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domingo, 9 de junio de 2024

La incesante lucha de una mujer perseguida y amenazada por ser la esposa de un militar preso en Venezuela

 

En el libro "Te soñé Libre", Irene Olazo Mariné relata las atrocidades que vivieron ella y su familia desde que comenzó la persecución contra su esposo, el capitán Juan Carlos Caguaripano Scott, quien desde la Fuerza Armada intentó luchar contra el régimen chavista



Sebastiana Barráez/ domingo 9 de junio 2024

@SebastianaB


Tomado de Infobae


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Por la presión de familiares y amigos, el SEBIN se vio obligado a permitirle la visita

Más que la semblanza sobre la resiliencia de Irene Olazo Mariné, “Te soñé Libre” es la otra realidad de la tortura en Venezuela, es la cruda verdad de lo que durante años han vivido los familiares de los presos políticos; es la historia de sus lágrimas, sus miedos, las amenazas, el chantaje, la violación a sus derechos humanos y al debido proceso. Este libro también es parte de lo que ha vivido el capitán (GNB) Juan Carlos Caguaripano Scott, uno de los presos políticos más relevantes, desde su lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, hasta el asalto al Fuerte Paramacay. 

Se entreteje la vida de una chica criada para ser la princesa que rescate el príncipe azul, como en los cuentos infantiles, pero lo que llegó fue un hombre vestido de verde, con sentido de pertenencia a la Fuerza Armada de Venezuela, trayendo consigo un hogar que se quedó a medias mientras los cuerpos de inteligencia lo persiguieron a él y a su familia. 


Aun así, es también la relación de amor, que llevó al nacimiento de una pequeña, que hoy tiene 10 años y que huyó en los brazos de su mamá hace seis años. Olazo acerca la lupa hasta el hombre al que amó, al que defendió aun cuando hacía años él se fue a la clandestinidad y ella no pudo seguirlo sin arriesgar a su hija.

La autora en la portada del libro "Te soñé libre"

Hay episodios que, si bien describen a un Juan Carlos Caguaripano casi heroico, tierno y fuerte, también lo muestran con errores brutalmente humanos. Uno de esos momentos es después del tormentoso y arriesgado parto. “Juan se acercó con la niña en brazos. Me dijo: "Salió muy blanca, pero, aunque no sea mi hija, ya la quiero como si fuera mía". Quería matarlo; después de todo el trabajo de parto, ¿acaso no sabía que todos los zamuros nacen blancos? Jajaja”.


En todo el relato hay episodios que revelan a una mujer que estuvo profundamente enamorada de su esposo, a quien admira y realza por su lucha contra el régimen venezolano, lo difícil que fue, como militar activo, la relación con sus superiores. “Cada vez que intentaba exponer los lazos entre la guerrilla colombiana y el narcotráfico en su territorio, encontraba resistencia. Le ordenaban mantenerse al margen, ignorar lo evidente”. 


Pero Juan Carlos “coordinó investigaciones clandestinas, desenterró y destruyó campamentos guerrilleros y destruyó pistas de aterrizaje utilizadas para el contrabando de drogas. Cada paso lo acercaba más al peligro, pero también a la verdad. Fotografías, testimonios, pruebas contundentes. Demostraba que el gobierno venezolano permitía, e incluso protegía, a los grupos armados irregulares que operaban en su suelo”.


La separación cuando estaban en el Amazonas y aquella noche, que Irene describe oscura y amenazante, “el tono de la voz de Juan al teléfono me hizo estremecer. "Busca un lugar seguro en la casa, mantente al ras del piso". Las armas de guerra rugían con ferocidad, acercándose peligrosamente a nuestra casa. Cada disparo era una puñalada en la oscuridad, un presagio de violencia inminente. ¿Quiénes eran nuestros enemigos invisibles, acechando en las sombras? Eran grupos guerrilleros”. 

El capitán Juan Carlos Caguaripano e Irene Olazo en tiempos felices de su matrimonio

¿La esposa del héroe?

