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viernes, 10 de abril de 2026

Detención y torturas: el perturbador relato de un padre sobre su hijo detenido por el “Caso Cadetes”


Diego José Mejías González fue excarcelado bajo amenazas y obligado a guardar silencio. Su hijo, Diego Mejías Sierra, permanece recluido en la cárcel Rodeo I


Sebastiana Barráez/ viernes 10 de abril 2026
@SebastianaB
Tomado de Infobae

Los Mejías Sierra fueron secuestrados y torturados por funcionarios del DGCIM fuertemente armados

Tras casi un año de encierro, torturas y tratos degradantes en manos de la DGCIM, en el denominado “Caso Cadetes”, Diego José Mejías González fue excarcelado bajo amenazas y obligado a guardar silencio. Su hijo, Diego Mejías Sierra, permanece recluido en la cárcel Rodeo I, tras ser excluido del proceso de amnistía otorgado al resto de los implicados en la causa. Relata a Infobae la aterradora experiencia que vivió tras los muros del penal y la lucha por la libertad de su hijo. El Rodeo I está desde anoche en una situación de alta tensión, por la protesta de reclusos extranjeros.


La madrugada del 3 de enero 2026, los reclusos del Rodeo I escucharon, durante dos horas, explosiones a lo lejos. Después llegó un silencio tenso, interrumpido por conversaciones nerviosas entre los custodios. El penal entró en alerta máxima; se reforzó la seguridad con tropas adicionales, se instalaron armas calibre .50 en los techos y la bandera fue izada a media asta. 


Las visitas y el servicio médico fueron suspendidos; se restringió la comida, se silenciaron los altavoces y comenzaron amenazas directas contra los internos. Funcionarios advertían que los usarían como rehenes políticos y ejecutados si “los gringos” intervenían.


Las visitas se reactivaron el sábado 9 de enero. Los familiares, sin miedo, les informaron lo ocurrido en la Operación Resolución Absoluta y la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores de territorio venezolano. 


“Exigimos la libertad inmediata y protestamos. El 15 de enero nos amenazaron por lo que las protestas cesaron, pero siguió un periodo de profunda ansiedad y desesperación”, narra Diego González Mejías.

Padre e hijo Diego José González, estuvieron juntos durante un año hasta que Diego Mejías González salió luego de la Operación Resolución Absoluta

El 27 de enero, un custodio irrumpió con premura en la celda para colocarle las esposas y le cubrió el rostro con una capucha. Un jefe de régimen pronunció su nombre en voz alta y anunció su libertad. “Abracé a mi hijo como nunca. Lloramos inconsolablemente. Nos despedimos. Fue desgarrador dejarlo allí”, recuerda.


Los excarcelados de ese día fueron conducidos a un área donde les ordenaron desnudarse y elegir, entre montones de ropa acumulada, algunas prendas para vestirse. Les raparon el cabello y los trasladaron a un estacionamiento para fotografiarlos. Antes de la salida, el director del penal, conocido como Paterel, se despidió y los entregó a funcionarios de la DGCIM, quienes los trasladaron a la sede de Boleíta, en Caracas.


El grupo estaba integrado por 22 personas: 17 venezolanos, dos peruanos y tres hondureños. En la DGCIM, fueron sometidos a nuevos procedimientos de identificación. “Nos entrevistaron, nos volvieron a desnudar y nos tomaron fotos”, explica. Les entregaron la boleta de excarcelación y el documento del régimen de presentación cada 15 días ante tribunales de terrorismo en Caracas.


Fueron obligados a firmar un documento que debían leer en voz alta mientras eran grabados en video, declarando que no habían sido maltratados ni actuarían contra el Gobierno ni contra los funcionarios de seguridad, que no ofrecerían entrevistas ni declaraciones públicas y que no podían salir del país.


A las seis de la tarde fueron liberados, sin documentos personales, dinero ni teléfonos móviles. “Salimos con miedo, caminando rápido. Cuando logramos salir del perímetro, unas personas que la divinidad puso en nuestro camino nos prestaron sus teléfonos. Lloraron con nosotros”, recuerda.


