viernes, 24 de julio de 2026

Delcy Rodríguez replicó la fórmula de Maduro y dispara la cúpula militar, aunque privilegia a la Guardia Nacional

 

Con 158 ascensos en el generalato y el almirantazgo, se profundiza la llamada "macrocefalia militar", eleva el costo burocrático de la FANB y refuerza el uso de los grados superiores como mecanismo de lealtad política y control interno.


Sebastiana Barráez/ viernes 24 de julio 2026
Tomado de Infobae

Delcy Rodríguez nombra más generales en el 2026 que Nicolás Maduro en el 2025.

Con 168 ascensos en el generalato y el almirantazgo, la nueva promoción militar reproduce el esquema aplicado por Nicolás Maduro en 2025, pero otorga mayor peso a la Guardia Nacional. El movimiento profundiza la llamada “macrocefalia militar”, eleva el costo burocrático de la FANB y refuerza el uso de los grados superiores como mecanismo de lealtad política y control interno.


Delcy Eloína Rodríguez Gómez, la presidenta interina, ordenó el ascenso de 168 altos oficiales del generalato y el almirantazgo, una cifra superior a los 166 de Nicolás Maduro en 2025. La distribución, sin embargo, marca una diferencia política y operativa: este año la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) resulta especialmente favorecida, con 23 generales de División, seis más que el año pasado, mientras el Ejército alcanza 26 divisionarios, siete más que en 2025.


El número de mayores generales fue equivalente para todos los componentes, a diferencia de lo ocurrido el año anterior, cuando el Ejército obtuvo el doble que la GNB. La decisión consolida a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) como pilar político y aparato de control interno del régimen.


El ascenso de 60 nuevos generales de División, junto con 15 vicealmirantes, confirma la expansión de una estructura piramidal cada vez más pesada. A ellos se suman 72 generales de Brigada y 12 contralmirantes, en un cuadro que describe la “macrocefalia militar”: demasiados altos mandos para una institución que ya venía acumulando distorsiones en la época de Hugo Chávez y se profundizó en la de Nicolás Maduro.


Impacto en la Tropa

El impacto se refleja en la eficacia operativa y en la cadena de mando. La proliferación de jerarquías introduce más niveles de aprobación, retrasa decisiones estratégicas y dificulta la respuesta ante emergencias. Esa rigidez quedó en evidencia en la Operación Resolución Absoluta del 3 de enero y en la tardía reacción militar frente a los terremotos del 24 de junio.


La abundancia de jefes también vuelve más opaca la toma de decisiones. La duplicidad de funciones obliga a crear cargos para justificar rangos, alimenta conflictos de autoridad y genera interferencias sobre los mandos medios. En lugar de agilizar la conducción militar, la estructura tiende a producir inercia.

El ministro de la Defensa Gustavo González López con los jefes de componentes en el Palacio de Miraflores.

El costo económico es otro efecto directo. Los altos oficiales absorben recursos críticos que podrían destinarse a inversión operativa, adquisición de armamento, tecnología o entrenamiento de la tropa. Cada oficial de alto rango requiere, además, personal de apoyo: asistentes, escoltas y choferes, tanto para ellos como para sus familias.


Pero el efecto más sensible recae sobre la tropa. La distancia entre los privilegios de los altos mandos y la realidad operativa profundiza el malestar interno. A la vez, las estructuras sobredimensionadas reducen la agilidad frente a amenazas modernas e imprevistas y alimentan un embudo que, durante la gestión del general Vladimir Padrino López, frenó el crecimiento de oficiales jóvenes.


En la Fuerza Armada Bolivariana, a diferencia de ejércitos tradicionales donde el ascenso suele premiar el mérito táctico o estratégico, la promoción al grado superior opera como herramienta de control político. Los nombramientos de Rodríguez repiten el esquema de Maduro: ascensos para garantizar lealtades dentro de la cúpula militar mediante cargos, influencia y prebendas económicas.


