viernes, 17 de julio de 2026

Entre protestas e intimidación policial, organizaciones entregaron a la Asamblea un documento por elecciones libres y restitución del orden constitucional


Veinticinco organizaciones políticas, sociales, laborales y de derechos humanos, realizaron acciones publicas en Caracas, Monagas y Yaracuy, para exigir el reconocimiento de los resultados del 28 de julio de 2024, la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral y la convocatoria de comicios presidenciales y parlamentarios con garantías democráticas. 


Sebastiana Barráez/ viernes 17 de julio 2026
Tomado de Infobae

Carteles improvisados hicieron énfasis en el cumplimiento de la Constitución.

Veinticinco organizaciones políticas, sociales, sindicales, comunitarias, culturales y de derechos humanos entregaron un documento ante la Asamblea Nacional, denunciaron que Nicolás Maduro “usurpó el poder de manera descarada” y calificaron a Delcy Rodríguez como “fruto de la usurpación, el fraude y el golpe de Estado continuado”. La acción fue parte de protestas en tres regiones del país para exigir el reconocimiento de las elecciones del 28J cuando “el pueblo se pronunció de manera inequívoca”.


Bajo las consignas “el 28J ya decidimos por democracia y libertad” y “elecciones ya”, las manifestaciones se desarrollaron frente a la Asamblea Nacional, en Caracas; en Monagas, mediante una rueda de prensa con representantes de diversos sectores; y en Yaracuy, con la participación de familiares de personas detenidas en la comandancia de la Policía regional.


Las actividades fueron organizadas e impulsadas por las organizaciones Espacio Consenso por un Nuevo País, el Comité Nacional en Defensa de la Constitución (Cúmplela), con respaldo de la Alianza por la Soberanía y la Democracia (ASD) y 20 organizaciones de tipo político, social, de derechos humanos, laborales, comunitarias y culturales.


Entre las organizaciones figuran Movimiento Laborista, Conciencia Ciudadana, Foro Independencia, Rótulo Ediciones, Colectivo DDHH Toromayma, Frente Norte de Caracas, Hombres por la igualdad y la equidad, Sociedad Civil Yaracuy en Transición, Unete, Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela, Red Verde, Red de Apoyo Social, Unassg del Zulia, Sindicato de trabajadores de la Industria Siderúrgica Nacional, Comité por la liberación de los luchadores sociales presos políticos, Casa del Trabajador, Mi Ciudad, Coalición Siderúrgica 40, Movimiento de Trabajadores Unidad en la Coincidencia, Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Apuneg) y UTDZ.

Dip. Carlos Julio Rodríguez Rabán PSUV recibe el escrito de Samuel Bravo e Irene Castillo de Espacio Consenso.jpeg.

En Yaracuy, la abogada Marbella Gutiérrez, megáfono en mano, acusó al régimen venezolano de actuar de forma inhumana e inoperante “frente a los daños causados por el doble terremoto del 24 de junio. “Ante tanta inoperancia tenemos que exigir la inmediata salida del régimen y el inicio de una transición con un Gobierno de transición encabezado por el presidente que elegimos el 28 de julio”, afirmó en alusión a Edmundo González.


Gutiérrez sostuvo que el eje de la movilización es “defender los resultados del 28 de julio 2024 día en que los venezolanos acudieron a votar “con todo el riesgo que implicaba”. Recordó que esa jornada dejó heridos, fallecidos, exiliados y personas en la clandestinidad. 


La abogada pidió no restar valor histórico a esa fecha y afirmó que aunque otros países no la reconozcan del mismo modo, para los venezolanos representa una marca de valor “histórico, moral y ético” vinculada al ejercicio de la soberanía popular. 


Gutiérrez insistió en que un eventual Gobierno de transición debería iniciar la reconstrucción institucional del país, incluida la reforma del Consejo Nacional Electoral, del poder Legislativo y, especialmente, del poder judicial.


Documento a la Asamblea

Funcionarios de la PNB y el Sebin grabaron y fotografiaron a los presentes en la protesta.