El 23 de febrero, mientras los cadetes detenidos recuperaban su libertad, el joven Diego José quedó recluido en el Rodeo I. Fue entonces cuando su padre inició una campaña pública para exigir su liberación. Su madre, Mireya Sierra, al igual que otros familiares de presos políticos, se apostó frente a la cárcel en señal de protesta. “A mi hijo y a mí nos negaron la Amnistía”, denuncia Mejías González.

La madre, madre de Diego, se aposto desde hace meses al frente al Rodeo pidiendo libertad para su hijo

El inicio de la pesadilla

Hace una década, el deterioro político y social del país, marcado por la ideologización, el control estatal, la represión y la destrucción de sectores clave como el educativo, impacta de forma directa en la vida de Diego Mejías Sierra (23 años). 


Así lo relata, en la conversación con Infobae, su padre, Diego José Mejías González (54), aseverando que su hijo fue testigo de la emigración de primos y amigos, el colapso del sistema educativo, persecución de compañeros cercanos, encarcelamientos e incluso muertes.


Esos sentimientos de frustración y descontento llevaron al joven a expresarse en redes sociales, donde entró en contacto con Jesús Pulgar, un cadete de 20 años. A partir de ese intercambio, junto a otros jóvenes, comenzaron a crear escenarios imaginarios en los que fantaseaban con un eventual derrocamiento del gobierno.


Según Mejías González, Pulgar logró sumar a varios cadetes más a ese grupo. Entre 2023 y 2024, mantenían conversaciones a través de Telegram y videojuegos en línea. Sin embargo, el hijo de Mejías se distanció del grupo al iniciar una relación sentimental. “Dejó atrás todo lo que estaba haciendo con los cadetes. Jesús Pulgar sí continuó”, afirma.


El caso dio un giro decisivo el 4 de febrero de 2025, cuando uno de los estudiantes de la Academia Militar denunció al grupo después de que la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) hallara información comprometedora en su teléfono móvil. A partir de ese hallazgo, las autoridades lograron identificar y detener a dos cadetes.


Los jóvenes fueron trasladados inicialmente a una casa de seguridad, que son centro de torturas, adscrita a la Dirección de Asuntos Especiales (DAE) de la DGCIM, bajo la responsabilidad del coronel (GNB) Alexander Enrique Granko Arteaga. La vivienda, ubicada en Chuao, había sido incautada previamente a José Ignacio Moreno Suárez, abogado de la empresa Gold Reserve, detenido el 4 de junio de 2023 y recluido en la cárcel Rodeo I, acusado de “conspiración con gobierno extranjero”.

El coronel (GNB) Alexander Enrique Granko Arteaga, jefe de la DAE, DGCIM

De acuerdo con el testimonio del padre, los primeros detenidos fueron diez cadetes y un menor de edad. “Al adolescente se lo llevan solo por mirar, por pura maldad”, sostiene. Asegura que todos fueron sometidos a torturas hasta que el 7 de febrero de 2025 fueron trasladados a la sede central de la DGCIM en Boleíta, Caracas.


Hasta ese momento, ni Diego Mejías González ni su hijo sabían que la operación estaba en marcha. El 9 de febrero, un domingo, la familia realizaba su rutina habitual cuando se dirigieron a visitar a una tía en Maracay, estado Aragua, sin saber que desde hacía dos días eran seguidos por una camioneta con cinco funcionarios del DAE, quienes los interceptaron.


“Había una confusión porque mi hijo y yo nos llamamos igual y la línea telefónica está a mi nombre, igual que la de otros familiares”, explica. Cuatro agentes descendieron del vehículo portando armas largas. El jefe de la comisión informó que debían llevarse al joven Diego, alegando que su teléfono estaba vinculado a un caso de extorsión contra un alto funcionario del gobierno. A petición del padre, permitieron que los acompañara.


Tras dirigirse al apartamento familiar, un funcionario indicó a la esposa de Mejías González que preparara un bolso. “Dijeron que al día siguiente iríamos a la fiscalía y que el martes seguro nos soltaban”, recuerda.


No fue así. Al abordar la camioneta de la DGCIM, Mejías González asegura que los agentes golpeaban a su hijo. “Ahí empezó el infierno”, dice, porque ambos fueron esposados con amarres de plástico, encapuchados y trasladados desde el estado Carabobo hasta la casa de seguridad en Chuao, Caracas.


