domingo, 31 de mayo de 2026

El caso del empresario luso venezolano que estuvo preso tras un montaje del régimen para apropiarse de su fábrica


La familia Ferreira construyo una de las fabricas de uniformes mas antiguas de Venezuela. Hace cuatro años el dueño fue detenido en una operación de la DGCIM para apropiarse de la empresa relacionándolos a pagos falsos de Monómeros. Excarcelado en abril 2026, Ferreira espera la devolución de sus bienes


Sebastiana Barráez/ domingo 31 de mayo 2026
Tomado de Infobae

Este edificio donde funciona la empresa también fue ocupada por la DGCIM.

La historia de la familia Ferreira comenzó mucho antes del expediente judicial. Llegaron a Venezuela huyendo de la guerra en Europa y, con los años, levantaron Universal, C.A., una empresa dedicada a la confección de uniformes y ropa de trabajo. Fundada el 3 de diciembre de 1957, la compañía se consolidó como una referencia del sector textil y, para el momento de la detención de Héctor Mario Ferreira Domingues, acumulaba 65 años de actividad ininterrumpida en el mercado venezolano. 


El 9 de septiembre de 2022, funcionarios de la DGCIM detuvieron a Héctor Ferreira, un empresario luso-venezolano, y lo enviaron al Internado Judicial Rodeo II, en Miranda. La acusación se apoyó en la versión de un supuesto “patriota cooperante” y en fotocopias de comprobantes de pago que pretendían vincular a Universal, C.A. con Monómeros Colombo Venezolanos, S.A. 


Las autoridades sostuvieron que existían operaciones irregulares, facturas falsas y una trama de legitimación de capitales. Pero, desde el inicio, la familia y la defensa insistieron en que se trataba de un montaje construido con documentos sin coherencia comercial básica. 


En el expediente también fue involucrado Francisco Paparoni, sobrino político de María Teresa de Ferreira y trabajador del área de ventas de la empresa; fue relacionado de manera falsa con el dirigente político Carlos Paparoni por compartir el apellido. Bajo juramento, sostuvo ante el tribunal que no tiene contacto con ningún familiar de ese nombre. 


Fue un montaje, calculado por la DGCIM para evidenciar que hubo pagos de Monómeros a Universal Empresa de Uniformes, que nunca existieron y que la cuenta a la que se depositó el supuesto dinero no pertenece a la familia Ferreira y menos a Paparoni e incluso las facturas en físico que mostraron no se corresponden con las originales de la empresa.

El empresario luso venezolano Héctor Mario Ferreira Domingues, excarcelado tras más de tres años, aguarda ahora la devolución de sus bienes.

Por su parte, Ferreira, negó cualquier vínculo con Gina González de La Hoz, mencionada en el caso como supuesto contacto de Monómeros, y aseguró que Universal, C.A. nunca hizo operaciones con esa compañía colombo venezolana. Aun así, fue condenado y permaneció preso tres años y siete meses, hasta su excarcelación el 21 de abril de 2026. 


El botín de guerra

Semanas después de la detención, la ofensiva se trasladó a la sede de la fábrica. El 29 de septiembre de 2022, funcionarios de la DGCIM llegaron a las instalaciones de Universal, C.A. Cuando se presentó el abogado Héctor Pérez Mora, le informaron que no se trataba de un allanamiento sino de una “inspección técnica con expertos de criminalística”, sin exhibir orden judicial. 


Los trabajadores fueron desalojados, quedó solo el conserje y, posteriormente, los agentes cambiaron cerraduras y tomaron el control de oficinas y talleres. La familia denuncia que también fueron incautados bienes, incluido el edificio perteneciente al padre de los Ferreira.


El proceso judicial avanzó en paralelo con la ocupación de la compañía. La jueza Vanerkis Márquez, del Tribunal Especial Primero de Primera Instancia de Control con Competencia en Delitos Asociados al Terrorismo, autorizó actuaciones ejecutadas por la DGCIM, cuya comisión la integró: los inspectores Antonio Colmenarez, José Valera, Andree Sánchez, el subinspector Edixon Escobar y los agentes José Núñez, Carmen Fernández, Alexander Carvajal, Ramón Sánchez, Anderson Méndez, Alejandro Suárez, Enrique Hernández, Daniel Rodríguez y Alexander Primera.

Alejandra Verónica Romero Castillo, Juez 3ra de 1ra Instancia de Juicio en Casos de Terrorismo con competencia en casos de Corrupción y Delincuencia Organizada del AMC.

Meses después, el 22 de febrero de 2023, la jueza Claudia López ratificó una medida de incautación y administración especial sobre los bienes muebles e inmuebles de la sociedad mercantil Universal, C.A. Fábrica de Uniformes. Para la defensa, esa decisión consolidó el despojo de una empresa privada que, en los hechos, ya había quedado bajo control del aparato de inteligencia del Estado.


Tras la detención de Ferreira, el control operativo de la fábrica pasó al teniente coronel Atilio José Barrios Singer, entonces director de Administración y Logística de la DGCIM. La empresa ocupada fue rebautizada como TextileraDgim e incluso llegó a operar una cuenta en Instagram con ese nombre, hoy desaparecida, desde la que se ofrecían productos y equipos de la antigua compañía. 