Se casaron a escondidas, como adolescentes, hasta que meses después se lo confiaron a sus familias. “Mi mamá se sorprendió mucho, el papá de Juan Carlos sintió un gran dolor al no tener la confianza para saber que su hijo se iba a casar. Mi papá se enojó al punto de decirle que sería responsable de lo que a mí me pasara, ya que conocía su situación política dentro de las Fuerzas Armadas y no quería que le entregaran a su hija en una bolsa negra por culpa de sus decisiones”, la excepción fue su suegra Carmen Cecilia. 


No, no fue nada fácil para Irene Olazo huir de Venezuela, luego del secuestro por parte de funcionarios al servicio del régimen. Huyó por la frontera sin despedirse de sus padres; relata paso a paso cómo logró triunfar en esa hazaña, aunque estaba muy vigilada. Dejó su teléfono en la casa para que no la rastrearan. Así saltó del suelo venezolano hacia Colombia y luego hacia Costa Rica.


En el apartamento donde logró alquilar “el piso de madera estaba infestado de pulgas. Desesperada, veía cómo saltaban sobre mi hija cuando se acostaba en su cama y dormía, las vi caminando por su rostro. Le notifiqué al arrendador sobre la plaga, pero solo me dio un bote de aerosol y no asumió más responsabilidad. Mi desesperación era enorme, pero no quería mostrar debilidad a nadie”, dice destacando que en esos días un familiar de su esposo le escribió: "Me imagino que te sobra ayuda por ser la esposa de un héroe".


Aquí, en “Te Soñé Libre” está la razón que llevó al capitán Caguaripano Scott a conspirar y cómo fue. “Me confesó que, junto a un grupo de compañeros, estaba en la búsqueda de soluciones para restaurar el hilo constitucional en Venezuela”. 


Cada día era una batalla por la libertad, una lucha por un futuro más justo y esperanzador. Y en medio de la oscuridad, Juan y sus compañeros se alzaban como faros de esperanza”, pero luego de una reunión en Fuerte Tiuna “notó un ambiente tenso y decidió marcharse”. La mayoría de los asistentes a esa reunión fueron detenidos e investigados por oponerse al gobierno. “Juan me llamó y me dijo que las cosas estaban extrañas y que cortaría todo contacto con nosotras por seguridad”.


De ahí en adelante vino la vigilancia de los cuerpos de seguridad sobre Irene y su hija, así como otros miembros de la familia; los allanamientos, la presión y la amenaza. “Pronto se acercaron y me preguntaron por la dirección que buscaban. Por su forma de hablar, supe de inmediato que eran militares. Les pedí que se identificaran. Resultaron ser el Coronel Edgar García, Jefe de Operaciones del CONAS (Comando Antiextorsión y Secuestro) y un teniente, de donde Juan Carlos estaba asignado”. 

El asalto al Fuerte Paramacay significó la extracción de casi un centenar de armas

Asalto al Paramacay

El 01 de abril 2014 “a primera hora de la mañana, nos vimos rodeados de patrullas de la División de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Tocaron el timbre y me mostraron una orden de allanamiento, por lo que tuve que informar a mi familia que los funcionarios iban a ingresar a la vivienda. Fue un momento muy incómodo porque los funcionarios vestían de negro, con pasamontañas”. Día tras día, la vigilancia se mantenía, y uno vivía con el temor de salir a las calles. Recibí varias amenazas por teléfono, en las que me advertían de hacerme daño a mí o a mi hija si mi esposo no aparecía”, incluso intentaron, el 13 de abril, llevarse a la bebé.


El 28 de abril, me reuní con la directora de protección integral de la familia del Ministerio Público, Semiarimis Valor Cortés. Durante la conversación, la fiscal leyó el expediente de una manera muy poco profesional, me preguntó ¿por qué no me iba del país si creía que mi hija corría riesgo?”


“El 21 de octubre recibí una comunicación de la Defensoría delegada del área metropolitana de Caracas. Después de eso, nunca más fui contactada por ninguna institución del Estado venezolano por este caso”.


Durante meses y años, Caguaripano nunca hizo contacto directo, “desapareció incluso del radar de la familia. Como mujer, experimentar ese abandono, aunque fuera sin intención, fue devastador”. 