En Caracas, funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) grabaron y fotografiaron a los asistentes a la protesta frente a la Asamblea Nacional, una acción que los manifestantes interpretaron como un acto de intimidación. Pese a ello, mantuvieron sus discursos y acusaron a altos funcionarios de usurpar el poder. 


Tras dos horas de concentración frente a la sede administrativa del parlamento, fueron atendidos por el diputado Carlos Julio Rodríguez Rabán (PSUV) quién recibió el documento, de manos de Samuel Bravo e Irene Castillo de Espacio Consenso.


La misiva, dirigida a Jorge de Jesús Rodríguez Gómez, presidente de la Asamblea Nacional, exige al Poder Legislativo “el estricto cumplimiento del orden constitucional, la restitución de la legalidad institucional y el respeto absoluto a la soberanía popular”. Según los firmantes esos derechos no pueden quedar suspendidos por la emergencia derivada de los terremotos del 24 de junio.


El texto cita los artículos 5, 62, 70, 293, 333 y 350 de la Constitución venezolana que obliga a los poderes públicos y a la ciudadanía a defender el orden constitucional y reconocen el sufragio como expresión máxima de la soberanía popular. 


Los firmantes pidieron la designación inmediata de nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) con criterios de capacidad técnica, probidad e independencia, para recuperar la credibilidad del órgano electoral y garantizar que se respete la voluntad expresada mediante el voto. 


También solicitaron la convocatoria del Comité de Postulaciones Electorales, dirigido por once diputados y diez representantes de distintos sectores de la sociedad, conforme al artículo 295 de la Constitución y el artículo 19 de la Ley Orgánica del Poder Electoral. 

Elinor Morales, diputada de la AN2015 María Gabriela Hernández, Marlene Rodríguez, Laura El Halabi y Carlos Núñez.

A juicio de las organizaciones, un nuevo directorio electoral debería crear condiciones para celebrar “a la brevedad posible” elecciones presidenciales y parlamentarias “realmente democráticas”, Entre esas condiciones mencionaron el levantamiento de inhabilitaciones, legalización de todos los partidos políticos, actualización del Registro Electoral y un cronograma electoral ajustado a la Constitución.


El documento sostiene que “Venezuela exige con urgencia “un nuevo gobierno” capaz de responder a la emergencia nacional provocada por la catástrofe natural que dejó miles de víctimas y pérdidas materiales incalculables. Atribuyeron a falta de respuesta el “desmantelamiento institucional” y a la “inoperancia” del Ejecutivo.


La misiva también alude a la reunión entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera para instalar una “mesa técnica y política paritaria”, presentada oficialmente como un espacio para el “fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de un futuro de bienestar y prosperidad”. 


Para las organizaciones, el tema electoral está en el centro de la agenda. Por ello, pidieron a Rodríguez impulsar medidas que permitan reconstruir la confianza ciudadana en un Poder Electoral independiente, confiable y ajustado a los procedimientos constitucionales.


“La vigencia de la Constitución no se negocia” advirtieron los firmantes, al reiterar que la ciudadanía venezolana se mantiene “firme en la defensa” de los derechos constitucionales y en la exigencia de que el CNE cumpla el mandato legal y popular. 


El documento cierra con una solicitud de “respuesta cónsona” con los deberes constitucionales de la Asamblea Nacional y con la situación que atraviesa el país. 


Requerimos solidaridad

Nicolás Maduro durante su presencia ante el TSJ después de las elecciones del 28J, acompañado de los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez Gómez así como el Alto Mando Militar.

En Maturín, estado Monagas, representantes de distintas organizaciones ofrecieron una rueda de prensa. Entre ellos estuvieron Elinor Morales, secretaria del Colegio Sociólogos y Antropólogos y de la ONGs Frente Amplio Venezuela Libre; Marlene Rodríguez, presidenta del Colegio de Sociólogos y Antropólogos de Monagas; Laura El Halabi de Jóvenes Profesionales Sociedad Civil; Carlos Núñez, presidenta Asociación Jubilados y Pensionados Monagas. 


