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jueves, 17 de septiembre de 2026

Laboratorio de Paz reclamó que la reinserción internacional de Venezuela no legitime la excepcionalidad política

 

El centro de investigación pidió que la reinserción del pais esté acompañada de compromisos verificables en derechos humanos, estado de derecho y elecciones auténticas.


Sebastiana Barráez/ jueves 17 de septiembre 2026
Tomado de Infobae

Familiares de presos políticos en una de las protestas por su libertad.

Venezuela avanza hacia una nueva etapa de normalización internacional, pero ese proceso no debería convertirse en una vía para dejar intacta la excepcionalidad política interna. No debe invisibilizarse que Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia sin haber sido elegida para ese cargo y que el interinato ha superado los lapsos previstos en la Constitución, que continúan restricciones al espacio cívico, persisten déficits importantes para el ejercicio de los derechos políticos y permanecen instituciones cuya legitimidad democrática está cuestionada”.


Así lo advirtió Laboratorio de Paz, un centro de investigación y pensamiento estratégico , que llamó a gobiernos democráticos, organismos multilaterales y actores internacionales a diferenciar el relacionamiento diplomático con el Estado venezolano del reconocimiento de legitimidad democrática de quienes ejercen actualmente el poder.


El pronunciamiento se produce en medio del restablecimiento de vínculos diplomáticos con Estados Unidos, el anuncio del Reino Unido de elevar nuevamente su representación en Caracas al rango de embajador y la próxima participación de la mandataria interina Delcy Eloína Rodríguez Gómez en la Asamblea General de Naciones Unidas. Para la organización, estos hechos expresan un proceso de reinserción internacional que probablemente seguirá ampliándose.

Representantes de organizaciones solicitan el 17 de septiembre 2026 que la ONU renueve la vigencia de la Misión de Determinación de los Hechos sobre el caso venezolano.

Laboratorio de Paz solicita que normalizar las relaciones internacionales sea para recuperar la institucionalidad democrática.

Laboratorio de Paz considera positivo que Venezuela recupere relaciones diplomáticas, económicas y de cooperación con la comunidad internacional, al sostener que el aislamiento “no constituye una política de derechos humanos ni contribuye, por sí mismo, a la democratización”. Sin embargo, alertó sobre el riesgo de que la normalización internacional avance más rápido que la normalización democrática.


La organización subrayó que la apertura diplomática y económica no debe invisibilizar asuntos de fondo: que Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia sin haber sido elegida para ese cargo, que el interinato ha superado los lapsos previstos en la Constitución, que continúan las restricciones al espacio cívico, que persisten déficits para el ejercicio de los derechos políticos y que permanecen instituciones cuya legitimidad democrática sigue cuestionada.

El aparato represivo en Venezuela, en el que se incluye a la DGCIM, sigue realizando detenciones arbitrarias, fabricando expedientes e incautando bienes sin orden judicial.

“Cuanto mayor sea la normalización de las relaciones internacionales de Venezuela, mayor debería ser el compromiso de los actores internacionales con una salida democrática, constitucional y basada en derechos humanos”, señaló LabPaz.


Para la organización, la eventual presencia de Rodríguez en Nueva York concentrará previsiblemente la atención pública en reuniones, gestos diplomáticos y fotografías. Pero la discusión de fondo, advierte, debería ser otra: si Venezuela está regresando a la normalidad en sus relaciones con el mundo, esa normalidad también debe alcanzar a sus instituciones.

Delcy Rodríguez condecora el 29 de julio de 2026 a Gianluca Rampolla, el ex representante de la ONU en Venezuela.

Compromisos explícitos

LabPaz recordó que la presencia de representantes venezolanos en Naciones Unidas forma parte de las relaciones entre Estados y no constituye, por sí sola, una certificación sobre la legitimidad o la calidad democrática de un gobierno. En ese sentido, destacó como relevante la posición anunciada por Reino Unido, que separa la mejora de relaciones con el Estado venezolano de cualquier modificación en su valoración sobre los procesos electorales de 2024 y no supone necesariamente un reconocimiento político de quienes actualmente ejercen el poder. 


El Laboratorio de Paz insistió en que los acuerdos políticos, económicos, energéticos, comerciales y de cooperación que se establezcan con Venezuela deben incorporar compromisos explícitos y verificables en materia de derechos humanos, Estado de derecho, libertades públicas y democracia. 