“De manera sorprendente, en la transcripción de un acta de ascenso de Juan Carlos, aseguraban que no se le ascendía porque, en una entrevista, había mencionado ser amigo del capitán Javier Nieto Quintero, hermano del Capitán Juan Carlos Nieto Quintero, quien había sido detenido con él en 2009 y mantenidos en el DIM. Javier ya estaba en el exilio, pero su hermano seguía activo hasta esa fecha”. 


Olazo relata cómo aquella noche del 5 de agosto 2017, recibe un mensaje de voz de Juan Carlos. “Dado que nuestro contacto era casi nulo, este mensaje me desconcertó”, más aún porque le advierte que si algo ocurre busque a su amigo Luis. Ocurrió el asalto al Fuerte Paramacay y en el libro se narra todo lo que lo precedió, el video público, el robo de las armas y la Operación David.


Describe paso a paso cómo la ayudó su amigo el Dr. Luis Argenis Vielma y evitó que los funcionarios policiales las capturaran, a ella y a su hija, como rehenes, aun cuando la Policía estuvo cerca de detenerlas. “La cónsul de Costa Rica nunca nos abrió las puertas del consulado, se quedó haciendo diligencias, decía ella”. 


Cinco días después de la toma del Fuerte Paramacay son detenidos el capitán Caguaripano y el Teniente Jefferson García. Olazo cuenta la traición de un coronel en el exilio.


“En cuestión de horas, ya estaba en varios medios de comunicación dando declaraciones, exigiendo que se respetaran sus derechos humanos. Estaba aterrada porque conocía de primera fuente lo que ellos eran capaces de hacer, porque cada vez que mi amigo Juan Nieto Quintero me contaba lo que le pasó, era aterrador”.


Ella va a los medios de comunicación para denunciar, se presenta a la sede de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y a la Policía de Sucre. A las 48 horas, recibe una llamada de Caguaripano, diciendo que estaba bien, pero no le creyó, “Pero su intención era solicitar ciertos datos que le estaban pidiendo. Le pedí que me dijera dónde estaba y quiénes lo tenían secuestrado. Le quitaron el teléfono y me dijeron que no preguntara y colgaron”.

Cárcel del Rodeo I, lugar donde se encuentra actualmente el capitán Caguaripano

La tortura

Fue varias veces a hablar con el defensor público militar, quien “me indicó que Juan Carlos fue presentado en tribunales en unas condiciones terribles casi desfigurado. No podía ni caminar, estaba ensangrentado, golpeado, casi no podía ni hablar. Al verlo, no podía creer el descaro que habían tenido de torturarlo antes incluso de presentarlo en tribunales”. 


“Cuando Juan Carlos tomó la palabra en su presentación, se bajó los pantalones y les mostró a todos los presentes la condición de sus testículos. Se los habían desprendido en las torturas que había sufrido, pero no solo se los desprendieron, sino que además lo llevaron a que una doctora de un comando lo suturara en la parte de atrás de un vehículo, sin anestesia, peor que a un animal”. 


Es un relato terrible y conmovedor que dibuja la praxis de la tortura impuesta por el régimen venezolano. Junto con Mariela Hernández, quien vivía fuera del país, solicitaron medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que lograron en menos de 2 meses y aún está vigente.


La copia simple del examen médico forense es descrita en el libro de manera íntegra. 


Cuando por fin en el Servicio Bolivariano de Inteligencia le permiten a Irene y a su suegra que vean al capitán como fe de vida, “Juan Carlos salió por una puerta. Caminaba erguido, mostrando una fortaleza y entereza como nadie, pero era obvio que lo hacía con dolor. A pesar de haber pasado 40 días, aún tenía evidentes lesiones en su cuerpo”. 


“Se veía muy delgado y aún tenía una cicatriz en la mejilla, la misma que con maquillaje intentaron ocultar cuando me mostraron la fotografía. Se le veían marcas muy pronunciadas en las muñecas, con formación de queloides, y tenía otras cicatrices y marcas en las piernas producto de los golpes y torturas recibidas”. 


