domingo, 12 de julio de 2026

Un coronel retirado afirma que la crisis venezolana solo puede resolverse con elecciones libres: “Toda autoridad usurpada es ineficaz”

 

En diálogo con Infobae, cuestiona la legitimidad de Nicolás Maduro, la eventual sucesión de Delcy Rodríguez y el papel de Estados Unidos en una transición que, afirma, deja mas dudas que certezas. 


Sebastiana Barráez/ domingo 12 de julio 2026
Tomado de Infobae

Delcy Eloína Rodríguez Gómez en el Palacio de Miraflores con Diosdado Cabello y militares.

El coronel retirado y doctor en Derecho Constitucional Ángel Alberto Bellorín plantea que la crisis venezolana debe leerse desde un principio básico de la Carta Magna: la soberanía popular es intransferible y la representación política solo puede ejercerse mediante el sufragio. Desde esa premisa, recuerda el artículo 138 de la Constitución, que establece que “toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos”.


“En este momento Venezuela es un ejemplo para el mundo de las más torpes y, a la vez, aleccionadoras contradicciones políticas y económicas”, le afirma Bellorín a Infobae. A su juicio, el país encarna la paradoja de ser “un pobre país rico, hipotecado y bajo un protectorado militar extranjero”, una condición que, sostiene, vacía de contenido cualquier pretensión de soberanía.


Al analizar el rol de Delcy Eloína Rodríguez Gómez en el poder, Bellorín insiste en volver al artículo 5 de la Constitución venezolana, ubicado en el Título Primero, dedicado a los Principios Fundamentales. Allí, subraya, se encuentra la base jurídica para determinar cuándo un órgano del Estado emana realmente de la soberanía popular.


Para el jurista, la Presidencia de la República, como principal órgano de gobierno, debe estar legitimada en todo momento por el voto. “El cargo de presidente de la República es y será producto de las elecciones, tal como lo ordena el citado principio”, señala.


En escenarios excepcionales como, según su diagnóstico, la ruptura prolongada del Estado constitucional venezolano y el protectorado de facto al que estaría sometido el país, Bellorín considera que la única salida racional pasa por convocar nuevas elecciones.


Esos comicios, advierte, deberían celebrarse con garantías expresas y verificables para impedir que se repita lo que califica como la “grotesca ofensa del 28 de julio de 2024”, episodio que, en su opinión, derrumbó las premisas constitucionales y debilitó la Constitución como contrato social y fundamento del Estado.

El coronel retirado Ángel Alberto Bellorín, profesor universitario y doctor en Derecho Constitucional, conversa en un entorno profesional.

Para que esa ruta sea posible, añade, se requiere un “poder real de coacción” capaz de poner fin a una “usurpación continuada” que, según afirma, intenta prolongarse y consolidarse en el tiempo.


La Constitución como eje del debate

Para el abogado Bellorín, el punto de partida está en el artículo 5 de la Constitución venezolana. Allí, afirma, se define la dimensión más importante de la soberanía: la popular, base imprescindible de cualquier Estado democrático. Por eso propone descomponer el texto constitucional en sus premisas esenciales para entender el alcance de la crisis institucional.


Menciona las seis que contiene el artículo 5 de la Carta Magna: Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular; La soberanía reside intransferiblemente en el Pueblo; La soberanía se puede ejercer solo de dos formas, una directa y otra indirecta; El pueblo ejerce la soberanía directamente en la forma prevista en la Constitución y en la Ley; El pueblo ejerce la soberanía indirectamente mediante el sufragio; y los órganos del Estado están sometidos a la soberanía popular.

El artículo 5 de la Constitución venezolana, ubicado en el Título Primero, dedicado a los Principios Fundamentales.

Bellorín, también profesor de doctorado en la Universidad Central de Venezuela, sostiene que esa lectura debe complementarse con el artículo 6, del que, según explica, se desprenden ocho premisas concurrentes sobre la naturaleza del gobierno venezolano.


Para acotar el debate, se concentra en un enunciado específico: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre electivo...”. La palabra clave, subraya, es “electivo”.


De la conexión entre ambos artículos, Bellorín extrae una conclusión: si los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y determinados cargos deben surgir del sufragio, la ausencia de ese mandato electoral configura una usurpación. “Al no cumplirse con tal mandato estaremos en presencia de una usurpación”, afirma.