El resultado es una FANB más numerosa en la cúspide, pero menos clara en su conducción. Al fragmentar el mando entre numerosos generales, el poder político reduce el riesgo de conspiraciones desde mandos medios o bajos y mantiene bajo vigilancia a una institución que, más que una fuerza profesional, funciona como sostén clave del régimen.


Tres soles 

Los Mayores Generales ascendieron en la Aviación con las resoluciones 1117 y 1118: José Freitas Gómez y Jesús Alberto Fernández Peñaloza; los del Ejército, resoluciones 1109 y 1110, Javier Enrique Magallanes y Miguel Antonio Yilales Arteaga; en la GNB, con las resoluciones 1121 y 1122, Denny Román Ferrer Sandrea y Carlos Eduardo Aigster Villamizar. Dos Almirantes: con las resoluciones 1113 y 1114, Gregorio Antonio Briceño Paniagua y Édgar Aroldo Sáez.

Durante los ascensos y reconocimientos a los funcionarios de la Guardia de Honor y de la DGCIM.

Generales de División

Con dos soles, son 11 los ascendidos a divisionarios en la Aviación, según Resolución 1119: Aníbal Rafael Bellorín Pereira, Marx Lenín Montilla Márquez, Hernán Miguel Acosta Figueroa, Juan Carlos Sorondo Arrieta, Gustavo José Lima Guevara, Alfonzo Antonio Escalona Torres, Luis Gerardo Tovar Linares, Lionel Alirio Lanz Sarmiento, Jorge Luis Boscán Leal, José Manuel Correa Osorio y Lexiles Antonio Rivas Ceballos. 


En la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), por la resolución 1123, ascienden 23 a División:  Asdrubal José Brito Hernández, Ruben Darío Santiago Servigna, Roberto Alexander Gil Ugas, Antonio Ramón Casadiego Pineda, Pedro Luis Pérez Silen, Luis Guillermo Marín Meléndez, Carlos Augusto Chirino Zarraga, Ediam Gabriel Lagonell Hernández, Juan Leonardo Yusti Pérez, Saúl Godofredo Barrios Vilera, Rafael Darío Alfonzo Navas, Leonardo José Quintero Hernández.


También, Carlos Alexander Borrero Carrillo, Rafael Alexander Zacarias Suniaga, Larry Deywiz Pirto, Richard Ramón Romero Flores, Adalberto Méndez Valencia, Rafael Ignacio Rodríguez Adames, Nelson Andersson Useche Ruíz, Simón Antonio Soler Delgado, Freddy Roberto Del Socorro Algarra Espinoza, Aldric Rawlins Garmendia Mora y Ramón Alexander Castro Pereira.


La resolución 1111 designa a los 26 GD del Ejército: Yoel José Corcega Caraballo, Ezequiel Ramón Espinoza Escobar, Okler Roberto Yustiz Castillo, Jesús Manuel Carpio Medina, Francisco José Levison Carrillo, Miguel Darío Colmenares Coronado, Walner Humberto Vivas Méndez, Jesús Rafael Calvo Araque, Crismarth Darío Mavo Sánchez, Ronald Alexander Lugo Díaz, Acisclo Guillermo Chaparro Godoy, Manuel Emilio Belzarez Escobar, Hilars José Larrarte Sosa.


Igualmente, Trino Alexander Pabon Castellanos, Alex Alberto Monsanto Obando, Marlon Alexandr Ramírez Chacón, José Sebastián Mota, Mario José Arana Araque, Oscar Lisandro Quevedo Quintero, Darwin José Reyes Romero, Luis Enrique Pinto Rosales, Luis Alberto Moreno Coronado, Edickson José Martínez Prato,  Marlon Rafael Hernández Barrios, Johnnie Javier Arévalo Vargas y Tito Armando Gómez Ávila.

La proliferación de altos oficiales tiene su efecto más sensible en la tropa.

