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domingo, 6 de septiembre de 2026

Un informe de inteligencia revela que Nicolás Maduro ignoró una alerta militar sobre una operación de EEUU para capturarlo

 

La advertencia fue planteada por Vladimir Padrino López en una reunión del 28 de diciembre de 2025, cuando propuso suspender permisos navideños y elevar la operatividad militar en todo el país 


Sebastiana Barráez/ domingo 6 de septiembre 2026
Tomado de Infobae

El informe de inteligencia reveló que Nicolás Maduro desestimó una alerta sobre la operación de Estados Unidos que lo derrocó. (REUTERS/ARCHIVO).

Un informe de inteligencia detalla una reunión de alto nivel celebrada el 28 de diciembre de 2025, horas antes de la salutación presidencial en la Academia Militar de la Armada. En el encuentro participaron Nicolás Maduro, Cilia Flores, Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez Gómez, Vladimir Padrino López, Héctor Rodríguez, Domingo Hernández Lárez, José Luis Tremont Jiménez, comandantes de los componentes y Nicolás Maduro Guerra.


Según el documento, al que tuvo acceso Infobae, el entonces ministro de la Defensa, GJ Vladimir Padrino López, alertó sobre la posibilidad de un ataque militar por parte de Estados Unidos. Ante ese escenario recomendó suspender los permisos navideños, y paralelamente reforzar las unidades militares y elevar la actividad operativa en todo el país.

Luego del 3 de enero fue cambiado todo el mando militar en la Fuerza Armada.

La reacción de Nicolás Maduro, de acuerdo con el informe, fue de sorpresa. El mandatario rechazó la advertencia y aseguró que intermediarios que actuaban como lobbistas entre su gobierno y funcionarios estadounidenses le habían garantizado que no habría acciones militares contra instituciones del Estado ni contra él o su familia. 


Maduro tenía la certeza, según les dijo, que el despliegue de la Operación Lanza del Sur, era una estrategia de presión. Ese argumento fue secundado por el ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello Rondón y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge de Jesús Rodríguez Gómez, quienes insistieron en que suspender los permisos navideños generaría alarma dentro de la Fuerza Armada y podría estimular levantamientos internos.

Nicolás Maduro con los generales Adelino Ornelas, Domingo Hernández Lárez, Vladimir Padrino y de civil Jorge Márquez. Todos están fuera de la Fuerza Armada.

Lo que queda en evidencia es que tanto Maduro, como Cilia Flores descartaron la alerta como creíble y no consideraron que Padrino López reuniera las capacidades estratégicas necesarias de un líder militar con alta dirección estratégica encargado de garantizar la seguridad nacional y la estabilidad de las fuerzas castrenses, en ese momento de alta tensión. También destaca la insistencia de Rodríguez y Cabello en minimizar la advertencia del ministro de la Defensa durante la reunión.


Los antecedentes

En paralelo a estos hechos, el documento menciona gestiones diplomáticas que se desarrollaban fuera del país. De acuerdo con una revelación publicada por The Washington Post, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, convocó de urgencia, en vísperas de Navidad, al embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch. El objetivo era ofrecer a Nicolás Maduro una salida negociada con asilo en Rusia, garantizado por el presidente Vladimir Putin, para evitar una intervención militar estadounidense a gran escala.


Una investigación posterior de la agencia Zenit confirmó que la propuesta rusa incluía protección para Maduro y su círculo íntimo, la posibilidad de abandonar Venezuela y la garantía de conservar sus recursos económicos en el extranjero. Sin embargo, el informe de Inteligencia obtenido por Infobae, señala que la administración estadounidense rechazó esa opción. El presidente Donald Trump insistió en que Maduro debía ser trasladado a Estados Unidos para enfrentar los cargos de narcoterrorismo que pesaban sobre él.


El documento también recoge información divulgada por Reuters sobre contactos previos entre funcionarios de la administración Trump y Diosdado Cabello y esas comunicaciones se mantuvieron incluso después del 3 de enero de 2026. Cabello habría sido advertido de no activar los mecanismos de represión ni movilizar las bases del PSUV o grupos de choque contra la oposición. 