Como antecedente, mencionó las cláusulas democráticas y de derechos humanos incluidas por la Unión Europea en acuerdos con terceros países. “La UE, por ejemplo, ha incorporado cláusulas democráticas y de derechos humanos en sus acuerdos con terceros países, vinculando la profundización de determinadas relaciones al respeto de principios democráticos y derechos fundamentales”.


Sostiene la organización que “la recuperación económica que necesita Venezuela y la reconstrucción de sus instituciones no deberían avanzar por caminos separados. Las inversiones necesitan seguridad jurídica. La cooperación internacional necesita instituciones confiables. Y la estabilidad sostenible necesita legitimidad democrática”.

Colectivos como La Piedrita siguen activos.

Normalizar sin legitimar

Ante esta nueva etapa, Laboratorio de Paz exhortó a los gobiernos democráticos, organismos multilaterales y actores internacionales que están restableciendo o ampliando relaciones con Venezuela a acompañar activamente una normalización democrática.


Planteó que la comunidad internacional tiene la responsabilidad de acompañar la reinserción de Venezuela sin convertir la apertura diplomática en un aval político automático. Para la organización, restablecer relaciones con el Estado venezolano no debe confundirse con reconocer como plenamente democrática la situación institucional del país.


Insistió en “diferenciar claramente el relacionamiento diplomático con el Estado venezolano del reconocimiento de legitimidad democrática de quienes actualmente ejercen el poder”.


Ese acompañamiento, sostuvo LabPaz, debe traducirse en compromisos concretos: garantías verificables de derechos humanos, respeto al Estado de derecho, protección de las libertades públicas, preservación de los mecanismos internacionales de seguimiento y condiciones reales para una competencia electoral auténtica.


“Incluir la promoción de garantías efectivas para las libertades de expresión, asociación, reunión y participación política, así como condiciones que permitan una competencia electoral auténtica”, sostiene.


Insta a acompañar activamente el establecimiento de una ruta constitucional para la celebración de “elecciones presidenciales libres, competitivas y verificables en el plazo más breve posible”, dijo LabPaz.


El mensaje de fondo es que Venezuela necesita volver al mundo, pero también necesita que el poder vuelva a las urnas electorales. La normalización internacional solo será sostenible si abre paso a una ruta constitucional que permita elecciones presidenciales libres, competitivas y verificables en el plazo más breve posible. Sin legitimidad democrática, advierte la organización, cualquier apertura corre el riesgo de convertirse en una normalidad incompleta.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/09/17/laboratorio-de-paz-reclamo-que-la-reinsercion-internacional-de-venezuela-no-legitime-la-excepcionalidad-politica/




viernes, 3 de julio de 2026

“Ninguna fórmula política puede estar por encima de la Constitución”: el llamado del Laboratorio de Paz a seis meses de la Presidencia interina en Venezuela

 

La organizacion exigió restituir de inmediato el hilo constitucional, declarar la falta absoluta de la Presidencia y convocar elecciones libres, transparentes y verificables antes de que la crisis institucional y humanitaria se profundice aún más.


Sebastiana Barráez/ viernes 3 de julio 2026
Tomado de Infobae

La Asamblea Nacional que preside el hermano de Delcy Eloína Rodríguez es quien debe declarar la vacante absoluta de la Presidencia.

Laboratorio de Paz lanzó un llamado urgente a restituir el orden constitucional en Venezuela y advirtió que la reconstrucción nacional no puede postergarse ni sostenerse sobre fórmulas políticas ajenas a la Constitución. Cuando se cumplen seis meses de la extracción de Nicolás Maduro del territorio venezolano y del inicio de la presidencia interina de Delcy Rodríguez, la organización afirmó que el país enfrenta una hora crítica en la que la recuperación institucional es indispensable para atender la emergencia humanitaria y abrir paso a una transición legítima.


A través de un comunicado la organización alertó que la crisis reciente ha dejado pérdidas humanas, comunidades golpeadas y una demanda inmediata de protección, respuesta y dignidad. Frente a ese escenario, destacó la reacción solidaria de la ciudadanía venezolana, que ha auxiliado, acompañado, rescatado y sostenido la vida en medio de la adversidad, incluso cuando las instituciones no han ofrecido respuestas suficientes.


Laboratorio de Paz (LabPaz), que cuenta en su equipo con los defensores de derechos humanos Lexys Rendón y Rafael Uzcátegui, considera que la nueva emergencia humanitaria exige acciones inmediatas: asistencia sin demora, atención médica adecuada, protección efectiva para las personas damnificadas, transparencia en la gestión de la ayuda, garantías de no discriminación y rendición de cuentas. 