Mientras tanto, la familia intentaba demostrar que los pagos atribuidos a Monómeros nunca existieron, que la cuenta señalada no pertenecía ni a los Ferreira ni a Paparoni, y que las facturas exhibidas no coincidían con los originales. 


La relación con Monómeros no existía, pero aun así la juez de Terrorismo Alejandra Verónica Romero no consideró la prueba, donde gestiones ante la Fiscalía de Colombia concluyeron que no había documentos, pagos, licitaciones ni cuentas compartidas que probaran una relación comercial entre Universal, C.A. y Monómeros

La última publicación en redes de la empresa es del 12 de septiembre 2022.

Para la familia Ferreira, el caso no solo significó la cárcel para su principal directivo, sino la pérdida del patrimonio construido durante casi siete décadas. También abrió una herida diplomática: durante buena parte del proceso, porque no obtenían respuestas eficaces de los organismos venezolanos ni de la representación consular portuguesa en el país. La historia de Universal, C.A., nacida del exilio europeo y convertida en símbolo de trabajo familiar, terminó absorbida por un expediente penal que sus allegados siguen describiendo como una operación de confiscación y castigo político. 


La versión policial

Según el Acta de investigación penal N° DGCIM-DEIPC-AIP 462-22,el 01 de septiembre 2022, el Inspector José Valera, credencial N° 7067, de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), cumpliendo instrucciones de Jeckssie José Figueroa Lira, luego reemplazado por el coronel Ramón Alí Osorio Merchán, director Especial de Investigaciones Penales y Criminalísticas, procedió a ocuparse de “la información” de un “patriota cooperante” que vive “en Colombia”.  


Según la DGCIM el informante les notificó “algunas irregularidades ocurridas en la administración de la empresa Monómeros Colombo Venezolanos, S.A., filial de Pequiven con sede en Barranquilla”.

La cuenta TextileraDgcim que luego fue eliminada y con la que comercializaron bienes de la empresa Universal.

Lo que habría dicho el “patriota cooperante” es que se hicieron contrataciones con la empresa Universal que fabrica uniformes, con domicilio en la calle A. Oropeza Castillo, edificio Olimpo, plaza Venezuela, Caracas. “Presuntamente para la adquisición de materiales dirigidos a la Asamblea Nacional, logrando obtener una serie de comprobantes de pago emitidos por la empresa Monómeros Colombo Venezolanos, S.A.” y que Monómeros pagó a través del banco Wells Fargo en 2019.


El argumento de la DGCIM es que en esa fecha Monómeros era presidida por una junta directiva nombrada por Juan Gerardo Guaidó Márquez, que presidía Carmen Elisa Hernández; adjunto a presidencia, Jorge Yáñez; Operador Financiero, Tobías Carrero Naca.


Agregan que por su parte la empresa Universal Fábrica de Uniformes, está constituida por: los directivos Mario Ferreira Pascoak, Héctor Mario Ferreira Domingues, Mariela Ferreira Domingues; como comisario Fernando José González Sierra y como socio María Natalia Domingues de Ferreira. 


En el acta de la DGCIM dice que hicieron contacto con la cuenta en Instagram @uniformesuniversal1957, recibiendo como respuesta un mensaje automático, en el cual aparece el nombre de Francisco Paparoni, representante del departamento de ventas.


Lo posicionan como familia “del exdiputado de oposición Carlos Alberto Paparoni Ramírez, del partido Primero Justicia” a quien la DGCIM califica de “usurpar funciones como comisionado presidencial” de Guaidó y que “estaría involucrado en actividades de lavado de dinero proveniente de los robos perpetuados a la empresa Monómeros”, para “financiar campañas políticas y actos de terrorismo”.

Personas ajenas al personal de Universal fueron captadas utilizando las instalaciones y maquinaria de la empresa para la fabricación y venta de productos textiles no autorizados, una investigación está en curso.

Debido a eso, lo que deduce la DGCIM es que la sola relación familiar de Paparoni con el diputado e PJ “evidencia el desvió de fondos de Monómeros a empresas en territorio venezolano, que tienen vinculación con dirigentes de oposición como es el caso de Carlos Alberto Paparoni Ramírez”.


La causa

El 09 de septiembre 2022, la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), detiene a Francisco Javier Paparoni Gásperi y Héctor Mario Ferreira Domingues.


Por el Ministerio Público participan tres fiscalías: la 22, la 74 y la 73 a cargo de Jean Karin López Ruiz, con el número de investigación MP-187772-2022.


El 11 de septiembre 2022, se realizó la Audiencia de Presentación ante el Tribunal Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control, con competencia en casos vinculados a delitos asociados al terrorismo, corrupción y delincuencia organizada. 


El 26 de octubre 2022, las Fiscalías 22, 73 y 74 Nacional del Ministerio Público, presentaron acusación imputándolos por legitimación de capitales, asociación para delinquir y utilidad ilegal por actos de la administración.

La prueba que Monómeros no tenía relación con la empresa Universal de los Ferreira.