El ataque militar de EEUU, el 3 de enero, causó pérdidas de vidas y destrozos materiales en Fuerte Tiuna.

Su inacción, pese a tener una orden de captura y una recompensa de 25 millones de dólares en su contra, habría sido compensada con su permanencia en el cargo y la de sus familiares.


El informe incluye la existencia de conversaciones en curso entre figuras del chavismo y funcionarios estadounidenses para asegurar la continuidad del aparato de poder tras la salida de Maduro lo que explicaría por qué Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello descartaron sin vacilación la advertencia militar de Padrino López en la reunión del 28 de diciembre de 2025.


Mandos responsables 

Cuando fuerzas militares de Estados Unidos ejecutan, el 3 de enero 2026, la Operación Resolución Absoluta, extrayendo a Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Adela Flores de Maduro de territorio venezolano, existía una cadena de mando encargada de la defensa de Caracas.

El GB Yonny Rodolfo Mora Soto, a la derecha, recibe el estandarte de la Brigada de Defensa Aérea Central, en noviembre 2024.

La figura principal era el ministro de la Defensa, en su función política y militar, el General en Jefe (Ej.) Vladimir Padrino López. En el nivel estratégico y operacional se encontraba el GJ (Ej.) Domingo Antonio Hernández Lárez, jefe del Ceofanb. Los dos altos oficiales fueron relevados de sus cargos, por Delcy Rodríguez. el 18 de marzo 2026.


Frente al Comando de Defensa Aeroespacial (Codai) se encontraba el Mayor General (Av.) José Luis Tremont Jiménez, quien horas después de la extracción de Nicolás Maduro, fue destituido del cargo. El general Yonny Rodolfo Mora Soto, comandante de la Brigada de Defensa Aérea Central, cierra el cuadro operacional y táctico de la defensa de Caracas, como centro del poder político y militar de Venezuela.

Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello en el Palacio Federal sede de la Asamblea Nacional el 15 de enero 2026.

El CODAI, que es el comando por excelencia de combate conjunto de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) preparado para la vigilancia, control y defensa del espacio aéreo venezolano, también tiene en su estructura otros cargos relevantes, como el del segundo comandante, que ocupaba el GD (Av.) José Antonio Cuare Salazar, quien fue pasado a retiro en julio 2026. 


También el Inspector General, el divisionario Eduardo José Sellone, quien fue designado, en enero 2026, como jefe del Comando de Defensa Aeroespacial, en sustitución del Mayor General José Luis Tremont Jiménez; Sellone solo estuvo siete meses al frente del CODAI y en agosto 2026 es nombrado director Conjunto de Ciberdefensa del Comando Estratégico Operacional (CEOFANB). 


Y en esa estructura se incluye al director de Artillería, GD Robert Frederich Rondón Cordero, quien fue Director de Operaciones del Codai. Rondón era el segundo comandante y Jefe del Estado Mayor de la Región Estratégica de Defensa Integral (REDI) Los Llanos, hasta el 11 de agosto 2026. 


https://www.infobae.com/venezuela/2026/09/06/un-informe-de-inteligencia-revela-que-nicolas-maduro-ignoro-una-alerta-militar-sobre-una-operacion-de-eeuu-para-capturarlo/




martes, 31 de marzo de 2026

El gran ojo del régimen: un informe revela cómo opera el sistema que espía a millones de venezolanos

 

Lejos de ser una herramienta de seguridad pública, el despliegue de 7.000 cámaras, drones y el cruce de datos con el Sistema Patria, funcionan como un dispositivo de persecución


Sebastiana Barráez/ martes 31 de marzo 2026
@SebastianaB
Tomado de Infobae

Un grupo de policías en un centro de monitoreo en Venezuela

Según el informe de VE Sin Filtro y DFRLab, “Los vigilantes en la mira: Tecnologías de Vigilancia para el control político en Venezuela”, documenta cómo el aparato de vigilancia del régimen, que ha costado más de mil millones de dólares, permite la expansión de sistemas integrales de control autoritario que facilitan la represión sistemática de unos 27 millones de personas y está totalmente en funcionamiento. No es una herramienta para la seguridad pública, “sino en un arma para el control político”.