Son 15 los nuevos  Vicealmirantes, según la resolución 1115: José Rafael Morles Chirinos, Eduardo Adolfo Hurtado León, Cricher José Chaparro Andueza, José Félix Bencomo Fernández, Luis Leonardo Ortega Valles,  Héctor Luis Sojo Reyes, Héctor Demetrio Echeverria Osorio, Carlos Andrés Tacoa Garrido, Marcos Sergio Sánchez Ojeda, Juan Manuel López Agudo, José Gregorio Mendoza Rodríguez, Valentín Valdemar Hazenstaub Del Ducca, Alberto Ramón Soto Camaute, Eduardo José Acosta Calderón y Douglas Alexander Brigeño Fiallo. 

 

Los 72 generales de Brigada

Son 17 los designados como Generales de Brigada de la Aviación, según resolución 1120:  Sergio Alejandro Silvio Prato, Yal José Borges Santos, Alijos Mendoza Moniche, Juan Carlos Álvarez Méndez,  Beyhker José Romero Jiménez, Hernán Jesús Quijada García, Douglas Johan Soto Tovar, Gabriel Alejandro Guilarte Guerra, Leonardo Alberto Briceño Dudamel,  Norbith Alemir Pernia Avilan, José Luís Vásquez Robertiz, Carlos Alexander Ochoa Chacón, Eliás Rafael Ramos González, Gabriel Cirilo De Abreu Da Silva, Lixander Alberto Bustamante Guerrero, Juan Ramón Ospedales Andrades y Eric Orlando Camacho. 


En el Ejército, fue designado GB, con una resolución aparte, la número 1125, Nidal Zahi Mahmud Ibrish. Los restantes 28, con la resolución 1112: Gustavo Gregorio Godoy Briceño, Jhan Frank Romero Dale, Ángel David Navas Rumbos, Juan Manuel Lugo Rivera, Jhobermar Antonio Escalona Yusti, Héctor José Castillo Riera, Ramón Ali Osorio Merchan, Jorge Luís Montilla Seijas, Helmer Miguel Prato Veloz, Luís Manuel Camargo Salazar, Nerio Enrique Schmilinski Dávila, Armind Josueth Salazar Álvarez. 


Completan la lista: Germán Alexander Ojeda Moreno,  Nico Emilio García Coro, Joel Antonio Alayon Poveda, Samuel Guillermo Testamarck Díaz, William José Ortega Tejada, Luís Enrique Tovar Bastidas, Jhefferson Jesús Quiñones Chirino, Javier Paul Páez López, Martín Socrate Rodríguez Sotillo, Alexander De Jesús Torres Fernández, Eduan Wigerard Rodríguez Díaz, David Arnaldo Mendoza García, Ángel Jesús Molina Peña, Luís Argenis Rivero Delgado, Rafael Méndez Castillo y Rogelio Enrique Antúnez González. 


Con la resolución 1124 son ascendidos 27 Generales de Brigada de la GNB: Henribsen Fidel Herrera Riso, Andrés Antonio González Silva, Manuel Antonio Briceño Piñango, Armando Antonio Alviarez Blanco, Alfonso José Rivera Rojas, Mervin Gregorio Rincón Simóns, William Antonio Bastidas Mejías, Gilberto Salome De Rosa Vargas, Rafael Alexander Contreras Rincón, Edwar Jesús Sarmiento Paz, Martin Alberto Velarde Ybedaca, David José Rodríguez Sierra.

Los mayores generales son dos por cada componente militar.

Así mismo, Yorman José Blanco Bandres, Héctor Manuel Melgarejo Gutiérrez, Marco Antonio Castaños Tartaret, Freddy Ramón Parra Rincón, Luis Daniel Chitty Marcano, Octavio Urosa Rodríguez, Héctor José Marín Torres, Carlos Luís Rivero Salazar, Gerardo Jesús Sarcos Perche, Frank Alejandro Freites Domínguez, Daniel Solangel López Sanabria, Alberto José Guevara Medina, Luis Alfredo Sánchez Monasterios, Elneider Gonzalo Ramírez Gómez y Julio Cesar Ferrer Miranda.


