según Comisso, se produjo con la llegada al poder del proyecto castro-chavista. Desde entonces, afirma, se consolidó un proceso de transformación cuyo objetivo fue alterar la esencia de las FAN para ponerlas al servicio del régimen revolucionario “y en ese proceso pasaron a ser fuerzas armadas bolivarianas y luego milicias revolucionarias”.


En esa línea, sostiene que la institución se volvió inútil para los intereses de la República y de sus ciudadanos. Entre sus señalamientos, menciona la entrega de áreas de influencia a Cuba y luego a Rusia, China e Irán; la cesión de territorio a guerrillas y grupos irregulares; y la redefinición del conflicto interno, que habría colocado a los propios venezolanos como enemigos.


Comisso también acusa a la FANB de haberse convertido en cómplice de la delincuencia organizada, del terrorismo y de la explotación irregular de recursos naturales estratégicos. Afirma, además, que participó en el desmontaje del aparato productivo nacional y que dejó de cumplir su compromiso de salvaguardar el patrimonio del país.


Considera que las FAN “compartiendo y compitiendo en la explotación anárquica de los recursos naturales estratégicos y en tráfico de drogas hacia el continente y Europa; se convirtieron en la fuerza del proceso que articuló la expropiación y desmantelamiento del sector productivo nacional”.


Para Comisso Urdaneta, la FAN “al convertirse en la fuerza miliciana

Un vehículo blindado militar avanza por un camino de tierra acompañado por efectivos y una multitud con banderas colombianas.

de soporte del proceso” cometieron la mayor catástrofe nacional, “el daño antropológico a tres o cuatro generaciones de venezolanos; torturaron, reprimieron y asesinaron a miles de ciudadanos; y propiciaron la salida forzada del país de millones de venezolanos”.


Asimismo “cohonestaron el descalabro de los servicios de educación y salud de todo el país, incluidos sus sistemas de previsión social, dejando desamparados a todos esos sectores”.


En su balance más severo, califica a la FANB revolucionaria como una estructura “parásita, dañina y traidora” a los intereses nacionales. Por ello, plantea que la institución actual debe ser eliminada y sometida a un proceso de investigación que alcance a altos mandos, comandos superiores y presuntos testaferros vinculados con los delitos que enumera.


El contralmirante concluye que Venezuela deberá emprender un proceso de reconstrucción, rediseño y reinstitucionalización de sus Fuerzas Armadas. El objetivo, sostiene, debe ser crear una nueva estructura militar útil, medible y adaptada a las exigencias geopolíticas, estratégicas, tecnológicas y operativas del futuro.



martes, 28 de julio de 2026

La purga silenciosa en la Fuerza Armada de Venezuela: Delcy Rodríguez retira a 110 generales y almirantes

 

La mayor salida se registra en el Ejército, seguido por la Guardia Nacional, la Armada y la Aviación. Entre los retirados figuran mandos que habían hecho de la lealtad política una marca de carrera dentro del aparato militar venezolano.


Sebastiana Barráez/ martes 28 de julio 2026
Tomado de Infobae

Oficiales del Alto Mando Militar que fueron sustituidos en marzo de 2026 y algunos pasaron a retiro.

Delcy Rodríguez ordenó el pase a retiro de 110 altos oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en una decisión que reacomoda la estructura de mando y deja fuera de la actividad a generales y almirantes que durante años estuvieron aferrados a posiciones estratégicas por su proclamada lealtad a la revolución bolivariana, aunque también cumplen con su término de vida activa que son 33 años desde que entraron a la Fuerza Armada.

 

La lista incluye 42 oficiales del Ejército, 30 de la Guardia Nacional, 20 de la Armada y 18 de la Aviación. Al mismo tiempo, fueron reincorporados a la actividad dos mayores generales que ocupan posiciones de mando en la Guardia Nacional Bolivariana y la Milicia.