La vocería estuvo a cargo de María Gabriela Hernández del Castillo, diputada de la Asamblea Nacional 2015, quien llamó a la ciudadanía a involucrarse activamente en la defensa de una “sociedad justa” y respetuosa de la libertad.


Desde Caracas, el exdiputado Edwin Sambrano afirmó que los venezolanos tienen la capacidad de restablecer el “Estado democrático y social, de Derecho y de Justicia”, con instituciones acorde a sus necesidades, intereses y cultura.


Recordó que una mayoría del 67.5% de los votos válidos se pronunció, el 28J, por el cambio de gobierno y el restablecimiento del orden constitucional. En contraste calificó como fraudulentas las elecciones de mayo y julio 2025 para elegir diputados asegurando que la abstención superó el 90%. 


“No necesitamos que otro estado administre nuestra República y nuestro país. Lo que requerimos es solidaridad en nuestra gran tarea por salir del control del régimen de facto que utiliza la fuerza para impedir el ejercicio y la realización de nuestra autodeterminación y de nuestras funciones soberanas”, señaló Sambrano Vidal


En Yaracuy

La abogada Marbella Gutiérrez, insistió en un Gobierno de transición.

En san Felipe, estado Yaracuy, la concentración denominada “acción pública” se realizó en la Plaza Junín. La jornada estuvo marcada por lo que sus organizadores describieron como un clima de “profunda tensión social y exigencia ciudadana”, con protagonismo de familiares de personas detenidas en la Comandancia General de la Policía regional.


Buscaron visibilizar la precariedad de la situación jurídica de los detenidos y las condiciones en las que permanecen. “No fue una movilización aislada, sino una respuesta directa a lo que los familiares denominan un retardo procesal sistemático”, dijo a Infobae uno de los asistentes. 


El grupo reunido expresó un mensaje común: la necesidad de respuestas institucionales prontas y transparentes ante el deterioro de las condiciones de vida dentro del recinto policial yaracuyano.


Durante la manifestación, varios participantes, invocaron el artículo 68 de la Constitución venezolana y reafirmaron el derecho a la “protesta pacífica y sin armas”, con el propósito de blindar su actuación frente a posibles medidas represivas y sentar un precedente de ejercicio democrático en el espacio público.


También citaron el artículo 5 de la Constitución, que establece que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo” y recordaron que los órganos del Estado deben estar subordinados a la voluntad popular, la justicia y la dignidad humana.


Los manifestantes exigieron una revisión exhaustiva de los expedientes de todos los detenidos en Yaracuy, rechazaron la gestión del régimen actual y denunciaron una crisis institucional marcada, según dijeron, por la vulneración de los derechos civiles básicos.


miércoles, 15 de julio de 2026

Tardía, opaca e insuficiente: un informe reflejó la respuesta del gobierno interno ante el doble terremoto en Venezuela

 

Transparencia Venezuela en el Exilio sostiene que el Estado estuvo limitado por fallas previas de gobernanza, opacidad y capacidad operativa. Advierte que la mayor brecha estuvo en las primeras 72 horas, cuando se define la posibilidad de rescatar personas con vida.


Sebastiana Barráez/ miércoles 15 de julio 2026
Tomado de Infobae

Los primeros equipos internacionales fueron de El Salvador, México y República Dominicana.

Transparencia Venezuela en el Exilio presentó el informe “La insuficiente respuesta estatal: el desastre ocurrió antes del terremoto”, una evaluación técnica sobre la actuación del Estado venezolano tras el doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 que golpeó el centro-norte del país el 24 de junio de 2026, con daños concentrados en Caracas y La Guaira.


El documento compara la respuesta venezolana con estándares internacionales como Insarag y Sphere, y con desastres recientes en Turquía-Siria, Japón, Haití, Chile y China. Su conclusión central es que la falla no estuvo solo en la cantidad de efectivos movilizados, sino en la velocidad del despliegue, la ausencia de rescate especializado nacional y la debilidad institucional previa.