Él me dijo que no esperaba verme allí, que no pensó que yo me iba a arriesgar tanto para llegar a donde él estaba. Supo de cierta forma todo lo que estaba haciendo para no dejarlo abandonado. A lo que le dije: "No estás solo ni lo estarás jamás, vas a contar conmigo el resto de tu vida". Y aunque la distancia haya acabado con ese amor pasional, ese amor fraternal jamás iba a desaparecer”. 

Bajo custodia del Sebin estuvo el capitán Caguaripano Scott

El secuestro

Cuando ocurrió la masacre del Junquito, donde fue asesinado el piloto Oscar Pérez y sus compañeros, Olazo se acerca con la hija del General Baduel a la morgue, autoridades policiales las retienen y finalmente liberan a Margaret Baduel pero secuestran a la esposa de Caguaripano, la encapuchan, la llevan en un taxi, la golpean y luego la dejan en medio de una vía iluminada. De eso Olazo hizo por escrito un relato para Juan Carlos.


Cuando ella va al Sebin a visitar a su esposo, él le murmura “No sé cómo no te dejaron presa o no te mataron”, y le pide “necesito que agarres a la niña y te vayas de Venezuela. La próxima no la vas a contar”.


Así, ella planifica la salida y la de su hija, y más aún cómo sacar la información y documentos importantes. Ya en Costa Rica “comencé a trabajar en una denuncia formal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, que formalizó el 19 de abril de 2018.

Funcionarios policiales vigilaban la vivienda de la familia del capitán Caguaripano

La hija de Irene y Caguaripano tiene hoy 10 años, está dedicada a la música y ha sobresalido en algunos eventos, mientras lucha contra los prejuicios de quienes no quieren saber por qué está preso su padre. Olazo participó, en el 2002, en la realización del documental “Pasos Invisibles por Latinoamérica”, que trata sobre la migración a partir de varios casos reales. Es una defensora de Derechos Humanos por lo que fue invitada por la CIDH a la audiencia pública para representar a una víctima: el padre de su hija”.


Irene sigue viviendo con su hija en Costa Rica tratando de convalidar su título de Fisioterapeuta, encontrando en la escritura una manera de demostrar que ante la adversidad nunca deja de luchar. “Si quieren el libro, está en Amazon, o contacten conmigo al email: olazomarine@gmail.com Tel:  +506 7185-4897”, dice en la conversación con Infobae.


https://www.infobae.com/venezuela/2024/06/09/la-incesante-lucha-de-una-mujer-perseguida-y-amenazada-por-ser-la-esposa-de-un-militar-preso-en-venezuela/


miércoles, 23 de diciembre de 2020

El informe de la Misión de la ONU sobre Venezuela corrobora las denuncias de torturas a presos políticos que surgen en los juicios actuales

En las audiencias emergen datos sobre el maltrato recibido por los militares y civiles desde el momento en que son detenidos


Sebastiana Barráez/ miércoles 23 de diciembre 2020

@SebastianaB

Tomado de Indobae

 

Desde octubre se ha venido realizando una serie de audiencias de los juicios políticos, muchos de ellos engavetados, con presos que tienen años detenidos. La acción responde a la recomendación de la Comisión de Bachelet sobre acelerar los casos, entre esos más de una docena de conspiraciones.

Los funcionarios de la DGCIM han torturado a civiles y militares

En las audiencias hay muchas denuncias sobre las torturas recibidas por los militares y civiles desde el momento en que son detenidos. La mayoría tiene coincidencia. Lo insólito es que no se le da curso a la gravedad que representa el hecho. No es cualquier cosa violar derechos humanos. 

La Misión de Determinación de los hechos que se reactiva en sus funciones dentro de unas semanas, dijo en su último informe que investigó 77 casos en los que la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) arrestó, detuvo y torturó a oficiales militares activos y retirados y a personas civiles asociadas.

Detalló ocho de esos 77 casos, basándose según explican en información directa, que contempló entrevistas, expedientes de causas judiciales, grabaciones de video, “también en información fidedigna reunida por fuentes indirectas fiables”.

