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jueves, 20 de agosto de 2020

“Nos tienen secuestrado el partido desde el 2017”, denuncia otra organización chavista que reclama reconocimiento del ente electoral

 La Unidad Popular Venezolana fue fundada por Lina Ninette Ron Pereira en el año 2004, pero tras su muerte se produjo un conflicto en la pelea por controlarlo


Sebastiana Barráez/ 20 de agosto 2020

@SebastianaSin

 Tomado de Infobae

 

La Unidad Popular Venezolana (UPV), partido fundado por Lina Ninette Ron Pereira en el año 2004, fue referencia de una organización, que llegó a ser la tercera en votación en las primeras elecciones en las que se presentó. Su proceso de crecimiento y consolidación se fue enfrentando con la tendencia de Hugo Chávez a tener un partido único, lo que inicialmente fue una idea aceptada a regañadientes por cada una de las organizaciones partidistas del chavismo; en realidad ninguno de los pequeños partidos aceptó de buen agrado la idea y siguieron manteniendo sus siglas, sus colores, sus representantes.

Wendy Tellechea de UPV reclama que le devuelvan el partido

A la muerte de Lina Ron, en marzo del 2011, se profundizaron algunos problemas internos de poder. Hoy en día los líderes natos de la UPV reclaman el partido del que dicen que está secuestrado desde el 2017. Ante la cercanía de las elecciones parlamentarias, el surgimiento de la Alianza Popular Revolucionaria (APR) con varios partidos, entre ellos Patria para Todos (PPT) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV), además de diversas organizaciones que hasta ahora han acompañado a la revolución sin mayor participación en las decisiones políticas tomadas por el alto gobierno.

La llamada UPV legítima, está presidida por Wendy Tellechea; primer Vicepresidente, Héctor González; segundo Vicepresidente, Antonio Cordero; Secretario General Nacional, Carmelo González y Juan Arroyo,  diputado de la Asamblea Nacional es el Secretario Nacional de Organización.

Nicolás Maduro enfrenta la rebelión de varias agrupaciones chavistas

“Para seguir activos en las bases tuvimos que constituir un movimiento nacional que lleva por nombre "Somos Lina" con representación en los 24 estados. Este movimiento se sumó a la Alternativa Popular Revolucionaria”.

Ellos dicen que “desde el año 2017 la presidencia de UPV viene siendo usurpada por Henry José Hernández Rodríguez,  quien se autoproclamó Presidente de la UPV, luego que en febrero 2016 reaparece con una carta dirigida al Consejo Nacional Electoral con la renuncia del anterior presidente Humberto Berroterán, carta que Berroterán negó haber firmado, por lo que el ente electoral no la admitió”.

Henry Hernández a quien denuncia que usurpa las funciones de presidente de la UPV

“Ante el rechazo, Hernández  interpuso ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), un recurso contencioso electoral con efecto de nulidad y amparo constitucional cautelar, donde solicita la nulidad del acta de asamblea de la UPV del 11 de diciembre 2015, donde se expulsa a Humberto Berroterán por haberse pasado a la derecha de forma pública y notoria; en esa solicitud Henry Hernández objeta que no cumplimos el debido proceso y no le dimos el derecho a la defensa a Berroterán”.

 Les quitan la UPV

Es así como “la Sala Electoral del TSJ declara improcedente e inadmisible dicha solicitud. Durante todo este lapso Henry Hernández no hizo acto de presencia en ninguno de los escenarios que nos tocó enfrentar como organización: guarimbas del 2016 y 2017, validación del partido ante el CNE, entre otros”.

“En agosto 2017, apoyado por un miembro de nuestra Dirección Nacional, aparece en los medios de comunicación, dando un golpe de estado a esta organización, autoproclamándose presidente de la UPV, recibiendo de la mano de nuestro autorizado ante el CNE, la clave de inscripción de candidatos. Y con esa clave objetó su autoridad en el partido y realizó visitas a los estados, donde de manera déspota destituyo a los legítimos y naturales secretarios generales y sus estructuras, desprestigiándolos y atropellándolos públicamente”.

