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viernes, 30 de agosto de 2024

El colombiano al que el chavismo acusó de traficar cocaína denunció una insólita confusión del régimen: “Es un homónimo”


Juan Daniel Sepúlveda Quintero le aseguró a Infobae que no tiene ninguna relación con café El Faraón, la compañía ligada al caso. "No he ido nunca a Venezuela, no tengo familia ni empresa ahí"


Sebastiana Barráez/ viernes 30 de agosto 2024

@SebastianaB


Tomado de Infobae

En un video que se viralizó se enseña la foto y empresa de Juan Daniel Sepúlveda como venezolano y relacionado a Café Faraón

“Soy colombiano, nacido en Medellín, departamento de Antioquia. Todas mis raíces son colombianas, tanto mis padres como mis abuelos y sus antecesores. No estoy prófugo en Medellín, mi ciudad de residencia permanente donde he estado durante toda mi vida. Es falso lo que indican medios y periodistas venezolanos, como Madelein García, de que soy venezolano y tengo cedula de ese país”, así lo destacó Juan Daniel Sepúlveda Quintero a quien el régimen venezolano señala de estar relacionado a la empresa de café El Faraón.

Me encuentro claramente ante una confusión debido a un homónimo, lo que no justifica que hayan utilizado mi imagen y el nombre de mi empresa por la cual he trabajado tanto, sin una real previa investigación, dado que, definitivamente la persona que buscan no soy yo”.


“Es claro que se remitieron a buscar solo en redes sociales como Linkedin un Daniel Sepúlveda y al estar yo relacionado al mundo del café, crearon toda una historia alrededor mío y de mi empresa, lo cual es calumnia y difamación, lo que es ilegal y muy delicado por parte tanto del Estado venezolano como de la periodista Madelein García”.

La empresa Café Faraón tiene su sede en el estado Táchira y pertenece a un venezolano cuyo nombre también es Sepúlveda

El joven de 30 años, le dice a Infobae, que está rechazando lo manifestado por el Ministro de Transporte, Mayor General (Av.) Ramón Celestino Velásquez Araguayán, quien aseguró que la banda propiedad de la droga incautada en el aeropuerto internacional de Maiquetía tiene tentáculos en la empresa colombiana de café Rasgos y que la intención era “preñar un avión de Conviasa con 3 toneladas de cocaína, en empaques de café, para llevarse a Rusia y luego emplear un avión de Turkish Cargo para llevarla hasta Afganistán”.

(http://www.sebastianasinsecretos.com/2024/08/la-guerra-de-poder-tras-los-3-mil-kilos.html)


Esa droga estaba en empaques de la empresa de Café Faraón, propiedad del venezolano Daniel Sepúlveda, del estado Táchira, quien huyó hacia Colombia; entre los detenidos hay familiares de él y otros: los hermanos Charlie José y Carlos Jesús Colón Santoyo, Jesús Eduardo Salcedo Ruiz, Joangel Enrique Antón Sepúlveda, Alexis Alexander Sepúlveda Cobaria, Concepción Niño Torres, Roger Alfredo Vergara Pérez, Eliaxis Josué Nava Rodríguez, Alexander Nehomar Santalis y Yuisay Yaneiza Ramírez Pinto. 

El 90% de los productos de la empresa Rasgos son sobre equipos para preparar café

Sepúlveda Quintero dice que nada tiene que ver con la empresa El Faraón, que los Sepúlveda del Táchira no son su familia. No se explica por qué el ministro Velásquez involucra a su empresa Rasgos con ese procedimiento. “Está afectando mi nombre y mi empresa, mi reputación, constituye un acto de difamación, no posee ningún tipo de argumentos, ni bases sólidas y coloca en riesgo mi integridad”.


Asevera que su única nacionalidad es colombiana y por ende mi cédula de ciudadanía también es de Colombia. “Soy empresario en el sector del café en Medellín, desde hace más de 8 años, soy fundador de la empresa “Rasgos - Inspiración en cada taza”, registrada ante la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia el 7 de septiembre de 2022”. 


