miércoles, 17 de junio de 2026

Choque de almirantes: la frase del embajador Maniglia que desató una réplica implacable de Comisso Urdaneta

 

Un escrito del almirante Orlando Ramón Maniglia Ferreira, actual embajador de Venezuela en Colombia, desató una dura réplica del contralmirante Daniel Lino Comisso Urdaneta, quien cuestionó el peso de las palabras frente a las acciones y reclamó justicia por lo que considera delitos cometidos contra Venezuela. 


Sebastiana Barráez/ miércoles 17 de junio 2026
Tomado de Infobae

El almirante Orlando Ramón Maniglia Ferreira fue comandante general de la Armada y ministro de la Defensa en el gobierno de Hugo Chávez.

Una reflexión del almirante Orlando Maniglia sobre el poder de la palabra abrió un duro cruce con el contralmirante Daniel Comisso. Mientras el actual embajador en Colombia apeló a Montaigne para defender la responsabilidad de hablar y escuchar, Comisso respondió que, frente a los hechos que considera criminales, las palabras ya no bastan: lo decisivo serán las sentencias de los jueces.


Para Maniglia, actual embajador de Venezuela en Colombia, “una palabra pronunciada en el vacío es apenas un sonido y una palabra recibida puede convertirse en memoria, en esperanza o incluso en destino”. La respuesta contundente del contralmirante Daniel Comisso fue: “En este funesto capítulo de nuestras vidas, las palabras más bellas serán aquellas que pronuncien los jueces cuando dicten las sentencias y condenas a los aberrantes delitos cometidos”.


El contraste entre ambos militares retirados de la Armada también se ubica en sus recorridos políticos. Orlando Ramón Maniglia Ferreira ha sido un oficial alineado con la revolución bolivariana, durante su vida militar activa como en el retiro, actualmente como embajador en Colombia.


Comisso Urdaneta, en cambio, formó parte del grupo de militares que intentó provocar la salida de Hugo Chávez el 11 de abril de 2002 y participó luego en el acto de insubordinación en la Plaza Francia de Altamira, en Caracas, donde cientos de militares se apostaron para exigir la renuncia del entonces mandatario.

El contralmirante Daniel Lino Comisso Urdaneta.

En su respuesta, Comisso afirmó que Maniglia y sus aliados no podrán justificar lo que calificó como una “evidencia catastrófica” de sus comportamientos. Para el contralmirante, las consecuencias deben ser proporcionales al daño causado y al repudio que, sostuvo, merecen quienes participaron en hechos que considera criminales. “Aquí ya no se trata de palabras”, remató: “se trata de hechos”.


A través de un escrito, Maniglia citó una reflexión atribuida a Michel de Montaigne: “La palabra es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la escucha”. A partir de esa idea, sostuvo que la comunicación humana no es un acto unilateral y que toda palabra puede convertirse en memoria, esperanza o incluso destino cuando es recibida por otra persona.


El exministro agregó que una misma frase puede ser consuelo para algunos, desafío para otros o indiferencia para quienes no están preparados para comprenderla. Señaló que las personas son, en parte, resultado de las palabras que otros pronunciaron sobre sus vidas: expresiones de amor, confianza o desprecio que pudieron fortalecer, impulsar o marcar obstáculos que debieron superarse.

Como embajador de Venezuela en Colombia, Orlando Ramón Maniglia Ferreira.

Para Maniglia, hablar implica responsabilidad y escuchar supone libertad. Aunque reconoció que nadie controla del todo cómo serán interpretadas sus palabras, defendió la posibilidad de pronunciarlas con honestidad y de decidir qué significado se otorga a aquello que llega desde los demás.


La respuesta del contralmirante Daniel Lino Comisso Urdaneta fue contundente. En su réplica, afirmó que “el poder de la palabra siempre cederá el paso al poder de las acciones y omisiones”, porque, a su juicio, la palabra anuncia, mientras los actos reiterados demuestran tendencias, evidencian hechos, dejan huella y generan consecuencias.


Mordaz, dice que “Maniglia y sus cómplices enchufados y traidores, jamás podrán justificar la evidencia catastrófica de sus comportamientos y siempre estarán bajo la mira de la justicia, por haber cohonestado y trabajado impunemente, por la destrucción de Venezuela, por el daño antropológico a varias generaciones, por la corrupción degenerativa alienante y por la deshonra del gentilicio venezolano”. 