A la muerte de Lina Ron, fundadora de la UPV, el pattido entró en conflictos internos

Es así como Hernández “ocupó espacios que corresponden a nuestra organización, desacatando una sentencia firme del TSJ, siendo denunciado ante el Ministerio público por usurpación de cargo. En diciembre 2017 solicita, ante la Sala Constitucional del TSJ, la revisión constitucional contra la sentencia n°86 de fecha 29 de junio de 2017, emanada de la Sala Electoral. Solicitó que mientras se decidiera el asunto principal, se le otorgara una medida cautelar, objetando que el partido UPV estaba en situación de amenaza inminente, por no tener quien inscribiera ante el CNE en las convocatorias del 2018 en el proceso de elecciones del presidente de la república”.

“En marzo 2018 le otorgan a Henry Hernández la medida cautelar solicitada, dejando claro que la Sala Constitucional tiene que decidir en torno al caso, para dar respuesta a la solicitud de revisión de la única sentencia firme de la Sala Electoral, en este sentido no se puede asumir que él es el presidente de nuestra organización”.

“Nosotros, como Dirección Nacional legítima de la UPV, nos mantenemos atentos y en nuestras posiciones de lucha en defensa de la revolución en los 24 estados, entendiéndose que manejamos un criterio propio, porque no somos títeres. Pedimos en reiteradas ocasiones al TSJ que se decida la presente causa y se determine el tema en cuestión”.

 Que cumpla la sentencia

“La Dirección nacional de la Unidad Popular venezolana UPV, y sus estructuras establecidas en los 24 estados, hacemos el llamado al CNE y al TSJ, responsables de dar respuesta en relación al caso UPV, partido político que ha sido víctima de usurpación desde el año 2017 por parte de Henry Hernández, avalado por Juan Carlos Delpino y Luis Miquilena de la dirección de partidos políticos del CNE, ente que desacató la sentencia firme Nr.86 de la Sala Electoral del TSJ del 29 de junio 2017, lo que le permitió a Hernández inscribir candidatos a Gobernadores, Alcaldes y  Presidente”.

UPV le pide a Indira Alfonzo que cumpla la sentencia de la cual fue ponente

Destacan que han “insistido ante el órgano electoral que acate la única sentencia firme del TSJ y deje sin efecto  las actuaciones del usurpador Henry Hernández, de igual manera solicitamos ante la Sala Constitucional del TSJ que revise la actual sentencia firme de la Sala Electoral del TSJ, y determine de una vez por todas lo que debe determinar, anulando así una criminal medida cautelar que fue otorgada al usurpador Henry Hernández sin argumento alguno y la cual ha llevado a un descalabro electoral a la organización política UPV, metiéndola en un maletín y colocándola en el último renglón de los partidos, actualmente por debajo del porcentaje exigido, según la Ley de Partidos Políticos y la Ley Electoral para considerarse legítimo”.

“Hacemos un llamado a la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Indira Mayra Alfonzo Izaguirre, para que revise el caso y acate la sentencia que ella mismo dictó y firmó cuando fue Magistrada y presidenta de la Sala Electoral del TSJ, también hacemos un llamado al Magistrado de la Sala Constitucional del TSJ, Juan José Mendoza Jover, quien lleva la causa, a que se pronuncie urgentemente al respecto y determine el caso”.

Además de Tellechea, González, Cordero y Arroyo, suscriben los representantes de cada estado; Amazonas, Arcadio Linarez; Anzoategui, José Hernández; Apure, Leomar Colina; Aragua, Héctor González, Barinas, Antoni Araujo; Bolívar, Luis Gámez; Carabobo, Yulmen Baute; Cojedes, Pedro Durán; Delta Amacuro, Jhonny Ydrogo; Distrito Capital, Néstor Hernández; Falcon, Cecilia Molina; La Guaira, Marilyn Cartaya; Lara, Leonardo Méndez; Mérida, Aura Marina Contreras; Miranda, Andry Diaz; Monagas, Ramon Velázquez; Nueva Esparta, Carlos Velázquez; Portuguesa, Zaida Rodríguez; Sucre, Maricruz Rodríguez; Táchira, Carlos Julio Guerrero; Trujillo, Jusmary Justo; Yaracuy, Roselin Zabariego; Zulia, Giovani Poliziani. Todos integrantes a su vez de la organización Somos Lina.