Según el informe, Venezuela alcanzó apenas 12,6% de su pico de despliegue en las primeras 24 horas y 34,5% a las 48 horas. El máximo oficial, 31.837 efectivos, llegó solo el día 18, cuando ya había pasado la ventana crítica de 72 horas para rescatar sobrevivientes bajo los escombros.


En La Guaira, de las 19.861 personas que sobrevivieron, la mayoría lo hizo por autoevacuación o por rescates locales en las primeras 48 horas. Los equipos USAR internacionales de El Salvador, México y República Dominicana llegaron al cierre del segundo día, y el grueso del contingente extranjero se consolidó después. Para entonces, advierte la organización, la mayor parte de los rescates con vida ya había ocurrido.


La brecha también aparece en las cifras. El registro oficial reportó 856 edificaciones afectadas, mientras fuentes independientes estimaron daños mucho mayores, desde 1.054 hasta 58.870 estructuras. Las cifras de damnificados variaron de forma inestable y los reportes ciudadanos de desaparecidos oscilaron entre 46.000 y 54.000 personas, en medio de un vacío de información estatal.


El informe vincula esa insuficiencia con un deterioro institucional anterior al sismo: altos niveles de corrupción, un sistema hospitalario que operaba al 40% de su capacidad quirúrgica, una red sísmica reducida de unas 300 estaciones a solo cuatro operativas y una flota aérea pesada cuya disponibilidad efectiva no quedó demostrada.

El informe de Transparencia Internacional en el Exilio analiza lo ocurrido en las horas posteriores a los terremotos y la respuesta del Estado.

Llegó del exterior

La ayuda internacional terminó cubriendo áreas decisivas. Además de los rescatistas especializados, India desplegó un hospital de campaña con quirófanos, cuidados intensivos y oxígeno; Naciones Unidas instaló tres hospitales en La Guaira; y organizaciones extranjeras aportaron infraestructura médica de emergencia. La sociedad civil y el sector privado también asumieron tareas de remoción de escombros, acopio, asistencia y verificación de información.


Transparencia Venezuela en el Exilio advierte que el riesgo de corrupción no termina con la emergencia. La reconstrucción, aún sin costo definitivo, pero con daños estimados en más de 37.000 millones de dólares, podría concentrar mayores riesgos cuando disminuyan la atención pública y la presión internacional.


Por ello, la organización exige aplicar la Prioridad 2 del Marco de Sendai, fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres, publicar un registro auditable de fondos y ayudas recibidas, incorporar veeduría de sociedad civil y organismos multilaterales, y establecer cláusulas de transparencia en cualquier convenio de reconstrucción.

Venezuela logró desplegar efectivos civiles y militares pero no fueron significativo los rescatistas.

Datos que no cuadran 

El informe de Transparencia Internacional ubica el problema antes del desastre: en la debilidad institucional. Según el documento, la falta de transparencia y la corrupción no responden a una escasez de recursos, sino a un deterioro previo. Venezuela, pese a tener las mayores reservas petroleras del mundo, aparece peor evaluada en corrupción que Haití.


Ese deterioro se reflejó en áreas críticas: el sistema hospitalario operaba apenas al 40% de su capacidad quirúrgica; la red sísmica de Funvisis, que llegó a tener unas 300 estaciones, quedó reducida a cuatro operativas; y la flota aérea de transporte pesado, adquirida por miles de millones de dólares, no mostró evidencia clara de disponibilidad real.


La respuesta inicial del Estado fue lenta, limitada y marcada por cifras inconsistentes. En las primeras 24 horas se movilizaron 4.000 funcionarios, el 12,6% del total declarado. El máximo despliegue oficial, 31.837 efectivos, llegó el día 18, cuando ya había pasado la ventana crítica de rescate de 72 horas.


Las contradicciones aparecieron desde el inicio. El 2 de julio, Delcy Rodríguez habló ante la prensa internacional de 14.000 personas desplegadas, pero también mencionó 11.000 funcionarios, una diferencia que expuso la fragilidad del registro oficial.