Pasó un año y medio, para que se llevara a cabo la Audiencia Preliminar, el 08 de marzo 2024, ante el Tribunal Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control, donde se acuerda admitir todos los delitos imputados a Ferreira y Paparoni.


Y así, la causa va al Juzgado Tercero de Primera Instancia en Funciones de Juicio, con competencia en casos vinculados a delitos asociados al terrorismo, corrupción y delincuencia organizada. El inicio del juicio oral y público fue el 5 de agosto 2023; tras 25 continuaciones del juicio, el 25 de junio 2025, el tribunal condena a Ferreira y Paparoni a18 años de prisión, pago de multa de un millón seiscientos cuarenta y nueve mil cuatrocientos dólares (1.649.400$), y la inhabilitación política durante el tiempo de la condena. 


Presentaron Recurso de apelación de sentencia, asunto Nr. 03°JT-139-24, ante la Corte de Apelaciones con Competencia en casos vinculados a delitos asociados al Terrorismo y Competencia para conocer casos con imputación de delitos derivados y conexos asociados a los fenómenos de Corrupción y Delincuencia Organizada a nivel Nacional y sede en el Circuito Penal del Área Metropolitana de Caracas.


En el tribunal

La juez del caso es Alejandra Verónica Romero Castillo, del Tribunal Especial Tercero de Primera Instancia de Juicio con Competencia en Casos Vinculados al Terrorismo a nivel Nacional con competencia en casos de Corrupción y Delincuencia Organizada del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas. Los fiscales 73 del Ministerio Público Martín Colina y Jean Karin López, Causa N° 03°JT-139-24.


Ahí se acusa a Francisco Javier Paparoni Gásperi y a Héctor Mario Ferreira Domingues, en el juicio que se abre el 5 de agosto 2024. Entre lo que usa la Fiscalía es que hubo “adquisición de materiales dirigidos a la Asamblea Nacional en el 2019, por la cantidad de 274 mil 900 dólares”.

María Teresa de Ferreira esposa de Héctor Ferreira es tía de Francisco Paparoni.

Relata que el 8 de septiembre 2022 se solicitó una operación con agente encubierto, para que un funcionario de la DGCIM contactara, a través de Instagram, a la empresa Universal Fabrica de Uniformes, que posee un enlace que redirecciona al WhatsApp siendo atendido por el gerente de ventas Francisco Paparoni. Y luego el 9 de septiembre la DGCIM va a la empresa y ejecuta la orden de allanamiento N.° 032-22.


Dice la DGCIM que ahí mismo, y en el teléfono de Paparoni encontraron en su teléfono una imagen “con las mismas características de los comprobantes y recibos de pago emitidos” supuestamente por Universal a Monómeros. Los funcionarios policiales dicen que al lugar del allanamiento llegó el director jefe Héctor Mario Ferreira Domingues, quien dio que “nunca le habían vendido mercancía” a Monómeros.


Y como suponen que Paparoni es familia del diputado dice que buscaron las empresas del político, y que encontraron la Sociedad Mercantil Inmaquinco, C.A., solicitando su allanamiento el 22 de octubre 2022 y que hallaron un recibo de pago por 2,824 dólares americanos, emitido por la empresa Tovar La Pinturería CA (Coworking) cuyo contacto es Gina González de la Hoz, quien era “gerente de compras de Monómeros”.


sábado, 30 de mayo de 2026

Denuncian irregularidades en la condena contra siete personas por el supuesto plan para secuestrar a Diosdado Cabello

 

La sentencia no solo cierra un expediente abierto de 2020: vuelve a colocar en el centro una causa atravesada por el poder político, la narrativa oficial sobre conspiraciones y los cuestionamientos a las pruebas


Sebastiana Barráez/ sábado 30 de mayo 2026
Tomado de Infobae

Diosdado Cabello Rodón es actualmente el ministro del Interior y Justicia.

No fue una sentencia más. La decisión de la jueza Verónica Noemí Giardinella Martorelli, en el Palacio de Justicia de Monagas, devolvió a la escena un expediente que toca una de las fibras más sensibles del poder en Venezuela: la seguridad de Diosdado Cabello, uno de los hombres fuertes del chavismo. Seis años después de las detenciones, siete de ocho acusados fueron condenados por la supuesta planificación de su secuestro, en un proceso que combinó acusaciones de terrorismo, referencias a una recompensa ofrecida por Estados Unidos y serias dudas sobre la consistencia de las pruebas.


El juicio duró seis años y concluyó con la condena para siete de los ocho de la causa, por delitos de tráfico ilícito de armas de fuego y municiones en la modalidad de comercialización, asociación para delinquir y organización de cuerpos armados.

Funcionarios de la DGCIM en un patrullaje.

La versión del Ministerio Público sostuvo que nueve personas habrían coordinado el secuestro de Cabello para entregarlo a Estados Unidos y cobrar la recompensa ofrecida por el Departamento de Justicia por presuntos delitos de narcotráfico. 


La acusación convirtió el caso en algo más que un expediente penal: lo insertó en la narrativa oficial sobre amenazas externas, conspiraciones y ataques dirigidos contra figuras clave del chavismo. Para ese momento, Cabello era diputado constituyente y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), además de una de las voces más influyentes del poder oficial.