El movimiento se produce en un contexto de reordenamiento del poder militar. Desde 2014, cuando Vladimir Padrino López asumió el Ministerio de la Defensa, doce promociones de distintos componentes no han logrado colocar a uno de sus integrantes al frente de esa cartera. La continuidad se rompió el 28 de marzo de 2026, con la llegada del general en jefe Gustavo Enrique González López.

Los mayores generales (Av.) Lenín Lorenzo Ramírez Villasmil y José Luis Tremont Jiménez estaban sin cargo y ahora pasaron a retiro.

Los incondicionales que salen de escena

Entre los oficiales que más exhibieron fidelidad al proyecto chavista figura el mayor general Lenín Lorenzo Ramírez Villasmil, quien estuvo al frente de la Aviación Militar hasta el 26 de marzo de 2026, cuando Delcy Rodríguez lo sustituyó por el mayor general Royman Antonio Hernández Briceño.


Ramírez Villasmil había sido designado por Nicolás Maduro en octubre de 2024 como comandante general del componente aeroespacial de la FANB y fue ratificado en julio de 2025. Egresado en 1993 como piloto, ocupó el puesto número 26 de la promoción “Subteniente Santiago Mujica Palencia” y desarrolló parte de su carrera en los aviones F-16. En 2010 realizó en Cuba un curso intensivo de Estado Mayor para oficiales en Defensa Aérea.


Otro de los nombres relevantes es el del mayor general José Luis Tremont Jiménez, quien dirigía el Comando de Defensa Aeroespacial Integral (CODAI) cuando fuerzas militares de Estados Unidos extrajeron a Nicolás Maduro y Cilia Flores de territorio venezolano. Tras asumir como presidenta interina, Delcy Rodríguez lo reemplazó por el general de división Eduardo José Sellone David.


El 3 de enero, durante la Operación Resolución Absoluta, la Aviación no ofreció respuesta alguna, pese a que el CODAI dispone de una estructura territorial y multisectorial con siete brigadas de Defensa Aérea, una brigada Logística y siete grupos de Vigilancia y Control desplegados en las Regiones de Defensa Integral.


La figura de Tremont también quedó marcada por el accidente aéreo ocurrido el 3 de junio de 2025, poco después de que una aeronave despegara del aeropuerto Simón Bolívar, en La Guaira. En el siniestro desaparecieron Ana Karina Tremont y Milagros Salazar, hija y esposa del jefe del CODAI, respectivamente, en medio de un hermetismo oficial que alimentó versiones y rumores.


Una semana después, Tremont reapareció en una reunión con altos oficiales. Sobre el accidente de su familia, afirmó: “Que sea lo que Dios haya escrito. Soy un hombre de fe”. También denunció que el caso había sido usado como parte de una “guerra cognitiva”, luego de que circularan versiones que lo ubicaban en Estados Unidos como supuesto testigo contra el régimen venezolano.


En el accidente murieron, además, los pilotos Charles Cordero y Miguel Linares, cuyos cuerpos fueron rescatados. El sargento mayor de tercera Rafael José Guédez González, ayudante del general Tremont, no fue mencionado oficialmente por la Fuerza Armada, aunque su familia sostiene que él les había informado que viajaría con los parientes del jefe militar. Cinco meses después recibieron solo unas supuestas vísceras atribuidas a Guédez.

Los GD Frank Alonzo Osuna Díaz y Bladimir Humberto Lugo Armas.

Nombres bajo investigación

En la Guardia Nacional destaca el pase a retiro del general de división Frank Alonzo Osuna Díaz, uno de los oficiales investigados por la justicia penal argentina bajo el principio de jurisdicción universal. Su nombre aparece vinculado a señalamientos por su desempeño como comandante de destacamento en 2014, año de fuertes ataques contra manifestantes civiles.


Pese a ese antecedente, el 26 de mayo de 2026 el gobernador Luis Marcano lo nombró jefe de la policía del estado Anzoátegui.