Sostiene Comisso que las consecuencias para el otrora ministro y actual embajador “y sus cómplices y aduladores deben ser proporcionales al daño infringido, además del repudio personal, porque aquí ya no se trata de palabras, se trata de hechos criminales evidentes cuya responsabilidad es total de quien los ha perpetrado y ninguna de quienes los han sufrido”

Román Daniel Maniglia Darwich ha ocupado cargos relevantes en la banca estatal venezolana.

La familia Maniglia Meléndez

El 13 de marzo, Delcy Eloína Rodríguez Gómez designó al almirante Orlando Ramón Maniglia Ferreira, de 68 años, como embajador de Venezuela en Colombia. El nombramiento supuso la salida del también militar Carlos Eduardo Martínez, general de división, de la representación diplomática venezolana en Bogotá.


Maniglia, egresado en 1975 como alférez de navío de la Escuela Naval de Venezuela, forma parte de un círculo familiar con vínculos estrechos con el chavismo y con distintos espacios de poder dentro del Estado venezolano.


Durante 23 años estuvo casado con Carmen Teresa Meléndez Rivas, una de las figuras más visibles del oficialismo. Ambos ocuparon el Ministerio de la Defensa: Maniglia fue ministro durante el gobierno de Hugo Chávez en 2005, mientras que Meléndez asumió esa cartera en 2013, bajo la administración de Nicolás Maduro.


Aunque sus trayectorias políticas tomaron rumbos distintos, ambos permanecieron vinculados al proyecto bolivariano. Meléndez ha ocupado varios ministerios, fue diputada de la Asamblea Nacional, gobernadora del estado Lara y actualmente se desempeña como alcaldesa del municipio Libertador de Caracas.

Carmen Teresa Meléndez Rivas, como ministra de la Defensa junto a Nicolás Maduro Moros.

Antes de dirigir el Ministerio de la Defensa, Maniglia fue Inspector general de la Fuerza Armada y comandante general de la Armada Bolivariana. Pasó a retiro en 2006 y reapareció en la escena pública en 2009, cuando fue nombrado comisionado presidencial para la Delimitación de Aguas Marinas y Submarinas del Golfo de Venezuela y otras áreas limítrofes con Colombia.


Posteriormente, Maniglia fue enviado a Alemania. Durante doce años se desempeñó como embajador de Venezuela en Berlín, Alemania, tras ser designado por Nicolás Maduro en 2014. En febrero de 2026, Delcy Rodríguez lo nombró jefe de la misión diplomática venezolana en Bogotá, cargo que quedó formalizado el 24 de marzo con la aprobación de la Asamblea Nacional.


Los vínculos familiares de Maniglia con el poder venezolano no se limitan a su exesposa. Su hijo, Román Daniel Maniglia Darwich, también ha ocupado cargos relevantes en instituciones públicas. En 2010 fue miembro principal de la comisión de contrataciones permanentes del Banco del Tesoro, Banco Universal, S.A.; en 2013 presidió el consejo directivo de la Fundación de Atención Social del Ministerio para la Defensa (FUNDASMIN); y en 2017 fue nombrado director del Despacho de la Gobernación de Lara por Carmen Meléndez, entonces gobernadora del estado.


En 2021, Román Maniglia fue designado presidente del Banco de Venezuela. Dos años después, en marzo de 2023, Nicolás Maduro lo nombró viceministro de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores del Ministerio de Economía y Finanzas. En enero de 2025 asumió, de forma simultánea, la presidencia encargada de la petroquímica estatal Pequiven.


domingo, 14 de junio de 2026

Seis condenados y una acusación bajo sospecha: las grietas del expediente por el supuesto plan contra la nieta de Maduro


El presunto intento de secuestro de una hija de Nicolás Ernesto Maduro Guerra es parte de un expediente, apoyado en testimonios indirectos y en una narrativa que familiares de los detenidos califican como simulación judicial.


Sebastiana Barráez/ domingo 14 de junio 2026
Tomado de Infobae

@SebastianaB



Los seis hombres condenados a 30 años de prisión.