Nicolás Maduro no cumplió ni la mitad del mandato por lo que, según la Constitución, debe llamarse a elecciones máximo a seis meses de la vacante.

Sin embargo, advirtió que esas medidas solo serán creíbles y posibles si están respaldadas por instituciones legítimas, autoridades sometidas al control ciudadano y un proceso de transición centrado en los derechos humanos y “la dignidad en el centro de toda decisión pública”.


El artículo 233 de la Carta Magna sostiene: “… Si la falta absoluta del presidente o presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo presidente o la nueva presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva…”.


Hoy 3 de julio se está cumpliendo lo estipulado en el Artículo 234 de la Constitución: “Las faltas temporales del presidente o presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional por noventa días más. Si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta”.

Lexys Rendón, codirectora de LabPaz.

La Constitución

Con sede en Caracas Laboratorio de Paz (LabPaz) es un centro de investigación y pensamiento estratégico venezolano, que desde el 2012 ejecuta, analiza, divulga y genera recomendaciones para la resolución de conflictos a través del abordaje interdisciplinario democracia, no violencia y derechos humanos. 


En su pronunciamiento, la organización LabPaz recordó que la Constitución nacional es la norma suprema del ordenamiento jurídico venezolano y que todas las personas y órganos del poder público están sujetos a ella. “Ninguna fórmula política puede estar por encima de la Constitución”, enfatizó, al advertir que cualquier salida que ignore ese marco agravaría la fragilidad institucional.


El comunicado subraya que el vencimiento del plazo constitucional previsto en el artículo 234 para el ejercicio de un gobierno interino o provisional obliga a las instituciones competentes a actuar sin más dilaciones. 


En ese sentido, LabPaz pidió declarar la falta absoluta de la Presidencia de la República y adoptar de inmediato las medidas necesarias para restituir el hilo constitucional mediante la convocatoria a elecciones libres, auténticas, competitivas, transparentes y verificables.

En medio de una zona destruida se observa una valla de las muchas colocadas durante el régimen de Nicolás Maduro.

La organización cuestionó la omisión de la Asamblea Nacional, que preside Jorge de Jesús Rodríguez Gómez, hermano de la presidenta interina, en garantizar el cumplimiento estricto de la Constitución dentro de sus competencias.


Para LabPaz, esa inacción incrementa la incertidumbre y confirma la urgencia de reconstruir la institucionalidad como condición básica para una recuperación material eficiente del país.


LabPaz insistió en que cualquier transición democrática pactada debe estar fundada en el respeto a la norma constitucional, la separación de poderes, la garantía de los derechos civiles y políticos, y la participación plena, libre e informada de la ciudadanía. 


También alertó que la prolongación indefinida de situaciones excepcionales, sin base constitucional suficiente, debilita la institucionalidad, profundiza la incertidumbre y priva a la sociedad venezolana de su derecho a decidir democráticamente su futuro.


"No son legítimos los acuerdos que sustituyan la voluntad popular y la Constitución venezolana”, advirtió la organización, a l señalar que la reconstrucción material del país requiere la reconstrucción institucional. “Las viviendas, las escuelas, los hospitales, los servicios públicos y la ayuda humanitaria requerirán decisiones que inspiren confianza, seguridad jurídica y legitimidad”.

El sociólogo Rafael Uzcátegui es defensor de DDHH y parte de LabPaz.

No son espectadores

Resalta que Venezuela ha demostrado, en el marco de la más terrible tragedia causada por los terremotos, que hay una “sociedad viva, solidaria y capaz de protagonizar su propia reconstrucción”. 


Agrega que se ha mostrado que los venezolanos “no son espectadores de su destino, sino protagonistas de la solidaridad, de la organización comunitaria y de la reconstrucción posible”. 


A juicio de LabPaz la reconstrucción del país debe comenzar por la vigencia de la Constitución “como marco común de convivencia, justicia, legalidad y esperanza democrática”.


Por ello sostienen la necesidad de “volver a la norma, recuperar la soberanía, abrir el camino a un calendario electoral y celebrar elecciones que permitan una transición sin más postergaciones”, que incluyan la legitimidad, la paz y los derechos humanos.