Durante casi cuatro días, permanecieron recluidos en un sótano frío e iluminado, con las manos atadas y la cabeza cubierta. “A veces me dejaban sentarme en una silla; a mi hijo no”, denuncia. Solo les permitieron un día quitarse las capuchas y los amarres durante diez minutos para bañarse. Recibían restos de comida y poca agua, y no les permitían dormir.

Diego José Mejías Sierra

Según el testimonio, el joven era sacado cada hora para ser interrogado bajo tortura. “Era espantoso lo que yo sentía cada vez que se lo llevaban”, relata el padre, quien asegura que obligaron a su hijo a firmar documentos bajo amenaza de mutilar a Mejías González; el joven fue obligado a grabar un video afirmando que planeaba un atentado contra Jorge Rodríguez.


El Rodeo I

La tarde del 12 de febrero, padre e hijo fueron trasladados a la sede principal de la DGCIM, para reunirlos con los cadetes detenidos; una hora después lo enviaron a orden del Servicio Especial de Máxima Seguridad (SESMAS) y trasladados a la cárcel Rodeo I, un penal que Diego Mejías González describe como un “campo de concentración”.


El Rodeo forma parte de un complejo penitenciario integrado por tres edificios, marcado por un historial de violencia. En 2006, una masacre dejó 86 presos fallecidos y cerca de 200 heridos. Un año después se registraron otros 51 muertos y 101 heridos. En 2011, nuevos motines provocaron la muerte de al menos 30 reclusos.


Bajo el Gobierno de Nicolás Maduro, Rodeo I fue remodelado y reconvertido en una prisión de máxima seguridad, inaugurada el 18 de febrero de 2024 y adscrita al Ministerio del Servicio Penitenciario, entonces encabezado por la vicealmirante Celsa Sirley Bautista Ontiveros. El centro ha albergado desde entonces a presos militares y civiles, venezolanos y extranjeros.


Mejías González relata que, a su llegada, fueron recibidos por el director del penal, conocido como “Tiburón”, en referencia al teniente coronel (GNB) Carlos Enrique Rincones Serven. “Todos los funcionarios vestidos de negro y con pasamontañas. Nos desnudaron y nos obligaron a ponernos un uniforme azul claro, sucio”, recuerda. Durante la revisión médica, asegura que por primera vez en su vida presentó niveles elevados de tensión arterial.

La remodelación de la cárcel del Rodeo I implicó ser convertida en una prisión de máxima seguridad

Tras el registro digital, fueron conducidos esposados, encapuchados y sentados en el suelo, rodeados de custodios armados con bastones, para una reunión con el director y el subdirector del penal. Allí les advirtieron que, al tratarse de una cárcel de máxima seguridad, las normas y los castigos eran “estrictos”. También les informaron que las celdas eran para dos personas y que serían identificados como PDL (personas privadas de libertad).


Insólitas condiciones

Padre e hijo fueron autorizados a compartir una celda de 3,80 metros por 1,80 metros, de color gris, con piso, paredes y techo rústicos. El espacio contaba con una pequeña ventana enrejada al frente y una puerta metálica blindada. En el centro de la puerta había una abertura de unos 25 por 15 centímetros, por donde les entregaban la comida en recipientes plásticos.

Parte de los cadetes liberados se abrazan emocionados fuera de la cárcel Rodeo I

El interior lo describe como un cajón con estructura de litera. Entre la cama y la pared, había un espacio de aproximadamente un metro cuadrado donde se encontraba la letrina. Sobre ella, un tubo con una llave de cierre rápido servía como único punto de agua: allí debían asearse, bañarse, orinar, lavar los utensilios y la ropa. “Los malos olores eran permanentes, las 24 horas del día”, asegura.


Las celdas no tenían luz eléctrica. La única iluminación provenía del pasillo, que permanecía encendida de día y de noche. Relata la presencia constante de mosquitos, temperaturas extremas, humo procedente de la quema de desechos cercanos y colchonetas usadas, rotas, sucias y malolientes, sin sábanas, cobijas ni almohadas.

La cárcel del Rodeo I fue remodelada bajo el redimen de Nicolás Maduro y el ministerio de la VA Celsa Sirley Bautista Ontiveros

El régimen de dotación era mínimo: un uniforme durante seis meses, dos bóxers, un par de chanclas, un cepillo de dientes y un vaso plástico que se renovaba cada cuatro meses para beber agua, jugo o café. “La cucharilla plástica para comer nunca la cambiaron”, afirma. Cada uno disponía de un botellón de agua de cinco litros, recargado a diario y reemplazado tras ocho meses.


