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viernes, 10 de abril de 2026

Detención y torturas: el perturbador relato de un padre sobre su hijo detenido por el “Caso Cadetes”


Diego José Mejías González fue excarcelado bajo amenazas y obligado a guardar silencio. Su hijo, Diego Mejías Sierra, permanece recluido en la cárcel Rodeo I


Sebastiana Barráez/ viernes 10 de abril 2026
@SebastianaB
Tomado de Infobae

Los Mejías Sierra fueron secuestrados y torturados por funcionarios del DGCIM fuertemente armados

Tras casi un año de encierro, torturas y tratos degradantes en manos de la DGCIM, en el denominado “Caso Cadetes”, Diego José Mejías González fue excarcelado bajo amenazas y obligado a guardar silencio. Su hijo, Diego Mejías Sierra, permanece recluido en la cárcel Rodeo I, tras ser excluido del proceso de amnistía otorgado al resto de los implicados en la causa. Relata a Infobae la aterradora experiencia que vivió tras los muros del penal y la lucha por la libertad de su hijo. El Rodeo I está desde anoche en una situación de alta tensión, por la protesta de reclusos extranjeros.


La madrugada del 3 de enero 2026, los reclusos del Rodeo I escucharon, durante dos horas, explosiones a lo lejos. Después llegó un silencio tenso, interrumpido por conversaciones nerviosas entre los custodios. El penal entró en alerta máxima; se reforzó la seguridad con tropas adicionales, se instalaron armas calibre .50 en los techos y la bandera fue izada a media asta. 


Las visitas y el servicio médico fueron suspendidos; se restringió la comida, se silenciaron los altavoces y comenzaron amenazas directas contra los internos. Funcionarios advertían que los usarían como rehenes políticos y ejecutados si “los gringos” intervenían.


Las visitas se reactivaron el sábado 9 de enero. Los familiares, sin miedo, les informaron lo ocurrido en la Operación Resolución Absoluta y la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores de territorio venezolano. 


“Exigimos la libertad inmediata y protestamos. El 15 de enero nos amenazaron por lo que las protestas cesaron, pero siguió un periodo de profunda ansiedad y desesperación”, narra Diego González Mejías.

Padre e hijo Diego José González, estuvieron juntos durante un año hasta que Diego Mejías González salió luego de la Operación Resolución Absoluta

El 27 de enero, un custodio irrumpió con premura en la celda para colocarle las esposas y le cubrió el rostro con una capucha. Un jefe de régimen pronunció su nombre en voz alta y anunció su libertad. “Abracé a mi hijo como nunca. Lloramos inconsolablemente. Nos despedimos. Fue desgarrador dejarlo allí”, recuerda.


Los excarcelados de ese día fueron conducidos a un área donde les ordenaron desnudarse y elegir, entre montones de ropa acumulada, algunas prendas para vestirse. Les raparon el cabello y los trasladaron a un estacionamiento para fotografiarlos. Antes de la salida, el director del penal, conocido como Paterel, se despidió y los entregó a funcionarios de la DGCIM, quienes los trasladaron a la sede de Boleíta, en Caracas.


El grupo estaba integrado por 22 personas: 17 venezolanos, dos peruanos y tres hondureños. En la DGCIM, fueron sometidos a nuevos procedimientos de identificación. “Nos entrevistaron, nos volvieron a desnudar y nos tomaron fotos”, explica. Les entregaron la boleta de excarcelación y el documento del régimen de presentación cada 15 días ante tribunales de terrorismo en Caracas.


Fueron obligados a firmar un documento que debían leer en voz alta mientras eran grabados en video, declarando que no habían sido maltratados ni actuarían contra el Gobierno ni contra los funcionarios de seguridad, que no ofrecerían entrevistas ni declaraciones públicas y que no podían salir del país.


A las seis de la tarde fueron liberados, sin documentos personales, dinero ni teléfonos móviles. “Salimos con miedo, caminando rápido. Cuando logramos salir del perímetro, unas personas que la divinidad puso en nuestro camino nos prestaron sus teléfonos. Lloraron con nosotros”, recuerda.


El 23 de febrero, mientras los cadetes detenidos recuperaban su libertad, el joven Diego José quedó recluido en el Rodeo I. Fue entonces cuando su padre inició una campaña pública para exigir su liberación. Su madre, Mireya Sierra, al igual que otros familiares de presos políticos, se apostó frente a la cárcel en señal de protesta. “A mi hijo y a mí nos negaron la Amnistía”, denuncia Mejías González.

La madre, madre de Diego, se aposto desde hace meses al frente al Rodeo pidiendo libertad para su hijo

El inicio de la pesadilla

Hace una década, el deterioro político y social del país, marcado por la ideologización, el control estatal, la represión y la destrucción de sectores clave como el educativo, impacta de forma directa en la vida de Diego Mejías Sierra (23 años). 


Así lo relata, en la conversación con Infobae, su padre, Diego José Mejías González (54), aseverando que su hijo fue testigo de la emigración de primos y amigos, el colapso del sistema educativo, persecución de compañeros cercanos, encarcelamientos e incluso muertes.


Esos sentimientos de frustración y descontento llevaron al joven a expresarse en redes sociales, donde entró en contacto con Jesús Pulgar, un cadete de 20 años. A partir de ese intercambio, junto a otros jóvenes, comenzaron a crear escenarios imaginarios en los que fantaseaban con un eventual derrocamiento del gobierno.