https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/08/20/nos-tienen-secuestrado-el-partido-desde-el-2017-la-denuncia-de-otra-organizacion-chavista-que-reclama-el-reconocimiento-del-ente-electoral/

martes, 22 de agosto de 2017

La hija de Lina Ron reclama sus fueros en el chavismo

Texto y fotos: Sebastiana Barráez Pérez

ElEstimulo.com

22/08/2017

 

Lina Ron, la fallecida dirigente del partido Unión Popular Venezolana (UPV), ardua defensora del chavismo, solo tuvo una hija, Ivonne Ledezma Ron. Ella reclama espacio en la UPV. “El sábado 19 de agosto, se decidió la directiva del partido y, una vez más, fui execrada de algo que tiene que ver con mi mamá y de la revolución”, dijo en exclusiva para ElEstimulo.
Relata que se reunió la directiva de la UPV, “el partido que fundó mi mamá. Se aliaron Carmelo González y Henry Hernández. Carmelo hizo, por dos años, gira por toda Venezuela como presidente del partido. Dijeron en la reunión del sábado que, ‘por órdenes de arriba’, tienen que unirse y reconocer a Henry Hernández como presidente. Reunión a la cual obviamente no fui invitada”.
“El verdadero legado de Lina Ron, somos mi hijo Sebastián y yo. Se pretende ignorar a su única hija y a su único nieto”, afirma de manera enfática.

Lina Ninette Ron Pereira fundó la UPV en el año 2004. Ella fallece en marzo 2011. Y aunque tenía unos años separada del concejal Humberto Berroterán, es él quien presidía el partido de Lina. Pero en diciembre 2015, desde la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), que controla el Polo Patriótico, presionan la salida de Berroterán de la UPV, quien se fue sin carta de renuncia ni expulsión.
Ivonne es una joven madre soltera que trabaja arduamente para sacar a su hijo adelante. Lina no dejó bienes ni riquezas, ni siquiera una vivienda. Su hija confiesa que vive en Valencia en un apartamento adquirido por un amigo y que no ha sido beneficiada con casa de la Misión Vivienda ni con ninguno de esos programas de la revolución.
“Trabajo por mi cuenta en bienes raíces”.
- ¿Cuál ha sido su participación en la revolución luego del fallecimiento de Lina Ron?
- A nivel comunal únicamente, trabajo social en la comunidad en la que vivo.


- ¿Está conforme con el uso del nombre de tu mamá por sectores del gobierno?
- No se ha buscado reivindicar sus raíces y sus bases de manera apropiada. La gente que luchó con ella, esos luchadores de a pie no han sido tomados en cuenta. Ha sido tomado en cuenta solo el bonito, el bien vestido, el burócrata. Ahí está el caso de Ana Márquez, de María la maestra, de Rocío, es decir, mujeres que le fueron leales aún más allá de la muerte, que entregaron gran parte de su vida al proceso, a la revolución, pero al morir mi mamá quedaron en la calle, quedaron sin nada, pidiendo ayuda a personajes políticos que conocieron y que las conocieron a ellas muy bien, pero que han sido ignoradas totalmente.
- ¿Cuál ha sido su situación, la de su hijo, qué hace para salir adelante?
- Si no trabajo no comemos, ni él ni yo. Puedo decir con toda propiedad y con la moral alta, muy alta, que no he sido beneficiada con las bondades materiales que pueda darle un gobierno a sus allegados. Cosa contraria a lo que puedan pensar muchísimas personas, para quienes por ser nosotros la hija y el nieto de Lina Ron, recibamos algún tipo de beneficio llámese carro, casa, dólares, etc.
- ¿No tiene usted acceso a altos dirigentes del chavismo como Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tareck, el presidente Maduro u otro?
- ¿Acceso? pregunta difícil. Tener el número de teléfono de uno o de otro y escribirles y ser ignorada no sé si eso se podría llamar acceso.
- ¿Siente que la revolución tiene una deuda con Lina, con su hija y nieto?
- Totalmente, y con intereses, por agregarle algo a tu pregunta.
- ¿Qué esperaba usted de la revolución?
- Mi mamá le dio tanto a la revolución que esperaba, y aun espero, que el nombre de mi mamá sea reconocido por el Gobierno como la gran luchadora que fue, la mujer guerrera, mujer que se enfrentó a la derecha sin miedo, aun a costa de su propia libertad. No olvidemos que fue detenida y pago cárcel por defender a la revolución. Hoy día Lina, mi madre, ha quedado en el olvido, su memoria ha sido enterrada poco a poco. He visto cómo a camaradas ya sembrados le han puesto sus nombres a algunas misiones, carreteras, corredores. ¿Y el nombre de Lina y la lucha de Lina donde queda? El camarada Diosdado en varias oportunidades la ha nombrado en su programa, y lo hace desde el corazón, así lo siento; mi mamá lo quería y decía que era su hermano, uno que le regaló la vida. Pero más arriba de él, solo hay olvido.



