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jueves, 25 de abril de 2019

El grupo terrorista ELN amenazó la marcha del 1 de mayo convocada por Juan Guaidó en Venezuela

  

Sebastiana Barráez/ Jueves 25 de Abril de 2019

@SebastianaSin

 

Tomado de Infobae

  

Al estilo de los “camisas pardas” de la SS nazi contra negocios y oficinas de profesionales judíos en la Alemania de 1933, ayer doce viviendas amanecieron marcadas con “+ ELN” y un panfleto del Ejército de Liberación Nacional. No hacía falta mayor explicación. Es una amenaza de muerte contra once dirigentes opositores y un sacerdote del municipio Junín del estado Táchira, con la advertencia que ellos y sus familias están sentenciados a muerte si acuden al llamado que hizo el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, de salir a marchar el 01 de mayo.

Amenazas del ELN a la marcha del 1 de mayo en Venezuela (Foto Infobae)

Desde el año 2014, cuando las protestas opositoras en Venezuela, incluyeron trancas de vías, quema de cauchos, fuertes enfrentamientos con la Guardia Nacional e incluso muertos y heridos, la región del país que mayor éxito tuvo con esas manifestaciones, fue la población fronteriza del Táchira, cuya capital está a unos 800 kilómetros de Caracas. Desde entonces los habitantes de esa región andina, a quienes llaman “Gochos”, se convirtieron en la referencia más fuerte de la resistencia.

De Rubio, la capital del municipio, es la actual gobernadora del estado, Laidy Gómez. Una de las diputadas de la Asamblea Constituyente, María Gabriela Vega, también lo es. También es la tierra del fallecido y dos veces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez. Ahí nació Leonardo Ruiz Pineda, uno de los líderes más destacados contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Hubo pintadas del ELN (Foto Infobae)

El diputado a la Asamblea Nacional, Franklin Duarte, es uno de los parlamentarios más frontales contra el Gobierno y está en la lista de los amenazados, es de Rubio.

Las marcas del ELN llegaron a la iglesia “Santa Lucía” en el sector Santa Bárbara de Rubio, contra el sacerdote Richard García; el 23 de febrero, él logró llegar a la Aduana en San Antonio del Táchira, tratando de acercarse al puente Internacional Simón Bolívar, con la sotana llena de perdigones, luego que en la alcabala Las Dantas, en la vía Rubio-San Antonio, el grupo que acompañaba fuera interceptado por una comisión de militares al mando del capitán Palacios Crespo, quienes inútilmente intentaron cerrarles el paso.

Los otros amenazados son: Mariela Betancourt, una profesora y activista en defensa de los derechos de los ciudadanos, es del Frente Amplio y del partido Acción Democrática; Jacson Carrillo, fue candidato de la Oposición en las pasadas elecciones municipales, dirigente de Copei y es profesor; Osmey Correa es el prefecto del municipio y profesor universitario; Francisco Gamboa, quien ha sido dirigente de la Oposición, ex director de la alcaldía, ingeniero, profesor de la Universidad Experimental del Táchira y coordinador municipal de Primero Justicia; Ana Velazco, reconocida líder de Voluntad Popular y profesora; Grey Hernández es un destacado activista político y profesor universitario; Valentín Durán, docente y dirigente de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel) y directivo del Frente Amplio; Danny Carrillo quien se destacó desde que asumió la concejalía, Josué Córdoba es un dirigente de Copei, bastante persistente en las protestas. Y a quien identifican en el panfleto como “Izaac resistencia”, es un dirigente de la juventud.

La amenaza de muerte es contra 11 dirigentes opositores y un sacerdote del municipio de Junín, del estado Táchira (Foto Infobae)

Responde la Iglesia
El Obispo del Táchira, monseñor Mario Moronta, respondió anoche a las amenazas contra el sacerdote de su comunidad pastoral y los panfletos.