Finaliza el cuadro 12 Contralalmirantes, según resolución 1116: Nelson Adrián Pirela Pérez, Joel Benito López Rángel, Leinith Yousep Díaz, Leonardo Ramón Landino Medina, Rafael José Martínez González, Jesús Abraham Valera Tovar, Karlos Gabriel Rivas Rojas, Rafael Andrés Díaz Delgado, César Augusto De Luca Martínez, Gerardo Enrique Rojas Este, Ronald Rafael Galindo Ortega y Héctor José Torrealba Mendoza.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/07/24/delcy-rodriguez-replico-la-formula-de-maduro-y-dispara-la-cupula-militar-aunque-privilegia-a-la-guardia-nacional/




jueves, 23 de julio de 2026

La nueva camada de ascensos a coroneles en la Guardia Nacional y sus conexiones de poder


Entre los ascendidos por Delcy Rodríguez, esta Néstor Neptalí Blanco Hurtado, un oficial del aparato de contrainteligencia sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por graves violaciones a los derechos humanos.


Sebastiana Barráez/ jueves 23 de julio 2026
Tomado de Infobae

El ministro de la Defensa Gustavo González López entrega la lista inicial de los ascensos para que Delcy Rodríguez escogiera los ascendidos.

La promoción de 91 oficiales al grado de coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) vuelve a poner bajo escrutinio la composición del alto mando militar venezolano. Entre los ascendidos por Delcy Eloína Rodríguez resalta Néstor Neptalí Blanco Hurtado, un funcionario vinculado directamente con el aparato de contrainteligencia del régimen y señalado por víctimas de tortura, uso excesivo de la fuerza y violaciones sistemáticas de derechos humanos.


Blanco Hurtado, sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea en 2019, figura en el tercer lugar de la lista de ascensos a coronel del componente. Su promoción ocurre pese a los señalamientos acumulados por su actuación en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo denunciado por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos por prácticas de represión contra presos políticos y opositores.


El ascenso sorprende por el historial atribuido al oficial. Blanco Hurtado ha sido señalado por su participación en estructuras de seguridad interna y contrainteligencia durante el régimen de Nicolás Maduro y bajo el entorno de poder encabezado por Delcy Eloína Rodríguez Gómez.


El ahora coronel ocupó cargos como jefe de la Zona de Contrainteligencia Militar Nro. 32 en la región de Los Llanos y actuó como operador de la DGCIM en coordinación con funcionarios de ese cuerpo, entre ellos Alexander Enrique Granko Arteaga

Néstor Neptalí Blanco Hurtado ha sido sancionado por EEUU y la Unión Europea.

Su trayectoria se desarrolló bajo mandos como el mayor general Iván Rafael Hernández Dala, Javier José Marcano Tábata, Gustavo Enrique González López y, desde el 18 de marzo, el contralmirante Germán Edoardo Gómez Lárez, primo de los hermanos Rodríguez Gómez.


En noviembre de 2019, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Blanco Hurtado bajo la Orden Ejecutiva 13884. La medida lo señaló como responsable de participar en órdenes que derivaron en uso excesivo de la fuerza y maltrato contra personas detenidas en instalaciones de la DGCIM.


El Consejo de la Unión Europea también lo incluyó en su lista de sancionados por violaciones de derechos humanos o represión contra la sociedad civil y la oposición democrática. Esas sanciones europeas estuvieron vigentes hasta el 10 de enero de 2026.

Como comandante de la Zona de Contrainteligencia Militar Nro. 32 en Los Llanos, Blanco Hurtado ocupó una posición estratégica dentro del aparato de seguridad del régimen venezolano.


Señalamientos internacionales

Las sanciones estadounidenses implican el bloqueo de cualquier propiedad que el oficial pudiera tener bajo jurisdicción de Estados Unidos, así como la prohibición de realizar transacciones con entidades o individuos estadounidenses. Aun así, Blanco Hurtado figura entre los oficiales beneficiados con ascensos dentro de la estructura militar venezolana.