La tesis de “Corporación Criminal” 

Bellorín, coronel retirado del Ejército, licenciado en Ciencias y Artes Militares, abogado con doctorado en Derecho Constitucional, es profesor en posgrado en la Universidad Central de Venezuela, sostiene que sus argumentos “podrán ser silenciados, pero jamás confrontados desde la racionalidad”. Para reforzar su planteamiento, invoca un principio jurídico clásico: “lo accesorio sigue la suerte de lo principal”.

La Asamblea Nacional debía declarar la falta absoluta de Maduro dentro del límite de 180 días previsto en el artículo 234.

Desde esa lógica, afirma que, si Nicolás Maduro es considerado usurpador de la Presidencia desde el 10 de enero de 2025, todos los actos derivados de esa autoridad carecerían de legitimidad. En esa categoría incluye nombramientos, decisiones administrativas y la designación de la vicepresidencia, cargo que en Venezuela no surge del voto directo sino de la voluntad del presidente.


Subraya Ángel Bellorín que ese ese desconocimiento también fue ratificado por el nuevo gobierno de Donald Trump en enero del 2025 tras tomar posesión del cargo.


“Siendo ilegítimo el depuesto Nicolás Maduro y acusado por EEUU de ser el líder de una corporación criminal, por simple silogismo básico y deducción racional, son ilegítimos todos los órganos del poder público que avalaron aquel fraude electoral, así como los funcionarios designados por ese presidente ilegítimo”, sostiene.


A su juicio, la llamada Operación Resolución Absoluta, fechada el 3 de enero de 2026, fue presentada ante la comunidad internacional como una acción destinada a desmantelar una estructura criminal que afectaba la seguridad estadounidense y del hemisferio. “Ese fue el motivo jurídico y político de Estados Unidos para la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores”, plantea.


Pero, según Bellorín le dice a Infobae, allí aparece una contradicción central: tras capturar al supuesto “líder criminal”, Estados Unidos habría dejado de referirse a la corporación criminal y, de forma sorpresiva, reconoció a Delcy Rodríguez como presidenta encargada o interina. “Da igual cuál sea la denominación que se le dé”, cuestiona.

Fuerzas militares de EE.UU. ejecutaron la Operación Resolución Absoluta con la extracción de Nicolás Maduro y a Cilia Flores de territorio venezolano.

Con esa decisión, afirma, Trump le habría otorgado autorización política para conducir en Venezuela una “fase de transición” que, en su criterio, “deja más dudas que certezas”. Al mismo tiempo, interpreta ese movimiento como la entrada tácita de un protectorado estadounidense sobre el país.


La gran pregunta sigue sin respuesta, porque Delcy Rodríguez era, a la vez, “y según los Estados Unidos, la segunda al mando de la corporación criminal que según la administración Trump dirigía Maduro”. 


Límites a la excepción 

Bellorín también cuestiona las interpretaciones que, a su juicio, analizan de manera aislada los artículos 233 y 334 de la Constitución, referidos a las ausencias absolutas o temporales de un presidente en ejercicio. Para él, esas normas solo pueden aplicarse a un mandatario legítimo, no a un usurpador.


El error, insiste, consiste en intentar revestir de juridicidad un fraude continuado. “Ser sinceros y precisos en el diagnóstico jurídico ayudará a buscar la solución política más acertada para retomar el sendero constitucional”, advierte.


Antes de acudir a los artículos 233 y 234, señala a Infobae que debe revisarse el artículo 231 y conectarlo con los principios fundamentales de la Constitución. Solo así, sostiene, puede imponerse con rigor la supremacía constitucional y evitar lecturas fragmentadas del texto legal.


Para ilustrar su argumento, Bellorín recurre a una hipótesis extrema: si un presidente verdaderamente legítimo fuese secuestrado y se desconociera su paradero, una Asamblea Nacional legítima podría abrir un compás de espera excepcional. Pero esa espera, aclara, tendría que ser temporal.

El encargado de negocios de EEUU en Venezuela, John Barret conversa con Delcy Rodríguez en presencia de Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello.