En la extensa infraestructura de vigilancia el régimen cuenta con sistemas de monitoreo en video, intercepción de telecomunicaciones, ciberpatrullaje y ciberataques.


Entre los alarmantes hallazgos están: infraestructura de videovigilancia, vigilancia con drones y monitoreo de movimiento, aplicaciones impulsadas por el Estado como el Sistema Patria, intercepción de telecomunicaciones a gran escala, ciberataques e infiltraciones auspiciados por el Estado y registros e incautaciones de dispositivos sin orden judicial.

 

Un elemento clave es que esta infraestructura de vigilancia permanece plenamente operativa e intacta pese a la destitución de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. Este hecho pone en evidencia que las capacidades tecnológicas y los marcos institucionales que sostienen el control autoritario no dependen exclusivamente de un liderazgo específico, sino que trascienden los cambios políticos y continúan funcionando como un engranaje estructural del poder.


El informe, suscrito por Andrés Azpúrua e Iria Puyosa, que tiene como colaboradores a Daniela Alvarado Mejías, Carlos Guerra, Marco Antonio Ruiz y Valentina Aguana, destaca que la intercepción de telecomunicaciones es el engranaje “más intrusivo del sistema de vigilancia en Venezuela”. La evidencia disponible da cuenta de prácticas sistemáticas que desbordan ampliamente cualquier marco legítimo de aplicación de la ley. 


Recuerdan que el Informe de Transparencia 2021 de Telefónica España documentó 1.523.363 líneas de telefonía móvil intervenidas y la emisión de 205.800 órdenes de intercepción, cifras que reflejan un esquema de vigilancia de escala industrial, difícilmente compatible con investigaciones penales específicas o focalizadas.


“Los datos de vigilancia recopilados a través de las cámaras VEN911 pueden cruzarse con el registro Patria, las bases de datos del SEBIN y los registros de intercepción de telecomunicaciones de otras agencias del régimen” revela el informe.


Control social

Policías del régimen en un centro de monitoreo en Venezuela

El llamado Sistema Patria se ha convertido en uno de los ejemplos más elocuentes del uso de plataformas digitales como instrumentos de control ciudadano en Venezuela. En el informe explican que lo que en su origen fue presentado como una herramienta de asistencia social derivó en un mecanismo para la recolección masiva de datos personales y la manipulación política. 


Su base de datos permite la identificación integral de millones de personas y la extracción sistemática de información a gran escala. Un dato revelador es que el dominio del sistema figura registrado a nombre del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y no de una entidad estatal, lo que expone la estrecha y operativa fusión entre el aparato del Estado y la estructura partidaria.


En paralelo, la aplicación VenApp ha sido empleada de manera explícita como un canal para promover la delación organizada de actividades consideradas críticas o contrarias al gobierno, ampliando así el ecosistema digital de vigilancia y control político.

En esta foto. de VESinFiltro se observa una Unidad de mando móvil con sistema multicámara CEIEC sobre mástil desplegable

En cuanto al monitoreo sistemático de redes sociales y aplicaciones de mensajería por parte del Estado venezolano, el informe evidencia que dejó de ser una práctica aislada para consolidarse como un engranaje clave de la persecución digital. 


Lo más perturbador es que el monitoreo lo coordinan los servicios de inteligencia política y militar: Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim). Realizan un ciberpatrullaje que opera como dispositivo integral que criminaliza la expresión en línea y amplía el alcance del control estatal sobre el ciudadano. 


La denominada “Operación Tun Tun”, desplegada en 2024, evidenció el grado de articulación alcanzado por estas estrategias, a través de un sistema coordinado de represión que enlazó el espacio digital con acciones directas sobre el territorio.


La ofensiva combinó distintos mecanismos de vigilancia y hostigamiento: desde funciones de denuncia habilitadas en VenApp y redes de doxeo organizadas en Telegram, hasta campañas de intimidación en Instagram y operativos de detención puerta a puerta. 


