domingo, 23 de agosto de 2026

La Fuerza Armada venezolana ante una encrucijada: despolitizarse o seguir perdiendo capacidad institucional


El ingeniero e investigador David Alberto Morán Bohórquez plantea que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana atraviesa una crisis estructural causada por la politización, la pérdida de meritocracia y el deterioro operativo. 


Sebastiana Barráez/ domingo 23 de agosto 2026
Tomado de Infobae

La misión fundamental de una Fuerza Armada en una república democrática no es sostener gobiernos, dice el análisis.

El ingeniero e investigador David Alberto Morán Bohórquez sostiene que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no solo ha asumido en la última década espacios estratégicos de la economía venezolana, incluida una porción de la industria petrolera, sino que también enfrenta un proceso sostenido de deterioro institucional. Su diagnóstico apunta a una erosión multifactorial marcada por la politización, la pérdida de capacidades técnicas y la dispersión operativa.


En su trabajo “De una Fuerza Armada politizada a una institución profesional”, Morán traza una radiografía crítica de la institución castrense venezolana y plantea como prioridad su despolitización, modernización y retorno a una lógica profesional y meritocrática.


“La misión fundamental de una Fuerza Armada en una república democrática no es sostener gobiernos, tutelar la voluntad popular ni actuar como el brazo armado de una parcialidad ideológica; su única misión es proteger la Constitución, garantizar la integridad territorial y defender a todos los ciudadanos sin distinción”, afirma Morán.


A su juicio, el estado actual de la Fuerza Armada es consecuencia de un “proceso continuo de fatiga institucional”, en el que el mérito, la doctrina y el mantenimiento fueron desplazados por la lealtad política y la dispersión de funciones.

Portada del análisis de David Morán sobre la Fuerza Armada venezolana.

Morán es ingeniero industrial, ha sido profesor en la Maestría en Administración de la Universidad Metropolitana de Caracas y se ha especializado como investigador en planificación estratégica, energía, economía y desarrollo. También ha publicado artículos en distintos portales de comunicación.


Analiza aquel modelo que el Estado venezolano inició en 1958 dirigido a la profesionalización y la especialización técnica de la institución armada, “subordinada al poder civil democrático”, preparaba al militar para la gestión de la violencia legítima del Estado para la defensa de la soberanía y el territorio.


Su propuesta se basa en un “modelo civil-ingeniero de la defensa: un sistema en el que las armas estén estrictamente subordinadas a la ley y al poder civil legítimamente electo. Para el investigador, la no beligerancia política de los cuarteles constituye una garantía esencial de estabilidad interna.


Despolitizar la institución y devolverla a su rol profesional, sostiene, permitiría blindar la democracia frente al pretorianismo y dignificar la carrera de las armas. En ese escenario, el soldado del futuro recuperaría el respeto y la confianza de la sociedad civil.


Según Morán, la defensa de Venezuela no dependerá únicamente del número de soldados, tanques o aviones, sino de la calidad de sus líderes, la preparación de su personal, la incorporación tecnológica, la fortaleza institucional y la confianza ciudadana. “Reconstruir la Fuerza Armada será, en última instancia, reconstruir la República”, resume.

David Alberto Morán Bohórquez es ingeniero industrial, profesor de posgrado e investigador.

El soldado del futuro

Uno de los ejes de la propuesta de Morán es la transformación del perfil humano de la Fuerza Armada. El investigador plantea una mutación tecnológica y organizativa para que el soldado venezolano del siglo XXI deje de ser concebido solo como combatiente tradicional y pase a ser un “operador de conocimiento de alto rendimiento”.


En ese nuevo paradigma, la disciplina y la aptitud física seguirían siendo necesarias, pero insuficientes. La defensa moderna exigiría competencias técnicas avanzadas y perfiles especializados.


Entre esas capacidades, Morán menciona ingenieros y programadores de combate, operadores de drones y pilotos remotos, analistas de datos e inteligencia de fuentes abiertas, especialistas en guerra electrónica y ciberdefensa, científicos de datos, lingüistas estratégicos y analistas geoespaciales.


“El soldado del futuro no servirá por coerción ideológica, sino por un profundo sentido de vocación republicana, respaldado por un entorno profesional que estimule su crecimiento científico e intelectual”, dice Morán.

El soldado del futuro debe ser preparado en competencias fundamentales propone el ingeniero Morán.