También fue incluido en la lista de retirados el general de división Bladimir Humberto Lugo Armas. Como jefe del comando de custodia del Palacio Federal Legislativo, en 2017, fue señalado por hechos de violencia contra diputados de la Asamblea Nacional electa en 2015, incluido el empujón y la agresión verbal al diputado Julio Borges.


En marzo de 2026, durante el interinato de Delcy Rodríguez, Lugo Armas había sido designado director de Inteligencia de la Guardia Nacional Bolivariana.

Los MG Orlando Ramón Romero Bolívar, Johan Alexander Hernández Lárez, Rafael David Prieto Martínez y José Rafael Serrano Gotera.

Pierden a cuatro mayores generales

En el Ejército, el pase a retiro alcanza a cuatro mayores generales que habían mostrado alineamiento con Nicolás Maduro y con la revolución bolivariana.


Orlando Ramón Romero Bolívar fue comandante general de la Milicia desde octubre de 2024 hasta que Rodríguez lo relevó y nombró en su lugar al general Nayade Solovenly Lockiby Belmontes.


Johan Alexander Hernández Lárez, considerado uno de los defensores más radicales de la revolución, comandó el Ejército hasta marzo de 2026. Es hermano del excomandante del Ceofanb.


Rafael David Prieto Martínez fue nombrado en marzo de 2026 comandante Estratégico Operacional en sustitución del general en jefe Domingo Antonio Hernández Lárez.


José Rafael Serrano Gotera, quien se desempeñaba como Contralor General de la Fuerza Armada, fue designado en marzo de 2026 viceministro de Servicios para la Defensa del Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Su retiro completa una lista que no solo mueve nombres, sino que revela una nueva etapa de control y depuración dentro del poder militar venezolano.

Los almirantes pasados a retiro Ashraf Abdel Hadi Suleimán Gutiérrez y Alejandro Rafael Díaz Espinoza.

18 en la Aviación

La Aviación, en comparación con los otros componentes según el número de efectivos, fue donde más coroneles pasaron a retiro, pero entre los más altos oficiales, que van a a la reserva activa con la Resolución 1135, están dos mayores generales, 15 generales de División y uno de Brigada.


Los mayores generales (Av.) Lenín Lorenzo Ramírez Villasmil y José Luis Tremont Jiménez.


Los divisionarios: José Antonio Cuarez Salazar, Héctor Manuel Mora Pérez, Jorge Edmundo Amaya Ritter, Orlando José Colina Morrell, César Javier Sanjines Gómez, Pedro José Rojas, Ronald Enrique Suärez Leal, Pedro Rafael Suárez Caballero, José Jesús Urdaneta González, Otilio Alexander Luna Betancourt, Luis Gerardo Rivera Dávila, Jorge Rene Gibbs Hidalgo, Jimmy Alberto Escalona Estrada, José Gregorio Roa Puentes y Carlos Alberto De Franca Bayona.


Y completa el cuadro de los retirados el general de Brigada General de Brigada Fidel Ernesto Hernández Figueroa.

El MG Sulbarán Quintero junto a Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello.

20 en la Armada

Resolución 1131, pasan “a la situación de reserva activa” por tiempo cumplido en la Armada: dos almirantes, 14 vicealmirantes y 4 contralmirantes.

 

Los dos almirantes:  Ashraf Abdel Hadi Suleimán Gutiérrez y Alejandro Rafael Díaz Espinoza.


Vicealmirantes retirados: Gustavo Adolfo Blanco Sáez, Freddy Alberto Segovia Carvallo, Gustavo Adolfo Rojas Hernández, José Miguel Buccheri Peón, Pedro Jesús Zapata Machín, Carlos Reinaldo Correa Penaloza, Leonardo Antonio Alonzo Hernández, Irwing Raúl Pucci Espín, Henry José Jiménez Peña, Javier Méndez Guerrero, Henrry Arturo De Gouveia Laguna, Aldo Rivero González, Carlos Emilio Rivera Sánchez y Gilberto José Rojas Urbina


Los Contralmirantes:  Víctor Hugo Pacheco Depablos, Ruberth Alexander Corrales Camargo, Franklin Gustavo Portillo Briceño y Juan Sebastián Arias González.