En el cierre del comunicado, Laboratorio de Paz hizo un llamado a las autoridades nacionales, actores políticos, sociedad civil, comunidad internacional y organismos de protección de derechos humanos a acompañar y exigir la restitución del hilo constitucional, la declaración formal de la falta absoluta de la Presidencia y la convocatoria urgente a elecciones conforme a estándares democráticos internacionales.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/07/03/ninguna-formula-politica-puede-estar-por-encima-de-la-constitucion-el-llamado-del-laboratorio-de-paz-a-seis-meses-de-la-presidencia-interina-en-venezuela/


jueves, 4 de junio de 2026

Cinco meses del interinato: informe sostiene que el poder se recompone en Venezuela sin abrir paso a la democracia


Para el Laboratorio de Paz (LabPaz), a cinco meses del inicio del interinato de Delcy Rodríguez, Venezuela no muestra señales verificables de apertura democrática, sino de una recomposición autoritaria marcada por disputas internas, continuidad represiva e incertidumbre constitucional.


Sebastiana Barráez/ jueves 4 de junio 2026
Tomado de Infobae

El ministro del Interior Justicia y Paz Diosdado Cabello Rondón.jpeg

Venezuela parece hoy más cerca de una “recomposición autoritaria y reconfiguración interna del poder” que del inicio comprobable de una transición democrática. Esa es la conclusión central del informe extraordinario “Cinco meses del interinato; Reconfiguración sin transición”, publicado por Laboratorio de Paz (LabPaz), que examina los primeros cinco meses del gobierno de Delcy Rodríguez desde la óptica de los derechos humanos, el espacio cívico y la institucionalidad democrática.


El documento, dado a conocer este 4 de junio, advierte que el país atraviesa una situación de “incertidumbre constitucional”, derivada del ejercicio de la Presidencia bajo la figura de “ausencia forzosa” que no está expresamente contemplada en la Constitución. Para la organización, este punto no es menor: cualquier transición sostenible, señala, requiere reglas claras, garantías institucionales y una salida presidencial ajustada a los mecanismos previstos en la Carta Magna.


Para el centro venezolano de investigación y pensamiento estratégico LabPaz que trabaja en la resolución de conflictos mediante enfoques de democracia, no violencia y derechos humanos, aun cuando Estados Unidos anunció para Venezuela el plan de tres fases simultáneas (Recuperación, Estabilización y Transición), en estos cinco meses posteriores al 3E “no muestran decisiones verificables orientadas al inicio de una transición democrática”.


Reacomodo sin ruptura

Funcionarios de Venezuela y Colombia participan en una reunión bilateral de alto nivel, buscando fortalecer las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Más que una alternancia o una apertura real, LabPaz describe una reorganización del aparato estatal impulsada por el entorno político de los hermanos Rodríguez. El informe sostiene que varios cuadros cercanos a Nicolás Maduro fueron sustituidos por funcionarios alineados con la nueva jefatura, en un proceso que luce más orientado a redefinir equilibrios internos que a desmontar las estructuras de poder heredadas.


Uno de los focos más controvertidos del período ha sido la permanencia, ratificación o designación en cargos de alto nivel de funcionarios señalados por organismos internacionales por su presunta responsabilidad en graves violaciones de derechos humanos. 


Uno de los aspectos más controvertidos de los primeros cinco meses de gobierno ha sido la designación, ratificación o permanencia en altos cargos públicos de funcionarios señalados por organismos internacionales por su presunta responsabilidad en graves violaciones de derechos humanos, como en el caso del general Gustavo González López e incluso del general Vladimir Padrino cuya continuidad de dentro del alto gobierno es interpretada “como una señal de preservación de equilibrios con el sector castrense”. 


En la misma línea, LabPaz considera especialmente relevante que Diosdado Cabello continúe al frente del Ministerio de Interior, Justicia y Paz, pese a los señalamientos internacionales en su contra por su presunto papel dentro de estructuras asociadas a represión, persecución y restricciones al espacio cívico, siendo “un importante vocero en la campaña de criminalización contra líderes políticos y sociales”.


Sin reformas y con presos políticos

Gustavo González López, Ministro del Poder Popular para la Defensa de Venezuela, levanta su mano derecha durante la ceremonia de juramentación.

LabPaz subraya que, pese al anuncio de Estados Unidos sobre un plan de tres fases simultáneas para Venezuela, Recuperación, Estabilización y Transición, no hay decisiones verificables orientadas al inicio de una transición democrática. Entre las principales ausencias, enumera la falta de un cronograma electoral, la no renovación del Consejo Nacional Electoral, la inexistencia de medidas para garantizar independencia judicial, la ausencia de mecanismos de verdad y reparación para las víctimas, y la continuidad del entramado normativo que restringe libertades públicas.