No costosa, sino más inteligente

Morán insiste en que una Fuerza Armada moderna no tiene que ser necesariamente la más costosa, sino la más inteligente. Eso implica una gestión técnica, ética y transparente de la defensa, con una visión de la seguridad nacional como un problema de optimización bajo severas restricciones presupuestarias.


Cuando Venezuela supere su crisis económica, advierte, cada inversión en defensa deberá estar plenamente justificada por su retorno estratégico y su eficiencia operativa.


Su propuesta de “financiamiento inteligente de la defensa nacional” se apoya en criterios de ingeniería financiera, gerencia pública y control logístico anticorrupción. Entre las medidas plantea auditorías de activos, reducción de la carga burocrática y erradicación de la corrupción cuartelaria.


No se trata de solicitar mayor presupuesto sino de “eliminar la redundancia y la discrecionalidad”. Bajo ese esquema, las unidades de combate y de servicio no manejarían recursos financieros directos, sino que administrarían recursos logísticos conforme a planes operativos certificados por los niveles superiores de comando.


Morán también propone erradicar la improvisación, institucionalizar la figura del oficial intendente para la administración integral de fuertes y bases militares, y reducir macroestructuras mediante almacenes y cadenas de suministro unificadas.

El Alto Mando Militar dando inicio a la Operación Relámpago del Catatumbo.

Crisis en la Fuerza Armada

En el diagnóstico de Morán, la FANB se desnaturalizó al diluir la identidad operacional de sus componentes, es decir Ejército, Armada y Aviación Militar, dentro de una denominación homogénea que, según afirma, debilitó liderazgos, competitividad y especialización institucional.


Ese cambio impactó la estructura de mando y se profundizó con reformas legislativas que, a su juicio, alteraron la naturaleza de la institución. Morán sostiene que convertir a la FANB en militante de la revolución bolivariana violentó el principio constitucional de no beligerancia política.


Ese impacto en los mandos de la estructura piramidal fracturó el eje de la pirámide organizacional: el mérito profesional. Ascensos, designaciones y comandos pasaron a depender de la lealtad política, lo que habría provocado fuga de talento calificado y desestímulo de la excelencia técnica en academias y unidades de combate.


La ideologización “fracturó el eje de la pirámide organizacional: el mérito profesional”. Así, los ascensos, designaciones y comandos pasaron a depender de la lealtad y provocó “una fuga de talento calificado y desestimuló la excelencia técnica dentro de las academias y unidades de combate”.


Morán agrega que la politización asignó a los militares roles ajenos a la misión constitucional de defensa. Entre ellos menciona la presencia de oficiales en áreas de la administración pública, especialmente en empresas de alimentos y minería, lo que expuso a la institución a dinámicas de corrupción estructural.


Es entonces cuando se produce lo que Morán llama “la desnaturalización del soldado y la erosión de la confianza ciudadana”, un factor que considera crítico para cualquier estrategia de seguridad nacional.

Unidades de Reacción Rápida de vigilancia en el Delta del Orinoco durante la Operación Escudo Bolivariano.

No era el enemigo interno

Morán cuestiona que el régimen venezolano haya concentrado su enfoque en el enemigo interno y estructurado una organización territorial militar, fragmentada en REDI, ZODI y ADI, orientada, según su lectura, al control social y la gestión empresarial, en detrimento de amenazas históricas como la presencia de grupos irregulares en zonas fronterizas.


En ese contexto, describe a la Fuerza Armada como una estructura hipertrofiada e hidrocefálica, con un número desproporcionado de generales y almirantes, déficit de liderazgo crítico y pérdida de doctrina para el conflicto militar clásico. La alteración de la pirámide militar, sostiene, terminó subordinando la autoridad profesional a la alineación ideológica.


Morán, quien es ingeniero industrial, interpreta el colapso de la Fuerza Armada como parte de un patrón sistémico similar al observado en otras corporaciones estratégicas del Estado, como Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).


En esos casos, afirma, la sustitución de la meritocracia, la rigurosidad técnica y la planificación de largo plazo por la lealtad partidista y el control ideológico derivó en el colapso de la productividad.


La Fuerza Armada, según su análisis, siguió una trayectoria semejante: al reemplazar el mérito profesional por la militancia, perdió capacidad operativa y se convirtió en una estructura pesada, burocrática y técnicamente debilitada.