Alexánder Enrique Granko Arteaga jefe de la Dirección de Asuntos Especiales de la DGCIM, grupo con el que trabaja Blanco Hurtado.

Según el Departamento del Tesoro, Blanco Hurtado fue sancionado por su participación en órdenes relacionadas con “excesivo uso de la fuerza y malos tratos de personas encarceladas en las instalaciones de la DGCIM”. Esos hechos constituyen, conforme a estándares internacionales, graves violaciones de derechos humanos.


Blanco fue incluido en la misma lista de sancionados en la que aparecen el almirante Remigio Ceballos Ichaso, el general José Adelino Ornelas Ferreira, el diputado Pedro Miguel Carreño Escobar y Carlos Alberto Calderón Chirinos, vinculado al Sebin.


La Red Global Diáspora Venezuela afirmó que las acusaciones contra Blanco Hurtado por maltrato de detenidos en la DGCIM reflejan preocupaciones más amplias sobre el trato a los prisioneros políticos en Venezuela. La organización recordó que organismos internacionales han documentado denuncias de tortura, detenciones arbitrarias y violaciones al debido proceso en esos centros de reclusión.


El 5 de noviembre de 2019, el entonces secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin, afirmó que las sanciones buscaban identificar a “funcionarios de alto rango que actúan en nombre del régimen opresor del expresidente venezolano Nicolás Maduro”, al que acusó de mantener niveles atroces de corrupción y violaciones de derechos humanos.


Los primeros de la lista

El primer lugar de los ascensos corresponde a Liwil José Mota Salazar, comandante del Destacamento Nro. 432 del Distrito Capital, cargo en el que fue ratificado en 2024.

El ahora coronel (GNB) Liwil José Mota Salazar.

En 2021, Mota Salazar fue enviado a la Unidad Regional de Inteligencia Antidrogas de Apure, después de desempeñarse como jefe de la Guardia del Pueblo en Punta de Piedras, estado Nueva Esparta.


En 2024 fue ratificado como comandante del Destacamento 432 de la GNB en el Distrito Capital.


En el segundo lugar aparece Luis Antonio Villegas Ramírez, cuya carrera ha estado más vinculada a la administración pública que al ámbito estrictamente militar. Actualmente se desempeña como ministro de Industrias y Comercio Nacional, cargo para el que fue nombrado por Delcy Eloína Rodríguez el 16 de enero de 2026, en sustitución de Alex Saab.


En febrero de 2024, Nicolás Maduro lo había designado ministro de Comercio Nacional. Antes fue viceministro para el Seguimiento y Control del Comercio y la Distribución, así como presidente de la Almacenadora Caracas.


En marzo de 2023 fue nombrado director del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI), ente adscrito al Ministerio de Comercio Nacional.


Villegas Ramírez egresó como licenciado en Ciencias y Artes Militares. Además, cuenta con una especialización en Comando y Plana Mayor avalada por la Gendarmería Nacional Argentina, un doctorado en Ciencias de la Seguridad y una especialización en Control de la Gestión Pública.


Más oficiales ascendidos

El cuarto lugar lo ocupa Abraham Lemuel Manaure Martínez, nombrado en septiembre de 2023 comandante del Destacamento 212 del Comando de Zona 21 (CZGNB21), en el fronterizo estado Táchira.

Abraham Lemuel Manaure Martínez asciende de cuarto.

El quinto puesto corresponde a Roberto Daniel Gasperi Gil, comandante del Destacamento 451 de La Guaira, unidad militar de control y seguridad adscrita al Comando de Zona Nro. 45, con operaciones principalmente en la aduana aérea del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar.


Le sigue José Omar Poveda Roballo, comandante del Destacamento Nro. 412, unidad táctica adscrita al Comando de Zona Nro. 41 (CZGNB-41) en el estado Carabobo.