- ¿Se siente identificada con la revolución?
- Totalmente. Mi madre me enseñó a ser leal. Hay errores, pero el presidente Maduro ha hecho el llamado para corregirlos. Creo total y firmemente que debe haber una reestructuración de poderes, porque hay mucha burocracia. Yo creo firmemente en que el Presidente tiene puesta su alma y su corazón en solucionarlos de la mano de un pueblo leal que lo acompaña. Pueblo que también exige y quiere soluciones.
- ¿Qué espera de la revolución Bolivariana, del presidente Maduro o Diosdado?
- Reivindicación a la lucha de mi

santa madre. Reivindicación a sus guerreros.
- ¿Cree usted que la UPV cumple la misión para la cual Lina la creó?
- Hasta los momentos no lo ha hecho.
- ¿Tiene alguna participación en la UPV?
- No, nunca me la dieron. Una sola respuesta obtuve y fue: los partidos políticos no son heredables. Y cuando mi mamá estaba viva, por preservar mi seguridad, no quiso que participara.
- ¿Se siente representada en el gobierno, en la Constituyente?
- Si. Yo voté por la constituyente, yo vote por Nicolás Maduro. Mi condición revolucionaria está intacta, yo aun creo, aun confío, como diría mi gran amigo Luis Felipe Acosta Carlez “vamos juntos, vamos bien”.
- ¿Tiene otro bebé además de Sebastián?
- Te cuento. Me inscribí en un programa de familias sustitutas en la alcaldía de Valencia. Me entregaron un bebé de un mes de nacido hasta que se solucionara el problema de la madre. Me encariñé con él. A los 8 meses, cuando la alcaldía supo de quién era hija, me lo quitaron. Me lo devolvían si a cambio yo salía públicamente con Cocciola, una camisa de Primero Justicia y hablando mal del gobierno. Obvio no lo hice. Le pedí auxilio a los míos, pero no me oyeron, así que mi nene, de año y ocho meses, está en un albergue. Tengo un año en esa lucha. A Naileth, madre biológica del niño, le han violado todos sus derechos y desde diciembre no se lo permiten ver. Ella ha ido a la defensoría del pueblo, fiscalía, defensoría de niños y le responden que Kevin Sepúlveda tiene mucho poder.
- ¿De tener la oportunidad qué le diría al presidente Maduro?
- Que aquí está una revolucionaria dispuesta a dar el todo por el todo. A la orden estoy. Mi mamá quería a Chávez, Chávez lo quiso a usted. Y yo amaba y amo a mi madre y a Chávez, entonces yo también a usted lo amo, lo respeto y aun creo en usted.

viernes, 11 de marzo de 2011

La otra Lina Ron

 

Sebastiana Barráez/ viernes 11 de marzo 2011

@SebastianaB

Tomado de Quinto Día 

 

Tenía tres horas de muerta, con un infarto fulminante cuando, a las 9:00 de la mañana Ana, su inseparable amiga y mano derecha de la UPV, la encontró tirada en el piso de su casa. Triny y Perla le suministraron respiración boca a boca tratando de reanimarla, la llevaron rápidamente a una clínica, en un intento desesperado por negar la fatídica noticia.

Lina Ron en un acto político vistiendo prendas de su partido UPV.