Morán concluye que la adquisición histórica de sistemas de armas pesadas se hizo sin un análisis integral de ciclo de vida, sin líneas sostenibles de suministro logístico ni transferencia tecnológica real. A ello se sumaron sanciones internacionales, restricciones presupuestarias y gestión ineficiente, factores que impactaron el inventario convencional y lo dejaron en estado de inmovilidad u obsolescencia por falta de mantenimiento mayor.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/08/23/la-fuerza-armada-venezolana-ante-una-encrucijada-despolitizarse-o-seguir-perdiendo-capacidad-institucional/


viernes, 21 de agosto de 2026

Un militar sancionado por derechos humanos tomó el control del Comando Antiextorsión y Secuestro de Venezuela

 

La reconfiguración de la Guardia Nacional Bolivariana ordenada por Delcy Rodríguez vuelve a poner en puestos sensibles a militares asociados con organismos de inteligencia, sanciones internacionales.


Sebastiana Barráez/ viernes 21 de agosto 2026
Tomado de Infobae

El reacomodo militar es acelerado en la Fuerza Armada venezolana.

El nombramiento de Asdrúbal José Brito Hernández al frente del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) es una decisión de alto voltaje político y militar, porque coloca en una estructura clave de seguridad a un oficial con pasado en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), donde ejerció como director de Investigaciones Penales y cuyo nombre aparece vinculado, según testimonios recogidos por organizaciones de derechos humanos, con presuntas torturas físicas y psicológicas contra presos políticos.


La designación resulta especialmente sensible porque Brito Hernández ya forma parte del mapa internacional de sancionados. En enero 2025, Canadá lo incluyó en sus medidas restrictivas por abusos vinculados con la represión de las protestas posteriores a las elecciones del 28 de julio de 2024 y con los esfuerzos del gobierno de Nicolás Maduro por silenciar a la oposición y mantenerse en el poder.


Meses antes, en septiembre 2024, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos también lo incluyó en su lista de sancionados bajo la Orden Ejecutiva 13692. Para entonces, Brito Hernández se desempeñaba como comandante del Grupo de Acciones de Comando de la Guardia Nacional Bolivariana.


La sanción estadounidense señaló que el oficial había sido identificado como torturador en informes de Naciones Unidas y en múltiples publicaciones de prensa. Además, vinculó a la DGCIM con la denominada “Operación Tun Tun”, descrita como una campaña de acoso, detenciones y arrestos arbitrarios contra dirigentes opositores y miembros de la sociedad civil tras los comicios de julio de 2024.


Lejos de marcar distancia con esos señalamientos, Nicolás Maduro convirtió la sanción en motivo de condecoración.  “El gobierno imperial de los Estados Unidos los agredió y atacó con unas pretendidas sanciones, por ellos ser protagonistas en la defensa de la paz”, dijo durante el acto.

Los altos oficiales Ronald Hernández Mora, Juan Yusti Pérez, Gler Hernández Rodríguez, Manuel Gutiérrez Sánchez, Gerson Medina Ontiveros y José Torrealba Silva.

El 13 de septiembre de 2024, impuso a Brito Hernández la Orden Libertadores en su Primera Clase junto con otros tres oficiales sancionados: el general en jefe Domingo Antonio Hernández Lárez, entonces jefe del Ceofanb; el mayor general Johan Alexander Hernández Lárez, jefe del Ejército; y el mayor general Elio Ramón Estrada Paredes, comandante de la Guardia Nacional Bolivariana.


Otro movimiento que destaca dentro de la Guardia Nacional es el del coronel Luseph Jesús Barrios Oliveros. El oficial fue ratificado como director general encargado del Cuerpo Nacional Contra el Terrorismo y, además, asumirá como segundo comandante y jefe de Estado Mayor del Grupo de Acciones de Comando, en reemplazo del coronel José Isaías Rafael Ramos Salazar.


Barrios Oliveros ha estado al frente del Grupo de Operaciones Estratégicas (GOES), un cuerpo de seguridad e inteligencia encargado de controlar y neutralizar actividades que el gobierno venezolano identifica como vinculadas a “grupos generadores de violencia”.


En conjunto, los cambios muestran una línea clara: la conducción política de la GNB no solo reorganiza mandos, sino que fortalece espacios ocupados por oficiales ligados a estructuras de inteligencia, control interno y represión.