En el séptimo lugar figura Leonardo Alfredo Rodríguez Biel, comandante del Cuerpo de Cadetes de la Academia Militar de la GNB e integrante de la Segunda Promoción “Toma de Puerto Cabello”.


Rodríguez Biel se ha desempeñado como jefe del Departamento de Químicos del Comando Antidrogas y fue presidente de EDC Network Comunicaciones, empresa venezolana del sector de telecomunicaciones y desarrollo de infraestructuras técnicas, adscrita al Ministerio para la Energía Eléctrica y habilitada por Conatel en 2001.

También asciende el ministro de Industrias y Comercio Luis Antonio Villegas Ramírez.

A continuación, aparece Maikel José Duarte Torrealba, quien ha ocupado varios cargos directivos de confianza en el Ministerio de Interior, Justicia y Paz. En 2017 fue director general de la Oficina de Protección y Seguridad Integral, adscrita al Ministerio de Interior. Luego pasó a ser coordinador encargado de Antecedentes Penales y, en 2019, asumió la dirección del organismo responsable de registros ciudadanos y certificaciones internacionales.


En el noveno puesto está Jorge Luis Montilla Pérez, integrante de la II Promoción “Toma de El Callao”, quien ha desempeñado cargos de comando estratégico y seguridad regional, entre ellos el de comandante del Destacamento Nro. 321 en el estado Cojedes. Anteriormente, Montilla Pérez fue jefe de la Unidad Regional de Inteligencia Antidrogas (URIA) en el estado Bolívar.


El décimo lugar de la lista corresponde a José Ignacio Sánchez Colina, comandante del Destacamento Nro. 621, adscrito al Comando de Zona Nro. 62 en el estado Bolívar.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/07/23/la-nueva-camada-de-ascensos-a-coroneles-en-la-guardia-nacional-y-sus-conexiones-de-poder/


domingo, 19 de julio de 2026

Una experta analiza la estrategia de EEUU hacia Venezuela tras la captura de Maduro

 

La internacionalista María Alejandra Aristeguieta considera que la crisis obliga a revisar fórmulas de cooperación más profundas con Washington, desde la inversión energética hasta esquemas de seguridad y asistencia internacional. 


Sebastiana Barráez/ domingo 19 de julio 2026
Tomado de Infobae

Delcy Rodríguez junto a Doug Burgum secretario del Departamento del Interior de EEUU, en la firma del Acuerdo y Alianza Técnico Financiera del Ministerio de Hidrocarburos y Petróleos de Venezuela con la petrolera Shell.

La internacionalista María Alejandra Aristeguieta advierte que el debate sobre Venezuela vuelve a ganar espacio en Washington, en medio de una política exterior estadounidense marcada por el pragmatismo y por la búsqueda de garantías estratégicas en un escenario internacional cada vez más complejo. “Aunque la política exterior de Estados Unidos ha respondido históricamente a tres pilares: seguridad nacional, comercio y prosperidad económica, y promoción de la democracia, esos principios no han tenido siempre el mismo peso”, dijo en conversación con Infobae.


María Alejandra Aristeguieta de Álvarez es experta en políticas internacionales, gobernanza global y derechos humanos, con 30 años de práctica diplomática en Ginebra. Preside Vision 360 y coordina la ONG Iniciativa Por Venezuela. Ha sido asesora de gobiernos, universidades, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, es licenciada en Estudios Internacionales con posgrado en Derecho Económico, Integración, Negociaciones Internacionales y Formulación de Políticas.


La aplicación de la política exterior de EE.UU., explica, ha variado de acuerdo con las circunstancias geopolíticas y con las prioridades de cada administración. “En las décadas de 1980 y 1990, por ejemplo, Washington dio un impulso particular a la promoción de la democracia, los derechos humanos, el multilateralismo y el llamado orden basado en reglas”.

Aristeguieta junto al padre de Juan Pablo Pernalete el joven asesinado por funcionarios del régimen venezolano en las protestas del 2017 en Caracas.