Siete personas llegaron a dos colegios de Caracas con una historia que encendió las alarmas de seguridad. Uno de ellos, el único adolescente del grupo se presentó falsamente como hijo del procurador general de la República; los demás como sus escoltas armados. La directora de una de las instituciones, donde estudian hijos de altos funcionarios del gobierno, alertó a la Policía Nacional Bolivariana sobre lo ocurrido.


Aunque no se presentó evidencia directa de que el grupo pretendiera secuestrar a una nieta de Nicolás Maduro, los funcionarios policiales construyeron el caso con base en la versión de dos supuestos testigos presos. Según esos testimonios, los acusados habrían hablado de trasladar a la niña a Colombia.


La investigación sobre el presunto intento de secuestro contra las nietas de Nicolás Maduro Moros fue identificada por el Ministerio Público con el número MP-119480-2022. En tribunales, el caso quedó registrado bajo el expediente 03ºCT-083-2022.


El Ministerio Público estuvo representado por Elín Teodoro León Aguilar y Yaneth Espinoza, fiscal titular y auxiliar interina de la Fiscalía 74 contra la Legitimación de Capitales y Delitos Financieros y Económicos, comisionados por la dirección contra la Legitimación de capitales, delitos financieros y económicos adscrita al entonces fiscal general Tarek William Saab Halabi.


Los acusados fueron Jesús Yoarky Reverón Fagúndez, comisario de Inteligencia Naval; Franklin Alexis González López, subcomisario general; Jesús Alberto Oropeza Velázquez, agente de Inteligencia Naval; Jonathan Alfredo Tisoy Subero, funcionario de Inteligencia Naval; Cristian Alfredo Tisoy Subero, funcionario de la Policía de Caracas; el chofer Edward Manuel Arrieta Benítez; y un adolescente.


La Policía Nacional Bolivariana durante una parada 
para iniciar un operativo en Caracas.

A todos les imputaron seis delitos: terrorismo, asociación, posesión ilícita de arma de fuego, porte ilícito de arma de fuego, uso de adolescente para delinquir y secuestro con fines políticos en grado de frustración.


Reverón Fagúndez, propietario de un local nocturno en el Círculo Militar de Mamo, en La Guaira, ya había sido detenido en junio de 2021 por porte ilícito de arma de fuego, tras presuntamente accionar un arma en varias oportunidades a las afueras de una residencia en Tanaguarena, parroquia Caraballeda.


Daivith Lárez, esposa de Jonathan Tisoy, recluido en la cárcel de Rodeo III y condenado a 30 años de prisión, sostiene que el caso contra su esposo fue una simulación. Afirma que la directora del Colegio Humboldt negó en dos juicios que hubiese ocurrido un intento de secuestro contra la hija de Nicolás Ernesto Maduro Guerra.


Durante una movilización de familiares de presos de distintas cárceles hasta la Nunciatura Apostólica en Caracas, Lárez exhibió un cartel con la fotografía de su esposo y recordó que lleva cuatro años detenido por un hecho en el que, según dijo, “no hay secuestro y tampoco víctimas”. “Detenidos por algo que nunca sucedió”, reclamó, al pedir justicia a Maduro Guerra.


Katherine González, hija de Franklin González, aseguró que su padre tenía una empresa de seguridad con más de 12 años de funcionamiento y que nunca había tenido problemas hasta el 1 de junio 2022. Según su versión, el adolescente, haciéndose pasar por hijo de un alto funcionario, solicitó un servicio de escolta y traslado. Ante su conducta sospechosa, los guardaespaldas lo presentaron ante el CICPC de La Guaira. Horas después, funcionarios de la PNB los detuvieron sin explicación, afirmó.


Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, sonríe junto a su hijo Nicolás Ernesto 
Maduro Guerra durante un acto político en Venezuela.

La tía de Jonathan y Cristian Tisoy también denunció públicamente que el expediente carece de pruebas suficientes. Durante una manifestación mundial convocada por María Corina Machado por la libertad de los presos políticos, sostuvo entre lágrimas que la condena contra sus sobrinos era injusta.