Recibieron además una toalla, un jabón y pequeños sobres de crema dental y desodorante. El afeitado solo fue permitido después de tres meses. “Me tomó nueve meses aprender a afeitarme sin espejo y sin cortarme”, cuenta. El corte de cabello, al ras, se realizaba cada quince días.


El suministro de agua se limitaba a 15 minutos por celda. Cada piso albergaba 24 celdas, todas vigiladas por cámaras con micrófonos. De lunes a jueves, durante hora y media, se transmitía música cristiana evangélica, y el culto religioso era obligatorio todos los días. Además, a alto volumen, se difundían las cadenas presidenciales de Nicolás Maduro, el programa Con el Mazo Dando de Diosdado Cabello y música alusiva al socialismo y al comunismo.


Una inyección para todo

La primera comida que recibieron en la cárcel de El Rodeo I les provocó un cuadro severo de diarrea y vómitos que se prolongó durante tres días. Ante la emergencia, fueron trasladados al área denominada “servicio médico”, cuya atención estuvo a cargo de custodios encapuchados y sin identificación visible. “No llevan registros ni historias médicas. Los medicamentos son traídos de la India y aplican siempre la misma inyección para cualquier dolor, sin explicar qué es”.

Teniente Coronel Carlos Enrique Rincones Serven, alias Tiburón, quien era el Director del Rodeo I

Durante la detención, padre e hijo fueron despojados de todas sus pertenencias personales, entre ellas los lentes bifocales de Diego Mejías González. “Mi hijo me leía y me cortaba las uñas, igual que yo hice cuando él era niño”, cuenta. Ese tiempo forzado de convivencia, asegura, también abrió un espacio de diálogo inédito entre ambos. “Hablé mucho con él. Al final me escuchó de verdad. Es muy inteligente y valioso”, afirma.


Tras 80 días de encierro, el entonces director del penal le entregó unos lentes cosméticos para lectura. Diez días después, comenzaron a permitirles salir dos veces por semana a un patio reducido, de apenas 18 por 12 metros. Allí pudieron interactuar brevemente con otros reclusos, venezolanos y extranjeros, que compartían relatos sobre cómo habían llegado a esa prisión de máxima seguridad.

Activistas de derechos humanos y familiares siguen reclamando la libertad de los presos políticos

A mediados de marzo de 2025 se realizó la presentación judicial de todos los implicados en el denominado “caso de los cadetes”: once estudiantes de la Academia Militar y los civiles Diego Mejías González y su hijo. El expediente quedó en manos de Carlos Enrique Liendo Acosta, juez segundo de Control contra la Corrupción y el Terrorismo. El fiscal Farik Karin Mora Salcedo “montó un caso de película”, elaborado por un capitán de la DGCIM, en el que se afirmó que todos los acusados tenían orden de detención desde el 4 de febrero. Les imputaron seis delitos.

El juez Carlos Enrique Liendo Acosta y el fiscal Farik Karin Mora Salcedo

En mayo y junio, la situación sanitaria dentro del penal se deterioró gravemente. Se registraron brotes masivos de gripe, casos de dengue hemorrágico y diagnósticos de tuberculosis. “Todas las semanas había intentos de suicidio”, relata Mejías González, quien también denuncia castigos especialmente severos en el piso 4 del bloque B: 22 celdas casi completamente selladas, con una única rendija por donde entraba la luz solar.


En ese nivel, asegura, los internos permanecían sin colchonetas, casi desnudos, solo con un bóxer, esposados y sin utensilios para comer. El acceso al agua, tanto para el aseo personal como para beber, estaba restringido. “Si protestaban, los castigaban con golpes de bastón, descargas eléctricas y gas lacrimógeno directamente en el rostro”.


La crisis sanitaria derivó en la destitución del director del penal, el teniente coronel (GNB) Carlos Enrique Rincones Serven “Tiburón”. Antes de abandonar el cargo, relata, ordenó sacar a todos los presos encapuchados y rodeados por custodios armados. “Nos amenazó. A los del piso 2 los golpearon y a los del piso 4 los castigaron porque, a través de grabaciones de las visitas, descubrieron que habían filtrado información sobre los enfermos”.