Luego de conocerse la sentencia, familiares de los detenidos, manifestaron su rechazo. Irianny Lezama, le dijo al medio Maturín News, que de no rectificarse la medida, las madres de los enjuiciados se declararán “en huelga de hambre”.

Familiares de los siete condenados exigen que se corrija la sentencia y advierten que irán a huelga de hambre.

Dudas probatorias 

La Fiscalía situó el origen de la investigación entre el 28 y 29 de marzo de 2020. De acuerdo con esa versión, Luis Eduardo Villarroel Caña, quien finalmente fue absuelto, recibió un mensaje de WhatsApp en el que se leía: “Luis, ya tengo el personal estratégico y el armamento para atrapar a Dios; solo falta confirmar dónde resguardarlo hasta la entrega…”. 


Ese mensaje fue suficiente para que Ingris Dioselina Bermúdez, fiscal primera provisional de Monagas, considerara válida una investigación y ordenara la detención de Villarroel, un empleado de Petróleos de Venezuela, por un caso que el Ministerio Público calificó como un “ataque terrorista” cuyo fin era capturar “vivo o muerto” al dirigente chavista.


Funcionarios del Grupo Antiextorsión y Secuestros de la Guardia Nacional Bolivariana del estado Monagas, donde Cabello tiene mucha influencia, se dirigieron a la calle principal de El Furrial, a la casa de Villarroel Caña, le revisaron el teléfono celular, donde habrían encontrado dos mensajes, con fechas del 28 y 29 de marzo 2020, enviados desde un número con código de Perú.

En el Palacio de Justicia del estado Monagas se llevó a cabo la audiencia que condenó a siete de las ocho personas.

El testigo estrella del caso, menciona que le dio la información a Carmelo Mayz, comisario de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). “Él (Mayz) en vista de que se encontraba en Cumaná me dice que me pusiera en contacto con Luis Villarroel y que le manifestara que de llegar a recibir llamada o mensaje que le siguiera la corriente”.


Ante el mensaje que recobe Villarroel, el testigo afirma que, por instrucciones de la DGCIM, le notificó lo que estaba ocurriendo a varios funcionarios militares, como Esteban Cabello, José David Cabello y al general Rodríguez Sánchez. 


Un día después, el teniente coronel Gómez Acevedo, del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas) llega a El Furrial donde arresta a Luis Villarroel, según refiere la Fiscalía. 


La investigación supuestamente arranca contra un “Grupo Resistencia”, por lo que la fiscal inicialmente solicitó órdenes de detención contra varias personas, la mayoría se encontraba fuera del país, entre ellos el exgobernador de Monagas, José Gregorio Briceño.


Las otras solicitudes de detención abarcaban a Carlos Alejandro Pérez, César Belfort Rojas, Deivis López, Desirée del Valle González, Jesús Heriberto Rodríguez, José Gregorio Cañas, José Luis Mujica Palencia, José Napoleón Vásquez, Marisol Desenia Agreda y Oswald Méndez Leal. Ahí arrancó el caso del supuesto intento de secuestro contra Diosdado Cabello. 


La Fiscalía apoyó buena parte de su caso en experticias telefónicas y peritajes que, según su versión, vinculaban a los procesados con la supuesta operación. Pero el juicio también dejó al descubierto grietas relevantes: expertos citados en el proceso advirtieron que algunas de esas experticias no cumplían con las formalidades legales para ser valoradas, mientras la acusación insistía en que las versiones de los implicados eran contradictorias. En un caso de semejante carga política, la discusión sobre la calidad de la prueba terminó siendo inseparable del debate sobre la credibilidad del proceso.


La Defensa Pública, que representó a los ahora condenados, sostuvo en cambio la presunción de inocencia de los exfuncionarios procesados y objetó la solidez de la acusación en un expediente que se extendió durante seis años.

El Partido Socialista Unido de Venezuela al que pertenece Diosdado Cabello ha gobernado durante 27 años en Venezuela.

Prisión y muerte

Los detenidos entre marzo y abril de 2020, en operativos realizados en Maturín y en la población de El Furrial, fueron Carlos Alejandro Pérez Farías, César Horacio Belfort Rojas, Daniel Enrique Aguilera Gutiérrez, Enrique Naurix Parada, Francisco José Marcano Benavides, Gabriel Andrés Medina Díaz, José Ramón Cruz Marcano, Luis Eduardo Villarroel Caña y Víctor José Farías Quijada.

 

Al concluir la audiencia preliminar, a cargo de la juez 2° de control del estado Monagas, Luisa Cabezas, todos los imputados fueron enviados al Centro de Formación del Hombre Nuevo Nelson Mandela, un anexo del Internado Judicial de Monagas conocido como cárcel La Pica.


Uno de los casos más graves fue el de Gabriel Andrés Medina Díaz, funcionario de la Policía Nacional que había integrado las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). Medina contrajo tuberculosis en La Pica y, según la ONG Foro Penal, permaneció más de un mes en estado crítico sin atención médica oportuna. “Por presión de sus compañeros de celda fue finalmente trasladado al hospital Manuel Núñez Tovar de Maturín, donde pocas horas después sufrió un paro respiratorio” ha denunciado la ONG. 