Los familiares denuncian, además, que los detenidos permanecieron incomunicados y en desaparición forzada. También señalan que fueron sometidos a dos juicios: el primero quedó interrumpido tras la remoción del juez, y el segundo recayó en la jueza Alejandra Verónica Romero, quien los condenó a 31 años de prisión.


Declaró el personal del colegio

En su declaración formal, la directora del colegio relató que escuchó al adolescente presentarse como hijo del procurador general de la República. Según dijo, el joven afirmó que su padre lo había enviado, pero que “no podía decirlo en público”, y aseguró que los cinco hombres que lo acompañaban eran sus escoltas.


Ya en su oficina, el adolescente le ofreció dotar a la institución de los recursos que necesitara. Dijo que esos fondos provenían de una fundación cuyo nombre la directora no logró entender. Ella le respondió que el colegio era una institución internacional y que cualquier ofrecimiento debía presentarse con documentación formal de la fundación y una comunicación escrita.


La jueza Alejandra Romero los condenó a 31 años de prisión aunque legalmente la pena máxima en Venezuela es de 30 años.

La directora le suministró un correo electrónico y le pidió el suyo. El adolescente respondió que era una cuenta de Gmail que comenzaba por “Miguel”, pero que no recordaba el resto. Luego solicitó recorrer el colegio, petición que fue rechazada. Al cerrar la conversación, la directora aseguró haberlo escuchado decir que irían a La Guaira “a seguir lo acordado”.


Tras el episodio, la directora notificó a la directora administrativa para que llamara a la gerente de seguridad. Su pregunta fue directa: cómo habían ingresado cinco personas armadas, sin identificación y acompañadas por un adolescente cuya identidad no había sido verificada.


Otros testimonios internos corroboraron la presencia del adolescente y sus acompañantes. La coordinadora de traducciones confirmó la versión de la directora. La gerente integral agregó que a una supervisora identificada como Rosa le solicitaron la renuncia por presuntamente haber permitido el acceso de los vehículos. También precisó que la seguridad interna estaba conformada por nueve oficiales, dos supervisores y un supervisor de monitores, mientras que la seguridad externa estaba a cargo de la empresa Evelseg.


Un hecho similar fue reportado el 2 de junio de 2022 en el Colegio San Agustín, ubicado en la avenida E de la urbanización El Pinar del Paraíso, en Caracas. Allí, según el expediente, un adolescente que se presentó como “familiar del procurador” llegó acompañado por un adulto en una camioneta Toyota Fortuner dorada. Ambos habrían intentado indagar con una versión semejante a la expuesta en el Colegio Humboldt.


Los testigos presos

Uno de ellos OJVD dice que él y su amigo Aguana fueron detenidos y recluidos en el calabozo de la DIP; dos días después trajeron a seis hombres, también a un adolescente que dejaron fuera de la celda. “Me hice el dormido atento para escuchar qué hablaban”, asegura que al principio lo hacían en clave, pero que después “el hombre canoso se paró en la reja del calabozo diciéndole al menor ‘por tu culpa estamos presos” y el chamo les dijo ‘yo no los mandé a ustedes a cagarla”, no hablando más con el chamo”, relata el testigo.


Agrega que después los hombres hablan entre ellos “y allí escuché que iban a secuestrar a la nieta del presidente de la República Nicolás Maduro y ellos seguían comentando que iban a sacar la nieta del presidente para Colombia, que ya tenían todo listo en San Antonio del Táchira y que la iban a entregar a gente en Colombia” y que todo se les habla caído por culpa del menor.


Katherine González, reclama por la libertad y justicia para su padre 
Franklín Alexis González López, dueño de una empresa de vigilancia.

Aseveró el testigo OJVD que los hombres que estaban en el calabozo con él “dijeron haber ingresado a varios colegios de Caracas”, a fin de ubicar y secuestrar a la nieta de Maduro, pero que según el canoso decía “la vuelta se cayó porque el carajito no supo hacer su papel de hijo de un alto funcionario del gobierno, ya que su papel era convencer a la gente de los colegios que él podía ayudar con dinero y materiales”.