Revisar celulares

Cámaras en una calle en Venezuela

Se refleja en la investigación de VE Sin Filtro y DFRTLab que los ciberataques impulsados desde el propio Estado se han convertido en una acción sistemática que combina un alto nivel de sofisticación técnica con la coordinación de múltiples organismos gubernamentales. 


Esas operaciones incluyen campañas masivas de phishing dirigidas a sabotear iniciativas vinculadas a la oposición, como Voluntarios por Venezuela y Héroes de la Salud, así como a estructuras de organización electoral de base como los Comanditos. El patrón observado revela un uso deliberado del entorno digital como campo de hostigamiento político y neutralización de la disidencia.


Se le agregan las inspecciones y confiscaciones de dispositivos electrónicos sin orden judicial, como una herramienta de control y represión. La revisión arbitraria de teléfonos móviles se emplea no solo como mecanismo de vigilancia, sino también como forma de intimidación, castigo y extorsión, en abierta contradicción con la legislación nacional y los estándares internacionales de derechos humanos. 


Los casos documentados muestran una cooperación forzada por parte de las víctimas, obtenida mediante coerción, amenazas de detención o advertencias de procesos penales.


Sistema de censura

Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello

El informe destaca que más allá de las recientes excarcelaciones, los indicios de una liberalización política sustantiva siguen siendo limitados. El sistema de censura continúa plenamente operativo. Actualmente, al menos 206 sitios web permanecen bloqueados, entre ellos 65 medios de comunicación, así como plataformas de redes sociales como X y aplicaciones de mensajería cifrada como Signal.


Las restricciones alcanzan también a las herramientas utilizadas para evadir la censura. Diversas redes privadas virtuales (VPN), entre ellas NordVPN, Psiphon, Mullvad, TorGuard, Tor Project y Proton, así como servidores DNS públicos como Google Public DNS y Cloudflare, se encuentran igualmente bloqueados.


En el plano normativo, el andamiaje legal que permite la criminalización de la disidencia política permanece intacto. Legislaciones como la Ley Contra el Odio y la Ley Orgánica Contra el Bloqueo Imperialista continúan vigentes, proporcionando cobertura jurídica a la persecución de voces críticas y limitando de forma significativa las garantías fundamentales.


La inteligencia cubana (G2) y los servicios de inteligencia iraníes mantuvieron vínculos operativos con el aparato de seguridad venezolano a través del Centro Estratégico para la Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA), organismo creado en octubre 2013 como la instancia central de coordinación de inteligencia del país, con facultades legales para concentrar la información producida por todos los cuerpos de seguridad del Estado.


El 9 de febrero 2026, Delcy Rodríguez ordenó la supresión y disolución formal del CESPPA mediante el Decreto N.º 5.248, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria N.º 6.985. 


El gran hermano

FOTO DE ARCHIVO: Miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas se ven al fondo en esta ilustración tomada en Caracas, Venezuela, el 27 de enero de 2019 REUTERS/Andrés Martinez Casares/ Foto de archivo

Entre los aspectos más relevantes de la investigación se encuentra la consolidación del extenso sistema de videovigilancia instalado en Venezuela como un instrumento de control interno más que como una política de seguridad ciudadana.  Su funcionamiento se desarrolla en un vacío legal que ofrece escasas o nulas garantías para la protección de la privacidad y el debido proceso de la población.


Aunque la incorporación de sistemas de circuito cerrado de televisión (CCTV) a las políticas de seguridad pública comenzó en 2007, su expansión decisiva se produjo a partir de 2013, cuando el entonces ministro de Interior y Justicia, general (Ej) Miguel Rodríguez Torres, anunció una inversión de 1.200 millones de dólares para la instalación de 30.000 cámaras en 16 ciudades del país, en el marco de un acuerdo con la Corporación de Importación y Exportación de Electrónica de China (CEIEC).

Funcionarios policiales y militares revisan los dispositivos móviles sin orden judicial

De ese proyecto surgió el Sistema Integrado de Monitoreo y Asistencia (SIMA), estrechamente vinculado al servicio de emergencias VEN911. En 2019, la creación de la Gran Misión Cuadrantes de Paz redefinió la estrategia de seguridad al dividir el territorio en pequeños sectores con patrullajes fijos, aunque el control y la supervisión de las operaciones continuaron centralizados a través del sistema VEN911.