De esa temporalidad surge, según su interpretación, la única excepción admisible al principio de que todo gobierno debe ser electivo. Pero la excepción no puede convertirse en regla ni prolongarse indefinidamente. “Esa es la lectura principista de la Constitución de acuerdo con la exégesis”.  


Por eso sostiene que la vía constitucional exigiría que la Asamblea Nacional declare la falta absoluta de Maduro dentro del límite de 180 días previsto en el artículo 234, plazo que considera el máximo permitido para una temporalidad excepcional.


Bellorín afirma que el abandono del cargo es un hecho evidente y que no declararlo implicaría vulnerar el principio constitucional según el cual todo gobierno debe ser producto de elecciones.


Su conclusión es tajante: si el artículo 6 ordena que todos los gobiernos “son y serán electivos”, ese mandato resulta aún más exigente cuando se trata del cargo de mayor legitimidad popular del país. “Al ver esta situación de una vicepresidenta fraudulenta de origen e impuesta por mandato estadounidense, no creo que tenga más que explicar”, sentencia.


jueves, 9 de julio de 2026

El análisis de un abogado sobre Venezuela: emergencia nacional, restitución constitucional y gobierno de amplitud nacional


El abogado constitucionalista y exdiputado Edwin Roberto Sambrano Vidal sostiene que la legitimidad política, el respeto a la soberanía popular y el cumplimiento de la Constitución son condiciones indispensables para abrir una transición democrática.


Sebastiana Barráez/ jueves 9 de julio 2026
Tomado de Infobae

Muchas personas buscan los cuerpos de sus seres queridos entre los escombros luego de los terremotos del 24 de junio.

El respeto a la soberanía popular y a la democracia es el punto de partida de cualquier gobierno legítimo capaz de unir al país frente a los desafíos de seguridad, prosperidad, bienestar, libertad y justicia, considera Edwin Roberto Sambrano Vidal a propósito del interinato del Delcy Rodríguez y vencimiento de los periodos de ausencia temporal contenidos en el artículo 234 de la Constitución de la República.


El abogado especialista en derecho constitucional y laboral, con una trayectoria de varias décadas en la protección de los derechos de los trabajadores, dirige la organización Alianza por la Soberanía y la Democracia (ASD), exdiputado del Congreso de Venezuela y defensor de derechos humanos, plantea que la restitución del orden constitucional pasa por “depurar los vicios cometidos” y reconocer el resultado de la elección presidencial del 28 de julio 2024.


Sambrano Vidal afirma que Edmundo González Urrutia debe ser investido como presidente de la República, al considerar que fue electo por una mayoría “irrefutable” del 67% de votos válidos. También sostiene que María Corina Machado, a quien define como líder nacional legítima de los factores democráticos, debe formar parte de la conducción política de ese proceso.

Edwin Roberto Sambrano Vidal, especialista en derecho constitucional y laboral, dirige la organización Alianza por la Soberanía y la Democracia (ASD).

“Ellos deben conformar un gobierno de amplitud nacional que asuma la responsabilidad de conducir a la nación en esta hora de gran peligro para la paz, la convivencia y la vida”, señala el dirigente, integrante de organizaciones como Espacio Consenso para un Nuevo País, la Alianza por la Soberanía y la Democracia (ASD), el Comité Nacional en Defensa de la Constitución “Cúmplela” y Lazos Guayana.


Sostiene que los que impidieron que Edmundo González asumiera el poder lo hicieron “por ejercicio de la fuerza y del fraude constitucional” quienes detentaban el Poder Ejecutivo y el comando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), “en complicidad con la mayoría del CNE y otros Poderes Públicos”.


Sambrano fue detenido el 12 de abril de 2026 en el aeropuerto de Santo Domingo, en el estado Táchira, acusado de instigación y promoción al odio. Tras la presión de sectores políticos y sociales, fue liberado bajo medidas cautelares sustitutivas, con prohibición de salida del país y obligación de presentarse ante los tribunales cuando sea requerido.

Edmundo González y María Corina Machado durante una de las giras en la campaña del 2024.

La Constitución como ruta

El exparlamentario basa su planteamiento en varios artículos de la Constitución venezolana. Cita el artículo 5, que establece que la soberanía reside en el pueblo; el artículo 7, que define la Constitución como norma suprema; y el artículo 228, según el cual debe proclamarse electo al candidato que obtenga la mayoría de los votos válidos.