El MG Nayade Solovenly Lockiby Belmontes era la autoridad militar encargada del corredor 
La Guaira - Caracas.

30 en la Guardia

Resolución 1140, pasan a retiro a 32 generales de la Guardia Nacional Bolivariana, pero posteriormente reincorporan a los dos mayores generales, Juan Ernesto Sulbarán Quintero y Nayade Solovenly Lockiby Belmontes, quedando la lista en 30 pasados a la reserva activa por tiempo de servicio cumplido. Son 24 Divisionarios y seis de Brigada.


Los Generales de División que pasan a retiro son: Jesús Ramón Fernández Alayon, Hildemaro Jesús Amaya, Frank Alonzo Osuna Díaz, José Ángel González Espín, Luiger Neil Ugas Medina, Rafael Ángel Rodríguez Sánchez, Frank Ernesto Pérez González, Víctor Oswaldo Catamo Lisboa, Alberto Fermín Ulisse, Alberto Alexander Matheus Meléndez, Kien Fan Cesar Hung Sam, José Miguel Montoya Rodríguez.


También los divisionarios, Richard Alexis Sánchez Arias, José Gregorio Viloria Romero, Alirio José Cruz Ortega, Abraham Rafael Chirinos Farfán, Watson Rodney Figueroa Mejías, Bladimir Humberto Lugo Armas, Regulo Rafael Román Cañizales, Gabriel Antonio Santeliz Sánchez, Freddy José Trejo Ochoa, Delfín Alfredo Espinoza Torres, Alejandro José León Vera y Lorenzo Antonio Manzanares Aguilera


Los seis Generales de Brigada de la GNB retirados: Manuel José Rodríguez Martínez, Luis Eduardo Maneiro Maita, Pedro José García, José Luis Hernández Urbina, Gherson Francisco Chacón Paz y  Luis Gerardo Peña Quevedo.

Milagros Salazar, Ana Karina, los pilotos Charles Cordero y Miguel Linares, y el SM3 Rafael José Guedez González perecieron en el accidente aéreo.

Son 42 en el Ejército 

Los altos oficiales del Ejército pasan a retiro, según la resolución 1127. Cuatro mayores generales, 28 generales de división y 10 de brigada.


Mayores generales: Orlando Ramón Romero Bolívar, Johan Alexander Hernández Lárez, Rafael David Prieto Martínez Y José Rafael Serrano Gotera


Los de División: Julmer Rafael Ochoa Romero, Víctor Gabriel Moreno Tovar, Carlos Enrique Quintero Regos, Richard Manuel Riera Montilla, Freddy Alberto Labarca Rincón, Yván José Bello Rojas, José Ramón Maita González, Edward Stivens Betancourt Gudiño, Lenin Guillermo Herrera Hernández, Ernesto Edmundo Pérez Mota, Rafael Ángel Suárez Rodríguez, Luís Eduardo Bustamante Pernía, Raúl Antonio Montiel Bazán.


Igualmente, los divisionarios Donato Francesco Tenore Damiani, Adolfo Miguel Castillo Hernández, Mario César Araujo Suárez, Daniel Enrique Delgado Prieto, Hermes Jesús Carrillo Aponte, Enrique Alexander Clemente Miranda, José Félix Medina Estrada, Nelson Javier Boscán Pulgar, Hernán Akhnaton Noguera Mejía, Marcos José Rondón Vera, Edgardo José Martínez Vargas, Carlos Alessandro Cestari Infantini, Luis Gabriel Azuaje González, Vidal José Francisco Coraspe y Vladímir Calatayud Cárdenas.


