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jueves, 9 de mayo de 2024

El crudo relato de un oficial venezolano que estuvo detenido, fue torturado y contó los abusos que sufren los presos políticos

 

Luis Humberto De La Sotta contó ante la OEA los tratos crueles que sufrió durante los más de cinco años que estuvo preso por la Dirección General de Contrainteligencia Militar del régimen de Nicolás Maduro


Sebastiana Barráez/ jueves 9 de mayo 2024

@SebastianaB


Tomado de Infobae

Capitán de Navío Luis De La Sotta Quiroga arribando a dar su testimonio en la OEA

“El Ministro de la Defensa, General en Jefe (Ej.) Vladimir Padrino López, ha sido responsable de la tortura sistemática en contra de los miembros de la Fuerza Armada que hemos demostrado descontento hacia una institución politizada y corrupta, y que en la actualidad funciona como una Organización Transnacional del Crimen Organizado, donde se premia con ascenso de rangos y cargos, a los militares corruptos y a los que torturan, asesinan y desparecen a la disidencia”, fue la perturbadora afirmación que el capitán de Navío, Luis Humberto De La Sotta Quiroga, dijo ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Al oficial lo torturaron, amenazaron a él y a su familia, lo imputaron por Traición a la Patria, Motín, instigación a la Rebelión y contra el decoro militar; en la Audiencia de Presentación, 7 meses después, solo le dejaron dos. Permaneció en “prisión preventiva” durante 5 años, 4 meses y 11 días, bajo la custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), desde el 18 de mayo 2018 cuando fue detenido sin orden alguna y en violación a sus derechos humanos, frente al entonces comandante de la base naval de Turiamo, hoy Vicealmirante Edward Ojeda Sojo.

Contraalmirante Edward Ojeda Sojo

“La Corte Marcial al frente del General Edgar Rojas Borges (2018 /2021) y luego a cargo del ex Fiscal Militar General Luis Emilio Vázquez Quintero (2021 cargo actual), negaron los amparos constitucionales consignados por falta del debido proceso, recibieron las denuncias de tortura y nunca hicieron nada”.


“Así mismo los jueces militares de los Tribunales de Control Claudia Pérez Benavides de Mogollón, Leonard Pernía Pereira y Pedro José Milano Rincones y el Juez del Tribunal de Juicio, General de Brigada Luis Galaviz Gonzales, quienes nunca protegieron mis derechos, y permitieron que en mi contra se cometieran crímenes de lesa humanidad”.


De La Sotta era el segundo Comandante de la Octava Brigada de los Comandos de Mar (BRICOMAR) en la Base Naval de Turiamo Estado Aragua, cuando a las 5:00 de la tarde del 18 de mayo 2018, una Comisión de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), a bordo de un helicóptero modelo 412 perteneciente a la Guardia Nacional, aterrizó en el helipuerto de Turiamo, con funcionarios de la DGCIM, fuertemente armados y con pasamontañas, le apuntaron con sus fusiles modelo M4 y sin explicaciones lo obligaron a entregar su arma de reglamento y teléfono celular.

El GJ Vladimir Padrino López en un acto oficial con Nicolás Maduro

“Me preguntaron si conocía al Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo, les respondí que por supuesto ya que había sido mi instructor en el Curso de Comando en Turiamo hace ya varios años y lo conocí en la Escuela Naval de Venezuela, en la época que éramos cadetes”. 


Relata que durante la gestión del coronel Hannover Guerrero, los tratos crueles, inhumanos y degradantes se intensificaron, les negó asistencia médica y los expuso a consecuencias en la piel y los huesos. 


“A finales de junio del 2019, nos enteramos del asesinato por torturas del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo en manos de la DGCIM”. Los otros detenidos por esa Causa fueron trasladados a los sótanos de la DGCIM, donde se encontraba De La Sotta. “Todos llegaron visiblemente torturados, presentando moretones en las costillas, laceraciones en las muñecas, los ojos morados ocasionado por golpes y algunos con signos post traumáticos”.


Aparece Franco

Después de los 36 días, De La Sotta narra que fue llevado a otra celda de tortura ubicada en el sótano 1, al mando del coronel Rafael Franco Quintero, “quien seguía las órdenes del Sub director de la DGCIM GB (Ej.) Manuel Ricardo Christofer Figuera, mano derecha del director general, Mayor General Iván Hernández Dala”. 

General Manuel Ricardo Cristopher Figuera y el MG Iván Rafael Hernández Dala

“Me mantuvieron encerrado con dos compañeros militares subalternos, en las mismas condiciones, es decir, evacuando y orinando en bolsas plásticas o envases, porque no nos permitían salir de la celda”. 


Ahora la celda no estaba oscura, sino con las luces prendidas las 24 horas del día; así estuvo 5 meses.


Sin salir al patio, sin recibir luz solar, sin acceso a libros, ni a fotos familiares, rosarios o biblias, sin llamadas telefónicas. “Recibía visita familiar una vez a la semana solo por 3 horas”.


No les permitían hablar con otros detenidos ni intercambiar comida. “Llegué a perder 25 kilos”.


De octubre 2018 hasta agosto 2019, el Director de Investigaciones Penales y Criminalísticas fue el Coronel (Ej.) Hannover Esteban Guerrero Mijares; y como Sub-Director el General de Brigada procubano Rafael Ramon Blanco Marrero (ascendido a General de División después de la muerte de Rafael Acosta Arévalo, por torturas por parte de funcionarios de la Dgcim.