Sostiene que en la actualidad la prioridad se concentra en los dos primeros pilares: seguridad nacional, comercio y prosperidad económica, porque Estados Unidos busca “preservar su supremacía” en un mundo transformado por el ascenso de “China y por las amenazas que representan Rusia, Irán y otros actores con peso en la escena internacional”.


En ese contexto, Aristeguieta ubica los acontecimientos recientes en Venezuela: primero, la extracción de Nicolás Maduro por considerarlo una “amenaza real para la seguridad estadounidense”; después, el proceso de estabilización impulsado por Washington junto con los “representantes de la dictadura que permanecieron en el poder”. 


El objetivo, afirma, en la conversación con Infobae, sería favorecer el crecimiento económico de Estados Unidos mediante inversiones petroleras que también reforzarían su seguridad nacional “en momentos de tanta inestabilidad mundial con los precios del petróleo”. 

El doble terremoto del pasado 24 de junio expuso la debilidad de la respuesta institucional.

Democracia para después

Sin embargo, los terremotos del 24 de junio expusieron, a su juicio, las debilidades de una estrategia centrada casi exclusivamente en la seguridad y la economía, y que deja en segundo plano la promoción democrática. La limitada inversión estadounidense en Venezuela responde precisamente a la ausencia de Estado de derecho y de un sistema democrático capaz de ofrecer garantías a inversiones de largo plazo.


Ese diagnóstico, señala Aristeguieta, ha reabierto en los pasillos de Washington la pregunta sobre qué hacer con Venezuela. Entre las ideas que se estarían evaluando figura la creación de un esquema similar al de los Estados Libremente Asociados del Pacífico, una figura utilizada por Estados Unidos que permitiría un “mayor control militar y un intercambio más favorable de recursos económicos”.


Para comprender el alcance de esa posibilidad, dice que es conveniente precisar en qué consiste el llamado Compacto de Libre Asociación (COFA, por sus siglas en inglés); “es un acuerdo bilateral entre Estados Unidos y tres naciones soberanas del Pacífico: las Islas Marshall (RMI), los Estados Federados de Micronesia (FSM) y Palau”. Ese instrumento “surgió tras el fin del Fideicomiso Territorial de las Islas del Pacífico, administrado por Washington después de la Segunda Guerra Mundial”. 

Defensores de DD.HH. ante la sesión Human Rights in Venezuela Status and Opportunity exponen ante en la Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos del Congreso de los EEUU el 15 de julio 2026.

Recuerda la internacionalista que con el COFA esos países conservan soberanía, membresía en la Organización de Naciones Unidas (ONU) y política exterior independiente, mientras Estados Unidos asume la responsabilidad de su defensa y se reserva el derecho de “denegación estratégica”, que le permite impedir el acceso militar de terceros, especialmente de China, además de mantener bases en sus territorios.


A cambio, Washington garantiza asistencia económica mediante fondos sustanciales, incluidos recientemente unos 7.000 millones de dólares por 20 años en la renovación de 2023-2024, así como acceso a programas federales, uso del dólar y derechos de residencia y trabajo en Estados Unidos para los ciudadanos de esos países.


Para alcanzar ese estatus, “las partes negociaron bilateralmente”, sometieron el acuerdo a plebiscito en el país asociado y luego lo llevaron al Congreso estadounidense para su aprobación. “Se trata de un esquema renovable y reversible por mutuo acuerdo”.


El compromiso de EEUU

En América no existen precedentes directos de este tipo de compactos, asevera María Alejandra Aristeguieta. “Puerto Rico, aunque se denomina Estado Libre Asociado bajo la ley federal estadounidense, es un territorio no incorporado, con ciudadanía estadounidense, pero sin plena soberanía ni voto en elecciones presidenciales”. Su estatus ha sido objeto de reiterados debates y consultas, incluidas opciones de independencia o libre asociación.

En la Unión Interpalamentaria Mundial se observa a María Alejandra Aristeguieta.