Las penas menores recayeron sobre José Ramón Cruz Marcano y Carlos Alejandro Pérez Farías, condenados a ocho años, dos meses, siete días y 12 horas de prisión. En cambio, Daniel Enrique Aguilera Gutiérrez, César Horacio Belfort Rojas, Enrique Naurix Parada, Víctor José Farías Quijada, Francisco José Marcano Benavides y Gabriel Andrés Medina Díaz recibieron condenas de 26 años, ocho meses, siete días y 12 horas.

El CONAS es el Comando Nacional encargado de Antisecuestro y Extorsión.

El poder político

La acusación sostuvo que los siete condenados planearon el secuestro de Cabello para entregarlo a autoridades estadounidenses y cobrar la recompensa ofrecida por el Departamento de Justicia. Luis Eduardo Villarroel Caña, por su parte, fue absuelto y recibió orden de libertad. Se trata de un militante del PSUV que en 2020 se desempeñaba como comisionado de la clase obrera del sector El Furrial, lugar de origen de Cabello.


La Fiscalía insistió durante la audiencia en que las experticias telefónicas eran piezas centrales para demostrar la implicación de los acusados. Pero más allá del fallo, la sentencia deja planteada una discusión política de fondo: cómo se procesan los casos de alto perfil en Venezuela, qué papel juega la narrativa oficial en la construcción judicial de las amenazas y hasta qué punto un expediente de esta magnitud puede leerse solo como un caso penal. 


La decisión cierra formalmente una causa abierta hace seis años, pero reaviva preguntas sobre justicia, poder y castigo en el país.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/05/30/denuncian-irregularidades-en-la-condena-contra-siete-personas-por-el-supuesto-plan-para-secuestrar-a-diosdado-cabello/

miércoles, 27 de mayo de 2026

Una madre contra el silencio del Estado: la búsqueda interminable del fotógrafo que desapareció en la frontera tras las elecciones

 

Jorgen Yoneyker Guanares Delgado tenia 33 años cuando desapareció de un pueblo en la frontera días después de documentar la visita de María Corina Machado al Táchira


Sebastiana Barráez/ miércoles 27 de mayo 2026
Tomado de Infobae

Jorgen Yoneyker Guanares Delgado se dedicaba a la fotografía y document
ó la visita de María Corina Machado en campaña electoral de 2024.

El fotógrafo de oficio Jorgen Yoneyker Guanares Delgado tenía 33 años cuando desapareció de un pueblo en la frontera, la noche del 2 de agosto 2024, días después de documentar la visita de María Corina Machado al Táchira y participar en el conteo de votos de las elecciones presidenciales. Su actividad, visible en redes sociales, quedó seguida por amenazas que alcanzó a comentar a su entorno más cercano, aunque sin detallar de dónde provenían. La situación se complica porque Táchira es un estado fronterizo con presencia de grupos irregulares que ejercen presión y amenaza sobre la oposición política al régimen venezolano.


María Émely Delgado Acevedo, madre de Jorgen Guanares, en conversación con Infobae, recuerda que, tras las elecciones, su hijo permaneció varios días resguardado en casa por temor. La noche del 2 de agosto de 2024 recibió un aviso: alguien, cuya identidad se desconoce, le advirtió que corría el riesgo de ser detenido por las publicaciones y el trabajo que había realizado durante la campaña. Jorgen decidió entonces buscar un lugar seguro.

La visita de María Corina Machado al Táchira un mes antes de las elecciones presidenciales del 28 de julio 2024.

Salió primero a conseguir un vehículo, regresó alterado a la vivienda y le pidió a su pareja, Reidy Yenisa Roa Yánez, que se marcharan de inmediato. Ella declaró después, en un testimonio difundido por el Foro Penal, que optó por no acompañarlo pensando en la seguridad de sus dos hijas. Jorgen salió de la urbanización La Alameda, parcela 30, en Rubio. Desde ese momento, se perdió todo rastro suyo.


Quienes aseguran haberlo visto por última vez lo describen como un hombre de piel trigueña, de 1,75 metros de estatura, vestido aquella noche con mono azul claro, camisa negra ancha y botas deportivas grises con negro. Algunos testimonios lo ubican detrás de la sede del Ipas-Me, en Rubio, mientras vecinos sostienen que fue visto en la avenida Manuel Pulido Méndez, conocida como Las Américas, una zona cercana a su casa, en el momento en que presuntamente se lo llevaron.

Cuando la madre de Jorgen fue a la cárcel del Rodeo I a llevar la paquetería para su hijo la respuesta de los custodios fue que ahí no estaba.

Desde entonces, la familia vive en una espera que ya supera los 22 meses. “La incertidumbre, la angustia y el temor por su vida e integridad personal siguen intactos”, relata su madre. Sin comunicación alguna con Jorgen, los parientes se aferraron a una sospecha: que estuviera detenido en alguna sede policial o de seguridad del Estado, privado ilegítimamente de libertad


Con esa hipótesis, María Émely Delgado, le dice a Infobae, que emprendió una búsqueda por distintos centros de reclusión del país, entre ellos Rodeo I, II y III, Yare II, Tocorón, Tocuyito, el Centro Penitenciario de Santa Ana y otras dependencias oficiales, sin lograr confirmar su paradero.