En ese lapso, De La Sotta aseguró que varias veces sufrió aislamiento prolongado, suspensión de visita de abogados y familiares. “Ese año no tuve acceso a actividades recreativas, deportivas, laborales, ni religiosas. En varias oportunidades hacían requisas para robarnos los útiles de limpieza y de aseo personal”. 


En el sótano donde se encontraba la capacidad era para 22 personas, pero había 110, todos para un solo baño disponible y una sola ducha. 


Durante 7 meses no le permitieron llamadas telefónicas ni salidas al patio.

Familiares de presos políticos han desplegado numerosos reclamos para que se cierren los centros de tortura, pero el régimen ha abierto uno más terrible

Ese año la DGCIM inicio la construcción de más celdas en otro sótano, por lo que el polvo y el olor a pintura, sin aire fresco, produjo infecciones respiratorias, en los ojos y en la piel. 


“Me quejé con el coronel Hanover Guerrero, y las denuncias salieron en los medios de comunicación, lo que produjo varios enfrentamientos verbales, incluso me amenazó de muerte, lo cual fue denunciado por mi madre en julio 2019 en el Ministerio Publico y la Defensoría del Pueblo quienes nunca atendieron ni una sola de las denuncias consignadas en más de 5 años”. 


Hannover es sustituido en el cargo por el General Carlos Enrique Terán Hurtado, quien ordena el 1 de enero 2020 el traslado de 50 presos políticos al nuevo sótano llamado “La casa de los sueños”, un sitio de 16 celdas de 3 x 2 metros, pintadas de color verde oscuro, la celda tenía cámaras, un extractor para que entrara aire, una litera de concreto, una poceta y el lavamanos. “Tenía capacidad para 32 personas y éramos 60”. Así estuvo 10 meses, hasta que fue trasladado en octubre 2020, hasta la cárcel de ña Dgcim en Fuerte Tiuna.


De 170 actuaciones consignadas en Tribunales Militares, Ministerio Publico, Defensoría del Pueblo y Tribunal Supremo de Justicia, 80 son denuncias de torturas, tratos crueles e inhumanos o degradantes. “El 47% de las diligencias estuvieron dirigidas a denunciar mis condiciones de reclusión, torturas recibidas y la negativa de atención médica urgente. Ninguna denuncia tuvo respuesta, solo la visita de la Fiscal Dusay Dueñas, para reclamar las denuncias de mi hermana Molly De La Sotta en las redes sociales y hacer un informe en donde nada se dijo de mis condiciones de reclusión, de salud y mucho menos de las torturas”. 


Comisión de Bachelet

Bachelet se reunió con diversos funcionarios venezolanos

Uno de los hechos más delicados que revela el CN Luis De La Sotta fue lo que ocurrió en septiembre del 2020, cuando la Comisión de la entonces Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, (OACDH) Michelle Bachetet, entrevistó a 13 presos políticos en la sede de la DGCIM en Caracas.


Fue entrevistado por dos delegados de la OACDH en la oficina del General Carlos Terán Hurtado. “Pese a las advertencias que hicimos de estar siendo grabados y escuchados, no pudieron hacer nada para cambiar el sitio de la entrevista”.


Aun así, De La Sotta denunció las violaciones de derechos humanos, torturas y tratos crueles de las que había sido víctima, también la falta de atención medica en el contagio del COVID19. “Una vez que se fueron los funcionarios de la ONU, por órdenes del General Carlos Terán Hurtado, me aislaron en mi celda con luz día y noche durante 3 días y luego de la presentación ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, del informe de la Misión Independiente de Determinación de los hechos sobre Venezuela, fui forzado a entrar al cuarto de tortura “La Tumba vertical”, o “Ataúd” en “la casa de los sueños “. En el exterior tiene una puerta negra con un letrero en amarillo que dice “Alta tensión”, por dentro es un espacio de 60x60ctmtrs de ancho x 2,75 de alto, es un lugar tan estrecho que sólo puedes permanecer de pie, mis hombros rozaban las paredes, es oscuro y de olor nauseabundo”. 


“Allí permanecí durante 12 horas, esposado con las manos hacia atrás, sin alimentos, ni agua, ni medicinas, orinándome encima, y casi sin poder respirar; me sacaron de esa celda de tortura por las denuncias de mi familia en redes sociales”. 


Relata el oficial que el hecho fue denunciado ante la Oficina de la ONU en Venezuela, ante la Misión Independiente de Determinación de los hechos sobre Venezuela, y ante el Comité de Represalias de las Naciones Unidas. 


“En la Asamblea General de la ONU, en septiembre del 2021, el secretario general Antonio Guterres presentó su informe anual sobre represalias y solicitó mi protección, lo cual nunca ocurrió, pues durante los 5 años, 4 meses y 11 días que permanecí detenido arbitrariamente nunca se respetaron mis derechos humanos, ni fundamentales”. 


Un mes después fue llevado a la cárcel que DGCIM tiene en Fuerte Tiuna. No hubo orden de traslado. No se informó ni a su familia ni abogado. “Fui llevado a una celda de 2 x 3 metros, con una puerta con barrotes y candado, la celda extremadamente sucia y mal oliente, con roedores (ratas) y zancudos, extremadamente calurosa, en la ventana de dicha celda había una unidad de aire acondicionado con el evaporador emanando el calor hacia el interior de la celda”. 