Los diez de Brigada: Manuel Segundo Rojas Miquilena, Richard José Torres Granadillo, Luis Guillermo Cepeda Brito, Castro Jesús Riera Rodríguez, Juan Carlos Aguilar Marrero, Luis Abel Murillo Silva, Gibson Mayer Pabón Medina, Richard José Tadeo Balza Ayaach, José Lucindo De La Cadena Toledo y Edgar Antonio Nava Pineda.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/07/28/la-purga-silenciosa-en-la-fuerza-armada-de-venezuela-delcy-rodriguez-retira-a-110-generales-y-almirantes/


martes, 7 de julio de 2026

Un coronel calificó de degradación militar que funcionarios ajenos a la Fuerza Armada entreguen sables a nuevos oficiales

 

El coronel retirado Julio César Palavicini Guédez, expresó su rechazo a la participación de figuras civiles en la entrega del arma de mando durante la graduación conjunta de los egresados de la Universidad Militar de Venezuela. 


Sebastiana Barráez/ martes 7 de julio 2026
Tomado de Infobae

Un coronel calificó de degradación militar que funcionarios ajenos a la Fuerza Armada entreguen sables a nuevos oficiales.

El coronel retirado Julio César Palavicini Guédez cuestionó la entrega del sable de mando a nuevos oficiales de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV) por parte de dirigentes civiles y autoridades ajenas a la cadena de mando castrense, hecho que calificó como una “afrenta directa” a la dignidad de la institución militar.


La polémica surgió durante la ceremonia de Graduación Conjunta de tenientes y tenientes de corbeta, un total de 1.115 oficiales de Comando, Técnicos y Tropas que egresan de la Universidad Militar de Venezuela, en la que participaron en la entrega de sables además de Delcy Rodríguez, su hermano Jorge Rodríguez, el ministro Diosdado Cabello y el vicepresidente de economía Calixto Ortega, con el argumento de ser parte de un llamado Alto Mando Político Militar.


“Ver cómo se desnaturaliza la entrega del sable de mando, delegando una responsabilidad de tal magnitud en figuras ajenas a la cadena de mando militar, es una afrenta directa a la dignidad de nuestra institución”, afirmó Palavicini, integrante de la promoción del Curso Especial de Formación de Oficiales del Ejército (Cefoe) “GD Andrés Rojas”, quien pasó a retiro en enero de 2007 con el grado de coronel del Ejército.

Jorge Rodríguez entrega el sable la ceremonia de la Universidad Militar.

“Como oficial formado bajo la estricta disciplina y el respeto a la liturgia castrense, me permito expresar mi más profunda preocupación y rechazo ante lo que considero una degradación del mérito y de las tradiciones más sagradas de nuestra Fuerza Armada Nacional”, sostiene el coronel en retiro.


Aunque Delcy Rodríguez asumió funciones de comandante en jefe en su condición de presidenta encargada, las demás figuras presentes no forman parte de la estructura formal de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) por lo que no tienen la investidura correspondiente para encabezar un acto de esa naturaleza, que se llevó a cabo en el Patio de Honor de las Academias en Fuerte Tiuna, como parte de la conmemoración del 215° Aniversario de la Firma del Acta de Independencia.


Desde que ocurrió la Operación Resolución Absoluta, el 3 de enero 2026, cuando fuerzas militares de Estados Unidos extrajeron del territorio venezolano a Nicolás Maduro Moros y a Cilia Adela Flores de Maduro, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina.

El vicepresidente sectorial de economía Calixto José Ortega Sánchez.

En muchos actos se hace acompañar de su hermano el psiquiatra Jorge de Jesús Rodríguez Gómez, quien preside la Asamblea Nacional; del militar retirado teniente Diosdado Cabello Rondón, ministro del Interior y secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); y el ingeniero industria Calixto José Ortega Sánchez vicepresidente sectorial de Economía. Para Palavicini, esas credenciales no sustituyen el peso simbólico ni la autoridad institucional que exige la ceremonia.