También recuerda el artículo 138, referido a la nulidad de toda autoridad usurpada, y el artículo 333, que impone a los ciudadanos el deber de colaborar en el restablecimiento de la vigencia efectiva de la Constitución cuando ella deje de observarse por actos de fuerza. A ello suma el artículo 350, que faculta al pueblo a desconocer regímenes o autoridades contrarios a los principios democráticos y a los derechos humanos.


En su propuesta, el dirigente identifica como primera tarea de un eventual gobierno de amplitud nacional la puesta en marcha de un amplio plan de emergencia para atender la crisis humanitaria compleja que afecta al país en los ámbitos político, social, económico, cultural y moral. Según advierte, esa crisis se habría profundizado tras los terremotos del 24 de junio de 2026 “por lo que exige con prioridad absoluta, la legitimidad incuestionable de la conducción de la República”.

Magistrados del TSJ de pie ante Nicolás Maduro el 31 de julio de 2024.

Entre las medidas urgentes menciona la “respuesta inmediata y eficaz a la libertad de los presos políticos”, de los cuales hay 551 según el reporte que el 6 de julio 2026 dio a conocer la organización Justicia, Encuentro y Perdón (JEP).


Así mismo la restitución de libertades públicas, el desmantelamiento de estructuras represivas, la revisión de leyes utilizadas para perseguir la disidencia, un aumento general y escalonado de salarios y pensiones, así como el cumplimiento progresivo de los principales derechos laborales y sociales.


El abogado alude además a la necesidad de atender a personas damnificadas y sectores vulnerables, como niños, huérfanos, mujeres embarazadas y lactantes, adultos mayores, enfermos y desempleados. También propone un programa nacional de producción y distribución de alimentos, con comedores escolares en todos los niveles de la educación pública, junto con la reactivación del aparato económico.


En el terreno económico, plantea revisar las relaciones internacionales para promover inversión, cooperación e intercambio, así como levantar un balance financiero y comercial del sector externo. También propone estudiar la deuda externa, los activos y acreencias del país, y adecuar la política tributaria a las necesidades de la emergencia.

Delcy Rodríguez asumió el interinato el 3 de enero de 2026.

Transición democrática 

La segunda gran tarea, según Sambrano, es impulsar una transición democrática que conduzca a elecciones presidenciales y legislativas bajo condiciones de libertad, universalidad, voto directo y secreto.


Para que el resultado sea confiable y verificable, sostiene que el proceso debe ser organizado por un poder electoral independiente, competente e imparcial, que garantice libertad de postulación “tanto para las organizaciones políticas como para los candidatos”, inclusión de electores dentro y fuera del país y ausencia de ventajismo o violaciones a las reglas electorales.


Sambrano Vidal asegura que ambas tareas planteadas “en esta peligrosa coyuntura histórica” requieren un Poder Ejecutivo con legitimidad firme y respaldo popular. A su juicio, esa es la condición indispensable para restituir la vigencia efectiva de la Constitución, garantizar los derechos ciudadanos y poner la institucionalidad al servicio de los venezolanos.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/07/09/el-analisis-de-un-abogado-sobre-venezuela-emergencia-nacional-restitucion-constitucional-y-gobierno-de-amplitud-nacional/


martes, 7 de julio de 2026

Un coronel calificó de degradación militar que funcionarios ajenos a la Fuerza Armada entreguen sables a nuevos oficiales

 

El coronel retirado Julio César Palavicini Guédez, expresó su rechazo a la participación de figuras civiles en la entrega del arma de mando durante la graduación conjunta de los egresados de la Universidad Militar de Venezuela. 


Sebastiana Barráez/ martes 7 de julio 2026
Tomado de Infobae

Un coronel calificó de degradación militar que funcionarios ajenos a la Fuerza Armada entreguen sables a nuevos oficiales.

El coronel retirado Julio César Palavicini Guédez cuestionó la entrega del sable de mando a nuevos oficiales de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV) por parte de dirigentes civiles y autoridades ajenas a la cadena de mando castrense, hecho que calificó como una “afrenta directa” a la dignidad de la institución militar.