El informe también pone el foco en la persistencia de personas detenidas por motivos políticos. Como ejemplo, analiza el caso de Carmen Teresa Navas, quien durante más de un año buscó a su hijo en centros de detención mientras las autoridades guardaban silencio, pese a que ya había fallecido. A partir de ese episodio, el documento plantea una pregunta de fondo: por qué siguen existiendo presos políticos en Venezuela si el discurso oficial busca presentar una nueva etapa política.


Estrategia debilitada

El sobrevuelo de aeronaves de EEUU en Venezuela se hizo sin el premiso del parlamento.jpeg

Para LabPaz, la profunda crisis de legitimidad que rodea a Delcy Rodríguez y al actual esquema de poder es uno de los principales obstáculos para una transición democrática creíble. Aunque el gobierno ha intentado proyectar una imagen de estabilidad, recuperación económica y capacidad de negociación internacional, el informe sostiene que esos esfuerzos no han logrado revertir el rechazo acumulado entre la población.


En el campo opositor, el documento indica que María Corina Machado sigue siendo la principal referencia política adversa al oficialismo, aunque registra una disminución gradual en sus niveles de apoyo respecto al período posterior al 28J y al 3E. 


En paralelo, trabajadores, sindicalistas y estudiantes han comenzado a incorporar de forma más visible la exigencia de elecciones dentro de sus reclamos. Según el informe, un 64 % de las personas consultadas por la firma Poder y Estrategia considera que deben realizarse comicios este mismo año.


LabPaz destaca que la relación bilateral entre Estados Unidos y la administración provisional de Delcy Rodríguez se convirtió en el principal eje ordenador de la coyuntura venezolana, desplazando progresivamente a actores nacionales y mecanismos multilaterales que anteriormente ocupaban posiciones centrales en la negociación política.


Comprometida la institucionalidad

Libertad para los presos políticos es una de las persistentes solicitudes.jpeg

Para Laboratorio de Paz “no hay un proceso de pluralización institucional”. Los hermanos Rodríguez impulsaron una reorganización del aparato estatal sustituyendo cuadros cercanos a Nicolás Maduro por funcionarios identificados con su propio entorno político.


Salvo el nombramiento de Eglée González Lobato como Defensora del Pueblo, la mayoría de las nuevas designaciones es de personas conocidas por su militancia y lealtad al proyecto bolivariano. Más que una alternancia o apertura institucional, el proceso parece reflejar una redistribución interna del poder, en la búsqueda de un nuevo punto de equilibrio tras la salida de Nicolás Maduro de la coalición dominante, dice el Informe.


Reconoce señales parciales de apertura, como menor intensidad represiva, retorno limitado de liderazgos al espacio público, ampliación restringida del debate y reaparición de la agenda electoral, pero esas medidas conviven con la continuidad de prácticas, actores y estructuras heredadas del período anterior.


Mencionan como indicador adicional la designación de Héctor Rodríguez como Comisionado Presidencial para la Reestructuración y Reingeniería del Gobierno, lo que sugiere “que el objetivo principal no es desmontar las estructuras de poder heredadas, sino adaptarlas a las nuevas condiciones políticas, económicas e internacionales”. 


Más que una transición hacia un nuevo régimen político, la reingeniería impulsada por Rodríguez parece orientada a preservar la gobernabilidad del sistema mediante su reorganización interna.


El informe sostiene que ninguna transición democrática sostenible puede construirse sobre la suspensión práctica o reinterpretación permanente de la Constitución, por lo que advierten que sin garantías institucionales sólidas, cronogramas verificables de cumplimiento, cronograma electoral y mecanismos reales de supervisión nacional e internacional, los procesos de negociación y acuerdos pueden derivar en que “el tiempo funcione como herramienta de recomposición del poder antes que de democratización efectiva”.


El documento interpreta la necesidad de resolver la situación presidencial “conforme a los mecanismos previstos en la Carta Magna”, determinar de manera definitiva la naturaleza de la “ausencia presidencial” y, de configurarse una falta absoluta activar el artículo 233, “convocatoria de elecciones presidenciales libres, competitivas y verificables dentro de un cronograma acordado y supervisado”.


Nombramientos y decisiones

Carmen Teresa Navas buscó a su hijo en los centros carcelarios por más de un año sin respuesta oficial.jpeg.

El informe concluye que los primeros meses del interinato han estado marcados por una inclinación hacia “soluciones extraordinarias” que debilitan los controles constitucionales, administrativos y parlamentarios. 