Tenía una poceta y un lavamanos, salía a ducharme sólo cuando los custodios querían, igual la salida al patio, la comida mínima y altamente salada, no se me respetaba la dieta que tenía por el tribunal. Ese mismo año en diciembre del 2020 fui trasladado sin ninguna orden y sin conocimiento del tribunal y de mi abogado en altas horas de la noche hacia “La Casa de los Sueños” nuevamente en la DGCIM Boleíta, donde permanecí 3 meses aislado y en confinamiento celular, de soledad prolongada, privación sensorial, no había ruidos ni voces, ni salidas al sol”. 


Recibe el cargo como director de Investigaciones el coronel José Brito Hernández. “En enero 2021, me revisó un médico por presentar una infección urinaria, y presencia de sangre en la orina, me enviaron varios exámenes que no me hicieron”. 

Coronel Asdrúbal José Brito Hernández, uno de los verdugos

Luego de una serie de denuncias en los medios y la presión de la Comisión de la OACDD de la ONU, el 15 de marzo 2021, lo trasladaron a una clínica privada, para los exámenes de laboratorio, pagados por la familia De La Sotta, así como la consulta con internista, urólogo y cardiólogo. Los resultados de los exámenes fueron preocupantes: lesiones en próstata consistente con hiperplasia prostática grado I, Deficiencia renal grado I y presencia de sangre en la orina, por lo que se solicitó consulta con el nefrólogo.


El 21 de marzo 2021 lo trasladan, sin aviso, a la antigua celda inmunda en la cárcel de DGCIM en Fuerte Tiuna, sin permitirle que se llevara el agua potable ni sus artículos personales. Ahí estuvo hasta el día que fue libreado el 29 de septiembre 2023. 


“El director de Policía Militar, General Ibrahim Sirgo Herrera, no hablaba conmigo porque decía que yo era un traidor, y el último año me mantuvo prácticamente confinado, sin actividades recreativas, deportivas, ni religiosas. No dejó entrar a los sacerdotes para dar misas ni permitió la evaluación médica cada 6 meses. Este año 2023, ante la falta de  traslado de médico, mi mamá llevó una enfermera privada, para tomarme las muestras de laboratorio y la Dgcim no lo permitió”.


Primeras torturas

De La Sotta explicó ante la OEA, cómo fueron las primeras torturas, apenas fue detenido aquel 18 de mayo 2018.


Esposado fuertemente con las manos hacia atrás causándole flagelación.


Le cubrieron el rostro con una carpeta de manila, apretada fuertemente a su cabeza con cinta de embalaje


Fue llevado a “El Tigrito”, celda de tortura de 2x2 metros, totalmente oscuro.


Cuatro funcionarios militares de la DGCIM lo torturaron física y psicológicamente durante 4 días. 


Lo asfixiaron en reiteradas ocasiones con bolsa plástica, hasta provocarle sangrado en la nariz.


Le colocaron una pistola en la sien simulando una ejecución.


Con palos lo golpearon en las costillas, las rodillas, y las piernas


Lo privaron del sueño, colocándolo en una posición de stress, golpeándome cada cierto tiempo, con gritos.


Lo inducían el miedo a morir.


Lo privaron de comida, agua potable y sus medicamentos para la presión arterial. 


Tuvo que orinarse encima pues no le permitieron ir al baño


Estuvo, durante esos 4 días, tirado en el piso como un animal


Sus manos, debido a la fuerte presión de las esposas, se hincharon produciendo un fuerte dolor, le rompieron la piel de las muñecas y aún tiene las cicatrices.


Tortura dos

El día que lo regresan del Tribunal Militar a la DGCIM, pasa a resguardo de la Dirección de Custodia, bajo el mando del Mayor Sosa.

 

Lo forzaron a desnudarse, en presencia de personal femenino.


Le afeitaron la cabeza.


No le permitieron llamadas telefónicas.


Lo golpearon, lo insultaron y se burlaron de él.


Le dijeron que violarían a mi esposa, que se iba a podrir ahí, que no existían los DDHH, que era un traidor.


Fue aislado en la celda de tortura reducida y oscura, llamada “el cuarto de los locos”, con temperaturas glaciales, sin colchón, y con una braga verde sin ropa interior. 


Le daban los alimentos en un envase que tiraban al piso, sin cubiertos. “Tenía que comer con las manos llenas de excremento”.


Evacuaba en una bolsa plástica o en el piso. Orinaba en un envase. Solo tenía acceso a la ducha una vez por semana. 


Así estuvo 32 días: sin abogado, sin llamadas telefónicas, sin visitas familiares, sin artículos de aseo personal, sin otra ropa que la braga verde, como si fuese un prisionero de guerra.


“Me privaban del sueño, golpeaban a toda hora la puerta de la celda, cuando entraban tenía que ponerme de rodillas frente a la pared de la celda con las manos detrás de la cabeza”.


Luego de 36 días le permitieron la primera visita de su anciana madre de 81 años. Supo que su esposa y sus dos hijos de 17 y 9 años respectivamente, fueron obligados a huir de Venezuela el día siguiente de su detención. “Los estaban buscando para detenerlos y usarlos para que yo admitiera las acusaciones y les diera nombres de políticos y militares que ellos tenían en una lista, a lo cual me negué”.


La Casa de los Sueños

Es un lugar construido en uno de los sótanos de la DGCIM, donde Luis De La Sotta estuvo 10 meses:


Durante 7 meses no le permitieron llamadas telefónicas.


Sólo tuvo 10 visitas del abogado y 9 de su mamá. 


El inicio de la Pandemia en 2020 fue la excusa para mantenerlos aislados. En marzo suspendieron las visitas de abogados y familiares en los centros de reclusión de la DGCIM. 