Altos oficiales 

En la resolución 1288 del 11 de agosto 2026 se establece que el nuevo Inspector de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) es el General de División Pedro Celestino Magallanes Torres, quien releva al GD pasado a retiro Rafael Ángel Rodríguez Sánchez. Magallanes había sido previamente nombrado por Delcy Rodríguez, en marzo 2026, como director de Apresto Operacional de la GNB.


Asume como Segundo Comandante y Jefe de Estado Mayor el GD Roberto Alfredo Acosta Garrido, en reemplazo del GD pasado a retiro Alberto Alexander Matheus Meléndez. Acosta fue designado en marzo 2026, presidente de la Junta Permanente de Evaluación de la GNB.

GD Asdrúbal José Brito Hernández jefe del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS).

Para la Junta Permanente de Evaluación, según resolución 1289 fue designado el GD Ernesto Gerardo Cárdenas Gutiérrez, en sustitución de Acosta Garrido, quien solo ocupó el cargo cinco meses y pasó a Segundo Comandante y Jefe de Estado Mayor. Cárdenas es uno delos oficiales que en junio 2026 hizo presencia uniformado en el programa Con El Mazo conducido por Diosdado Cabello llamándolo “mi capitán”.


El GD Rufo Daniel Parra Hernández, sustituye al GD Gler Erasmo Hernández Rodríguez como director de los Servicios para el Mantenimiento del Orden Interno, quien a su vez pasa a la Dirección de Inteligencia Militar de la GNB. 


Anteriormente, en enero 2026, Rufo Parra fue designado para sustituir al GD Carlos Eduardo Aigster Villamizar, en la jefatura de la Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI) de Miranda, uno de los cargos claves en lo que a poder de fuego se refiere, y en el que solo estuvo ocho meses. Y había sido el Comandante de Zona de la GNB en Aragua.


El GB Ronald Benjamín Hernández Mora fue nombrado como Director de Apresto Operacional en relevo del GD Pedro Celestino Magallanes Torres, que a su vez fue enviado a la Inspectoría General de la GNB. Hernández ejercía, desde noviembre 2024, el Comando de Zona (CZGNB) en Anzoátegui. 


Para la Dirección de Planificación Estratégica fue nombrado el GD Juan Leonardo Yusti Pérez, quien venía de ser Comandante de Zona de la GNB en Cojedes y en Monagas. Yusti reemplazó en el cargo al GD Óscar Vicente Pérez Mujica.


En la Dirección de Inteligencia Militar de la GNB fue nombrado el GD Gler Erasmo Hernández Rodríguez, en reemplazo del GD retirado Bladimir Humberto Lugo Armas.


Ratificado como director de Educación el GD Manuel Valentín Gutiérrez Sánchez, quien ocupa el cargo desde el 2023. Antes de ese año fue comandante de Zona (CZGNB), entre el 2021 y 2022, en Trujillo.

Nombramientos en la GNB de los generales Nemisto Valero Peña, Leonardo Vinci Bonetto, Rafael Hernández Aguirre, Ciro Fonseca Alvarado, Bruno Hernaiz Gerig y Rafael Alfonzo Navas.

El nuevo director de Personal es el GD Gerson Iván Medina Ontiveros, quien había ocupado cargos de comandante de Zona en el estado Falcón y del Grupo Antiextorsión y Secuestro (GAES) del estado Miranda. Medina reemplazó en Personal al GD retirado Delfín Alfredo Espinoza Torres.


En la Dirección de Tecnología, Información y Comunicaciones fue ratificado el GD José Ismael Torrealba Silva, quien viene ocupando el cargo desde marzo 2026. Anteriormente, desde noviembre 2024, ocupaba el cargo de Comandante Nacional de Vigilancia Costera. En el 2021 comandó Zona (CZGNB) en el estado Cojedes. Hizo presencia en el programa donde Diosdado Cabello hizo una demostración de fuerza con 74 oficiales de diversos componentes.


Otro de esos oficiales que asistieron al programa El Mazo ocupa el cargo vacante de director de Régimen Especial de Seguridad. Es el GB Nemisto Segundo Valero Peña, quien anteriormente se había desempeñado como director de Inteligencia de la Región Estratégica de Defensa Integral (REDI) N° 5 Oriental.


En la Dirección de Logística fue nombrado el GD Leonardo Vinci Bonetto, relevando del cargo al GD que pasa a retiro Víctor Oswaldo Catamo Lisboa. Vinci Bonetto fue comandante del Cuerpo de Ingenieros "Generalísimo Francisco de Miranda" de la GNB, desde julio 2024 hasta agosto 2026.