Un rescatista en pleno desempeño de salvar vidas.

Con sus manos

Agrega el informe que en el terreno, vecinos y voluntarios removieron escombros con sus propias manos durante las primeras 24 a 48 horas, sin maquinaria pesada y con una presencia estatal apenas visible en el periodo decisivo para salvar vidas.


El rescate urbano especializado, conocido como USAR, dependió principalmente de la asistencia internacional. La mayoría de los sobrevivientes salió por autoevacuación o rescates locales en las primeras 48 horas; después, la búsqueda quedó en manos de un contingente extranjero que alcanzó 3.600 rescatistas especializados.


No consta una capacidad USAR nacional equivalente. La propia Presidencia encargada reconoció que la ayuda provino de la comunidad internacional, mientras denuncias ciudadanas describieron edificios sin atención y vecinos extrayendo víctimas por sus medios.


La magnitud de los daños también quedó en disputa. El balance oficial de 856 edificaciones afectadas quedó por debajo de las estimaciones independientes: 1.054 edificios según Copernicus, 10.510 según modelos de Microsoft y 58.870 mediante radar de la NASA. Las cifras de damnificados, 15.866 primero y 12.841 después, contrastaron con registros ciudadanos de entre 46.000 y 54.000, sin que el Estado ofreciera datos de desaparecidos.

La distribución temporal de la ONG ilustra la ventana dorada del rescate.

Los rescates

En “La ventana dorada del rescate”, Transparencia Internacional usa el caso de La Guaira para medir la brecha del rescate especializado. De 19.861 sobrevivientes, entre 13.400 y 13.500 se autoevacuaron; otros 6.462 fueron rescatados por equipos.


El dato central es que cerca del 83% de los rescates con vida realizados por equipos ocurrió en los dos primeros días, cuando el componente internacional aún no estaba plenamente operativo y la capacidad nacional especializada era mínima.


Los primeros equipos internacionales, que fueron de El Salvador, México y República Dominicana, llegaron el 26 de junio, al cierre del segundo día. Para el 27, OCHA reportaba unos 27 equipos y más de 2.200 efectivos USAR, además de 140 perros de búsqueda.


Para entonces, la mayoría de los rescates con vida en La Guaira ya se había producido: quedaban unos 350 casos adicionales frente a 5.380 registrados en los dos días iniciales, según reconoció el gobernador José Alejandro Terán.


Los datos apuntan a una conclusión: el salvamento dependió sobre todo de la autoevacuación y del rescate local temprano, no de una capacidad USAR nacional desplegada a tiempo.


La evidencia revela dos brechas: una movilización general lenta y una capacidad de rescate especializado casi ausente durante las primeras 72 horas, suplida tarde por el esfuerzo internacional.


Venezuela logró desplegar efectivos civiles y militares, pero no aparece una cifra nacional identificable de rescatistas USAR especializados. Ese componente fue aportado casi en su totalidad desde el exterior.

La mayor organización para salvar vidas y apoyo a las víctimas en las primeras horas fue de la ciudadanía.

Asistencia médica

La sustitución internacional también alcanzó la fase médica, dice el informe de Transparencia Venezuela en el Exilio. La Operación Amistad de la India trasladó en dos aviones C-17 un hospital de campaña con quirófanos, cuidados intensivos, generación de oxígeno y capacidad para atender hasta 200 pacientes, junto con 41 efectivos y más de 35 toneladas de suministros.


“Que esa capacidad quirúrgica y crítica llegara desde un país situado a 14.000 kilómetros ilustra, también en salud, la dependencia externa observada en el rescate”.


En La Guaira, Naciones Unidas instaló tres hospitales de campaña. Estados Unidos montó otro centro de emergencias, operado por Samaritan’s Purse, con dos quirófanos, 56 camas, cuidados intensivos, farmacia y laboratorio.


La diferencia es clave: movilizar tropas y civiles para seguridad, logística o remoción de escombros no equivale a disponer de equipos USAR clasificados, con formación, perros y tecnología para localizar sobrevivientes bajo estructuras colapsadas.