El otro testigo, AOJR, detenido en la DIP de Boleíta en Caracas, dijo que cuando trajeron a los seis hombres “empezaron a habla bajito y a comentar que por culpa del menor se cayó el trabajo, entendí de lo que hablaban que iban a secuestrar a la nieta del presidente de la república Nicolás Maduro y que a llevarían a Colombia que ya tenían todo cuadrado en Táchira”. 


La versión policial

La investigación se inicia el 2 de junio 2022, cuando el funcionario Yoan Giménez de la Dirección de Investigación Penal de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) recibe llamada del Mayor (GNB) Pedro Tarazona para que se presente al Colegio Humboldt porque hay un problema con varios escoltas del hijo del Procurador General de la República, que le solicitaron a la directora del plantel un recorrido ofreciendo mejoras para el colegio.


La comisión policial enviada, la conforman oficiales de la PNB: Crismari Rendón, Jhonny Chávez, Dainerson Ojeda, Jorge Ovalles, Jennifer Rojas, Maia Leison, Anyelys Medina, Luis Velásco, Enyelber Babaresco, Enrique Silva y Ademar Pérez, quienes fueron atendidos por la directora del colegio Humboldt. 


Familiares de presos en diversas cárceles se movilizaron hasta la Nunciatura 
Apostólica el 27 de mayo 2026.

Esos funcionarios suscriben el acta policial del 3 de junio 2022, junto a la supervisora Elicar Escorche Corredor, Comisionado Yoan Giménez y los oficiales Esaac Bustos, Pedro Bellorín y Jesús Díaz. Todos adscritos a la Brigada de Violencia de la Dirección de Investigación Penal, del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana.


La supervisora de la PBN Elicar Escorche Corredor relata que el 2 de junio el Mayor (GNB) Pedro Tarazona, Director de Investigaciones Penales, recibió la llamada telefónica de la Lic. Ana, directora del Colegio Humboldt, informándole de la situación irregular en el colegio ubicado en la urbanización la Florida, calle el Estanque, Parroquia el Recreo. municipio Libertador, Distrito Capital, Caracas.


La directora habría narrado que seis personas, entre ellas un adolescente, que dijo ser hijo del Procurador General, entraron en una camioneta Toyota Fortuner color beige y una moto KLR, pidiendo información sobre alumnos, por lo que mostró preocupación considerando que “algunos alumnos son familiares de altas personalidades tanto del mundo económico, político y de la farándula”, por lo que la actitud de los hombres y el adolescente le pareció extraña. 


El colegio Humboldt tiene más de 130 años siendo una institución bilingüe reconocida, 
contando entre sus estudiantes con hijos de altos funcionarios.

En la sede del área de monitoreo de las cámaras, a la que tienen acceso por autorización del colegio, los policías vieron en los registros de las grabaciones, “el arribo de los ciudadanos al plantel y las características fisonómicas de las personas, así como las características de los vehículos en que se desplazaban siendo el primero una camioneta marca Toyota, modelo Fortuner, color: beige, placa: AA798PS, y un vehículo dos (02) rueda marca KLR, tipo Moto”.


La directora del Colegio le dijo a los funcionarios que los sospechosos se iban a trasladar a La Guaira para otras visitas institucionales.


La detención

Posteriormente, en una alcabala móvil, en la Avenida Soublette de La Guaira, fue retenida una camioneta con similares características a la que entró al colegio.


A bordo iban tres ciudadanos: Franklin Alexis González López, Jonathan Alfredo Tisoy Subero y un adolescente. De un vehículo Toyota corolla rojo que se encontraba detrás de la camioneta desciende el funcionario de la Policía del municipio Libertador, Cristian Alfredo Tisoy Subero, quien pide agilizar la verificación de los dos vehículos y de una camioneta Chevrolet Grand Blazer azul. El copiloto de corolla rojo era Jesús Alberto Oropeza Velázquez.


"No hay pruebas contra ellos", dijo la tía de Jonathan y Cristian Tisoy.

En el vehículo azul iba Edward Manuel Arrieta Benítez y el comisario general de Inteligencia Naval, Jesús Yoarjy Reverón Fagúndez. El acta de la policía asegura que Cristian Tesoy habría dicho que realizaban un trabajo de escoltas.