El despliegue de cámaras se aceleró de forma significativa durante 2025, bajo la dirección del actual ministro del Interior, Diosdado Cabello Rondón. En junio de ese año, el comandante del VEN911, Neptalí Rodríguez, informó que 3.920 cámaras se encontraban operativas y eran monitoreadas desde 26 Centros de Comando, Control y Telecomunicaciones, que incluían la sede nacional, 19 centros estadales y seis municipales. Para diciembre, Cabello anunció que el número había ascendido a cerca de 7.000 dispositivos, lo que supone un incremento del 78,6 % en apenas seis meses.


Esta nueva ola de expansión extendió el alcance de la vigilancia más allá de los espacios públicos tradicionales, incorporando hospitales, zonas residenciales y áreas identificadas como bastiones de la oposición, reforzando así el carácter omnipresente del sistema de monitoreo estatal.


Reconocimiento facial 

AME7462. CARACAS (VENEZUELA), 25/03/2026.- Integrantes del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (CPNB) patrullan durante una manifestación de trabajadores y estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) para exigir mejoras salariales este miércoles, en Caracas (Venezuela) EFE/ Miguel Gutiérrez

VE sin Filtro es un programa dedicado al monitoreo y documentación de amenazas al ejercicio de los derechos humanos en el entorno digital en Venezuela, creado por la organización de derechos humanos digitales Conexión Segura y Libre, y el Laboratorio de Investigación Forense Digital (DFRLab) del Atlantic Council, es una organización pionera con experiencia técnica y en políticas sobre desinformación, tecnologías conectivas, democracia y el futuro de los derechos digitales. 


Ambas coinciden en el informe que la extracción de Nicolás Maduro de territorio venezolano “no se ha traducido en la desmantelación de la infraestructura autoritaria que se construyó durante las últimas dos décadas”.


La investigación señala que la infraestructura de CCTV (circuito cerrado de televisión) en Venezuela ha sido utilizada de manera sistemática no como un instrumento de seguridad pública, sino como un mecanismo de control político. La cadena de suministro está dominada por empresas chinas, en particular CEIEC, Hikvision y Dahua, que mantienen una presencia predominante pese a las sanciones internacionales vigentes.

Los familiares de presos políticos en protesta han denunciado que son vigilados con cámaras, drones o funcionarioss

El documento advierte además que las avanzadas capacidades de reconocimiento facial y lectura de matrículas, potenciadas por inteligencia artificial, operan sin salvaguardias de privacidad, sin supervisión judicial y sin mecanismos de consentimiento por parte de la ciudadanía.


Por otra parte, el informe agrega que las fuerzas de seguridad han intensificado el uso de drones como parte de un esquema de vigilancia cada vez más sofisticado, que combina tecnología avanzada con tácticas propias de la guerra psicológica. Estos dispositivos no solo amplían la capacidad de observación del Estado, sino que también cumplen una función intimidatoria dirigida a sectores considerados críticos.


A este despliegue aéreo se suma el uso de dispositivos de rastreo GPS instalados de forma encubierta en vehículos pertenecientes a familiares de presos políticos. Algunos de estos equipos, además de registrar la ubicación en tiempo real, incorporaban funciones de escucha, lo que evidencia la existencia de capas de vigilancia clandestina orientadas a la recolección continua de datos sobre desplazamientos y conversaciones ambientales.


Las operaciones con drones, lejos de mantenerse en la discreción, suelen ser deliberadamente visibles. Los vuelos nocturnos son frecuentes en zonas de protesta y en áreas residenciales donde habitan dirigentes y activistas de la oposición. Esta estrategia persigue un doble objetivo: obtener información detallada sobre los patrones de movimiento y, al mismo tiempo, generar un efecto disuasorio mediante la intimidación, con el fin de desalentar reuniones y actividades de carácter político.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/03/31/el-gran-ojo-del-regimen-un-informe-revela-como-opera-el-sistema-que-espia-a-millones-de-venezolanos/


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