El diputado Ismael León fue detenido permaneció meses con casa por cárcel 
nunca tuvo juicio y Maduro lo indultó

Reconocen haber revisado la información recibida por el Foro Penal sobre 339 detenciones de personal militar y personas civiles asociadas. Para ese momento hablaron de 187 detenidos, 61 con medidas sustitutivas y 41 en libertad. “En unos pocos casos, la DGCIM arresto, detuvo y torturó a civiles no afiliados a ninguna operación o personal militar”.

Los 15 pasos de los arrestos

Es muy importante acercar el foco a los arrestos que hace la DGCIM y que el informe de la ONU explicó muy bien, porque siguen patrones similares, muchos de ellos denunciados en el marco de los juicios que se están llevando a cabo actualmente.

La Misión identifica los siguientes:

  • Tuvieron lugar durante el día, ya sea en el lugar de trabajo del detenido o en la base militar o en las instalaciones de la DGCIM, en ocasiones después de que el detenido fuera convocado a una reunión.
  • Los oficiales de la DGCIM no se identificaban y a menudo tenían el rostro cubierto y/o usaban alias. No obstante, su afiliación institucional era evidente por sus uniformes o, en algunos casos, por el logotipo de los vehículos.
  • Los arrestos tuvieron lugar en diferentes lugares del país. En los casos revisados, los arrestos se realizaron en 13 de los 23 estados de Venezuela.
  • Los detenidos fueron llevados a la sede central de la DGCIM en Boleíta en Caracas, ya sea directamente o pasando primero por sitios clandestinos de detención, por un periodo de horas o días.
  • Durante los traslados, la mayoría de las víctimas tenían los ojos vendados o eran traídas por rutas indirectas, supuestamente para confundirlas sobre su paradero.
  • La Misión identificó un patrón en el que los funcionarios de la DGCIM no presentaban órdenes de detención y/o no explicaban el motivo de la detención en el momento del arresto, en violación de las normas nacionales e internacionales de derechos humanos.
  • La Misión tiene motivos razonables para creer que esa práctica era habitual.
  • En todos los casos investigados, salvo uno, la Misión observo una discrepancia entre la fecha del último paradero conocido de la víctima y la fecha oficial de detención o la fecha oficial de la orden de aprehensión.
  • Las actas oficiales solían señalar la fecha de detención dentro de las 48 horas anteriores a la fecha de la audiencia de presentación, supuestamente para cumplir el plazo establecido por la ley para la presentación ante un tribunal después de la detención. Por ejemplo, se desconocía el paradero del capitán Rafael Acosta Arévalo
  • desde el 21 de junio de 2019, según lo anunciado por su familia en los medios de comunicación social, pero su fecha oficial de detención aparece como el 26 de junio de 2019, dos días antes de su audiencia de presentación.
  • En cada uno de los casos que la Misión investigó, en las horas o los días siguientes a las detenciones, las autoridades gubernamentales de alto nivel hicieron declaraciones públicas sobre los delitos de los que el detenido era culpable y a veces mostraron información que lo respaldaba, como las imágenes de video recogidas por los informantes de las reuniones en las que supuestamente se habían planeado intentos de golpe de Estado.

La Misión observa que esas declaraciones perjudicaron la presunción de inocencia y además ejercieron presión sobre los agentes judiciales, en violación de los párrafos 1 y 2 del artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Entre los representantes del Gobierno que formularon declaraciones con frecuencia se encontraban el Presidente Maduro, Diosdado Cabello (en su programa de televisión “Con el Mazo Dando”); el Ministro de Comunicaciones, Jorge Rodríguez Gómez; el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López; y/o el Ministro del Interior, Néstor Reverol.

1.     

El capitán Caguaripano fue desaparecido y torturado

 La costumbre de desaparecer

Una de las acciones impuestas en la DGCIM y en el SEBIN es la figura de la desaparición cuando una persona es detenida. Eso permite que la torturen sin notificar ante el Tribunal que está bajo custodia del organismo en cuestión.

La comisión de la ONU reveló que tuvo motivos fundados “para creer que algunos disidentes militares y personas relacionadas con ellos fueron objeto de desapariciones forzadas de corta duración”.