Entre los hechos señalados figuran la designación de Delcy Rodríguez como presidenta “interina” mediante una figura no prevista en la Constitución; reformas legales cuestionadas, como las referidas a hidrocarburos y minería; la continuidad del Decreto de Estado de Conmoción Exterior sin renovación parlamentaria expresa; y decisiones sensibles en materia militar y de amnistía sin los procedimientos legislativos correspondientes.


Suman lo ocurrido el 23 de mayo con el ejercicio de aeronaves militares estadounidenses sin cumplir con la Constitución, “que atribuye a la Asamblea Nacional la autorización del empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país”.


Otro elemento es la declaración pública de Delcy Rodríguez, el 23 de abril 2026, dando por concluida la aplicación de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, sin los procedimientos legislativos correspondientes.


Las designaciones del Fiscal General y de la Defensoría del Pueblo que se apartan de las normativas internas de esas instituciones. 


También, la continuidad del Decreto de Estado de Conmoción Exterior, “sin renovación parlamentaria ni derogatoria expresa, mantiene cuestionamientos sobre su validez jurídica”. 


En ese marco, LabPaz advierte que el tiempo puede terminar funcionando como una herramienta de recomposición del poder antes que como un vehículo de democratización efectiva. Por eso insiste en que la salida a la crisis presidencial debe resolverse conforme a la Constitución, con definición clara de la naturaleza de la ausencia presidencial y, de configurarse una falta absoluta, con la activación del artículo 233 para convocar elecciones presidenciales libres, competitivas y verificables dentro de un cronograma acordado y supervisado.


martes, 30 de diciembre de 2025

La paz como excusa: fuertes críticas al mensaje de los Obispos por ambigüedad y falta de acción


El mensaje de la Conferencia Episcopal Venezolana duramente criticado


Sebastiana Barráez/ martes 30 de diciembre 2025

@SebastianaB

Tomado de Infobae

La sede de la Conferencia Episcopal en Caracas

La reciente publicación de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) con motivo de la Navidad 2025 ha provocado opiniones encontradas entre fieles y líderes religiosos. Entre las voces críticas dos resaltan, la del exparlamentario Johnny Díaz Apitz para quien “cuando la Iglesia no denuncia con claridad, su palabra se convierte en coartada” y la del Fray Giovanni Luisio aseverando que “en Venezuela, decir la verdad es un acto de alto riesgo, pero el silencio no puede ser complicidad”.


Fray Giovanni Luisio, Caballero Templario Laico Consagrado de la Asociación Canónica de la Iglesia Católica Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, advierte sobre el riesgo de equiparar la violencia verbal de las víctimas con la de quienes ostentan el poder. 


Para Fray Giovanni Luisio, la paz no debe entenderse como ausencia de conflicto, sino como la presencia activa de la justicia. “Para el ciudadano que ha visto a sus hijos morir por una bandera o ser encarcelados por pensar distinto, la justicia no es un concepto abstracto, sino una urgencia vital”, enfatizó.  


El religioso subraya que, en un contexto donde decir la verdad implica riesgos, la prudencia es indispensable, pero advierte que el silencio no debe convertirse en cómplice de la injusticia. El pueblo venezolano, afirma, cuestiona cómo construir la paz cuando el diálogo se utiliza para ganar tiempo y los salarios permanecen en niveles críticos. 

El comunicado de la Conferencia Episcopal ha causado duras críticas.

“Tras innumerables intentos fallidos y burlas sistemáticas, el diálogo ha servido para que se ‘pateen’ acuerdos y se ignoren masacres”, agregó en referencia a los numerosos diálogos para superar la crisis venezolana, el último de ellos el Acuerdo de Barbados, que debía garantizar elecciones libres, pero finalmente su resultado no fue acatado por Nicolás Maduro.


En su llamado a los obispos, Fray Giovanni Luisio instó a que el mensaje episcopal trascienda la mera declaración de principios y se convierta en un compromiso activo con quienes sienten que la única paz ofrecida es la de los cementerios. “La verdadera paz es desarmada, sí, pero debe ser valiente para señalar la injusticia sin ambages”, sostuvo.  


Proteger al pueblo


Si bien reconoce la valentía del comunicado de la CEV al denunciar el empobrecimiento generalizado, la inflación y el sufrimiento de profesionales con salarios de miseria, advierte que “no podemos pedirle a un pueblo que ‘ponga la otra mejilla’ de manera infinita, si no hay una autoridad moral que denuncie, con nombre y apellido, a quienes causan el escándalo de la pobreza y la muerte”.  