La diferencia es clave: mientras Puerto Rico mantiene una relación territorial con Estados Unidos, “el Compacto representa un estatus intermedio: soberanía limitada a cambio de protección y asistencia”.


En el caso venezolano, una ruta de ese tipo enfrentaría obstáculos legales de enorme magnitud. “Venezuela cuenta con una Constitución que prohíbe la cesión de territorio o soberanía, por lo que cualquier fórmula semejante requeriría una reforma constitucional profunda y aprobación popular”.


Además, advierte Aristeguieta, aun en un escenario hipotético, “cualquier arreglo tendría que diseñarse a la medida del tamaño, los recursos y la posición geopolítica de Venezuela”, lo que lo haría mucho más complejo y controvertido que los casos existentes en el Pacífico.


Dice que, por ahora, “la información parece reflejar más un debate sobre un mayor compromiso estadounidense que una propuesta concreta”. Venezuela, plantea la internacionalista, se encontraría ante una nueva encrucijada: optar por una dependencia pragmática que supere impedimentos legales para facilitar la recuperación, “o el aislamiento ideológico basado en una falsa soberanía con riesgo de perpetuar el fracaso”. Pero ese escenario aún no está definido. 


Los escenarios

Aristeguieta considera necesario analizar opciones y escenarios con el fin de incidir de manera adecuada en los debates que se desarrollan en Washington.

Los generales Francis Donovan y Kevin Jarrad en Venezuela el 6 de julio en la zona afectada por los terremotos del 24 de junio 2026.

La historia, afirma, “podría favorecer una relación más estrecha con Estados Unidos si se negocia con firmeza, visión de largo plazo y con el bienestar de la población venezolana por encima de los dogmas políticos”.


Tras 27 años de chavismo, marcados por hiperinflación, éxodo masivo de divisas y colapso institucional, y luego de los terremotos de junio de 2026, con magnitudes de 7,2 y 7,5, miles de muertos y daños severos en Yaracuy, Carabobo, Vargas y Caracas, “una asociación estratégica” podría ofrecer la seguridad jurídica necesaria para atraer inversiones estadounidenses y de otros países en petróleo, infraestructura y ayuda humanitaria.

María Alejandra Aristeguieta, Edmundo González Urrutia y Antonio Ledezma conversan al aire libre en Ginebra, durante febrero de 2025.

Sostiene que Centros como el Atlantic Council destacan oportunidades para una Venezuela “próspera y alineado con EEUU", que marque el fin de la influencia rusa, china e iraní, así como “fortalecer el combate contra el crimen transnacional y abrir acceso a mercados, tecnología y experiencia internacional para la reconstrucción”. 


Considera que, además, podría convertirse en un “incentivo para el retorno de jóvenes venezolanos”, como ocurrió en parte con las experiencias del Pacífico, donde la población joven encontró mejores perspectivas de futuro en sus propios países.


El desafío, subraya, es que cualquier eventual acuerdo entre ambos países cuente con plena legitimidad democrática, reglas de transparencia y mecanismos de rendición de cuentas. También debería evitar tutelajes indefinidos, preservar el control venezolano sobre sus recursos y garantizar beneficios concretos para ambas partes.


Para finalizar, Aristeguieta enfatiza que América Latina ya cuenta con numerosos ejemplos de acuerdos de libre comercio, presencia de bases militares para la lucha contra el narcotráfico e incluso fórmulas de administración territorial. Para avanzar hacia una relación más estrecha con Washington, concluye, no haría falta necesariamente un Tratado de Libre Asociación, sino una relación entre Estados orientada al beneficio mutuo, la estabilidad y la prosperidad.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/07/19/una-experta-analiza-la-estrategia-de-eeuu-hacia-venezuela-tras-la-captura-de-maduro/


Delcy Rodríguez replicó la fórmula de Maduro y dispara la cúpula militar, aunque privilegia a la Guardia Nacional

  Con 158 ascensos en el generalato y el almirantazgo, se profundiza la llamada "macrocefalia militar", eleva el costo burocrático...