En julio del 2020 se contagió de COVID19. “Me dejaron encerrado en la celda, sin atención médica ni tratamiento”. En una llamada de 3 minutos le pide a su mamá medicamentos para el COVID19. “A los contagiados nos pasaban a otro lugar, aislados sin supervisión médica”. 


Los verdugos

General Rafael Ramón Blanco Marrero, Coronel Hannover Esteban Guerrero Mijares, Generales Terán Hurtado y Rafael Antonio Franco Quintero

Contraalmirante Edward Alexander Ojeda Sojo; ascendido a Vicealmirante. Era el jefe en la Base Naval, trasladó a los funcionarios de la DGCIM hasta la oficina del CN De La Sotta. Frente a él fue detenido sin orden de aprehensión, violentando sus derechos. Ahí empezó todo el infierno para su subalterno.


Coronel (Ej.) Rafael Antonio Franco Quintero; ascendido en julio del 2023 a General de División. Era el Director de Investigaciones Penales y Criminalísticas de la DGCIM, cuando se inició la etapa más oscura del organismo de Inteligencia.


Director de Investigaciones Penales y Criminalísticas Coronel (Ej.) Hannover Esteban Guerrero Mijares.


Sub-Director de DGCIM, General de Brigada procubano Rafael Ramón Blanco Marrero. 


General de Brigada Carlos Enrique Terán Hurtado, a quien De La Sotta describe como “un psicópata especialista en torturas psicológicas entrenado en Cuba, que ascendió a General de División en julio 2022, y quien gozaba y se reía de nuestra situación y condiciones de reclusión”.


Coronel Asdrúbal José Brito Hernández, señalado como torturador en diferentes informes de Naciones Unidas.


Los otros torturadores son: Mayor Néstor Neptalí Blanco Hurtado,  Teniente de Navío Abel Angola, Capitán Jhonatan Eduardo Becerra Requena alias Piraña y Teniente Saúl Moisés Méndez Calderón.


Datos relevantes

El forense. Dos días después de ser detenido, antes de presentarlo ante el Tribunal Militar, lo llevaron a otro espacio de tortura de la DGCIM llamado La Pecera, para un chequeo médico forense, llevado a cabo por el Dr. Luis Manuel Lugo Pinto.


“Yo estaba con una capucha negra y visiblemente torturado, por presentar moretones, camisa llena de sangre, ropas con olor a orina, laceraciones en las muñecas. Mis torturadores me obligaron a poner mis huellas digitales en un papel, que luego incluyeron en mi expediente, el cual dice que estaba en buen estado de salud y sufría de hipertensión”. 


La Policía Técnica. Al día siguiente lo trasladaron, junto con otros 5 Comandos de Mar, a la Policía Técnica para la reseña. “Ninguno de los funcionarios de la Policía técnica encargados de hacernos la reseña, denunció el estado de tortura en que nos encontrábamos”. 


El Tribunal Militar. 87 horas después de ser detenido lo presentan ante el Tribunal Militar primero de Control en Fuerte Tiuna, Caracas, el 22 de mayo a las 09.00 am, con la misma ropa con la que fue detenido arbitrariamente, sin haberle permitido una llamada ni a familia ni a abogado alguno.


La Juez, la Fiscal y el defensor. De La Sotta fue presentado ante la Juez Militar Mayor (Ej.) Claudia Carolina Pérez Benavides de Mogollón visiblemente golpeado, con moretones en las costillas, la camisa ensangrentada, las muñecas laceradas, y con las ropas mal olientes por sus luidos. Ante la juez, la Fiscal Militar Keyla Ríos Lara, el Defensor Público que le impusieron capitán Enrique Simeone denunció las torturas recibidas en la DGCIM y su detención arbitraria. “La Jueza me respondió que eso no era de su incumbencia y ordenó mi reclusión en el mismo lugar donde me habían torturado”.

Juez Militar Mayor Claudia Carolina Pérez Benavides de Mogollón y Fiscal Militar Keyla Ríos Lara

El Defensor Público. El capitán Enrique Alexander Simeone Peña, designado por la Corte Marcial le comentó a De La Sotta que a la Jueza no le gustaban los abogados privados, que sería mejor nombrarlo a él. “Enseguida me aconsejó declararme culpable para evitar el juicio”. Durante los 5 meses, hasta que el CN De La Sotta pudo nombrar abogado defensor privado, el defensor público Simeone Peña solo fue a una visita a la DGCIM y fue para decirle que se declarara culpable. “Nunca denunció mi desaparición forzada de corto plazo, mi detención arbitraria y mucho menos mis torturas ante ningún organismo”.

domingo, 31 de diciembre de 2023

El conmovedor testimonio de una mujer que luchó por la libertad de su hermano preso político: “Lo mejor que hice fue denunciar”

 

Molly De La Sotta, hermana del capitán de Navío Luis Humberto De La Sotta Quiroga, quien fue preso político del régimen venezolano, habló con Infobae


Sebastiana Barráez/ domingo 31 de diciembre 2023

@SebastianaB


Tomado de Infobae


Luis Humberto y Molly De La Sotta Quiroga el abrazo en libertad

“Cuando estas lejos de tu familia, cada noche al acostarte, haces un recuento silencioso de tus seres queridos: saber que están bien te hace dormir tranquilo. Después de esa noche, del 18 de mayo 2018, nunca más dormí tranquila”, dice Molly De La Sotta, hermana del capitán de Navío Luis Humberto De La Sotta Quiroga, quien fue preso político del régimen venezolano, quien estuvo largo tiempo en los sótanos inmundos de la DGCIM y luego en la cárcel de ese organismo en Fuerte Tiuna. Ella se dedicó a denunciar en todo organismo, funcionario y en cualquier país, lo que sucedía con su hermano como reflejo de lo que ocurre con los presos políticos en Venezuela. Cuenta que el día que lo abrazó en libertad sintió que su lucha valió la pena.