“Una vez detenidos, militares y civiles asociados fueron mantenidos sin ningún contacto con el mundo exterior, durante periodos de cinco a siete días sin poder llamar a familiares o abogados para informarles de su paradero”.

Lo que ha sucedido en cientos de casos, los familiares de los detenidos se presentan a las oficinas de la DGCIM para averiguar su paradero. “En algunos casos, no se les proporciono información y en otros, el personal de la DGCIM negó tener conocimiento del paradero de los detenidos”.

Es relevante lo que indicó la Misión. “Las normas internacionales de derechos humanos no establecen un periodo mínimo de tiempo durante el cual un detenido deba ser sometido a una desaparición forzada para que se produzca la violación”.

El capitán Acosta Arévalo fue torturado y murió 
en el Tribunal del juez Amezquita Pion

La investigación que hizo la Misión les reveló que “la DGCIM detenía con frecuencia a las personas en centros de detención clandestinos o non-oficiales, especialmente en las primeras horas o días de detención. El examen de los casos por la Misión reveló que desde 2018, el uso de estas instalaciones por parte de la DGCIM ha incrementado”.

“Los primeros días de la detención personas detenidas fueron llevadas a la sede de la DGCIM Boleíta o a centros no oficiales de detención”. Identificó seis lugares de detención clandestinos:

• Un sitio en San Bernardino cerca de Crema Paraíso

• Una casa en el área de Bello Monte de Caracas

• Una casa en la urbanización San José en el Fuerte Tiuna o cerca, en Caracas

• Un sitio en el Fuerte Tiuna donde el Ministerio de Defensa y el Comando del Ejercito tienen su sede

• Un sitio comúnmente conocido como Sorocaima o La Mariposa en la zona militar de San Antonio de Los Altos en el estado Miranda-

• Una ubicación en la zona montañosa del municipio de El Hatillo, estado Miranda.

Coronel Mejía Laya torturado en la Dgcim
 Es tortura

Los investigadores de Naciones Unidas dijeron tener “motivos razonables para creer que el trato infligido a los detenidos militares en los casos investigados equivale a tortura o tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. La tortura se define como los actos que causan dolor o sufrimiento grave, ya sea físico o mental. Para que puedan calificarse como tortura, esos actos deben ser infligidos intencionadamente, cometidos con un propósito especifico e implicar a un/a funcionario/a publico/a, ya sea directa o indirectamente”.

“El propósito especifico podría incluir la obtención de una confesión, la obtención de información, el castigo, la intimidación, la humillación, la coerción o cualquier razón basada en la discriminación”.

“Oficiales de la DGCIM cometieron torturas contra los detenidos en cada uno de los casos estudiados”, asevera la Misión y es exactamente lo que demuestran los testimonios de los militares detenidos y torturados, que son simbólicos como los casos de Igber Marín Chaparro y el coronel Jonny Mejía Laya.

“Los actos de tortura se produjeron generalmente durante los interrogatorios, poco después del arresto mientras los detenidos estaban incomunicados y antes de la audiencia de presentación. Algunos detenidos también fueron torturados durante periodos posteriores de detención en Boleíta”.

“Las preguntas formuladas a los detenidos sugieren que los actos se llevaron a cabo para obtener una confesión del detenido, obtener información sobre la participación de otros en presuntas conspiraciones y/o castigar al detenido”.

Es importante lo que revela el informe sobre lo que un ex funcionario de Dgcim le dijo a la Misión, confirmando la tortura en la DGCIM. “La fuente dijo: ‘Había tortura en los centros de detención. Lo supe por los colegas que me hablaron de ello. Tenías que sacarle la información a la persona a cualquier precio”.