La Operación Resolución Absoluta, con la que fuerzas militares de los Estados Unidos se llevaron a Nicolás Maduro y a Cilia Adela Flores de Maduro, permitió la fluidez de información e incluso la excarcelación de miles de presos, pero en el caso de Guanares no hay fe de vida.


Ante los organismos

María Emely Delgado Acevedo, madre de Jorgen Yoneyker Guanares, ha solicitado a los organismos de Venezuela que se investigue la desaparición de su hijo luego de las elecciones del 28 de julio 2024.

La primera denuncia fue presentada el 4 de agosto de 2024 ante la subdelegación del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas) en Rubio. Días más tarde, el 22 de agosto, la familia rindió declaración ante la Fiscalía Octava de San Antonio del Táchira


El 2 de octubre acudió a la Dirección General para la Protección de los Derechos Humanos del Ministerio Público y, el 23 de ese mismo mes, a la Defensoría del Pueblo. En paralelo, la madre solicitó que se abriera una investigación penal por la presunta comisión del delito de desaparición forzada, así como por cualquier otro delito que pudiera derivarse de las averiguaciones.


Entre sus exigencias figuran la designación de un fiscal con competencia nacional en derechos humanos, la inspección urgente de centros de detención, comandos policiales, instalaciones militares y organismos de inteligencia, así como el acceso de la familia a información veraz y oportuna sobre la situación del joven


Solicita que los organismos competentes investiguen lo que sucedió con su hijo y determinar responsabilidades materiales e intelectuales, incluyendo la cadena de mando de los funcionarios involucrados.


Delgado también ha pedido medidas de protección para garantizar la vida, la integridad personal y los derechos fundamentales de su hijo. “Es necesaria la garantía para que los familiares tengamos acceso a la información veraz y oportuna sobre la situación”.


Sin embargo, denuncia que durante 2024 y 2025 intentó sin éxito interponer recursos de amparo por habeas corpus tanto en Caracas como en Táchira, debido a que las oficinas judiciales se negaban a recibir los escritos. Asegura, además, que no existe registro del caso en bases de datos del Ministerio Público ni de los circuitos judiciales consultados.


Distancia y silencio

Reidy Roa era la pareja de Jorgen Guanares, con quien tiene dos niñas.

La precariedad económica de la familia y la distancia, de casi mil kilómetros, entre Rubio y Caracas han convertido cada gestión en un esfuerzo mayor. En octubre de 2024, durante una visita a la capital para consignar escritos ante distintos organismos, María Émely Delgado recibió en el Ministerio de Asuntos Penitenciarios una información que parecía abrir una pista: le dijeron que su hijo estaba en el Centro Penitenciario de Aragua, conocido como Tocorón. Viajó hasta allí de inmediato, pero en el penal le informaron que Jorgen no se encontraba recluido en ese lugar. Fue una nueva versión sin confirmación oficial y una nueva frustración para la familia.


En casi dos años de búsqueda, solo ha surgido otra pista: el testimonio no verificado de un recluso que aseguró haber visto a Jorgen en Rodeo I. Cuando su madre intentó consignar una paquetería en ese penal, los custodios se negaron a recibirla con el argumento de que Guanares Delgado no aparecía en la lista de internos. 


En enero de 2026, Amnistía Internacional incluyó formalmente el caso en sus investigaciones y campañas de acción urgente, al considerar que forma parte del patrón de desapariciones forzadas denunciado en Venezuela.

 

Más recientemente, tras varios intentos, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) admitió el recurso de amparo interpuesto por Émely Delgado. El 13 de mayo de 2026, la Sala Constitucional resolvió remitir el expediente a tribunales de primera instancia en Táchira para que decidan sobre la acción, una medida que, hasta ahora, no ha despejado la principal pregunta que sostiene la familia desde agosto de 2024: dónde está Jorgen.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/05/27/una-madre-contra-el-silencio-del-estado-la-busqueda-interminable-del-fotografo-que-desaparecio-en-la-frontera-tras-las-elecciones/


domingo, 24 de mayo de 2026

Un experto militar afirmó que el simulacro en Caracas podría ser el preámbulo para futuras bases de EEUU en Venezuela

 

Para el coronel Isidro Echtan Pérez Villalobos, el episodio no solo exhibe capacidad operativa, sino que podría marcar el inicio de una presencia militar estadounidense mas estable en territorio venezolano


Sebastiana Barráez/ domingo 24 de mayo 2026
Tomado de Infobae

El jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan en su segunda visita a Caracas con el "simulacro" en la embajada de EEUU. Al fondo el imponente cerro El Ávila.

El sobrevuelo y aterrizaje de aeronaves militares de Estados Unidos en Caracas evidencia una evolución de la Operación Lanza del Sur hacia un esquema de presencia militar permanente de Washington en Venezuela, según dice a Infobae el coronel Isdro Echatn Pérez Villalobos. A juicio del oficial venezolano, lo ocurrido el 23 de mayo puede interpretarse como un intento de “normalizar” la presencia militar operacional estadounidense en el país y, eventualmente, como el preámbulo para futuras bases militares en suelo venezolano.