Mi empresa se dedica a la comercialización de métodos y accesorios de café y a la venta de café colombiano: el 90% de nuestras ventas corresponden a los accesorios, es decir métodos de preparación de café como prensas francesas, cafeteras italianas, chemex, así como, accesorios: molinos eléctricos, infusores, souvenirs, llaveros, pines, entre muchos otros) y tan solo el 10% de nuestras ventas son producto de la venta de Café que se comercializa también con la marca Rasgos”.


Agrega que su empresa está conformada por 5 personas y que “todo el café que distribuimos es de caficultores colombianos que residen en los municipios del departamento de Antioquia. Hacemos parte del gremio del café de especialidad, nuestros valores fundamentales son la integridad, el orden y las relaciones trascendentales que se generan alrededor de una taza de café. Así mismo, como parte de nuestra labor social, creamos contenido educativo sobre café en nuestro canal de YouTube”.

Funcionarios de la GNB incautaron la droga que iba para Afganistán

Grave daño

Juan Daniel Sepúlveda Quintero no solo fue señalado por el Ministro de Transporte sino que una de las periodistas oficialistas, Madelein García, publicó su fotografía de redes sociales señalándolo de estar fugitivo por ser dueño de la empresa tachirense involucrada en la droga. 


El empresario colombiano cree que buscaron en internet “Daniel Sepúlveda” como dueño de Café El Faraón y entre las búsquedas vieron que había una de Daniel Sepúlveda, dueño de la empresa de Café Rasgos y se limitaron a decir que eran la misma persona, cuando son personas distintas, con nacionalidades distintas y sin relación entre ellos.


“El lunes 26 de agosto me llega por parte de una familiar una noticia donde se me estaba vinculando falsamente a actividades de narcotráfico, producto de una incautación de 3.000 kilos de cocaína en la terminal aérea de Maiquetía-Venezuela y que tenía como destino Afganistán, además, donde se me vincula como propietario de la marca “Café El Faraón, C.A.” también de Venezuela”, destaca Sepúlveda Quintero. 

El Ministro de Transporte, Ramón Celestino Velásquez Araguayán, señaló al dueño de la empresa Rasgos como si fuera el mismo de Café Faraón

“Nunca he estado en Venezuela, no tengo relaciones personales, ni profesionales con ninguna persona en ese país, por ende, no conozco el estado de Táchira, ni el municipio de Rubio, de donde se indica proviene el dueño de la empresa Café El Faraón, es importante además resaltar, que si existe una familia Sepúlveda en esa zona y existe un Daniel Sepúlveda de esa misma familia, sin embargo, no soy yo, no es mi familia”.


Asegura que “desconozco absolutamente todos los nombres que se mencionan como capturados con apellido Sepúlveda: Joanel Enrique Antón Sepúlveda y Alexis Alexander Sepúlveda Cobardía, así mismo, desconozco todos los demás nombres de los detenidos, porque como lo indiqué nunca he visitado el vecino país Venezuela y no tengo ni clientes, ni proveedores allí”.


Juan Daniel Sepúlveda Quintero le dice a Infobae que al saber de los señalamientos que se estaban haciendo contra él en Venezuela acudió ante las autoridades. “El estado colombiano ya está al tanto de la situación: fue colocada una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación”


Igualmente “una tutela sobre la misma situación, ya que es preocupante para mi familia, mi empresa y para mí esto que ocurre, porque coloca incluso en riesgo mi vida”.


Enfatizó en que “no tengo ninguna relación con la marca "Café El Faraón, C.A.", no conozco a ninguna persona de la familia Sepúlveda en el estado de Táchira y el municipio de Rubio, nunca he ido a Venezuela, no estoy prófugo en Medellín porque es esta mi ciudad de residencia, mi compañía Rasgos en Colombia no posee ni clientes, ni proveedores, ni sedes en Venezuela o cualquier otro lugar de la frontera venezolana y no poseo cedula de identidad de Venezuela”.