Los investigadores dijeron que tienen información sobre los patrones de conducta y los métodos de tortura utilizados por oficiales masculinos y femeninos de la DGCIM, contra militares y personas asociadas. “Los casos examinados sugieren que los métodos de tortura de la DGCIM evolucionaron entre 2014 y 2020, con una agudización de la violencia desde 2017”.


https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/12/23/el-informe-de-la-mision-de-la-onu-en-venezuela-corrobora-las-denuncias-de-torturas-a-presos-politicos-que-surgen-en-los-juicios-actuales/

martes, 11 de agosto de 2020

La esposa de un oficial preso le contestó a Alex Saab: “Usted se queja por dos días incomunicado, la Dirección de Inteligencia tuvo 45 días a mi esposo secuestrado”

El testaferro de Nicolás Maduro se quejó de las condiciones de su arresto ante el gobierno de Cabo Verde, donde la Justicia ya dictaminó que será extraditado a los EEUU

 

Sebastiana Barráez/ 11 de agosto 2020

@SebastianaSin

 Tomado de Infobae

 

Ocho pruebas del coronavirus dieron positivo en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), luego de la jornada ocurrida a mediados de julio cuando se aplicaron los test a los funcionarios y detenidos. Las únicas medidas tomadas es ubicar a los contagiados en un área de aislamiento, que no ofrece garantía alguna de atención óptima. La esposa de un oficial, detenido por conspiración, revela que “algunos militares llamaron el jueves pasado, pero de otros no se sabe nada. Nadie allí da información. Pero el Gobierno está más preocupado por Alex Saab que por el estado de los detenidos en la DGCIM o el SEBIN”. 

En los sótanos de la DGCIM los detenidos están en máxima vulnerabilidad.

“No coloques mi nombre, porque ya me advirtieron que se vengarían con mi esposo o con mis hijos. A la casa de uno, que está preso con mi esposo, llamaron el otro día y porque la esposa había publicado un tuit reclamando justicia para él, le dijeron que quitara eso o quería que su esposo pagara por lo que ella hacía”, relata a Infobae la esposa de un oficial señalado por Traición a la Patria e Instigación a la Rebelión, quien está preso en la DGCIM y a quien no ve desde hace cinco meses.

“Alex Saab dice que lo trasladaron desde el aeropuerto a una celda donde permaneció encerrado dos días, sin comida o luz, pues a mi esposo, cuando lo detuvo la DGCIM, negaron que estuviera en sus instalaciones, nos enviaron a hospitales y a la morgue”.

El capitán Juan Carlos Caguaripanpo, fue torturado desde su detención

“Dos semanas después supimos, de manera extraoficial, que estaba en la Dgcim Boleíta. Fui todos los días a preguntar por él. Los funcionarios siempre repetían que no estaba, hasta que uno muy jovencito me dijo: señora, no lo puede ver hasta que se cumplan los 45 días del acostumbramiento. Le pregunté qué era eso y me respondió: es el tiempo establecido en la Ley para que él pueda tener visitas o llamadas. Usted Saab se queja por dos días, la DGCIM tuvo 45 días a mi esposo secuestrado”, dice la esposa de un oficial.

“Después los abogados nos contaron que eso es ilegal, pero ningún organismo del Estado actúa para restablecer la seguridad jurídica. Quizá por eso sentí mucha rabia cuando leí la carta de Alex Saab al primer ministro del archipiélago africano, Ulisses Correia; ese individuo se queja de que tiene 57 días detenido ilegalmente. Pues le digo que mi esposo, un oficial honorable de la Fuerza Armada venezolana, tiene más de dos años en los sótanos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Caracas, sin una sola prueba en su contra”.

“¿De qué se queja Saab si hasta atención médica ha recibido? A mi esposo y a casi todos los oficiales, que tienen allí más de dos años, aun siendo activos, apenas si alguna vez los han llevado a un hospital; solo eran vistos cada determinado tiempo por médicos forenses que se hicieron los ciegos ante los signos de tortura y hasta se permitieron pasar la consulta médica sin revisarlos, sin auscultarlos y custodiados por dos de quienes los torturaron”.