Venezuela mostró lo primero y careció de lo segundo. “El rescate especializado internacional empezó a llegar después de las 48 horas y se consolidó entre los días 4 y 6, cuando la mayoría de los rescates con vida ya había ocurrido”.


La dependencia fue admitida por el propio Estado: al noveno día, la presidenta interina reconoció que la ayuda había llegado de la comunidad internacional y de El Salvador.


El mayor aporte de un solo país provino de Estados Unidos, que comprometió más de 300 millones de dólares e incluyó cuatro equipos USAR Tipo I, más de 300 rescatistas y 23 perros.


El sector privado y la sociedad civil también cubrieron carencias estatales. Ante la falta de maquinaria pesada, las cámaras Venezolana de la Construcción y Petrolera, con apoyo de CAF, enviaron excavadoras, retroexcavadoras, topadoras, palas y grúas hacia La Guaira desde más de 460 kilómetros. “El sector privado de Venezuela reemplaza la carencia del Estado”, dijo la prensa.

El mayor aporte de un solo país provino de Estados Unidos.

La ciudadanía respondió

Ante el desabastecimiento de insumos medicinales de 37%, la respuesta del Estado fue insuficiente, dice el informe. Plataformas independientes para organizar la ayuda partieron de la ciudadanía, como terremoto.hazlohoy.org que coordinó cientos de voluntarios y más de un centenar de solicitudes de asistencia activas. “Directorios como centrosdeacopiove.com mapearon los centros de acopio, para canalizar donaciones de medicinas, agua y alimentos”. 


Destaca Transparencia que la densidad de esa autoorganización quedó registrada en directorios ciudadanos: “la plataforma TerremotoVE llegó a contabilizar 127 iniciativas ciudadanas de información, que incluye localización y reporte de desaparecidos, reporte de daños estructurales de edificaciones, verificación de datos, entre otras”.


También el directorio de emergencia de la app Yummy listó 153 puntos de acopio, atención médica y ayuda comunitaria en Caracas, Aragua y La Guaira, lo cual contrasta con los 3 centros de acopio oficiales informados por la presidenta interina en rueda de prensa del 2 de julio.


“La ayuda se pedía y se conseguía por redes sociales y mensajería, no a través de un canal estatal: el Estado no la garantizó”, afirma Transparencia en el Exilio.


domingo, 12 de julio de 2026

Un coronel retirado afirma que la crisis venezolana solo puede resolverse con elecciones libres: “Toda autoridad usurpada es ineficaz”

 

En diálogo con Infobae, cuestiona la legitimidad de Nicolás Maduro, la eventual sucesión de Delcy Rodríguez y el papel de Estados Unidos en una transición que, afirma, deja mas dudas que certezas. 


Sebastiana Barráez/ domingo 12 de julio 2026
Tomado de Infobae

Delcy Eloína Rodríguez Gómez en el Palacio de Miraflores con Diosdado Cabello y militares.

El coronel retirado y doctor en Derecho Constitucional Ángel Alberto Bellorín plantea que la crisis venezolana debe leerse desde un principio básico de la Carta Magna: la soberanía popular es intransferible y la representación política solo puede ejercerse mediante el sufragio. Desde esa premisa, recuerda el artículo 138 de la Constitución, que establece que “toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos”.


“En este momento Venezuela es un ejemplo para el mundo de las más torpes y, a la vez, aleccionadoras contradicciones políticas y económicas”, le afirma Bellorín a Infobae. A su juicio, el país encarna la paradoja de ser “un pobre país rico, hipotecado y bajo un protectorado militar extranjero”, una condición que, sostiene, vacía de contenido cualquier pretensión de soberanía.


Al analizar el rol de Delcy Eloína Rodríguez Gómez en el poder, Bellorín insiste en volver al artículo 5 de la Constitución venezolana, ubicado en el Título Primero, dedicado a los Principios Fundamentales. Allí, subraya, se encuentra la base jurídica para determinar cuándo un órgano del Estado emana realmente de la soberanía popular.