En conversación con Infobae, Pérez Villalobos, licenciado en Ciencias y Artes Militares y geógrafo, coronel retirado de la Fuerza Armada venezolana, sostiene que ese escenario tendría una “implicación geopolítica y geoestratégica determinante”, al pasar de una operación militar puntual a una infraestructura de carácter continuo dentro del territorio venezolano. En su lectura, esa diferencia modifica de forma sustancial el alcance estratégico de la presencia estadounidense.


En el modelo doctrinal militar estadounidense actual la embajada no funciona únicamente como un espacio diplomático. “Es también una base de coordinación política, militar, inteligencia y seguridad”, afirma. 


Bajo esa lógica, explica que cuando el general Francis L. Donovan, el comandante Combatiente estadounidense (U.S. Southern Command), aterriza directamente en una embajada durante un “ejercicio de seguridad”, lo que se activa doctrinalmente “es una presencia formal” articulada entre el Departamento de Estado, las Fuerzas Armadas de los EEUU, la CIA y otras agencias gubernamentales en Venezuela.

El jefe del Comando Sur, con el encargado de negocios John Barret y marines en la embajada de EEUU en Caracas.

El analista aclara, en la conversación con Infobae, que esto no implica necesariamente una militarización plena de la política exterior, pero sí revela “una aproximación integrada del poderío de los Estados Unidos”, dice Pérez Villalobos quien además es docente en seguridad y defensa nacional, Doctrina Militar Damasco, geografía, geopolítica y seguridad privada.


En su análisis incorpora el efecto psicológico interno que, a su juicio, busca provocar este tipo de operación. Sostiene que el episodio acarrea “una profunda connotación psicológica” cuidadosamente planificada. 


Explica que, en una ciudad como Caracas, ver aeronaves militares estadounidenses sobrevolando el espacio urbano genera una percepción de alteración del equilibrio de poder, de libertad operacional de EEUU frente a potenciales amenazas de grupos armados vinculados al régimen interino. “Muy importante, la percepción de vulnerabilidad y dependencia del aparato estatal aun controlado por el chavismo en manos de Delcy Rodríguez”. 

Los dos aviones MV-22B Osprey aterrizando en la embajada de EEUU en Caracas el 23 de mayo 2026.

Para Pérez Villalobos, aunque el objetivo declarado por el régimen venezolano, para el sobrevuelo de las aeronaves de EEUU sobre Caracas, haya sido como de “protección diplomática”, la percepción del pueblo venezolano será muy distinta. En la teoría militar, la percepción importa tanto como la capacidad militar real.


En Caracas hubo algunas protestas con pocos manifestantes en rechazo al sobrevuelo de las aeronaves estadounidenses; el coronel Pérez Villalobos no considera que esas manifestaciones sean relevantes.


¿Cuáles son las implicaciones más relevantes del sobrevuelo de aeronaves estadounidenses en el espacio aéreo venezolano?

En principio, desde el punto de vista doctrinal militar estadounidense, la situación del 23 mayo 2026 está dentro del marco de la Operación Lanza del Sur. En ese contexto, los hechos materializados se enmarcan en un escenario político estratégico y operacional en niveles por parte de los Estados Unidos.


¿Dónde colocar la lupa en el análisis de los ocurrido?

Como hecho observable, que el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, llegó a Caracas a bordo de dos MV-22B Osprey del Cuerpo de Marines, supervisó un “ejercicio de respuesta militar y evacuación” en la embajada de Caracas y sostuvo reuniones con autoridades. La actividad militar fue deliberadamente presentada al público comunicacionalmente como en coordinación con las autoridades interinas.


¿Podríamos estar ante una operación militar de mayor escala?

Según la doctrina militar estadounidense, la situación planteada, no es un indicio o un preludio inminente de una operación militar a gran escala. Pero, sí es un indicativo claro que el Estado Mayor del Comando Sur, en su Planeamiento Conceptual y Planeamiento detallado (PMTD), si prevén la posibilidad cierta de un peligroso deterioro de la seguridad y de una crisis política violenta en Venezuela. 

El coronel venezolano Isidro Echtan Pérez Villalobos es analista y experto en doctrina militar.

Coronel, usted que conoce la doctrina militar estadounidense, ¿cuál es el escenario que debemos prever?

Bueno, eso presupone dos escenarios secuenciales: uno de ellos es que implicaría necesariamente la necesidad de ejecutar Operaciones de Evacuación de No Combatientes (NEO, por su sigla en inglés). 


Ah por eso el argumento, según dijo el canciller Yván Gil, en el comunicado que leyó ante el país, era “un simulacro de evacuación”. ¿En este caso en qué consisten esas Operaciones NEO? 

Estas operaciones buscan extraer personal diplomático y ciudadanos estadounidenses en situaciones de grave peligro en escenarios de violencia política y de ejecución de operaciones militares de los Estados Unidos a gran escala. 