La polémica surgió durante la ceremonia de Graduación Conjunta de tenientes y tenientes de corbeta, un total de 1.115 oficiales de Comando, Técnicos y Tropas que egresan de la Universidad Militar de Venezuela, en la que participaron en la entrega de sables además de Delcy Rodríguez, su hermano Jorge Rodríguez, el ministro Diosdado Cabello y el vicepresidente de economía Calixto Ortega, con el argumento de ser parte de un llamado Alto Mando Político Militar.


“Ver cómo se desnaturaliza la entrega del sable de mando, delegando una responsabilidad de tal magnitud en figuras ajenas a la cadena de mando militar, es una afrenta directa a la dignidad de nuestra institución”, afirmó Palavicini, integrante de la promoción del Curso Especial de Formación de Oficiales del Ejército (Cefoe) “GD Andrés Rojas”, quien pasó a retiro en enero de 2007 con el grado de coronel del Ejército.

Jorge Rodríguez entrega el sable la ceremonia de la Universidad Militar.

“Como oficial formado bajo la estricta disciplina y el respeto a la liturgia castrense, me permito expresar mi más profunda preocupación y rechazo ante lo que considero una degradación del mérito y de las tradiciones más sagradas de nuestra Fuerza Armada Nacional”, sostiene el coronel en retiro.


Aunque Delcy Rodríguez asumió funciones de comandante en jefe en su condición de presidenta encargada, las demás figuras presentes no forman parte de la estructura formal de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) por lo que no tienen la investidura correspondiente para encabezar un acto de esa naturaleza, que se llevó a cabo en el Patio de Honor de las Academias en Fuerte Tiuna, como parte de la conmemoración del 215° Aniversario de la Firma del Acta de Independencia.


Desde que ocurrió la Operación Resolución Absoluta, el 3 de enero 2026, cuando fuerzas militares de Estados Unidos extrajeron del territorio venezolano a Nicolás Maduro Moros y a Cilia Adela Flores de Maduro, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina.

El vicepresidente sectorial de economía Calixto José Ortega Sánchez.

En muchos actos se hace acompañar de su hermano el psiquiatra Jorge de Jesús Rodríguez Gómez, quien preside la Asamblea Nacional; del militar retirado teniente Diosdado Cabello Rondón, ministro del Interior y secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); y el ingeniero industria Calixto José Ortega Sánchez vicepresidente sectorial de Economía. Para Palavicini, esas credenciales no sustituyen el peso simbólico ni la autoridad institucional que exige la ceremonia.


Durante este evento en Fuerte Tiuna Delcy Rodríguez le dijo a los graduandos "debo recordar que la mitad de los que firmaron el acta de independencia eran jóvenes como ustedes; jóvenes que se entregaron a su país, a su patria, pensando en un porvenir mejor, más grande, de gloria y de profunda dignidad. Esa fue una generación que se dedicó a la lucha por la independencia de Venezuela. Ese espíritu generacional está más vivo que nunca en el corazón de cada uno de ustedes"


Historia y honor

“La entrega del sable de mando no es un acto burocrático; es la culminación de años de sacrificio, desprendimiento y formación integral. Es el momento en que un joven oficial jura ante la patria entregar su vida y su juventud al servicio de la Nación”, señaló el oficial.

Diosdado Cabello Rondón llegó al grado de teniente y hoy es ministro del Interior.

Palavicini insistió en que la tradición histórica convierte la entrega del sable en un acto solemne y recuerda que la tradición histórica hace de ese hecho un acto solemne que requiere la presencia del presidente de la República, en su rol constitucional de comandante en Jefe, porque es el símbolo de reafirmar el vínculo entre el mando superior y el oficial que asume la responsabilidad de conducir tropas. 


El sable, dijo, representa honor, jerarquía, historia y mando. A su juicio “tratarlo con la ligereza de una entrega protocolar cualquiera no solo es una falta de respeto al graduando, sino un claro síntoma del desprestigio al que se está sometiendo a nuestra amada Fuerza Armada”, advirtió.