Se había roto la rodilla en una caída aparatosa. La recuperación fue lenta y dolorosa. Hace 6 meses una bacteria le fue carcomiendo la piel de una pierna. Estuvo muy grave, pero se negó a ir a una clínica. Permaneció en su casa sin tener límites entre el día y la noche. Fue sometida a intensos y prolongados antibióticos, hasta que la bacteria cedió. Quedó muy débil. Tomaba varios medicamentos, entre esos unos para recuperar el sueño. No dejaba de fumar y su corazón estalló.

Cuando el teléfono repico ese viernes, hace unos 8 años, espere el consabido saludo “Buenos días” o incluso solo el ¿aló?, pero lo que retronó al otro lado, con una voz imponente y altanera fue:

-         ¿Es usted Sebastiana Barráez? - sí dígame.

-         ¿Cómo es eso que yo tengo gustos oligárquicos? -El vuelo privado es un gusto oligárquico.

-         Venga a decírmelo en mi cara. Ahora estoy en la frontera, pero en dos días estoy en Caracas.

-         Vaya el lunes a las 2 de la tarde a mi plaza en Santa Capilla- un clip y terminó la llamada.

Yo también sabía de su terrible fama de violenta. Luego de averiguar con un amigo que efecto fue ella quien llamó, me dispuse a ir. Vestí con el atuendo necesario para que correr fuera más fácil. Llegué una hora antes al lugar para estudiar la posible huida. Aquella plaza estaba llena de gente tan humilde que casi integraba la pobreza extrema y los excluidos: pedigüeños, recogelatas, drogadictos, enfermos, ancianos. Había una larga cola de gente para anotarse en unos libros. Los atendía un ejército de hombres y mujeres con alguna prenda que los identificaba con el chavismo. La gente iba en busca de medicinas, empleo, alguna ayuda y ella los remitía a organismos que le paraban a una firma suya. Así fue, hasta que quien dirigía una Fundación salió del cargo ella no tenía cómo responder ante esas solicitudes.

Me limité a observar y a conversar con el sobrino que me acompañó. Recorrimos la plaza. A las dos me presenté en la entrada del pasadizo que, hace muchos años, comunicaba con el Banco Central. Una de las mujeres me dijo lo ocupada que estaba “la comandante” a quién vi de lejos dirigiendo una reunión.

 Una hora más tarde salió, rodeada de no menos de 10 hombres y con tanta rapidez10 , como una libre en busca de oxígeno. Le cerré el paso.

 -¿Lina Ron? - ¿Quién es usted?

- Usted me citó. Yo soy la periodista Sebastiana Barráez.

- ¡Ah! ¿Es usted? ¿Por qué escribió eso? - Porque es verdad. ¿O usted cree que cualquiera en este país tiene para pagar un vuelo privado?

Me miró retadora, fijamente, por unos segundos que resultaron eternos. Volviéndose a sus hombres les dijo: “déjenme hablar con ella unos minutos”. Me indicó una mesita de plástico y unas sillas. Me explicó que lo del vuelo fue la deferencia de un funcionario para hacer un trabajo político social. ¿Tú crees que eres socialmente distinta a mí porque mi pelo amarillo es pintado? me preguntó. Sonriendo le dije que si no trabajo no tengo para comer, que nunca he tenido cargos en el Gobierno ni relaciones de poder económicas o políticas, pero qué amo el periodismo. La charla duró tres horas y desde entonces nuestra amistad fue entrañable. A veces caíamos en polémicas impresionantes, cargadas de ideologismo puro, de la razón de ser de un Gobierno, de la estructura de un partido, de lo hipócrita que es el poder, de la vida, de mis amores o los suyos. Casi siempre esas conversaciones terminaban con ella diciendo: “yo amo a mi comandante Chávez”. Y ante el amor, como ante la religión, no hay discusión.

La última entrevista de su vida la publicamos hace unas semanas en Quinto Día. “Se te olvidó escribir que yo estoy dispuesta a sufrir todos los dolores de mi pueblo”, me dijo después. Ella tampoco sabía que su corazón estaba tan débil que ya no soportaba ningún dolor.

 

Chávez en el velorio de Lina Ron

No la querían

Era una provocadora. Era la cara fea de la violencia. Y con la oposición fue odiosa hasta la muerte. Despertaba amor u odio. La oposición tenía razón, porque no la conocía. El chavismo, no.