Para el jurista, la Presidencia de la República, como principal órgano de gobierno, debe estar legitimada en todo momento por el voto. “El cargo de presidente de la República es y será producto de las elecciones, tal como lo ordena el citado principio”, señala.


En escenarios excepcionales como, según su diagnóstico, la ruptura prolongada del Estado constitucional venezolano y el protectorado de facto al que estaría sometido el país, Bellorín considera que la única salida racional pasa por convocar nuevas elecciones.


Esos comicios, advierte, deberían celebrarse con garantías expresas y verificables para impedir que se repita lo que califica como la “grotesca ofensa del 28 de julio de 2024”, episodio que, en su opinión, derrumbó las premisas constitucionales y debilitó la Constitución como contrato social y fundamento del Estado.

El coronel retirado Ángel Alberto Bellorín, profesor universitario y doctor en Derecho Constitucional, conversa en un entorno profesional.

Para que esa ruta sea posible, añade, se requiere un “poder real de coacción” capaz de poner fin a una “usurpación continuada” que, según afirma, intenta prolongarse y consolidarse en el tiempo.


La Constitución como eje del debate

Para el abogado Bellorín, el punto de partida está en el artículo 5 de la Constitución venezolana. Allí, afirma, se define la dimensión más importante de la soberanía: la popular, base imprescindible de cualquier Estado democrático. Por eso propone descomponer el texto constitucional en sus premisas esenciales para entender el alcance de la crisis institucional.


Menciona las seis que contiene el artículo 5 de la Carta Magna: Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular; La soberanía reside intransferiblemente en el Pueblo; La soberanía se puede ejercer solo de dos formas, una directa y otra indirecta; El pueblo ejerce la soberanía directamente en la forma prevista en la Constitución y en la Ley; El pueblo ejerce la soberanía indirectamente mediante el sufragio; y los órganos del Estado están sometidos a la soberanía popular.

El artículo 5 de la Constitución venezolana, ubicado en el Título Primero, dedicado a los Principios Fundamentales.

Bellorín, también profesor de doctorado en la Universidad Central de Venezuela, sostiene que esa lectura debe complementarse con el artículo 6, del que, según explica, se desprenden ocho premisas concurrentes sobre la naturaleza del gobierno venezolano.


Para acotar el debate, se concentra en un enunciado específico: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre electivo...”. La palabra clave, subraya, es “electivo”.


De la conexión entre ambos artículos, Bellorín extrae una conclusión: si los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y determinados cargos deben surgir del sufragio, la ausencia de ese mandato electoral configura una usurpación. “Al no cumplirse con tal mandato estaremos en presencia de una usurpación”, afirma.


La tesis de “Corporación Criminal” 

Bellorín, coronel retirado del Ejército, licenciado en Ciencias y Artes Militares, abogado con doctorado en Derecho Constitucional, es profesor en posgrado en la Universidad Central de Venezuela, sostiene que sus argumentos “podrán ser silenciados, pero jamás confrontados desde la racionalidad”. Para reforzar su planteamiento, invoca un principio jurídico clásico: “lo accesorio sigue la suerte de lo principal”.

La Asamblea Nacional debía declarar la falta absoluta de Maduro dentro del límite de 180 días previsto en el artículo 234.

Desde esa lógica, afirma que, si Nicolás Maduro es considerado usurpador de la Presidencia desde el 10 de enero de 2025, todos los actos derivados de esa autoridad carecerían de legitimidad. En esa categoría incluye nombramientos, decisiones administrativas y la designación de la vicepresidencia, cargo que en Venezuela no surge del voto directo sino de la voluntad del presidente.


Subraya Ángel Bellorín que ese ese desconocimiento también fue ratificado por el nuevo gobierno de Donald Trump en enero del 2025 tras tomar posesión del cargo.


“Siendo ilegítimo el depuesto Nicolás Maduro y acusado por EEUU de ser el líder de una corporación criminal, por simple silogismo básico y deducción racional, son ilegítimos todos los órganos del poder público que avalaron aquel fraude electoral, así como los funcionarios designados por ese presidente ilegítimo”, sostiene.