Tras su salida, Rincones Serven fue sustituido por un funcionario conocido como “Paterel”, quien autorizó las visitas por orden de la DGCIM. El 30 de julio la familia González recibió por primera vez la notificación oficial de visita para el 2 de agosto, confirmando que padre e hijo seguían con vida.


Las visitas se realizan los sábados, durante un máximo de 20 minutos, a través de un acrílico, una malla de acero y un teléfono, bajo la vigilancia permanente de cámaras y custodios posicionados a ambos lados. El cumplimiento de normas estrictas es obligatorio. Cualquier falta implica la suspensión inmediata del contacto.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/04/10/detencion-y-torturas-el-perturbador-relato-de-un-padre-sobre-su-hijo-detenido-por-el-caso-cadetes/

domingo, 16 de julio de 2023

Alarmante cifra de homicidios y suicidios de soldados en la Fuerza Armada bajo el régimen de Maduro


Además, ha crecido el número de deserciones


Sebastiana Barráez/ domingo 16 de julio 2023

@SebastianaB



Tomado de Infobae 

La soldado Yilbelis Mendoza murió a manos de un cabo en Fuerte Tiuna

Los sucesos, algunos fatales, con cadetes o soldados, por homicidios, accidentes o suicidios es un hecho que cada vez va siendo más grave en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Los cadetes eran el crisol de la institución castrense, a quienes los oficiales no solo veían como el futuro de la Fuerza Armada, sino como el diamante en bruto listo para ser esculpido en las bases de la institución. Es alarmante la deserción de miles de jóvenes que escogieron la carrera de las armas, los incidentes por razones pasionales, por tríos amorosos, por abusos sexuales, por relaciones con subalternos. No son heridos o muertos de ninguna guerra, solo de una institución en avanzado deterioro, que necesita reinventarse.

El 14 de julio 2023 en la Cárcel de Ramo Verde o Centro Nacional de Procesados Militares (Cenapromil) ubicada en Los Teques, estado Miranda, uno de los custodios, el Sargento Segundo del Ejército Juan Andrés Ramones Díaz intentó suicidarse, según da cuenta el reporte del suceso que dio el Director del Cenapromil, Capitán de Navío Juan Carlos Abrante Pullas.

La propaganda castrense no impide el desbordamiento del deterioro que sufre la Fuerza Armada

Agrega que poco después de las 10 de la mañana un grupo conformado por el capitán de corbeta José Rafael  Escalona  Lares, Jefe de Régimen de Cenapromil; el Capitán Yimmy Rivera , Oficial  de transporte de Cenapromil; y el Teniente Coronel Adixon Jesús Barrios Arenas, oficial de instrucción y operaciones de Cenapromil, se percataron  que en la habitación Nr. 10, se encontraba el S/2 Ramones Díaz, con signos vitales débiles, por intentar ahorcarse. Relata que le aplicaron los primeros auxilios y fue traslado por el médico del Centro de Procesados para la enfermería.

Asegura el reporte que, una vez efectuadas las averiguaciones iniciales, se logró determinar que el hecho habría sido por motivos pasionales con su esposa la S/2 de la Aviación Ronielys José Mendoza Suárez, quien también es custodio en la cárcel de Ramo Verde.

En la Fuerza Armada se consideraba a los cadetes como el crisol sagrado de la institución

Antes del hecho, Ramones Díaz discutió con su esposa, lo que causó su infausta decisión. Envió mensajes y fotos vía WhatsApp a su estado del celular y a su esposa, en las que mostraba varias fotografías, con una cuerda en el cuello.

Se destaca en la versión que al inspeccionar el teléfono celular de la S/2 Mendoza Suárez, “se evidenció que mantenía conversaciones íntimas, vía WhatsApp, con el Teniente de Navío Daniel Antonio González Pérez”, quien también es custodio en la cárcel de Ramo Verde.

El caso es que el director de Cenapromil Los Teques dice que finalmente enviaron para evaluación médica,  psicológica y psiquiátrica tanto al sargento Ramones como a su esposa la sargento Mendoza Suárez. El reporte del Capitán de Navío Juan Carlos Abrante Pullas termina con uno de los lemas que parecen irónicos de acuerdo a la situación: “luz de referencia para una mujer y un hombre nuevo".