El coronel retirado exhortó a preservar el valor de las tradiciones militares y el respeto al mérito dentro de la institución. “Las instituciones se sostienen sobre la base de sus ritos y su respeto al mérito. Degradarlos es RC debilitar la columna vertebral de la defensa nacional. ¡La carrera de las armas merece el respeto y la solemnidad que su historia exige!”, concluyó.


domingo, 5 de julio de 2026

¿Proteger vidas o blindar el poder? El debate sobre la actuación militar ante contextos de desastre en Venezuela


El doble terremoto del 24 de junio no solo dejó una emergencia humanitaria de gran escala en el país. Para el investigador Rodrigo Mijares también abrió una discusión política sobre la visibilidad, las prioridades y los límites de la participación militar en contextos de desastre, especialmente cuando las fuerzas armadas funcionan como sostén de un régimen altamente centralizado. 


Sebastiana Barráez/ domingo 5 de julio 2026
Tomado de Infobae

El debate sobre la actuación militar ante el desastre. (REUTERS/Maxwell Briceño).

El terremoto suele medir la resistencia de los edificios. Pero, en países políticamente tensos, también mide la resistencia de las instituciones. Venezuela lo comprobó tras los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio de 2026, una emergencia que obligó a declarar el estado de emergencia nacional y que dejó al descubierto una pregunta central: ¿la respuesta del Estado estuvo orientada, ante todo, a salvar vidas o a preservar el control político?


El profesor e investigador Rodrigo Mijares, articulista de los Papeles del Crem, magíster en Gestión de Logística del Instituto Politécnico de las Fuerzas Armadas de Venezuela, profesor titular de la Universidad Simón Bolívar e investigador invitado del Centro de Investigación y Educación en Derechos Humanos de la Universidad de Ottawa, plantea que la discusión central no se limita al número de efectivos desplegados, sino al tipo de Estado que se hizo visible cuando la ciudadanía necesitaba protección, coordinación y presencia inmediata.

El profesor e investigador Rodrigo Mijares interviene en una presentación académica, con auriculares y vestimenta formal.

La tragedia venezolana, sostiene el investigador, permite formular una hipótesis incómoda: en sistemas donde las fuerzas armadas son pilar central del poder político, la gestión de desastres puede quedar condicionada por la preservación del régimen. Y cuando esa sospecha aparece en medio del dolor, también se convierte en parte de la catástrofe.


Por ello, el investigador ubica el debate en una dimensión institucional: en sistemas políticos altamente centralizados, la respuesta ante una catástrofe puede quedar condicionada por la preservación del régimen antes que por la protección directa del ciudadano.


Los reportes humanitarios difundidos en los días posteriores describieron una crisis humanitaria de gran magnitud: miles de personas afectadas, evacuaciones masivas, hospitales dañados, escuelas comprometidas, viviendas destruidas y equipos nacionales e internacionales desplegados en labores de rescate, atención sanitaria, distribución de agua y alojamiento temporal. En ese escenario, el papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana quedó sometido a una lectura que trasciende la logística y entra de lleno en el terreno político.

Las primeras acciones de apoyo y rescate fueron de civiles que se movilizaron desde otras partes del país.

En una catástrofe, la primera respuesta del Estado no solo salva vidas: también revela prioridades. Esa es la lectura que propone el profesor e investigador Rodrigo Mijares al analizar la actuación institucional posterior a los  terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio de 2026, una emergencia que obligó a decretar el estado de emergencia nacional y expuso, una vez más, la fragilidad de los sistemas de respuesta ante desastres.


Para Mijares, la pregunta de fondo no es únicamente cuántos militares fueron movilizados, sino “qué tipo de Estado se proyectó cuando la sociedad más necesitaba percibirlo como protector”. 


En su criterio, el juicio histórico de una tragedia no queda determinado solo por la magnitud del desastre, sino por la forma en que el poder responde cuando la vida humana está en juego.


Esa respuesta, advierte, incide inevitablemente en la percepción pública sobre quién pudo ser salvado y no recibió apoyo inmediato. “Eso, sencillamente, duele y mucho”, dice Mijares.


Observable o no demostrado

El terremoto doble del 24 de junio, reportado por medios internacionales como dos sismos de gran magnitud ocurridos con segundos de diferencia, provocó daños severos, colapsos estructurales, suspensión de servicios y cierre de infraestructuras clave, entre ellas el aeropuerto de Maiquetía. En los primeros días, distintos reportes señalaron labores de rescate encabezadas por bomberos, Protección Civil, voluntarios, comunidades organizadas y equipos internacionales.