El mensaje navideño, según Fray Giovanni Luisio Mass, debe ser bálsamo y denuncia. No basta con declaraciones de principios; se requiere un compromiso activo y valiente para señalar la injusticia y proteger al pueblo de quienes perpetúan la pobreza y la muerte.  

Fray Giovanni Luisio, Caballero Templario Laico Consagrado de la Asociación Canónica de la Iglesia Católica Orden de los Pobres Caballeros de Cristo.

Asimismo, el Caballero Templario subraya la importancia de colocar la dignidad humana por encima de intereses ideológicos y condena la mentira sistémica que ha marcado la historia reciente del país.  


No obstante, el mensaje episcopal enfrenta críticas por la ambigüedad en el uso del término “diálogo”, percibido por muchos como una herramienta de manipulación política. Tras múltiples intentos fallidos, el diálogo ha sido visto como un mecanismo para dilatar acuerdos y evadir responsabilidades ante graves violaciones de derechos humanos.  


En este contexto, se recuerda la advertencia del Papa Francisco: “Con el mal no se dialoga”. El pontífice fue claro al afirmar que dialogar con el mal es perderse.  


Finalmente, el llamado de Fray Giovanni Luisio es a que los pastores sean verdaderos protectores de su rebaño, fortalecidos por la mirada de Jesús, para enfrentar los desafíos actuales y no ceder ante los lobos disfrazados de diálogo.  

El exparlamentario del Partido Copei, Johnny Díaz Apitz crítico con dureza el comunicado de la Conferencia Episcopal de Venezuela.

Más preguntas que consuelo


Por su parte Johnny Díaz Apitz, ex parlamentario del antiguo Congreso de la República de Venezuela, considera que “cuando la Conferencia Episcopal Venezolana publica un mensaje navideño y lo coloca sobre el país como si fuera una manta de consuelo, lo mínimo que se espera es que esa manta no tape la herida, no esconda al agresor y no proteja al verdugo”.


En la Venezuela actual, el significado de palabras como “paz”, “diálogo” o “fraternidad” ha cambiado de manera inquietante. Ya no son solo conceptos nobles, sino banderas que pueden resultar peligrosas cuando son apropiadas por el poder y utilizadas como parte de la propaganda oficial. 


Lo que ha generado indignación en amplios sectores no es que los obispos hablen de paz, porque la Iglesia tiene ese mandato, sino que lo hagan con silencios y omisiones que resultan estruendosos. ¿Dónde quedaron aquellas enérgicas denuncias encabezadas desde Roma por el cardenal Baltazar Porras? Y por ello “fue atacado, insultado, vejado y ofendido”.


El escándalo radica en que el mensaje episcopal, tanto en su estructura como en su énfasis, termina ofreciendo una descripción de país ajena a la realidad. Dibuja, según Díaz Apitz, “un país que no existe, y más grave aún: termina siendo útil al poder que ha arrastrado a Venezuela a una de las crisis humanas, políticas y morales más profundas de su historia contemporánea”.

Monseñor Baltazar Porras "fue atacado, insultado, vejado y ofendido".

Cuestiona el exparlamentario que el comunicado de los obispos no dedica una sola línea a los presos políticos y militares, ni a los menores y ancianos encarcelados. No hay mención de los secuestros ni del terrorismo de Estado que sufren quienes piensan diferente, víctimas de una maquinaria represiva que actúa con métodos dignos de los peores regímenes de la historia.


No se trata de un ataque a la fe ni a la Iglesia como comunidad, sino de una denuncia a una postura institucional que, por omisión y error de enfoque, se vuelve éticamente irresponsable en el contexto venezolano.


En el lugar equivocado


Díaz Apitz asevera que Venezuela, es cierto, es un pueblo pacífico, pero no vive en paz. Decirle a la nación “somos gente de paz” sin explicar qué fuerzas destruyen esa paz, equivale a sembrar confusión en lugar de esperanza. La palabra “paz” ha sido utilizada por el régimen como sinónimo de obediencia y excusa para reprimir, disfrazando la amenaza bajo un ropaje conciliador.


La paz real no es solo una sensación, sino la posibilidad de vivir sin miedo. “Y hoy el venezolano vive con miedo: miedo a hablar, miedo a protestar, miedo a opinar, miedo a ser señalado, miedo a que lo busquen, miedo a que le inventen un delito, miedo a perderlo todo por una palabra o por una idea. Esa no es paz. Eso es sometimiento”, advierte.

Varios diálogos han resultado infructuosos, incluso el Acuerdo de Barbados.