General Terán Hurtado, director de Investigaciones de DGCIM

“Muchas esposas, incluso hijas y madres hemos sido amenazadas. Eso ocurre en la Dgcim desde que estaba el ahora premiado a general Rafael Antonio Franco Quintero, después le siguió un hombre maligno como el coronel Hannover Esteban Guerrero Mijares y ahora el general Carlos Enrique Terán Hurtado. ¿Usted cree justo que ni siquiera podamos denunciar las condiciones en las que tienen a nuestros esposos? ¿Qué se nos diga que si decimos algo por las redes sociales o los denunciamos nuestros esposos van a pagar? No soy la única a la que le ha pasado eso, nos ha pasado a la gran mayoría”.

“Ese Alex Saab señala que el gobierno de Nicolás Maduro lo recompensó con la nacionalidad y con el cargo de enviado especial. Pues déjeme decirle que mientras a ese individuo, denunciado por no ser nada honesto, le dieron nacionalidad y hasta inmunidad diplomática, a nosotros nos quitaron nuestros documentos, allanaron la casa de mi suegra, nos robaron, nos amenazaron, se llevaron nuestros teléfonos y usaron los contactos que había en ellos para enviarles mensajes denigrantes contra mi esposo que tiene una carrera militar intachable”.

Falta Bachelet

Dice la esposa del militar que “cuando a mi esposo lo detuvieron, así como a otros oficiales, algunos fueron brutalmente torturados, como también ocurrió con el doctor Manuel Marulanda, que es civil, a quien golpearon en las manos para que nunca más volviera a operar, como se lo dijeron los torturadores. Desde entonces han pasado muchas cosas entre esas que dejaron morir al ex presidente de CITGO Nelson Martínez y torturaron y mataron al capitán de corbeta Acosta Arévalo”. 

Alex Saab

“Él, Saab, se queja de haber perdido casi 20 kilos de peso, pues en la DGCIM hay presos que han perdido incluso 45 kilos. Ahora mismo los detenidos han bajado brutalmente de peso porque no permiten que les llevemos alimentos y la comida que dan en la DGCIM es muy poca y con casi nada de proteína. Los que más sufren son los que deben seguir dietas por razones de salud”.

Sin poder evitar el llanto dice que “no solo mi esposo está preso, con él estamos todos, esposa, hijos, padres, hermanos, todos estamos presos. Es una cadena que nos ata a la incertidumbre, al miedo, a la interminable espera por una llamada. Imagínese la angustia que vive cualquier ser humano en el mundo ante la pandemia, pero agréguele la particularidad de lo que ocurre en Venezuela, con la crisis que representa el precio de los alimentos y lo caótico de los servicios públicos. A ese escenario agréguele la tragedia de la violación a los derechos humanos, con tribunales cerrados, con la inacción de la fiscalía y la defensoría del pueblo, con el temor a que nos maten a un familiar o se contagie y muera”.

“Quizá lo peor es sentir que no hay ante quien recurrir. Cuando la Alta Comisionada Michelle Bachelet vino al país y se reunió con nosotros, nos oyó y parecía conmovida, creímos que las cosas mejorarían un poco, pero cambiaron para peor. Desde que ella vino al país la impunidad es más acentuada y cuando cambiaron a sus delegados en Venezuela de inmediato se notó el cambio, el acercamiento de ellos al Gobierno de Maduro. Yo no volví a pedirles que actuaran. ¿Para qué? Así uno entiende cómo la señora Bachelet solo quiere que sus delegados hagan cursitos en Venezuela, pero ignoren la brutalidad y denegación de justicia que están sufriendo nuestros familiares presos, además de los que están en otros centros de reclusión como el SEBIN o cárceles como la militar de Ramo Verde”, finaliza diciendo.

Es inaudito que Saab le diga a Cabo verde que Venezuela siempre lo tratará con mayor respeto y le presentará más oportunidades que Estados Unidos y que él puede ayudar como representante de Venezuela más de lo que Estados Unidos lo hará en 100 años. Su nacionalidad venezolana aun es dudosa, como también es la de guerrilleros y terroristas que ahora tienen cédula y pasaporte venezolano.

https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/08/11/la-esposa-de-un-oficial-preso-le-contesto-a-alex-saab-usted-se-queja-por-dos-dias-incomunicado-la-direccion-de-inteligencia-tuvo-45-dias-a-mi-esposo-secuestrado/

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