“Con estupor y gran preocupación hemos recibido la noticia de unos volantes amenazadores contra algunos ciudadanos, entre los cuales se encuentra un sacerdote, el párroco de Santa Lucía en Rubio; en dichos volantes, presuntamente firmados por el ELN, se amenaza de muerte a los en él nombrados y son declarados objetivo militares. Todo por el hecho de disentir de las políticas del Ejecutivo Nacional y sus seguidores”.

Destaca que algunas otras personas, vinculadas a una ideología política, podrían estar detrás del hecho. Califica como “sumamente grave, pintar  con una cruz y las iniciales ELN, casas donde viven esos ciudadanos y hasta el templo de Santa Lucía”.

Hace referencia a lo que se creían etapas superadas del nazismo de Hitler. “Eso mismo sucedió también en San Antonio del Táchira”.

Considera que ello habla de “la indefensión a la que estamos sometidos todos los ciudadanos de Venezuela y particularmente del Táchira”. Se pregunta dónde están las autoridades militares, cuyo principal objetivo es la paz, la defensa de los ciudadanos y la soberanía territorial del país.

El panfleto del ELN (Foto Infobae)

Hace un llamado a estar atentos y a no permitir que “nos secuestren la ya tan golpeada paz ciudadana”.

Advierte que la Iglesia no se dejará intimidar “ni se dejará llevar por el miedo ante amenazas de ningún tipo, al contrario seguirá al lado de todo el pueblo, especialmente de los que más sufren”. Hizo responsable de lo que ocurra a los amenazados en el panfleto, a quienes tienen el irrenunciable deber de defender la soberanía, la vida de los ciudadanos y la convivencia pacífica de todos los tachirenses y venezolanos.

Dijo que esperaba que el Ministro de la Defensa, así como las autoridades militares de la región, le hablen al pueblo para decirle que no permitirán que ningún grupo irregular, de ninguna clase, van a romper la paz ciudadana, la seguridad de todos y la  vida de cada uno de nuestros hermanos.

Y para finalizar fue enfático al sentenciar que “cualquier acción contra un miembro de la Iglesia, sacerdote o laico, será entendido como dado a toda la Iglesia”.

La iglesia de Santa Lucía (Foto Infobae)

 Grupos irregulares

Rubio y todo el municipio Junín tiene tiempo invadido de grupos irregulares. Por una parte el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tiene años instalado en la zona. Uno de los hechos públicos más evidentes de su presencia en el municipio, fue cuando el 10 de marzo 2012, el ELN asesinó a dos oficiales del Ejército venezolano: al 1TTE. Jackson Ruiz Niño y al S/2. Nelson Jhoan Gómez Ortega,  resultando herido el S/1. Juan Carlos Pereira Amaya.

A raíz de ese hecho se hizo evidente que la guerrilla estaba instalada en el sector Baritalia, con hombres uniformados, portando brazaletes del ELN y armados con fusiles.

Por otra parte, han hecho vida activa grupos paramilitares, desde las llamadas Águilas Negras, desaparecidas de la zona, dando paso a dos grupos enfrentados, Los Urabeños y Los Rastrojos, quienes no solo se han dedicado a cobrar cuotas de extorsión y a dirigir amenazas a productores, sino que han escenificado hechos violentos, como sicariatos y activación de explosivos.

La situación se ha complicado con la creación de los mal llamados colectivos, que en realidad son allí un grupo de choque en su mayoría integrado por jóvenes delincuentes del sector La Quiracha, a cargo del actual alcalde del municipio Ángel Márquez, quien no escatima en movilizarse por el pueblo escoltado con hombres fuertemente armados.

https://www.infobae.com/america/venezuela/2019/04/25/el-grupo-terrorista-eln-amenazo-la-marcha-del-1-de-mayo-convocada-por-juan-guaido-en-venezuela/


lunes, 18 de septiembre de 2017

Militares colaboran con la guerrilla

Sebastiana Barráez

ElEstimulo.com

18/09/2017

Visten de negro, botas de caucho, armas de guerra, capuchas y han sembrado terror en la frontera, específicamente en San Antonio del Táchira. Se mueven libremente frente a las autoridades militares. Ellos son un grupo de la guerrilla colombiana, llamado Ejército Popular de Liberación (EP), más conocidos como “Los Pelusos”.