Ramo Verde es el Centro de Procesados Militares ubicado en Los Teques, a unos kilómetros de Caracas

Un cadete muerto

El 12 de julio 2023 en la Academia Técnica Militar del Ejército Bolivariano el cadete II Javier Alejandro Toro Blanco, un chico de 17 años, recibió una herida abdominal, causada por un objeto punzo penetrante llamado Espadín.

Aunque lo llevaron a la Emergencia del Hospital Militar "Cnel. Elbano Paredes Vivas", donde le realizaron una laparotomía exploratoria, encontrándole lesiones en aorta abdominal, arteria mesentérica superior y renal derecha, por lo que tuvo shock hipovolémico grado IV, murió a las 9 y media de la noche, en el Hospital Militar "Coronel Elbano Paredes Vivas", Maracay, estado Aragua.

Un reporte militar, suscrito por el GD Edward Stivens Betancourt Gudiño, comandante de la Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI) Nr. 44, solo relata que el cadete III Johan Alberto Torrealba Seco fue el autor de la herida, por objeto punzo penetrante, en este caso una daga, que causó la muerte de Toro Blanco. No hubo pronunciamiento oficial.

No faltaron las versiones de otros cadetes, algunas referidas a que el hecho tenía entre las causas, razones pasionales. 

La politización, el mal uso de las prendas militares y el discurso golpista que caracteriza a algunos jerarcas de la revolución conspira contra la FANB

La muerte de Gómez

El 22 de junio 2023, en el comedor de Tropas Alistadas de la Escuela de Grumetes (EGR), ocurrió un incidente con el MD Yorvis José Gómez González al ser disciplinado por la S1 Edymar Nataly Andrade Ibarra, pero el joven Tropa Alistada se fue del lugar, seguido por la sargento quien le ordena pararse firme nuevamente, pero Gómez  no lo obedece y habría intentado agredirla. (Sebastiana Sin Secretos: La Fuerza Armada venezolana afectada por el narcotráfico, la minería y la falta de preparación y apresto operacional). 

Intervino el CC Denis Joel Porras Sánchez, Oficial Jefe de la Guardia por el CANES,  quien trata de agarrarlo, lo golpea con el arma de fuego y forcejeando se accionó el arma que terminó impactando al joven, quien murió poco después en el Hospital Naval “Dr. Raúl Perdomo Hurtado”.

Más en Fuerte Tiuna

El 01 de agosto 2021 el soldado Frenderi Cáceres Manzano murió dentro de uno de los dormitorios de la Brigada de Acondicionamiento de Ingenieros “GB Agustín Codazzi”, a manos de su compañero de armas Osner Alexander Poveda, quien previamente había retirado, del Parque de Armas, la pistola con la que le efectuó cinco disparos.

Poveda también hirió al alistado Néstor José Rojas Ramírez y al soldado Freider Cáceres Manzano, hermano del joven asesinado.

También en agosto, pero del año 2010, el soldado Jeffersson José Trujillo Vásquez, quien ese sábado en la mañana se disponía a entregar la guardia, en Fuerte Tiuna, discute con el capitán del Ejército Miguel Ángel Rosales Montoya, oriundo del Táchira, a quien le disparó en la cabeza.

Se desencadena la tragedia, porque el soldado Trujillo se dirigió a una unidad de la base militar y le disparó a distancia al teniente Alfredo Daniel Ruiz Montesino, quien se encontraba en el Parque de Armas, y quien se suponía sería su reemplazo en la guardia; Carolina Ruiz es la madre del teniente fallecido y fue diputada del partido de Gobierno PSUV en el Consejo Legislativo del estado Vargas.

Mientras el soldado huía ocurrió un intercambio de disparos, resultando heridos seis militares, en uno de los hechos que alertaba de que algo no andaba bien con la rigurosidad en la selección del personal de las unidades militares. Trujillo huye de la instalación llevándose un fusil ruso AK 1033, una pistola y el carro del segundo comandante del batallón, que dejó abandonado más adelante con el fusil. Días después fue capturado y condenado a 23 años de prisión.

Nadie explica  cuál fue la razón, pero Trujillo se ensañó contra el área de las mujeres, pues disparó 10 veces contra la puerta, además de los que hizo contra las camas y escaparates.