Durante este evento en Fuerte Tiuna Delcy Rodríguez le dijo a los graduandos "debo recordar que la mitad de los que firmaron el acta de independencia eran jóvenes como ustedes; jóvenes que se entregaron a su país, a su patria, pensando en un porvenir mejor, más grande, de gloria y de profunda dignidad. Esa fue una generación que se dedicó a la lucha por la independencia de Venezuela. Ese espíritu generacional está más vivo que nunca en el corazón de cada uno de ustedes"


Historia y honor

“La entrega del sable de mando no es un acto burocrático; es la culminación de años de sacrificio, desprendimiento y formación integral. Es el momento en que un joven oficial jura ante la patria entregar su vida y su juventud al servicio de la Nación”, señaló el oficial.

Diosdado Cabello Rondón llegó al grado de teniente y hoy es ministro del Interior.

Palavicini insistió en que la tradición histórica convierte la entrega del sable en un acto solemne y recuerda que la tradición histórica hace de ese hecho un acto solemne que requiere la presencia del presidente de la República, en su rol constitucional de comandante en Jefe, porque es el símbolo de reafirmar el vínculo entre el mando superior y el oficial que asume la responsabilidad de conducir tropas. 


El sable, dijo, representa honor, jerarquía, historia y mando. A su juicio “tratarlo con la ligereza de una entrega protocolar cualquiera no solo es una falta de respeto al graduando, sino un claro síntoma del desprestigio al que se está sometiendo a nuestra amada Fuerza Armada”, advirtió.


El coronel retirado exhortó a preservar el valor de las tradiciones militares y el respeto al mérito dentro de la institución. “Las instituciones se sostienen sobre la base de sus ritos y su respeto al mérito. Degradarlos es RC debilitar la columna vertebral de la defensa nacional. ¡La carrera de las armas merece el respeto y la solemnidad que su historia exige!”, concluyó.


domingo, 28 de junio de 2026

Venezuela ante los escombros: dos oficiales analizan la tragedia que expuso el colapso institucional y moral


El vicealmirante Jesús Enrique Briceño García y el general de brigada Guaicaipuro Lameda Montero coinciden en que los terremotos del 24 de junio no solo dejaron destrucción material: también evidenciaron la fragilidad de un Estado marcado por la opacidad, la improvisación y el deterioro de sus instituciones, asi como una profunda crisis de confianza en la Fuerza Armada. 


Sebastiana Barráez/ domingo 28 de junio 2026
Tomado de Infobae

Los terremotos del 24 de junio en Venezuela expusieron el colapso institucional y la crisis de confianza en la Fuerza Armada, según dos oficiales retirados. (AP/Fernando Vergara).

Los terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio abrieron una nueva grieta en el debate público nacional, dentro y fuera de la Fuerza Armada. Para dos oficiales retirados de alto rango, la tragedia no solo mostró los daños provocados por la naturaleza, sino también las consecuencias de años de debilitamiento institucional, politización y pérdida de capacidades del Estado.


El general de brigada del Ejército Guaicaipuro Lameda Montero afirmó que el país atraviesa “uno de los momentos más dolorosos de su historia reciente”, marcado por la sensación de desprotección de una población que, según sostuvo, llega a percibir como agresora a la misma institución llamada a resguardarla.


A su juicio, Venezuela enfrenta el drama de una Fuerza Armada que “perdió la razón que justificaba su existencia” al apartarse del propósito republicano para el cual fue creada. Lameda recordó que el uniforme militar no es una simple prenda, sino la representación visible de un juramento: colocar el deber por encima de la conveniencia, el honor por encima del interés personal y la República por encima de la propia seguridad.

Dos terremotos devastaron a zonas como La Guaira.

“La Fuerza Armada existe porque la República la necesita”, señaló. Agregó que su misión no es proteger gobiernos, ideologías ni proyectos personales, sino garantizar la soberanía nacional, defender la integridad territorial, proteger a los ciudadanos y responder con disciplina en los momentos más difíciles del país.