Hay cientos de presos políticos militares y civiles en Venezuela

“En este camino, conocí a personas extraordinarias que me ayudaron a levantarme las veces que pensé que no podía más, a veces una palabra de aliento, un “lo estás haciendo bien” basta. Me siento muy afortunada, pues en medio de esta pesadilla conocí la bondad, esa virtud tan difícil de encontrar. Conocer gente realmente buena en medio del inframundo de las violaciones de los DDHH, me hizo volver a creer en el ser humano y me ha hecho mejor persona”, confiesa la hermana de Humberto De La Sotta.

Molly, quien es politóloga, pasó a ser una defensora de los derechos de los presos políticos, incluso reclamándole a Bachelet el incumplimiento de la promesa que hizo a los familiares de militares presos políticos, pues considera que la entonces Alta Comisionada de DDHH de la ONU nada hizo por las víctimas, limitándose a lavarle la cara al régimen. Con cierta amargura dice que lo peor es que esa comisión de la ONU sigue en Venezuela, “haciendo cursos de derechos humanos a los cómplices de los torturadores”.

El coronel Hannover Esteban Guerrero Mijares, a la derecha, frente al jefe de la DGCIM, MG Iván Hernández Dala.

“Una buena amiga periodista me enseñó a enfrentar mis miedos, ante la TV, la Radio y cuanta red social me encontraba, hasta me aconsejó cómo debía presentarme, el tono de mi denuncia y el contenido principal: me dio las herramientas necesarias para confiar en mí y eso voy a agradecérselo toda la vida, porque mientras muchos me tiraban piedras para que me callara, ella le dio fuerza a mi voz para que se escuchara bien alto”.

En el 2014, Molly de La Sotta y su esposo emigraron a Estados Unidos. “Prácticamente salí huyendo de tanta falta de respeto a la condición humana, a la vida, al trabajo, al estudio, a las leyes en general y todo eso terminó alcanzándome con el caso de mi hermano, Luis Humberto”.

Ella se hace una pregunta que sin saberlo la respondió en su lucha diaria por la defensa de los derechos humanos de su hermano. “¿Cómo superas la decepción que sientes cuando tocas la puerta equivocada de ONGs, organismos Internacionales, políticos y hasta abogados, y descubres que son personas o Instituciones que aprendieron a vivir del negocio de las violaciones de los derechos humanos y no harán nada para que ese negocio se les termine?”.

La entonces Alta Comisionada de DDHH, Michelle Bachelet, en un encuentro con Nicolás Maduro en Miraflores

¿Cómo era su vida hasta ese 18 de mayo 2018 cuando su hermano fue detenido?

Habíamos logrado la distribución exclusiva para la venta de un producto de reparación de pisos en los Estados Unidos y aprendí a vender por Amazon. Tuve que dejar mi trabajo a un lado luego de la detención arbitraria de Luis Humberto, mis ideas comerciales se acabaron, al igual que otras actividades de venta que tenía. En mi cabeza solo había espacio para encontrar la forma de liberar a Luis. Necesitaba estudiar la situación, determinar a los responsables, analizar los recursos que tenía para defenderlo, un plan, una estrategia.  En ese momento, no tenía idea de que me enfrentaría a todo un sistema criminal de persecución y tortura enfocado a destruir esa parte de las Fuerzas Armadas que aún defendía la Constitución.

Luis de La Sotta en uniforme de los Comandos fue tomada por su mamá horas antes que fuera detenido en Turiamo 2

¿Cómo fue ese momento en que se entera de la detención y qué sucedió en las horas posteriores?

Recuerdo claramente ese viernes 18 de mayo: el 20 de mayo eran las elecciones presidenciales. Mi mamá estaba de vacaciones en Valencia (ciudad a dos horas y media de Caracas), porque apenas la semana anterior había pasado el día de la madre con Luis y su familia. Ese fin de semana Luis estaría acuartelado por las elecciones y ella lo acompañó a Turiamo (donde se encuentra la Base Naval “TN Tomás Vega” y la casa vacacional del presidente de la República). 

¿Cómo supo que había sido detenido?

Ya estaba acostada cuando me llamó mi cuñada para decirme que el familiar de un militar, que trabajaba en Turiamo, le dijo que a Luis lo habían ido a buscar unos hombres armados de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y se lo habían llevado en un helicóptero, pero nadie sabía a dónde. Mi cuñada estaba muy nerviosa pues Luis no había llamado y su celular estaba apagado. Sentí como si el piso se abriera y me llevara a un mundo completamente distinto, un mundo oscuro, lleno de incertidumbre y angustia. Más allá de dónde estaba y quiénes lo tenían, mi gran pregunta era ¿para qué? ¿Quién se tomaba tantas molestias de enviar esa logística para llevárselo?  ¿era algo personal o parte de algo más grande?  Y la pregunta que me daba vueltas en la cabeza, ¿qué podía hacer yo para proteger a Luis, a su familia? ¿Soportaría mi mamá tanto dolor?

¿Qué hizo entonces?