En abril del 2014, en el patio del Batallón Codazzi, en Fuerte Tiuna, el distinguido Yilbert Ender Briceño, es asesinado por un compañero militar de mayor rango, quien le disparó con un fusil, tipo FAL, en la cabeza; un tío de la víctima dijo que entre los dos había diferencias.

El 18 de noviembre 2021, el cabo primero Julio Enrique Tover Lamont, adscrito a la Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI) Caracas, fue hasta el sector Balancín de Fuerte Tiuna y asesinó, de tres disparos, a su compañera de trabajo la soldado Yilbelis Aimar Mendoza. Después el C1 se quitó la vida con un fusil.  

La transición

Las bases de la institución armada se han fracturado peligrosamente

Ante lo que ocurre en la Fuerza Armada es propicio señalar lo que ha dicho el coronel Antonio María Guevara Fernández, al asegurar que “en este momento Venezuela ocupa el puesto número 52 de 145 países valorados según el portal especializado en asuntos militares Global Fire Power y entre sus activos uniformados o no, listos para defender la revolución se contemplan 137.000 altas, más 30.000 de la reserva y léase bien sin la participación del hígado y menos de la vesícula biliar, 1 millón 600 mil paramilitares (allí están colectivos, delincuencia común empoderada, guerrilla colombiana, y terrorismo internacional movilizado para emergencias; todos justificados legalmente en la milicia nacional) ocupando en este renglón el 3er. lugar a nivel mundial solo superado por Bangladesh y la India”.

Sugiere entonces que “debería haber un futuro construido a partir de la esperanza que se materialice en la acción de gerenciar la doctrina, las misiones, el liderazgo, los recursos humanos y financieros en la atención del principal cliente venezolano en los servicios de una nueva institución armada; ganada para estimular la competitividad en la protección y la seguridad del ciudadano, en la defensa de la territorialidad y en la garantía de la soberanía”.

Considera que la transición de la institución armada “debe ser una prioridad hacia la democracia por cualquier vía que exprese el cambio político en Venezuela y desde allí poder construir nuestro propio mantra criollo y vernáculo en la narrativa que se establecerá a partir de un desarrollo retorico que se inicie así: ‘inmediatamente después de la caída del muro de Fuerte Tiuna, la desintegración del PSUV y el fin de la revolución bolivariana…’, pero antes estará vigente la pregunta ¿Qué hacer con la FAN?”, finaliza diciendo el coronel Guevara.

Alarmante cifra de homicidios y suicidios de soldados en la Fuerza Armada bajo el régimen de Maduro - Infobae

domingo, 30 de octubre de 2022

“¡Qué vergüenza con esa niña y su familia! Es inaudito”; la reacción de militares ante la violación de una cadete por parte de dos oficiales

 

La joven de 17 años fue abusada por el capitán Cristóbal Rafael Orozco y el primer teniente Edicvani José Díaz Lozano



Sebastiana Barráez/ domingo 30 de octubre 2022

@SebastianaB




Tomado de Infobae 

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El quiebre de las bases de la FANB ha creado una grave crisis moral

La crisis moral de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana toca fondo de manera acelerada. Desde hace años se empezaron a dar hechos inéditos y  atroces con participación de militares, pero lo acontecido en una de las academias militares de Venezuela ha causado profunda reacción de asombro y rechazo entre la oficialidad de la institución, activa y retirada, con la violación de una joven cadete por parte de un capitán y un primer teniente, quienes acaban de ser condenados a 23 años de prisión por el cruel hecho. Hay que destacar que aunque en la FANB han ocurrido hechos muy censurables, en este caso ni la institución castrense ni el Ministerio Público hicieron silencio.

A la cárcel militar de Ramo Verde, estado Miranda, fueron enviados, por orden del Tribunal 1º de Juicio de violencia contra la mujer de Aragua, el capitán Cristóbal Rafael Orozco y el primer teniente Edicvani José Díaz Lozano, ambos de 32 años, como responsables del doble abuso sexual de la entonces cadete de 17 años, quien cursaba la carrera de Ingeniería Mecánica en la Academia Técnica Militar Bolivariana, ubicada en la carretera nacional Tapatapa – Mariara, municipio Girardot, estado Aragua.