Agrega que si la Iglesia decide hablar de paz, debe hacerlo con precisión y verdad: no hay paz donde se encarcela por pensar distinto, donde se persigue al disidente y se castiga la conciencia.


Uno de los puntos más cuestionados del comunicado es su alarma ante una supuesta amenaza militar extranjera. Pone el foco en hipotéticos peligros foráneos, ignorando la guerra diaria y real que enfrenta el venezolano: represión, persecución, cárcel, hambre, exilio y destrucción institucional. La verdadera guerra no es un rumor ni una hipótesis, sino una política vigente.


Cuando el comunicado episcopal prioriza la amenaza externa y minimiza la interna, el mensaje queda moralmente desbalanceado: mira al horizonte con preocupación y al drama cotidiano con tibieza.


La declaración reconoce, de manera vaga, la “privación de libertad por pensar distinto”, pero evita nombrar a los responsables. En Venezuela, esa omisión tiene consecuencias: convierte el crimen político en una sombra anónima, como si los presos surgieran por generación espontánea y no existieran cadenas de mando, aparatos represivos y tribunales sometidos.

En la Venezuela actual, el significado de palabras como “paz”, “diálogo” o “fraternidad” ha cambiado de manera inquietante.

Cuando no se señala al responsable, el agresor se siente seguro y la víctima, abandonada. La Iglesia, al evitar mencionar al verdadero opresor, deja sola a la sociedad civil.


El “diálogo” como coartada


El comunicado invoca el diálogo, pero Díaz dice que en Venezuela esa palabra se ha vaciado de contenido tras años de simulacros, promesas incumplidas y represión renovada. Un diálogo sin verdad ni justicia es solo una excusa para ganar tiempo y oxigenar al poder. No se dialoga con una bota en el cuello, con presos como rehenes ni mientras se ignora la voluntad popular.


Llamar al diálogo de manera abstracta suena más a resignación que a esperanza cristiana.


Aunado a eso, en menos de tres décadas, Venezuela fue llevada a la ruina moral, institucional y material. Millones migraron, el salario colapsó, la salud y la educación se destruyeron, y la corrupción se volvió sistema. El comunicado reduce esta tragedia a un simple “clima de tensiones”, diluyendo la responsabilidad de quienes provocaron el desastre.

Nicolás Maduro junto al Ministro de Defensa de Venezuela.

No duele que la Iglesia cite el Evangelio, sino que lo use para suavizar la denuncia en un país de víctimas reales. El cristianismo no puede ser neutral ante la injusticia. Un pastor no consuela al lobo ni pide a la oveja que dialogue. Evitar nombrar al agresor, concentrándose en factores externos, convierte la fe en un barniz que disimula el crimen.


Al servicio del poder


Por su tono y silencios, el mensaje de la Conferencia Episcopal termina siendo funcional al régimen. Ofrece frases que el poder puede convertir en propaganda: “hasta los obispos se preocupan por la acción militar externa”. Mientras tanto, la verdadera guerra, la interna, queda relegada, desdibujada y sin responsable claro.


Esta denuncia no es trivial: representa una falla moral. Cuando desde el púlpito se elude la verdad, las víctimas pierden voz y el opresor gana legitimidad. Venezuela no necesita comunicados diplomáticos, sino mensajes claros y veraces: sin verdad, no hay justicia, y sin justicia no hay paz.


En definitiva, considera Díaz Apitz, el comunicado episcopal, lejos de ser un freno ético al abuso, corre el riesgo de servir como escudo político para el régimen. Su ambigüedad y silencio permiten que el poder lo exhiba ante la comunidad internacional como prueba de supuesta legitimidad. 


Dice el exparlamentario que cuando la Iglesia opta por la ambigüedad, su palabra se convierte en coartada. Y cuando la verdad se disuelve en diplomacia, quien gana es el opresor. “Cuando el mensaje evita nombrar al agresor y se concentra en factores externos, se corre el riesgo de que la fe sea usada como barniz. Y el barniz sirve para una cosa: para que el crimen se vea menos feo”.


Finaliza diciendo que “cuando la verdad se diluye en un lenguaje diplomático, el opresor gana espacio, tiempo y legitimidad. La historia juzgará no solo a quienes oprimen, sino también a quienes, pudiendo hablar con claridad, eligieron el silencio o la ambigüedad”.


https://www.infobae.com/venezuela/2025/12/30/la-paz-como-excusa-fuertes-criticas-al-mensaje-de-los-obispos-por-ambiguedad-y-falta-de-accion/



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