Decidí  buscar por internet la palabra clave: DGCIM,  y un escalofrío comenzó a invadirme; mientras más leía, más miedo sentía. Pasé toda la noche buscando información por las redes; llamé a mi cuñada en la madrugada  y le pedí que se fuera de la casa con los niños, porque probablemente irían por ellos. Y así fue, salieron en la madrugada y nunca pudieron regresar.

¿Alguna vez se imaginó que se convertiría en defensora de derechos humanos de presos políticos?

Nunca imaginé que me tocaría transformar el mundo etéreo de la defensa de los Derechos humanos en mi realidad y la de mi familia. Le enseñé a mis hijos que nuestros derechos terminan donde comienzan los de los demás. Si hiciéramos una encuesta, entre profesionales diversos, y preguntáramos: ¿la libertad de expresión y el voto son derechos fundamentales o derechos humanos? Tal vez algunos dirían rápidamente, son derechos fundamentales consagrados en nuestra Constitución. Lo cierto es que la libertad de expresión es un derecho humano fundamental porque así lo establece el Art. 19 de la carta Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y la diferencia entre uno y otro, es que los derechos fundamentales se defienden dentro del país donde vives según sus leyes y normas, y los derechos Humanos se defienden en el ámbito Internacional. Yo ignoraba la diferencia y mucho menos dónde debía librar la batalla por la libertad de mi hermano.

La madre de los De La Sotta resistió con estoicismo y participó en cuanta protesta había por la libertad de los presos políticos

Se vio obligada a aprenderlo

Lo que sucede es que, para mí, como la mayoría del ciudadano común, el mundo de la defensa de los Derechos Humanos era algo etéreo, sabes que existe pero no sabes dónde. Así que traté de entenderlo e hice cursos en línea sobre el Sistema Universal de los DDHH y las Instancias que los protegen. Cuando hice mi primera llamada a la Oficina de la Alta Comisionada Michelle Bachelet, quien asumió el cargo en septiembre del 2018, hablé con una funcionaria para exponer el caso de mi hermano. Después de dos horas de interrogatorio, la funcionaria sin ningún disimulo me dijo: “Le recomiendo que se busque un abogado de Derechos Humanos, le puedo recomendar uno en Estados Unidos”.

¿Qué?

Si, ahí comencé a entender por qué me había costado tanto saber dónde estaban. Sin embargo seguí insistiendo con la ONU y encontré a un Oficial que estaba comprometido con la situación de Venezuela, por ello debo hacer un reconocimiento a Carlos De La Torre, quien fue parte de la primera Comisión de Bachelet en el 2019 y luego fue expulsado de Venezuela, supongo que por hacer su trabajo; fue quien me orientó sobre la página de la ONU, los recursos que tenía, como la Carta al Relator contra la Tortura, y me apoyó como Organización (FPPM) a orientarme en como debía  iniciar el procedimiento ante el Grupo de Trabajo de detenciones arbitrarias de la ONU.

Durante estos 5 años y 4 meses, ¿cuándo sintió que era inútil la lucha que libraba por la libertad de su hermano Luis Humberto?

Esta lucha es muy dura, porque es desigual. Mientras los criminales tienen dinero y tiempo para perseguir y torturar, tú estás en el día a día, viendo cómo resuelves el mantenimiento de tu familiar prisionero, hacerle llegar comida, medicinas, ropa, colchón, porque a los presos políticos no les dan ni agua. Hay que enviarle libros, cartas que previamente leerán los esbirros, o cualquier cosa para que se entretenga y no se vuelva loco, encerrado en esas celdas inmundas. En nuestro caso, también tuvimos que trasladar a mi mamá desde Maracaibo a Caracas, para que pudiera ver a Luis, y eso conllevó una logística completa. Al mismo tiempo tienes que ocuparte de administrar tu tiempo para trabajar, atender a tu esposo, hijos y dar la batalla en redes sociales, prensa, TV, reuniones, etc. Por otro lado, debes luchar en contra de tu propio miedo.

¿Cómo es eso?

Porque te infunden la idea de que tus denuncias le pueden costar la vida a tu familiar. Los custodios, el Director de Investigaciones e incluso un juez le dijeron a mi hermano que yo dejara de denunciar y eso solo indicaba que estaba haciendo lo correcto. Cada vez que mi madre regresaba, de una visita, evento o reunión, me preguntaba adolorida “¿hijita…hasta cuándo?”. Me dolía no tener respuesta, pero su dolor se convirtió en el mío y lo transformé en energía para luchar cada uno de los más de 1900 días que Luis estuvo preso. Hay una frase hermosa que dice: “la Fe no hace las cosas más fáciles, hace las cosas posibles”. Mi madre hoy tiene 86 años y le toco librar la batalla más dura; ella es un ejemplo de que el amor incondicional existe y lo resiste todo.

¿Cuál es la lucha más difícil?

La que libras buscando justicia, cuando al fin alcanzas a tocar la puerta que creías correcta, pero resulta que esa puerta era imaginaria. ¿Cómo superas la decepción que sientes cuando tocas la puerta equivocada de ONGs, organismos Internacionales, políticos y hasta abogados, y descubres que son personas o Instituciones que aprendieron a vivir del negocio de las violaciones de los derechos humanos y no harán nada para que ese negocio se les termine? Es como estudiar para un examen, y te raspan porque no le pagaste al profesor. Entonces la decepción se convierte en frustración y eso sí puede llevar a rendirte y quedarte con la idea de que todos son iguales y que tu lucha no vale la pena porque el único doliente eres tú, y tu familiar preso, desaparecido o muerto. Y ese es el error, como todo en la vida, aprende y sigue. El encontrar puertas falsas no significa que no existan las puertas correctas. Cuando te equivocas, aprecias mejor el panorama e identificas, a quienes comparten los mismos valores, y practican la defensa de los derechos humanos, creen en la democracia, la libertad y la justicia y te harán sentir que no estás solo.