Mientras estaba a unos pasos de su urna fui observando a la gente, que no dejó de pasar, de noche y de día, y a quien solo por unos segundos les era permitido verla ahí, muerta, con su rostro lívido ya sereno, los labios pintados y su gorra de la UPV.

Los hombres de su comando lloraban con tanta amargura, y mucho más las mujeres. Llegó gente de traje formal, otros con zapatos rotos, algunos tan ancianos. otros tan niños.  una verdadera multitud fue un incesante pasar de la gente que la amaba o admiraba; aunque para algunos sólo era curiosidad, otros se quebraron de dolor ante su urna.

“Es un hecho que yo soy Doña Nadie”, me confesó en una entrevista. “A mí dentro del Gobierno muy poca gente me quiere. Gracias a Dios que en el pueblo tengo mucha aceptación y bastante cariño. Cuando hay que tomarse la foto, yo jamás estoy”.

Asumió sola cerca de mil damnificados por las lluvias de diciembre, en el sector Cristo Rey del 23 de Enero. No le querían reconocer el refugio y por ello no le enviaban alimentos e insumos. Desde algunas dependencias, como el Ministerio de las Comunas, le ponían miles de obstáculos. “s por orden de Ericka Farías”, confesó resignada. Ahí se inventaron un informe diciendo que ella se robó unas colchonetas. “Serían para metérmelas por el c,,,”, me dijo con amargura. Gracias a algunos amigos de poder, entre ellos militares, logró que enviaran algo de ayuda, médicos cubanos y unas carpas. Se metieron sin mucha cortesía en las instalaciones de una Iglesia.  El aplastante bloqueo era desesperante. Cuando Chávez fue un refugio más pequeño en El Calvario, Lina mandó a un grupo de las damnificadas para que trataran de hablarle. El Presidente ordenó a Jorge Rodríguez ocuparse, y aunque la relación con el alcalde estaba rota, ella le dio todas las facilidades y así sacaron a los damnificados para la esquina de El Chorro.

Infidencias

Lina no tenía dinero. No dejó ningún bien inmueble. Ni siquiera un vehículo. Mucho menos cuentas bancarias. Su única hija y su único nieto pueden dar fe de ello. “Me sabe a m… la plata, que se la cojan otros”, me dijo en una entrevista.

Tenía cinco años separada de su marido. En un resumen que el canal 8 hace sobre su vida y muerte, dicen que ella enfrentó a la derecha el 11 de Abril. Mentira. Lina tenía días presa en la Disip. VTV fue inclemente con ella, no sólo porque la vetaron, más aún cuando desde La Hojilla fue cortada con saña y en pedacitos, su vida política y personal. Su odiado Globovisión le dio más espacio, aunque ella nunca le dio tregua.

 x- Pero es que la tienes agarrada con Globovisión- le dije un día- -Ellos la tienen agarrada contra mi comandante.

- ¿Y no tienen derecho? - No, no admito que nadie se meta con mi comandante que es el más bueno del mundo.

- ¿No ha sido Globovisión golpeada y amenazada por el Gobierno? Por lo menos déjalos que se quejen. -Ha sido contra los sueños que responden a sectores económicos que conspiran.

- ¡Por Dios, Lina! Cuando le tiras una lacrimógena a la sede ¿quién crees que se traga ese humo? Los empleados, los periodistas. -Pero hoy ellos se prestan para hacerle el juegos contra el Gobierno.

- No seas injusta. Los periodistas son el lado más vulnerable. Empujones e insultos y no les permiten cubrir las pautas. - Yo creo que mi comandante en jefe ha sido muy benévolo con Globovisión.

- ¿No ha sido Globovisión quién te ha dado espacio y te ha permitido replicas cuando el canal 8 te cerró las puertas”? - Eso es verdad, pero Globovisión es enemigo de la revolución y yo no puedo dar tregua a nadie que ataque a mi comandante.   

Quienes la acusan de violenta no saben cómo Lina controlada a verdaderos grupos e individualidades violentos. Cómo venció acciones realmente terroristas. Es censurable que ella lanzara bombas lacrimógenas, hiciera pintas y pegara gritos contra medios de comunicación, pero me consta que se opuso a operaciones de muerte y atentados.