A su juicio, la llamada Operación Resolución Absoluta, fechada el 3 de enero de 2026, fue presentada ante la comunidad internacional como una acción destinada a desmantelar una estructura criminal que afectaba la seguridad estadounidense y del hemisferio. “Ese fue el motivo jurídico y político de Estados Unidos para la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores”, plantea.


Pero, según Bellorín le dice a Infobae, allí aparece una contradicción central: tras capturar al supuesto “líder criminal”, Estados Unidos habría dejado de referirse a la corporación criminal y, de forma sorpresiva, reconoció a Delcy Rodríguez como presidenta encargada o interina. “Da igual cuál sea la denominación que se le dé”, cuestiona.

Fuerzas militares de EE.UU. ejecutaron la Operación Resolución Absoluta con la extracción de Nicolás Maduro y a Cilia Flores de territorio venezolano.

Con esa decisión, afirma, Trump le habría otorgado autorización política para conducir en Venezuela una “fase de transición” que, en su criterio, “deja más dudas que certezas”. Al mismo tiempo, interpreta ese movimiento como la entrada tácita de un protectorado estadounidense sobre el país.


La gran pregunta sigue sin respuesta, porque Delcy Rodríguez era, a la vez, “y según los Estados Unidos, la segunda al mando de la corporación criminal que según la administración Trump dirigía Maduro”. 


Límites a la excepción 

Bellorín también cuestiona las interpretaciones que, a su juicio, analizan de manera aislada los artículos 233 y 334 de la Constitución, referidos a las ausencias absolutas o temporales de un presidente en ejercicio. Para él, esas normas solo pueden aplicarse a un mandatario legítimo, no a un usurpador.


El error, insiste, consiste en intentar revestir de juridicidad un fraude continuado. “Ser sinceros y precisos en el diagnóstico jurídico ayudará a buscar la solución política más acertada para retomar el sendero constitucional”, advierte.


Antes de acudir a los artículos 233 y 234, señala a Infobae que debe revisarse el artículo 231 y conectarlo con los principios fundamentales de la Constitución. Solo así, sostiene, puede imponerse con rigor la supremacía constitucional y evitar lecturas fragmentadas del texto legal.


Para ilustrar su argumento, Bellorín recurre a una hipótesis extrema: si un presidente verdaderamente legítimo fuese secuestrado y se desconociera su paradero, una Asamblea Nacional legítima podría abrir un compás de espera excepcional. Pero esa espera, aclara, tendría que ser temporal.

El encargado de negocios de EEUU en Venezuela, John Barret conversa con Delcy Rodríguez en presencia de Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello.

De esa temporalidad surge, según su interpretación, la única excepción admisible al principio de que todo gobierno debe ser electivo. Pero la excepción no puede convertirse en regla ni prolongarse indefinidamente. “Esa es la lectura principista de la Constitución de acuerdo con la exégesis”.  


Por eso sostiene que la vía constitucional exigiría que la Asamblea Nacional declare la falta absoluta de Maduro dentro del límite de 180 días previsto en el artículo 234, plazo que considera el máximo permitido para una temporalidad excepcional.


Bellorín afirma que el abandono del cargo es un hecho evidente y que no declararlo implicaría vulnerar el principio constitucional según el cual todo gobierno debe ser producto de elecciones.


Su conclusión es tajante: si el artículo 6 ordena que todos los gobiernos “son y serán electivos”, ese mandato resulta aún más exigente cuando se trata del cargo de mayor legitimidad popular del país. “Al ver esta situación de una vicepresidenta fraudulenta de origen e impuesta por mandato estadounidense, no creo que tenga más que explicar”, sentencia.


Entre protestas e intimidación policial, organizaciones entregaron a la Asamblea un documento por elecciones libres y restitución del orden constitucional

Veinticinco organizaciones políticas, sociales, laborales y de derechos humanos, realizaron acciones publicas en Caracas, Monagas y Yaracuy,...