¿Qué la llevó a crear la Ong Familiares de Presos Políticos Militares?

Mi primera reunión internacional, fue con el Secretario General de la OEA, doctor Luis Almagro, en julio 2018, cuando viajé a Washington para denunciar el caso de mi hermano. Me aconsejó que visibilizara el caso de Luis, pero lo más importante era que me organizara para canalizar esas denuncias ante los Organismos Internacionales, para que lograra ser escuchada, pues el caso de mi hermano no era aislado. Publicar el tweet de mi denuncia junto al Secretario General, fue muy difícil, pero seguí su consejo y fue lo mejor que hice.

Luis Almagro, como secretario general de la OEA ha sido un apoyo a la denuncia sobre violación de DDHH en Venezuela

Usted pasó de ser una desconocida en el tema de los derechos humanos a ser una referencia: aparecía en ruedas de prensa, en programas de televisión, radio, redes sociales, periódicos y portales de noticias, en reuniones con miembros de la ONU, de la OEA, llegaba a lugares donde se reunía la oposición con el Gobierno venezolano en México. ¿De dónde sacó tanta fortaleza?

De la confianza de que estaba haciendo lo correcto, por la causa correcta. Mi esposo ha sido un gran apoyo, ha estado conmigo incondicionalmente todos estos años apoyando mi lucha, siempre me dice lo orgulloso que está de mí y esto ha permitido que siga adelante. Al inicio, yo buscaba intermediarios para que hablaran por mí, el desconocimiento y la incertidumbre llegan a hacerte dudar sobre tu capacidad de enfrentar una entrevista. Acudí a un personaje en Miami que se manejaba bien en los medios, para que me apoyara en una entrevista con Jaime Bayly o Fernando del Rincón, para denunciar que mi hermano estaba siendo torturado y me dijo que yo no estaba preparada para una entrevista con esos personajes, y prácticamente con nadie de la TV. Entonces me pregunté ¿qué necesitaba yo para hablar en TV o en cualquier parte? Pues mi voz y mi verdad y para eso no necesito tener preparación, era la vida de mi hermano y necesitaba protegerlo. Tiempo después conseguí que Jaime Bayly y también Fernando del Rincón me entrevistaran. Defendiendo mi verdad he llegado a enfrentarme con la mismísima Bachelet a quien le reclamé el incumplimiento de la promesa hecha a los familiares de militares de protegerlos y liberarlos.

¿Eso ocurrió dónde?

En una reunión en Caracas, casi llorando, nos dijo que entendía nuestra situación porque su padre había muerto en custodia de la dictadura de Pinochet; ella nunca hizo nada por las víctimas, más que lavarle la cara al Régimen. Lo peor es que esa Comisión aún sigue en Venezuela, haciendo cursos de derechos humanos a los cómplices de los torturadores. Cada año pasa un informe al Consejo de Derechos Humanos más complaciente que el anterior.  

¿Alguna vez dudó que su hermano saliera en libertad?

Si, claro. Dudé de que saliera en libertad, incluso que saliera vivo. En la época de la pandemia, lo aislaron casi 5 meses. Durante ese año mi mamá solo lo vio 9 veces. En julio del 2020, llamó a mi mamá para decirle que le llevara urgentes medicinas para el Covid19. Solicitamos ante el Ministerio Público que un Fiscal ingresara a la DGCIM y así fue nombrado Dusay Dueñas, quien le respondió a mi mamá que había llamado a la DGCIM y le habían confirmado que había Covid y por lo tanto no podía entrar. Lo peor es que denuncié y la ONG Foro Penal trató de desmentirme diciendo que no podían negar o afirmar el hecho, y esa fue la noticia que prevaleció. Imagínate como nos sentimos todos los que teníamos familiares enfermos en esos sótanos inmundos. Sin embargo, logré el apoyo de varios periodistas. En marzo del 2021, a Luis lo trasladaron de urgencia a una clínica privada porque estaba orinando sangre; aprovechamos para mandarle a hacer la prueba de serología que indica si tuviste Covid19 y salió positiva. Él cuenta, ahora que pudimos conversar, que cuando le dieron los síntomas los llevaron a otra área donde los aislaron y no les  daban  medicinas y los afortunados que tenían familiares que les llevaran la medicina, se automedicaban. No tuvieron atención médica y se vio muy mal. Sin embargo, ese año, la Alta Comisionada Bachelet felicitó la manera como los Organismos de Inteligencia aplicaron el protocolo del Covid19.

¿Puede contarnos un testimonio del hecho que más le ha impactado positiva y negativamente durante esta lucha por la libertad de su hermano?