Finalmente, Juan Daniel Sepúlveda Quintero agradeció a Infobae por permitirle dar a conocer la situación tratando de “subsanar y corregir esta información que perjudica mi identidad e integridad”. 


jueves, 22 de enero de 2015

Los billeticos en la ventana

FRONTERA. Es la colombo venezolana. Desde el cierre de la frontera la situación ha empeorado. Me fui hasta la zona de la aduana de San Antonio del Táchira. Tomé un carro por puesto, para aprovechar la travesía y ver lo que desde los vehículos particulares no se observa. El carro, de una línea de transporte autorizada, estaba casi destartalado. Ni soñar con aire acondicionado ni asientos en buen estado. Todos en el carro íbamos en silencio. Nos vamos acercando a la alcabala de Las Dantas, entre los municipios Junín y Bolívar. El chofer toma tres billetes de 100 y uno de 50. Los dobla lo más pequeño que puede hasta que queda apenas un cuadrito. Coloca ese bultico prensado en la ventana, entre el vidrio y el metal. Nos paramos en la alcabala. Un joven militar se acerca y saluda con un gesto de cabeza. Observo que es joven y atractivo, cuando se asoma levemente a mirar a los pasajeros; colocando la mano sobre la ventana toma el bultico de billetes, cerrando el puño y diciendo: siga. Luego el militar se voltea hacia una papelera de plástico verde, vieja y sucia, que está justo en la isla, debajo del techito que hay allí. En ella tira el bultico de billetes. Y así sucesivamente pasan cientos de vehículos y transcurre el día, con él y con los otros militares, que al final se reparten el botín que hay en la papelera envejecida. Más que sorpresa, uno siente asco. Es una danza de delincuentes entre quienes pagan y quienes reciben. Aquellos militares que deshonran el uniforme, aquellos contrabandistas que pagan para corromper a quienes tienen la responsabilidad de cuidar nuestra frontera. Cada uno de los cinco pasajeros paga Bs. 80 por el viaje: en total el chofer recibe Bs. 400. ¿Qué ganancia tiene si le paga Bs. 350 al militar? ¿Qué paga allí? Ah, lo que paga es que el militar no le saque combustible al vehículo. El chofer, al pasar el puente internacional, vende allí la gasolina, obteniendo miles de bolívares diarios. Permitir el paso de las gandolas, cavas y camiones, tiene otro precio.

COMBUSTIBLE. Es un acto de inmoralidad pública. La observamos cuando con una manguera los militares sacan la gasolina a ciertos vehículos. Alegan que hay orden de no llevar los tanques llenos al otro lado de la frontera. ¿Qué hacen con la gasolina retenida? Tienen un par de bidones de gasolina con agua, por si acaso los inspeccionan. Así alegan que el combustible fue destruido. La verdad es que la mayoría del combustible pasa a territorio colombiano en vehículos de los militares o de sus grupos de apoyo.

EJÉRCITO. Es a unos metros antes del puente internacional Simón Bolívar, que tiene dos canales en ruta hacia Colombia. En razón de las críticas contra la Guardia Nacional, instalaron allí a funcionarios del Ejército. Ahora la cosa es peor. Los militares se dividieron los canales y el negocio. En el de la izquierda cobra la GNB y en el de la derecha el Ejército. Eso está sincronizado desde mucho antes de entrar a la primera gran alcabala, la de Peracal. El que ya pagó a la GNB va por la izquierda y sólo menciona una clave que le dio un “mosco” cuando pagó. Y los otros por la derecha ya pagaron al Ejército. Todos los días pasan por allí una 12 gandolas sin chuto, sólo a llevar gasolina al otro lado de la frontera. También, cientos de motos. Ni un moscardón hace ruido ante el desangramiento progresivo de la patria.

CAFÉ. Es ese sabroso líquido con el que casi siempre acompañamos el desayuno y las tertulias. Hasta llegar a la taza ocurre un larguísimo proceso. El factor más importante es el caficultor, el que siembra y cosecha. Ese proceso está en grave crisis. La producción 2014 – 2015 ha venido descendiendo a causa de fenómenos naturales y de que se contaminaron enormes sembradíos con la roya del café. Los caficultores claman porque el Gobierno los asista con un bono de subsistencia, porque no tendrán cómo saldar las deudas pendientes ni cubrir los costos de producción del mantenimiento de los cultivos. Tendrán que volver a renovar sus plantaciones con variedades que resistan a la roya; eso significa unos tres años de espera hasta que la cosecha se haga comercial. El Ministerio de Agricultura y Tierra debe analizar la estructura de costo del café y se llegue a un precio que compense dichos costos y que estimule al caficultor.