Sobre ella se tejen historias falsas como las de El Nacional al decir que murió en su casa de La Florida, cuando su apartamentico está diagonal al Ministerio de Educación, en el centro de Caracas. El Universal dijo que fue la mujer de servicio -que ella no tenía- quien la encontró. Algunas páginas y periodistas insinuaron que estaba drogada o se había suicidado. Ella no consumía drogas y amaba tanto la vida como a su revolución. “A mi nieto, pobrecito, lo mandaron a disfrazarse de turpial”, me comentó en vísperas de su muerte. Le dije que a una de mis princesas de diente. “¿De diente? jajaja pero eso es más grave que turpial”.

 La otra Lina  

Es que yo creo que había dos. La que era irracional al no dar tregua alguna a otro tipo de pensamiento que no fuera la incondicionalidad con Chávez. La que gritaba e insultaba. Y la que tenía una inagotable fuente de amor y comprensión. La que reía y cantaba incesantemente.

Las mismas manos que empuñaba un arma o una bomba lacrimógena hacían bellezas con la tela, los encajes y las agujas de tejer. Amaba a los desvalidos y a los niños con tal fuerza como odiaba a la derecha y a los que llamaba oligarquía.

Le dolía hasta lo indecible que sus amigos la traicionaran. “Le reclamé a Alejandra Hurtado una foto en La Razón donde aparezco con Baduel y Torres Ciliberto. Hablan de un trío en desgracia”.

Un día llegué al edificio donde tenía su apartamento. Ella, con algunos de sus hombres y mujeres, había empezado a bañar a un hombre alcohólico que apenas si podía sostenerse en pie. El indigente estaba muy sucio, con un olor putrefacto, con el vómito cayendo de su boca, con su ropa ensangrentada porque, según entendimos, se había caído o alguien lo había golpeado. Lina lo bañó con una manguera y con la devoción de una madre por su hijo. Ordenó que le buscaran alguna ropa limpia. Poco después, ella entró a la casa para regresar, ante los ojos asombrados y de reproche de su entonces marido, con una colonia de hombre. Observé silencio cómo a aquel indigente, al menos por un rato, lo vistieron de dignidad.

 

Su comandante

Aprendió a respetar, luego de muchas discusiones, que yo tratara al Presidente solo de “Chávez” o que me refiriera con respeto a María Corina Machado, a quién ella llamaba “esa mujer”.

Cuando fue a parar a la DIM, aguantó la cárcel como un trago amargo. Pero la cárcel no la golpeó, con la fuerza de una daga, como las palabras de Chávez diciendo que ella le hacía daño a la revolución. Hubo un grito sordo de indignación en grupos que la seguían y la respetaban, más allá de la UPV. Ella ordenó que ni una palabra saliera contra su comandante. “Sé que oye más a otros que a mí, quizás por mi estilo, pero yo soy así y no sé ser de otra manera”.

No la metían en listas oficiales. No la invitaban a acto alguno, pero se aparecía. Un día llegó a un evento con Chávez en el CNE. El soldado de la puerta empezó a buscar su nombre. “A mí no me meten en esas listas”. El soldadito miró a su superior que sonrió resignado mientras Lina pasaba frente a él guiñándole el ojo. Ocupó una silla, pero Protocolo quiso echarla diciéndole que ya estaban marcadas; ella quitó la etiqueta de la silla que ocupaba y se la colocó a otra. Ese día Chávez le hizo una deferencia pública.

Cuánto las elecciones para la reforma constitucional la sacaron de la capital mandándola para el Zulia. “Allí cumplí mi trabajo hasta que me botaron en componenda con los diputados que conspiraban”. Luego el edecán Hermes, hermano del entonces ministro Pedro Carreño, no le permitió entrar a Miraflores. Le indignaba profundamente la corrupción y los boliburgueses a quienes llamaba chulos y a quienes combatió al interior del chavismo.

-         Estamos dispuestos a morir con las botas puestas -me dijo en una entrevista.

-         ¿No te da temor?

-         Temor da, ni que fuese de hierro. Lo que pasa es que hace rato me di cuenta de que la muerte es un hecho intrínseco a la vida.   


El chavismo se fractura entre denuncias de traición y rechazo al tutelaje extranjero

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