Cuando ingreso la Comisión de la Alta Comisionada a la DGCIM, entrevistó a mi hermano, quien denunció las torturas y el maltrato recibido durante su contagio del Covid19. Lo entrevistaron en la Oficina del Director de Investigaciones Penales Criminalísticas; en ese momento estaba el General Carlos Terán Hurtado. No cuidaron la confiabilidad y todo estaba siendo grabado; como represalia, lo mantuvieron en la celda con la luz prendida día y noche y pocos días después del informe de la Misión de Determinación de los Hechos, donde Luis fue presentado como el caso #13 ante el Consejo de Derechos Humanos, lo metieron en la celda de tortura llamada por ellos el Ataúd Vertical, un  lugar nauseabundo, oscuro, donde solo puedes mantenerte de pie y que por lo general te meten 24 horas. Gracias a que unas personas que de la DGCIM fueron trasladadas al Tribunal, obtuve la información; imagínese la angustia y desesperación de pensar que mi hermano estaba metido en ese lugar. Pensé que no resistiría porque es hipertenso, y comencé a denunciar y exigir fe de vida. Lo dejaron 12 horas y no 24. Y el General Terán Hurtado le dijo que llamara a su familia y dejáramos de denunciar porque él estaba bien. Si bien es cierto que mi hermano sufrió represalias por las denuncias en la ONU, también es cierto que las denuncias lo salvaron.

¿Qué pasa con esas oficinas?

El protocolo de estas oficinas me decepciono. Me dijeron que denunciara en el Comité de Represalias y debía llenar una larga planilla y enviarla antes de abril del año siguiente. Esto se publicaría dentro de un año. en septiembre del 2021, en el informe del Secretario General de la ONU donde se pediría protección para mi hermano, es decir, torturaron a Luis por ser testigo de la ONU y debíamos esperar un año para que ellos pidieran protección. Igual hice el procedimiento, en todos estos años no ha habido planilla que no llene. Sin embargo, este evento, sirvió para que sacaran a Luis del sótano infrahumano  y lo trasladara a DGCIM Fuerte Tiuna, donde lo esperaba  una celda sucia, con ratas y zancudos pero con una ventana donde, después de 2 años y medio, pudo ver la luna y las estrellas.

Aunque la libertad de su hermano no fue una concesión del régimen venezolano, sino el cumplimiento de una condena, ¿qué le dice usted a todos esos miles de familiares y amigos que tienen a su ser querido aun tras las rejas por causas políticas?

Denuncien, solos o en grupo, saquen un video y de manera respetuosa exijan el cumplimiento de sus derechos, ellos solos los tienen a ustedes, el mejor defensor de derechos humanos de su familiar es usted, padre, madre hermana, hermano, esposa, esposo, hijo, hija. Denuncien por las redes, con nombres y apellidos, al custodio, al Juez, al fiscal, a todos los cómplices de crímenes de lesa humanidad, recuerden que si las victimas hubiésemos hecho silencio, hoy Venezuela no estaría siendo investigada por crímenes de lesa humanidad y la detención arbitraria y la tortura son unos de los 4 delitos investigados. Pero lo más importante es que denuncien ante el Ministerio Publico, en la oficina de la atención a la víctima, pidan un fiscal y guarden esa copia, igual en la Defensoría del Pueblo, y en el Tribunal que les toque. Registren todo en un papel desde el primer día, hagan una cronología. No necesitan un abogado para ir a estos organismos. Después de denunciar a nivel nacional, háganlo a nivel internacional, muchos de los formatos en los organismos internacionales los consiguen en internet, saque las fotos de esos documentos y envíelos al link de la Corte Penal Internacional, a la Oficina de la ONU, a Amnistía Internacional, a la OEA. Demuéstrele a su familiar que no está solo; lo peor no es la prisión, sino sentir que han sido olvidados y que pierdan la esperanza. Mientras usted alce su voz y toque las puertas correctas, la fuerza de la verdad caerá por su propio peso.

¿Cómo fue esa última vez que vio a su hermano en la DGCIM?

Confieso que mi mayor temor, siempre, fue que alguno de los dos no resistiera y llevarme la imagen de esa última vez que lo vi, en aquellos primeros días de enero 2019, en el área de visita llamada La Pecera en el sótano de la DGCIM; estaba demacrado, con la cabeza rapada, que le hacían ver más grandes los ojos desesperados, vestía una braga verde inmunda. Le revisé las manos y sentí las cicatrices en sus muñecas, sentí su desesperanza y angustia. Entonces lo abracé y sentí su cuerpo delgado. Le pregunté qué estaba pasando y me contó, en voz baja, que 110 personas estaban hacinadas en un sótano, con un solo baño y una sola ducha, evacuando en bolsas plásticas y con luz prendida día y noche, durmiendo en el piso. Tenía meses así, sin ver la luz del sol, sin salir al patio, ni respirar aire natural. Para ese momento el Director de Investigaciones era el torturador Hannover Esteban Guerrero Mijares. Le pregunte: ¿quieres que haga silencio, o que cuente la verdad de lo que pasa en este sótano? Y él me miro con esperanza al preguntarme ¿estarías dispuesta? Y le dije: por supuesto que sí, aunque sabes que ya no podré regresar a verte; hicimos un pacto que duró casi 5 años.

¿Y el reencuentro?

Mi hermano salió del infierno el 29 de septiembre del 2023. No pude verlo enseguida por razones obvias. Me tocó reencontrarme con él semanas después, casualmente el día del cumpleaños de mi esposo; por última vez le estaba haciendo una concesión de su tiempo conmigo a mi hermano. Me dijo que verme feliz, era su mejor regalo, y con el corazón estrujado me llevó al aeropuerto. Horas más tarde, un hombre alto, erguido, y canoso, estaba sonriendo mientras me bajaba del taxi, y así, en cámara lenta, mi hermano me dio el abrazo más cálido que he sentido en mi vida, entonces, sentí que todo valió la pena. Mi hermano estaba vivo, y sonriendo para mí.

¿Se acabó su lucha en defensa de los derechos humanos y contra la tortura?

Se acabará cuando haya justicia y reparación por los delitos que se cometieron en contra de mi hermano.

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