Enroques y designaciones

La resolución 1290 especifica que asume como Comandante Nacional Guardia del Pueblo el GD Rafael José Hernández Aguirre, en sustitución del Mayor General Carlos Eduardo Aigster Villamizar. Hernández fue designado en enero 2026 somo jefe del Comando Nacional Antidrogas de la GNB. Hernández Aguirre fue Comandante de Zona (CZGNB) en el estado Bolívar desde agosto 2022 hasta enero 2026.

Coronel Luseph Jesús Barrios Oliveros director General del Cuerpo Contra el Terrorismo y Segundo Comandante y Jefe de Estado Mayor del Grupo de Acciones de Comando.

En el Comando Nacional Antidrogas fue nombrado el GD Ciro José Fonseca Alvarado, en sustitución del GD Rafael José Hernández Aguirre. Fonseca fue el Comandante de Zona Nr. 53 (CZGNB) en el estado Sucre. 


Para Comando Aéreo designaron al GD Bruno Alejandro Hernaiz Gerig, quien releva al GD Rafael Antonio Parucho González. Hernaiz había sido nombrado por Delcy Rodríguez, en febrero 2026, como Comandante de Vigilancia Costera de la GNB. Antes comandó el Destacamento Aéreo Nro. 12 y fue director suplente en la Junta Directiva de EMILTRA (Empresa Militar de Transporte) de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. 


En el Comando de Vigilancia Costera fue nombrado el GD Rafael Darío Alfonzo Navas, quien sustituyó al GD Bruno Alejandro Hernaiz Gerig, quien a su vez pasó al. Comando Aéreo. Alfonzo viene de ocupar el Comando de Zona de la GNB Nro. 40 en Yaracuy, desde noviembre 2024.


En Comando

Asume el comando del Cuerpo de Ingenieros "Generalísimo Francisco De Miranda" el GD Hernán Dionisio Rincón Paz, quien sustituye al GD Leonardo Vinci Bonetto, quien a su vez pasa a la Dirección de Logística. Rincón fue nombrado por Delcy Rodríguez, en marzo 2026, como director de los Servicios de Policía Administrativa Especial y de Investigación Penal para el Ecosocialismo. Anteriormente, en el 2021, fue Comandante de Zona en el estado Mérida y antes el segundo jefe del CZGNB en Táchira.


Para dirigir el Sistema de Laboratorio Criminalístico, Científico y Tecnológico designaron al GD Rafael Enrique Zumeta Landaeta, quien reemplaza al GD retirado Frank Ernesto Pérez González. Zumeta fue era Director de Medios de Orden Interno de la Redi Occidental y antes Comandante de Zona en el estado Falcón

Los generales Pedro Celestino Magallanes Torres, Roberto Alfredo Acosta Garrido, Ernesto Gerardo Cárdenas Gutiérrez y Rufo Daniel Parra Hernández.

Para el Grupo de Acciones de Comando fue ratificado el GB Edinson Antonio Miquilarena Marcano, a quien Nicolás Maduro nombró en noviembre 2024. Anteriormente estuvo como Segundo Comandante y Jefe de Estado Mayor en el Táchira, también en Control Operacional de Cuerpos de la Policía Nacional Bolivariana.


Con la resolución 1291 fueron ratificados como Segundos Comandante y Jefe de Estado Mayor los generales de Brigada Carlos Javier Pacheco Blanco en la Guardia del Pueblo quien ocupa ese cargo desde octubre 2025; Freddy Rafael Pimentel Córdova, en el CONAS; y Gustavo Javier Bustos, en el Comando Nacional Antidrogas.


Nuevos nombramientos en el Comando Aéreo donde el Segundo Comandante y Jefe de Estado Mayor es ahora el GB Antonio José Obispo Torrealba, quien sustituye al GD Saúl Godofredo Barrios Vilera. 


https://www.infobae.com/venezuela/2026/08/21/un-militar-sancionado-por-derechos-humanos-tomo-el-control-del-comando-antiextorsion-y-secuestro-de-venezuela/


La Fuerza Armada venezolana ante una encrucijada: despolitizarse o seguir perdiendo capacidad institucional

El ingeniero e investigador David Alberto Morán Bohórquez plantea que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana atraviesa una crisis estructural...