El oficial retirado sostuvo que, cuando una institución pierde su propósito, también comienza a perder su “alma”. En ese contexto, aludió a denuncias documentadas durante años por organismos internacionales, investigaciones periodísticas, tribunales y centros de análisis sobre corrupción, violaciones de derechos humanos, uso político de la institución militar y presuntos vínculos de mandos con estructuras asociadas al terrorismo, el narcotráfico, la sustracción de riqueza nacional y la legitimación de capitales.


Aunque aclaró que corresponde a la justicia determinar responsabilidades individuales, Lameda insistió en una consecuencia institucional que considera imposible de ignorar: la pérdida de autoridad moral del mando militar.


“Cuando el mando militar pierde la autoridad moral, la institución deja de proteger a la Nación y comienza a actuar en función de intereses distintos de aquellos que juró defender”, expresó.

General de brigada del Ejército y expresidente de PDVSA Guaicaipuro Lameda Montero.

Para el general, los acontecimientos recientes evidenciaron tanto la incapacidad de una institución “profundamente politizada” como el deterioro de la confianza ciudadana en quienes estaban llamados a defender la soberanía y proteger a la población.


Lameda Montero, quien fuera presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) entre el 2000 y 2002, también cuestionó la respuesta institucional ante la emergencia. Señaló que, cuando miles de venezolanos requieren rescate, transporte, logística, comunicaciones, ingeniería militar u hospitales de campaña, la actuación percibida por los afectados ha estado lejos de lo que exige la magnitud de la crisis.


Desde esa perspectiva, planteó una pregunta central: “¿Para qué existe una Fuerza Armada que no logra responder plenamente cuando la patria la necesita con mayor urgencia?”.

Estamos ante Estado sin músculo técnico para enfrentar una emergencia de gran escala.

El general sostuvo que ninguna institución pública existe para garantizar su propia permanencia, sino para cumplir una misión. Cuando deja de hacerlo, añadió, la sociedad tiene derecho a preguntarse si esa institución sigue mereciendo la confianza depositada en ella.


En su reflexión, Lameda subrayó que ser militar no depende únicamente de vestir un uniforme ni de ostentar un grado. A su juicio, lo que define verdaderamente al profesional de las armas es un código de conducta y un compromiso ético que dan sentido al juramento, al mando, al sacrificio y al uso legítimo de las armas.


Debate impostergable

Al apelar a la legislación militar venezolana, recordó que el valor, la buena fe, la rectitud y el decoro constituyen virtudes esenciales del profesional de las armas. “No puede ser militar quien carezca de dignidad, pundonor y rectitud”, afirmó.

Es legítimo e impostergable debatir el futuro de la Fuerza Armada.

El oficial aclaró que su cuestionamiento no pretende juzgar a todos los hombres y mujeres que hoy visten uniforme. Dijo reconocer a quienes han servido con honor, a quienes han sufrido en silencio la degradación institucional y a quienes fueron desplazados por mantenerse fieles a su juramento.


Su crítica, precisó, está dirigida a quienes desde el mando permitieron o protagonizaron que el uniforme y el grado dejaran de representar el código moral que les daba sentido, desviando así a la institución de su propósito original.


Frente a ese escenario, Lameda consideró necesario abrir un debate “legítimo e impostergable” sobre el futuro de la Fuerza Armada venezolana.


A su juicio, la discusión no debe limitarse a si determinados mandos pueden continuar representando a la institución. El verdadero dilema, dijo, es si la Fuerza Armada puede ser recuperada mediante una profunda depuración ética, profesional y jurídica, o si el daño exige un proceso de refundación desde sus cimientos.


“La Fuerza Armada no se reconstruirá comprando nuevos equipos, cambiando uniformes o designando nuevos comandantes”, sostuvo. “Se reconstruirá restaurando el código moral que convierte a una persona armada en un militar al servicio de la Nación”.