CAFEA. Es la empresa de Café en Rubio. El gerente encargado nos dijo que ellos sólo venden en jornadas, a través de los consejos comunales. Es falso. Hay un negocio montado con la venta del café. Usted no consigue el vital producto en cualquier lado, ni del municipio ni del Táchira; donde sí hay en cantidades es al otro lado de la frontera. El gerente explicó que al personal le venden un paquete de 5 kilos mensuales.

MILITARES. Ocurre en el Ministerio del Interior Justicia y Paz. Ahora hay cerca de 80 uniformados ocupando cargos en ese ministerio. No es solo una militarización del organismo. Hay un regreso de la gente de Soraya el Ackhar. Lo peor es que han nombrado a funcionarios que habían sido destituidos del ente. Entre ellos a Pablo Fernández, secretario general del Consejo General de Policía. A Henry Ruiz, Director General en Visipol. Fernández era profesor y fue coordinador en la UNES. También estuvo, sin mucho éxito, en la comisión de desarme y fracaso, donde se limitaron a cambiarle el uniforme a los funcionarios. Fue director general de servicios de policía, pero no hizo una sola intervención de ningún cuerpo policial ni atacó a ninguna de las mafias policiales. En el Consejo General de Policía es donde hacen los ascensos y adecuaciones, y es ahí donde está una mafia que tiene denuncias de haberle puesto precio a los ascensos. Eso hizo que estando Rodríguez Torres de ministro tuvo que repetir ascensos en policías como la de Amazonas, San Diego y otras 6 más. Servicios de policía en Visipol es la unidad que hace las intervenciones e inspecciones a los cuerpos de policía. Allí va Henry Ruiz, que es un comisionado de la policía del municipio Sucre, Miranda. A él lo sacaron de este cargo porque cada vez que iba a las inspecciones, se iba a comer y a reunirse en privado con los directores de policía, aún cuando lo tenía prohibido. La UNES tuvo un cambio positivo con la entrada de Ronald Blanco La Cruz.

ADELSO. Es el profesor González Urdaneta. Él y su familia sufrieron un secuestro exprés, ya tan común en el país y especialmente en Caracas. El ex comisionado presidencial contra la corrupción fue lanzado de un vehículo en marcha, resultando gravemente herido. Ya está fuera de peligro y restableciéndose de manera satisfactoria. Adelso no sólo es un hombre de larga trayectoria política sino de intachable moral y principios éticos. Muy amigo de mi familia, lo fue también de mis padres ya muertos. Desde esta columna le manifestamos públicamente nuestro aprecio y respeto, le deseamos una total recuperación y abogamos porque no haya ningún otro venezolano que viva tan amargo momento.

BORGES. Es Jorge Luis, el poeta de la irreverencia, de la pasión profunda y la verdad descarnada. Fue él quien un día escribió: “Habré de levantar la vasta vida/ que aún ahora es tu espejo:/ cada mañana habré de reconstruirla./ Desde que te alejaste,/ cuántos lugares se han tornado vanos/ y sin sentido, iguales/ a luces en el día./ Tardes que fueron nicho de tu imagen,/ músicas en que siempre me aguardabas,/ palabras de aquel tiempo,/ yo tendré que quebrarlas con mis manos./ ¿En qué hondonada esconderé mi alma/ para que no vea tu ausencia/ que como un sol terrible, sin ocaso,/ brilla definitiva y despiadada?/ Tu ausencia me rodea/ como la cuerda a la garganta,/ el mar al que se hunde”.

ÚLTIMA HORA

  • La lista de los coordinadores del CLEF es un insulto a los trabajadores y gente decente de Falcón. La mayoría, una manada de vagabundos que nunca han trabajado. Unos renunciaron apresuradamente.

  • Orgullo tachirense. El historiador Pascual Mora, 2do lugar del Premio Nacional de Productividad Académica de los núcleos de los Consejos de Desarrollo Científico Humanístico y Tecnológico de las universidades venezolanas. Felicitaciones.

El chavismo se fractura entre denuncias de traición y rechazo al tutelaje extranjero

  Dirigentes, exfuncionarios y referentes vinculados al chavismo hicieron públicas sus criticas al escenario político venezolano. En documen...