Se ha venido enfrentando en las calles del pueblo con los paramilitares, que desde hace años controlan ese territorio. Los paracos han actuado en acuerdo tácito con miembros de la Guardia Nacional Bolivariana. El negocio es así:

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela especifica que “La Guardia Nacional cooperará en el desarrollo de dichas operaciones (planificación, ejecución y control de las operaciones militares requeridas para asegurar la defensa de la Nación) y tendrá como responsabilidad básica la conducción de las operaciones exigidas para el mantenimiento del orden interno del país. La Fuerza Armada Nacional podrá ejercer las actividades de policía administrativa y de investigación penal que le atribuya la ley”.

Es la Guardia Nacional la autoridad en la frontera. Es la que tiene el poder de permitir o impedir el paso de personas hacia Colombia, es la que puede prohibir o permitir el paso de productos, sea alimentos, medicamentos o cualquiera que sea rentable para el contrabando.

Desde hace años, cuando llegó el grupo “Las Águilas Negras” hubo un enfrentamiento entre este grupo paramilitar y la GNB, que rápidamente fue solventado en un acuerdo de cooperación y un pacto de no agresión entre el grupo armado irregular y la fuerza pública regular. Desde el Gobierno Nacional hubo gran indiferencia ante lo que sucedía en la frontera, a pesar de los gritos de advertencia que desde diversos medios de comunicación la población le hizo al Estado venezolano.

Durante años la Guardia Nacional convivió con los paramilitares, aún después que “Las Águilas Negras” fueron desplazadas por otros grupos paramilitares, llamados “Los Urabeños” y “Los Rastrojos”. Es así como se impuso la “vacuna” o el cobro de extorsión, primero a los contrabandistas, al pasar por las alcabalas rumbo a Colombia y luego a todo aquel comerciante dueño de negocios grandes o pequeños.

Era la Guardia Nacional quien inicialmente cobraba la “vacuna”, pero ante la cantidad de denuncias y el crecimiento vertiginoso de la “gran industria del contrabando”, se aliaron con los paracos, quienes se encargaban de cobrar la extorsión, a través de una figura llamada “El Mosco” quien recibía el dinero y a cambio facilitaba una clave, que el contrabandista debía suministrar al funcionario militar en la alcabala respectiva, quien solo así le permitía el paso sin requisar el vehículo.

Llegó así la época en que los militares ya no eran enviados como un castigo a la frontera, sino que incluso los guardias nacionales empezaron a pagar altas sumas de dinero para ser asignados a las alcabalas fronterizas.

Aunque el producto por excelencia del contrabando era el combustible, con el avance del deterioro económico en Venezuela y la inclusión de mayor cantidad de productos subsidiados, también se amplió la cesta del contrabando.

Los paramilitares impusieron el “orden”, a través de la amenaza, el sicariato y el secuestro de jóvenes en la región. Durante años, paracos y GNB  actuaron con total impunidad, hasta que hace unos meses apareció el Ejército popular de Liberación (Los Pelusos), quienes han venido secuestrando y asesinando a los paramilitares, a quienes han sustituido en el control de ese territorio.

 El comandante Fidel

La primera acción de “Los Pelusos” fue enfrentar a los paramilitares desplazándolos del lugar que usaban como cuartel central, en el sector “Llano Jorge”, de San Antonio del Táchira; ahora el EPL instaló allí su centro de operaciones.

Han ejercido la violencia, asesinando a quienes identifican como paracos, mientras que por otra parte han secuestrado y desaparecido a jóvenes que no creyeron en la advertencia de que se fueran de la zona o serían ajusticiados.