En la FAN se impuso la obediencia política, la falta de profesionalismo y la pérdida del orgullo de pertenencia.

El general concluyó que la decisión sobre el futuro de la institución no pertenece exclusivamente a los militares ni al gobierno, sino a la nación que requiere protección. “Venezuela necesita una Fuerza Armada. Pero, antes que eso, necesita volver a tener militares al mando”, afirmó.


Como cierre de su planteamiento, Lameda anunció que reproduce el Código de Honor con el que comienza la formación de un profesional del Ejército venezolano, con el propósito de que cada ciudadano cuente con un criterio propio para valorar la conducta de quienes visten uniforme.


“No fue solo el sismo”

El vicealmirante Jesús Enrique Briceño García coincidió en que los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 no encontraron a un país preparado, sino a una nación previamente erosionada por la destrucción de sus instituciones. En su análisis, durante años el liderazgo profesional fue desplazado por jefaturas improvisadas, criterios políticos y decisiones tomadas al margen del mérito, la experiencia y la vocación de servicio.

El vicealmirante Jesús Enrique Briceño García licenciado en Ciencias Navales y doctor en Administración.

Para el oficial egresado de la Armada, buena parte de los cuadros formados durante décadas de democracia fueron apartados de forma sistemática. En su lugar, sostuvo, se impuso una estructura marcada por la obediencia política, la falta de profesionalismo y la pérdida del orgullo de pertenencia. El resultado fue un Estado sin músculo técnico para enfrentar una emergencia de gran escala.


Briceño García afirmó que, tras el impacto del 3 de enero de 2026, se intentó instalar en el discurso público la idea de una reinstitucionalización. Pero advirtió que reconstruir el Estado no consiste únicamente en cambiar leyes, sustituir autoridades o anunciar reformas: implica comprender cómo funcionan las organizaciones eficientes y aplicar procesos de transformación con base técnica, planificación estratégica y equipos profesionales.


Según el vicealmirante, quien fuera Comandante de la Armada, durante años se ocultaron debilidades, se maquillaron cifras y se privilegió la politización por encima de la formación de capacidades reales. No hubo, dijo, una política sostenida para desarrollar carreras, seleccionar a los mejores, formar equipos o preparar instituciones para escenarios críticos. “La prioridad fue controlar, no servir”, resumió.


A su juicio, la magnitud de la tragedia obliga a mirar más allá del fenómeno natural. Muchas pérdidas, sostuvo, pudieron evitarse si los ministerios y organismos responsables hubiesen aplicado con rigor normas de construcción antisísmica, controles técnicos y políticas de prevención desde hace décadas.

La politización de la institución armada.

Briceño García señaló que, si las instituciones de seguridad ciudadana -desde la Defensa Civil y los cuerpos policiales hasta las Fuerzas Armadas- hubiesen estado conducidas por líderes preparados, la reacción del 24 de junio habría sido distinta. La emergencia exigía personal entrenado, equipos adecuados y una coordinación proporcional al doblete sísmico que golpeó al país.


El oficial advirtió que aún existe una ventana crítica para rescatar a miles de desaparecidos. En medio de los edificios colapsados y de las zonas más afectadas, sostuvo, Venezuela necesita especialistas, voluntarios formados y equipos capaces de actuar con método, disciplina y humanidad. Quienes tengan conocimiento en Defensa Civil, rescate, ingeniería, salud, logística y reconstrucción están llamados a integrarse a una tarea que ya no admite demoras.


Para Briceño García, la desgracia venezolana no puede explicarse solo por la violencia de la naturaleza. También es consecuencia de años de deterioro institucional. Por eso, concluyó, la reconstrucción del país exige algo más que levantar estructuras: requiere recuperar un Estado eficiente, disciplinado, despolitizado, democrático y orientado al progreso.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/06/28/venezuela-ante-los-escombros-dos-oficiales-analizan-la-tragedia-que-expuso-el-colapso-institucional-y-moral/


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