Supuestamente el comisionado Jiménez y la supervisora Escorche se percataron que un vehículo tipo camioneta Grand Blazer azul, marca Chevrolet, pretendió eludir el dispositivo por lo que la interceptaron. Del lado copiloto se bajó dos hombres, uno “de tez morena clara, cabello canoso, quien de manera violenta manifestó ser comisario general y a su vez el conductor de tez morena, contextura gruesa, cabello color negro”, que resultaron ser los agentes de inteligencia naval Jonathan Alfredo Tisoy Subero y Jesús Alberto Oropeza Velásquez.


Los otros detenidos fueron el oficial jefe de Policaracas, Cristian Alfredo Tisoy Subero; Franklin Alexis González López, subcomisario de Inteligencia Naval, quien aparecía con registro en el Sistema Integrado de Información Policial (SIIPOL); el chofer Edward Manuel Arrieta Benítez; comisario general de Inteligencia Naval Jesús Yoark Reverón Fagúndez; y MAEG un estudiante de 17 años, quien tenía cuatro pases del Consejo Nacional Electoral.


Luego que todos son detenidos, el informe policial sostiene que dos testigos, a quienes identifican solo como Oswaldo y José, manifestaron que estando en el mismo calabozo de la PNB en Boleíta, los siete detenidos del caso incluyendo el menor de edad hablaron entre ellos diciendo que “iban a secuestrar a la nieta de Nicolás Maduro”. 


Según el informe policial “uno de los detenidos de pelo canoso le decía al adolescente que se encontraba en otra celda, que por su culpa habían quedado detenidos”.


Refieren que el 7 de julio 2022 los supuestos testigos fueron abordados, en horas de visita, por una mujer robusta, morena, de cabello largo crespo, les pidió acercarse, les dijo que era abogada y les dijo que debían informar al tribunal que fueron obligados por los funcionarios policiales a declarar contra los acusados, que si no lo hacían atentaría contra ellos y sus familias. 


viernes, 12 de junio de 2026

“No nos vamos”: familiares de presos políticos resisten presiones frente a la Embajada de EEUU en Caracas

 

Desde la noche del domingo 7 de junio, familiares de detenidos por motivos políticos permanecen en vigilia cerca de la sede diplomática estadounidense en Caracas. Buscan ser recibidos por el encargado de Negocios, John Barrett, para pedir mediación ante el redimen venezolano, pero aseguran que, en lugar de respuestas, han comenzado a recibir de otros excarcelados, presiones para que abandonen la propuesta


Sebastiana Barráez/ viernes 12 de junio 2026
Tomado de Infobae

Marcha el 3 de junio de la Coalición Sindical hacia la embajada de EEUU en Venezuela.

La vigilia de familiares de presos políticos frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas entró en una nueva fase de tensión. Lo que comenzó la noche del domingo 7 de junio como una acción pacífica para solicitar una reunión con el encargado de Negocios estadounidense, John Barrett, derivó en denuncias de presiones, llamadas intimidatorias y gestiones, por parte de excarcelados o dirigentes políticos, para que los manifestantes levanten las carpas instaladas en las adyacencias de la sede diplomática.


Los familiares permanecen apostados en el sector Valle Arriba de Caracas con un objetivo concreto: exponer los casos de sus allegados detenidos y pedir a Washington que interceda ante el régimen venezolano para lograr su liberación. Sin embargo, según relataron a Infobae, hasta ahora no han sido recibidos por la representación diplomática y, en cambio, han comenzado a recibir mensajes para que desistan de la protesta.

Un mosaico de fotografías yace desplegado en la grama mientras las familias esperan ser atendidos en la embajada.

“Todo estuvo tranquilo hasta ayer”, contó una fuente consultada, al describir el momento en que comenzaron las visitas y comunicaciones de personas que les pedían levantar el campamento. Entre los argumentos, según ese testimonio, les insistían en que estaban “creando un problema” y que la liberación de los detenidos “ya estaba hablada”.


Algunos familiares de excarcelados se han acercado a acompañar la vigilia, pero al menos uno de ellos, de acuerdo con la misma fuente, ha sido insistente en que se disolviera la acción de resistencia frente a la embajada. Esa persona habría asegurado que ya existían gestiones avanzadas para la excarcelación de quienes aún permanecen presos, siempre que se retirara la protesta. 