Civiles ante militares en los sitios de rescate.

Mijares subraya una distinción clave para evitar conclusiones apresuradas: hay hechos observables y hay hipótesis políticas. Entre los primeros figuran la declaración de emergencia, la presencia de organismos civiles, bomberos, Protección Civil, voluntarios, comunidades organizadas y delegaciones extranjeras en tareas de rescate y asistencia.


Lo que no está demostrado, advierte, es una decisión deliberada de restringir la participación militar en las labores de rescate. Pero la ausencia de una prueba concluyente no cancela el análisis político. En una emergencia, la ciudadanía no solo evalúa qué hizo el Estado, sino cómo lo hizo, qué mostró, qué ocultó y qué imagen proyectó cuando la vida humana dependía de una respuesta inmediata.


La teoría detrás de la crisis

Desde la teoría de las relaciones cívico-militares, Mijares vincula el caso venezolano con autores como Samuel Huntington, Morris Janowitz, Samuel Edward Finer, Alfred Stepan, Peter Feaver y Rebecca Schiff, quienes han estudiado la relación entre fuerzas armadas, poder político, control civil y legitimidad. En conjunto, explica, esas aproximaciones coinciden en que los militares no son simples operadores técnicos: son instituciones profundamente insertas en la estructura política del Estado.

El general Kevin J. Jarrard de Estados Unidos coordina operaciones de búsqueda y rescate en Venezuela tras los terremotos.

Samuel Huntington puso el acento en el control civil y el profesionalismo militar; Morris Janowitz destacó la adaptación del ejército a funciones sociales; Samuel Finer y Alfred Stepan analizaron el papel de los militares como actores políticos; Peter Feaver propuso el modelo principal-agente para estudiar la supervisión civil; Rebecca Schiff habló de la concordancia entre sociedad, fuerzas armadas y gobierno; y Steven Levitsky y Lucan Way explicaron cómo los regímenes autoritarios competitivos pueden convertir a los militares en soporte estructural del poder.


La comparación histórica, añade el profesor Mijares, permite observar un patrón. En crisis extremas, desde la Rusia de 1917 hasta experiencias latinoamericanas estudiadas por Stepan, la preservación del poder puede incidir en la forma en que se movilizan los recursos coercitivos del Estado. El punto no es trasladar mecánicamente esos casos a Venezuela, sino advertir que, bajo presión, los regímenes revelan qué consideran prioritario proteger.


El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, adoptado en el ámbito de Naciones Unidas, establece que los Estados tienen la responsabilidad principal de reducir el riesgo, fortalecer la preparación y responder de manera coordinada para proteger vidas, medios de subsistencia e infraestructura crítica. Bajo ese estándar, la emergencia venezolana abre una discusión inevitable sobre coordinación, transparencia, rendición de cuentas y presencia institucional en el terreno.

Mujeres militares conversan cerca de un edificio derrumbado por los terremotos en La Guaira.

Para el articulista de Los Papeles del Crem, la pregunta decisiva no es solo cuántos militares fueron movilizados, sino qué tipo de Estado apareció ante la sociedad cuando la sociedad más necesitaba verlo como protector. En el juicio histórico de una catástrofe, lo que perdura no es únicamente la magnitud del desastre, sino la forma en que el poder respondió cuando la vida humana estaba en juego.


La catástrofe, entonces, no solo dejó daños materiales y humanos. También abrió una pregunta política de largo alcance: en el momento más crítico, ¿el ciudadano vio a un Estado protector o a un poder preocupado por sostenerse? Para Mijares, esa respuesta marcará la memoria pública de la tragedia tanto como el propio terremoto.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/07/05/proteger-vidas-o-blindar-el-poder-el-debate-sobre-la-actuacion-militar-ante-contextos-de-desastre-en-venezuela/


Un coronel retirado afirma que la crisis venezolana solo puede resolverse con elecciones libres: “Toda autoridad usurpada es ineficaz”

  En diálogo con Infobae, cuestiona la legitimidad de Nicolás Maduro, la eventual sucesión de Delcy Rodríguez y el papel de Estados Unidos e...