El jefe de “Los Pelusos” es alias “Comandante Fidel”. Él no solo comanda el grupo guerrillero, también se encarga de las relaciones públicas del grupo, reuniéndose con autoridades, negociando la libertad de los secuestrados, etc.

El Ejército popular de Liberación ha recibido ayuda de funcionarios del componente del Ejército Bolivariano, incluso de un oficial de alto rango, quien mantiene comunicación con el “Comandante Fidel”. Fue él quien permitió que “Los Pelusos” se instalaran en los cambuches, que a ambos lados del río Táchira ocupaba, hasta ese momento, la Guardia Nacional.

Cuesta entender que el Alto Mando Militar no se dé por enterado de lo que está sucediendo en territorio fronterizo y de la participación de oficiales en esa relación de complicidad con la guerrilla.

“Los Pelusos” han ocupado el control de las trochas que la Guardia Nacional compartía con lo paracos. “Yo fui uno de los secuestrados -comenta un joven contrabandista- a quien la guerrilla capturó hace unos días, cuando me encontraba en un bar del pueblo. Me advirtieron que no volviera a pasar ni una aguja para Colombia porque en caso contrario sería asesinado”.

La Guardia Nacional mantiene silencio y no actúa cuando “Los Pelusos” recorren el pueblo. Los habitantes de San Antonio han reportado, por lo menos, tres tiroteos en el puente internacional “Simón Bolívar”, cuando la guerrilla y los paracos se han enfrentado, sin que la Guardia Nacional dé respuesta a esa acción.

En uno de esos incidentes, quedó entre el fuego cruzado de ambos grupos irregulares, uno de los transportes escolares que traslada niños que van a las escuelas de un lado a otro entre Colombia y Venezuela.

En otro de los tiroteos, un joven de los que atravesaba el puente dejó registrado en video lo sucedido, donde se observa a la gente tirada en el suelo, tratando de evitar las balas; también se vio a funcionarios de la Guardia Nacional  inactivos y solo protegiéndose del enfrentamiento entre los irregulares.

Cientos de personas que se disponen a pasar el puente para comprar alimentos en Colombia o quienes hacen cola para sellar su pasaporte, han sido testigos de la presencia de “Los Pelusos”, uniformados, armados y encapuchados mientras la Guardia Nacional solo es un espectador más.

Ha sido frecuente la presencia de la güerilla en centros nocturnos o de diversión, chequeando la cédula de los hombres y mujeres que están jugando, conversando o bebiendo alcohol. Recientemente, y en una sola noche, se llevaron a unas doce personas, de quienes no se ha vuelto a saber nada. En algunos casos el EPL chequea la identificación de sus objetivos en una computadora, en la que tendrían instalada una data de antecedentes policiales y penales.

La Fuerza Armada

La custodia y defensa del territorio y la soberanía, según especifica la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, es competencia esencial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a lo cual se le agrega que la FANB tiene el monopolio de las armas.

No se sabe por qué la Fuerza Armada permite la presencia de grupos irregulares en territorio venezolano, especialmente de la guerrilla, sea ésta Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ejército de Liberación Nacional (ELN), Fuerzas Bolivarianas  de Liberación (FBL/FPLN) o Ejercito Popular de Liberación (EPL).

Un reportaje audiovisual recientemente dado a conocer al público, por un grupo de periodistas colombianos de ElPais, evidencia la presencia del Ejército de Liberación Nacional en límites entre Táchira y Zulia, bien retirado de la línea fronteriza; incluso se observa a los elenos luciendo los brazaletes de su organización.

El Gobierno venezolano, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ni el Ministerio de la Defensa le han dado una explicación al país.

Lo que ya es indiscutible e inocultable es que los grupos guerrilleros se desplazan a sus anchas en territorio venezolano, con la misma impunidad que los grupos paramilitares, cuya única víctima es la población civil.

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