“No nos vamos” le dice a Infobae el familiar de uno de los presos políticos. “Llegar hasta acá fue una decisión muy difícil y no nos rendiremos por mucha presión que haya”.


La mayoría de las personas que están en permanente vigilia, son mujeres, quienes se han instalado en un campamento improvisado con toldos y carpas, alrededor del lugar instalaron pancartas con información sobre su permanencia cerca de la embajada y con fotografías de sus familiares presos, reclamando por su libertad. 

El encargado de Negocios, John Barret en conversación con el jefe del Comando Sur Francis Donovan en Caracas.

Presionan para levantar la protesta

La periodista Maryorín Méndez también alertó sobre la situación a través de la red X. Según publicó, “los familiares que cumplen su quinto día de vigilia a pocos pasos de la Embajada de Estados Unidos denunciaron amenazas para que abandonen el lugar, presuntamente realizadas desde un número telefónico extranjero”. Añadió, además, que dirigentes políticos han intentado convencerlos de retirarse.


Varios vecinos de la urbanización Valle Arriba, donde está la sede de la embajada estadounidense, les brindan apoyo logístico, incluyendo alimentos, abrigos, acceso a los baños y conexión para cargar los teléfonos celulares, a quienes pernoctan esperando ser recibidos por la misión diplomática. La activista Gabriela Álvarez denunció que esas personas sufrieron seguimiento por parte de organismos de seguridad del Estado.


Los familiares

En carpas pernoctan en los alrededores de la embajada de EEUU en Caracas.

Entre quienes se mantienen en vigilia, figuran Jessica Castro, sobrina de Gustavo Adolfo Hernández Barranco; Rosario Pacheco, madre de Robert Villamarín; Francis Quiñones, madre del sargento segundo Jonathan Franco Quiñones; y Mayra Morales, hermana de Ricardo Fonseca. También participan otros familiares de personas recluidas en el Fuerte Guaicaipuro, El Rodeo I, Yare, el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF) y La Planta.


Con el paso de las horas, a la protesta se sumaron familiares de detenidos por presunto contrabando en Petróleos de Venezuela, S.A, (PDVSA), en el expediente conocido como Pdvsa-Obrero. Entre ellos se encuentra Zimaru Fuentes, familiar del militar retirado Larry José Moya.


Los manifestantes sostienen que su reclamo va más allá de casos individuales. Afirman que la liberación de los presos políticos y el saneamiento del sistema de justicia son condiciones indispensables para la recuperación institucional del país y para la normalización de sus relaciones internacionales.


Robert Villamarín está detenido desde el 2 de agosto de 2023 por el denominado caso drones, el intento de magnicidio contra Nicolás Maduro el 4 de agosto 2018; es hijo de Rosario Pacheco, una de las mujeres apostadas en vigilia cerca de la embajada. “En los tribunales siempre nos han evadido, nos dan falsas expectativas. Hemos ido a todos los tribunales buscando que me escuchen”, le dijo al diario Tal Cual, agregando que todas las audiencias de su hijo han sido diferidas. 

Dos mujeres exhiben pancartas con la cara de presos políticos.

Jessica Castro, otra de las que pernocta en las inmediaciones de la embajada, invitó a otros familiares de presos políticos y víctimas para que se sumen a jornada de protesta.


Por su parte, Francis Quiñones, madre del sargento segundo Jonathan Franco Quiñones, le dijo a EFE que el objetivo que se propusieron es quedarse en vigilia “hasta que tengamos una respuesta positiva”, que será cuando sus familiares estén en libertad. “Ya no vamos a aceptar que los representantes del Gobierno nos sigan engañando con promesas vacías”, aseguró.


La vigila se originó luego del traslado de prisioneros desde El Helicoide a otras cárceles del país, por lo que sus familiares buscan exponer la situación al encargado de negocios de la delegación estadounidense y que John Barrett interceda ante las autoridades venezolanas. 


https://www.infobae.com/venezuela/2026/06/12/no-nos-vamos-familiares-de-presos-politicos-resisten-presiones-frente-a-la-embajada-de-eeuu-en-caracas/

Choque de almirantes: la frase del embajador Maniglia que desató una réplica implacable de Comisso Urdaneta

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