¿Por eso el tipo de aviones que se vieron sobre caracas?

Precisamente, porque los helicópteros Osprey son plataformas asociadas a este tipo de misiones por tres razones doctrinales: velocidad superior a la de un helicóptero convencional, capacidad de despegue y aterrizaje vertical así como alcance suficiente para operar desde un buque anfibio, como el Iwo Jima que está próximo a las costas de Venezuela; o una base externa sin depender de aeropuertos, que podría ser Puerto Rico, Aruba/Curazao y/o Trinidad.


Habló de dos escenarios secuenciales, el primero las operaciones NEO. ¿Cuál es el otro?

Si, el hecho de usar los MV-22B Osprey y aterrizar directamente en una embajada, lo que confirma la idea de una fase inicial previa de “respuesta rápida y extracción”, como antesala de una fase subsiguiente de una respuesta militar mayor escala.


¿Qué lectura estratégica tiene eso según su conocimiento?

Desde el punto de vista político estratégico, el simbolismo puede ser más importante que el componente táctico en desarrollo, por las implicaciones relevantes que tiene. Se trata de una Operación de Información a nivel estratégico: en la doctrina militar estadounidense, los movimientos militares visibles tienen una audiencia múltiple dirigida a: aliados, adversarios y actores internos. 

Un pequeño grupo de manifestantes quemaron fotos de Marco Rubio y Donald Trump en rechazo al sobrevuelo de aviones de EEUU en Caracas.

¿Se enmarca como uno de esos movimientos que el jefe del Comando Sur se haya presentado en persona en lo que aparentemente no era más que un “simulacro”?

Por supuesto, porque la presencia en Caracas del jefe del Comando Sur, aumenta mucho el valor simbólico estratégico, porque un Comandante Combatiente estadounidense (U.S. Southern Command) no suele desplazarse físicamente a una zona de conflicto para una actividad menor o puramente administrativa. En este contexto, el sobrevuelo de Caracas por aeronaves militares estadounidenses no es un simple “ejercicio de respuesta militar evacuación”, eso no es más que la excusa.


Entonces, coronel Pérez Villalobos, a su juicio, ¿qué mensaje se envió con ese sobrevuelo de aeronaves y la presencia del jefe del Comando Sur?

Transmite varios “mensajes” simultáneos. Por una parte, a los aliados latinoamericanos de EEUU de mantener la capacidad de intervención militar inmediata en el Caribe. También, a las estructuras criminales transnacionales hostiles y grupos armados asociados al régimen interino venezolano les está diciendo que mantendrá la capacidad de proteger personal e intereses estadounidenses.


Por si se les ocurre un ataque, como muchos de esos grupos armados, colectivos o grupos de choque pregonan en voz baja.

Algo así como “no se equivoquen”, pero también hay aun mensaje director a las autoridades interinas del Rodrigato y es demostrarles la capacidad militar de intervención inmediata, en caso de ser necesario. 


Están advertidos, pues.

Sí, por si pretenden ser creativos en el Rodrigato. No podemos olvidar que en esos mensajes también está el de la presencia permanente en Venezuela, porque en la doctrina militar estadounidense, posterior a Irak y Afganistán, los Estados Unidos ha preferido reducir ocupaciones militares masivas y sustituirlas por presencia flexible: despliegues temporales, acciones militares puntuales y capacidad de respuesta rápida.


Y el impacto para los países vecinos, ¿cuál sería?

Hay una reacción regional a nivel latinoamericano, sin duda. Colombia podría interpretarlo como fortalecimiento del intervencionismo estadounidense en la seguridad hemisférica. Brasil podría verlo con más cautela por su histórica preferencia por autonomía estratégica regional. Pero Cuba o Nicaragua probablemente lo leerán como una amenaza inminente y de expansión de la influencia militar estadounidense.

Delcy Rodríguez y el ministro de la Defensa, GJ (Ej.) Gustavo González López, en el Palacio de Miraflores.

En conclusión, coronel, ¿en qué debemos colocar el énfasis?

Por un lado, desde el punto de vista político, el hecho que el Comandante Combatiente estadounidense (U.S. Southern Command), llegue personalmente a Caracas, con medios militares y con visibilidad pública, tiene sin duda un efecto estratégico mucho mayor que su peso táctico real. 


La demostración de poder.

Sí, porque la evaluación doctrinal evidencia una demostración de movilidad operacional y táctica en territorio venezolano con acceso de capacidades militares y de respuesta rápida. 


Pero, como usted explicó, podría estarse creando condiciones para algo mayor.

Exacto, aunque no es la preparación de una ofensiva militar inmediata, sí persigue crear las condiciones necesarias previendo operaciones militares de mayor escala en territorio venezolano Y, desde el punto de vista de las modernas operaciones de información, podría interpretarse como una señal estratégica deliberada que EE.UU. busca convertir su capacidad temporal en Venezuela, en una presencia permanente aceptada y normalizada dentro de una nueva arquitectura estratégica de seguridad.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/05/24/un-experto-militar-afirmo-que-el-simulacro-en-caracas-podria-ser-el-preambulo-para-futuras-bases-de-eeuu-en-venezuela/


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