“Durante mis años en la Academia jamás hubiese pensado que éramos tan vulnerables, mucho menos las muchachas. Es cierto que jugábamos rudo, que hubo una qua otra orden que uno consideraba abuso por parte de un superior cuando te imponía castigos. Y vi cosas feas, muy feas, pero jamás que llegáramos tan bajo. La disciplina era estricta, pero veías al oficial, desde el de más bajo rango, con autoridad. En estos años he visto el ingreso de jóvenes sin ningún apego por la carrera militar, no imaginas cuánta impotencia siento cuando un subalterno no acata una orden para resolver un problema, parece que no la quiere entender o sencillamente no le importa las consecuencias. Eso es desmoralizante porque sientes el fracaso como líder, aunque a veces me digo que estamos haciendo generaciones con la arcilla que menos sirve”, le dice a Infobae un alto oficial.

El Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, en una visita a la Academia Técnica de la Aviación

Por su parte un capitán asignado a la frontera responde “no, no, no, jamás hubiese imaginado que a un oficial se le ocurriese forzar sexualmente a una cadete. De verdad que no puedo imaginarlo, ni siquiera ahora que hemos vivido etapas tan duras en la institución. Es cierto que cuando entramos a la academia estamos en esa etapa en que las hormonas están en ebullición, las chicas son el tema de conversación más frecuente, el sexo es lo más publicitado, contamos historias reales o imaginarias de lo que vivimos con las novias, enamoradas u ocasionales, pero violar a una chica nada tiene que ver con eso. Mira, una cadete tiene que ser sagrada para nosotros porque se supone que no solo ya transitamos la Academia, sino que además seremos sus superiores. ¿Qué siento? Ahora solo asco y vergüenza”.

Un general retirado de la Guardia Nacional no puede disimular su indignación, cuando le dice a Infobae.  “Es inaudito que eso esté ocurriendo en la Academia Militar. Estuve hablando con el general Humberto de ese caso y es increíble, increíble, que esto esté ocurriendo en la academia militar, increíble. Cualquier cosa están metiendo en la Fuerza Armada, más aun si tiene alguna filiación o recomendación de cualquier miembro del gobierno. ¡Qué locura! ¡Qué vergüenza vale! ¡Qué pena con esa niña y con sus familiares! Esa es la nueva  moral de la FANB; muy lamentable”.

Los cadetes eran considerados el crisol de la institución castrense

El coronel retirado Gustavo Benítez pide destacar “que ahora los procesos de selección han dejado de ser estrictos, y predomina un favoritismo desbocado, lo cual permite que cualquier individuo se integre y se haga oficial. Otro ejemplo reciente es el de quien asesinó a la esposa en Fuerte Tiuna. Lógicamente, nos encontramos en esas filas a unos "indeseables psicópatas" que solo suelen deshonrar el uniforme”.

Sin control
La Fiscalía reveló, que en marzo del 2021, la cadete, que hoy tiene 19 años, salió a las 7 de la mañana para el dormitorio de una compañera a solicitarle una prenda militar, para cumplir con el llamado a formación, cuando fue interceptada por el capitán Orozco

A las siete de la mañana de ese día la adolescente se dirigió a un cuarto de una compañera durante un llamado a formación para solicitarle una prenda militar, siendo interceptada por el capitán Orozco, quien la tomó por el brazo y la obligó entrar a su habitación, la desnudó y la amenazó con palabras obscenas.

Según el Ministerio Público, en el momento en que Orozco mete a la adolescente a su habitación “llegó el primer teniente Díaz Lozano y entre ambos abusaron sexualmente de ella por espacio de 20 minutos sin su consentimiento, obligándola a tener sexo oral”.

El Público logró la condena de los dos oficiales señalados de violar a la cadete

Y como si el hecho ya no hubiese sido atroz, días después la joven fue nuevamente violada, “por dos hombres encapuchados que se introdujeron por una ventana de la habitación” donde se encontraba en el área de enfermería de la academia militar, a la cual había sido trasladada por presentar quebrantos de salud a los días de la primera violación.

Cuando posteriormente, la entonces adolescente salió de las instalaciones militare, reveló a su familia lo ocurrido y la denuncia fue interpuesta ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), quien fue el organismo que ejecutó la detención de los dos oficiales agresores.

La Fiscalía 16ª del estado Aragua ratificó la acusación contra el capitán y el primer teniente “por el delito de abuso sexual con penetración en acción continuada y amenazas, previsto en la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, y Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”.

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