Según Mejías González, Pulgar logró sumar a varios cadetes más a ese grupo. Entre 2023 y 2024, mantenían conversaciones a través de Telegram y videojuegos en línea. Sin embargo, el hijo de Mejías se distanció del grupo al iniciar una relación sentimental. “Dejó atrás todo lo que estaba haciendo con los cadetes. Jesús Pulgar sí continuó”, afirma.


El caso dio un giro decisivo el 4 de febrero de 2025, cuando uno de los estudiantes de la Academia Militar denunció al grupo después de que la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) hallara información comprometedora en su teléfono móvil. A partir de ese hallazgo, las autoridades lograron identificar y detener a dos cadetes.


Los jóvenes fueron trasladados inicialmente a una casa de seguridad, que son centro de torturas, adscrita a la Dirección de Asuntos Especiales (DAE) de la DGCIM, bajo la responsabilidad del coronel (GNB) Alexander Enrique Granko Arteaga. La vivienda, ubicada en Chuao, había sido incautada previamente a José Ignacio Moreno Suárez, abogado de la empresa Gold Reserve, detenido el 4 de junio de 2023 y recluido en la cárcel Rodeo I, acusado de “conspiración con gobierno extranjero”.

El coronel (GNB) Alexander Enrique Granko Arteaga, jefe de la DAE, DGCIM

De acuerdo con el testimonio del padre, los primeros detenidos fueron diez cadetes y un menor de edad. “Al adolescente se lo llevan solo por mirar, por pura maldad”, sostiene. Asegura que todos fueron sometidos a torturas hasta que el 7 de febrero de 2025 fueron trasladados a la sede central de la DGCIM en Boleíta, Caracas.


Hasta ese momento, ni Diego Mejías González ni su hijo sabían que la operación estaba en marcha. El 9 de febrero, un domingo, la familia realizaba su rutina habitual cuando se dirigieron a visitar a una tía en Maracay, estado Aragua, sin saber que desde hacía dos días eran seguidos por una camioneta con cinco funcionarios del DAE, quienes los interceptaron.


“Había una confusión porque mi hijo y yo nos llamamos igual y la línea telefónica está a mi nombre, igual que la de otros familiares”, explica. Cuatro agentes descendieron del vehículo portando armas largas. El jefe de la comisión informó que debían llevarse al joven Diego, alegando que su teléfono estaba vinculado a un caso de extorsión contra un alto funcionario del gobierno. A petición del padre, permitieron que los acompañara.


Tras dirigirse al apartamento familiar, un funcionario indicó a la esposa de Mejías González que preparara un bolso. “Dijeron que al día siguiente iríamos a la fiscalía y que el martes seguro nos soltaban”, recuerda.


No fue así. Al abordar la camioneta de la DGCIM, Mejías González asegura que los agentes golpeaban a su hijo. “Ahí empezó el infierno”, dice, porque ambos fueron esposados con amarres de plástico, encapuchados y trasladados desde el estado Carabobo hasta la casa de seguridad en Chuao, Caracas.


Durante casi cuatro días, permanecieron recluidos en un sótano frío e iluminado, con las manos atadas y la cabeza cubierta. “A veces me dejaban sentarme en una silla; a mi hijo no”, denuncia. Solo les permitieron un día quitarse las capuchas y los amarres durante diez minutos para bañarse. Recibían restos de comida y poca agua, y no les permitían dormir.

Diego José Mejías Sierra

Según el testimonio, el joven era sacado cada hora para ser interrogado bajo tortura. “Era espantoso lo que yo sentía cada vez que se lo llevaban”, relata el padre, quien asegura que obligaron a su hijo a firmar documentos bajo amenaza de mutilar a Mejías González; el joven fue obligado a grabar un video afirmando que planeaba un atentado contra Jorge Rodríguez.


El Rodeo I

La tarde del 12 de febrero, padre e hijo fueron trasladados a la sede principal de la DGCIM, para reunirlos con los cadetes detenidos; una hora después lo enviaron a orden del Servicio Especial de Máxima Seguridad (SESMAS) y trasladados a la cárcel Rodeo I, un penal que Diego Mejías González describe como un “campo de concentración”.


El Rodeo forma parte de un complejo penitenciario integrado por tres edificios, marcado por un historial de violencia. En 2006, una masacre dejó 86 presos fallecidos y cerca de 200 heridos. Un año después se registraron otros 51 muertos y 101 heridos. En 2011, nuevos motines provocaron la muerte de al menos 30 reclusos.


Bajo el Gobierno de Nicolás Maduro, Rodeo I fue remodelado y reconvertido en una prisión de máxima seguridad, inaugurada el 18 de febrero de 2024 y adscrita al Ministerio del Servicio Penitenciario, entonces encabezado por la vicealmirante Celsa Sirley Bautista Ontiveros. El centro ha albergado desde entonces a presos militares y civiles, venezolanos y extranjeros.


Mejías González relata que, a su llegada, fueron recibidos por el director del penal, conocido como “Tiburón”, en referencia al teniente coronel (GNB) Carlos Enrique Rincones Serven. “Todos los funcionarios vestidos de negro y con pasamontañas. Nos desnudaron y nos obligaron a ponernos un uniforme azul claro, sucio”, recuerda. Durante la revisión médica, asegura que por primera vez en su vida presentó niveles elevados de tensión arterial.

La remodelación de la cárcel del Rodeo I implicó ser convertida en una prisión de máxima seguridad

Tras el registro digital, fueron conducidos esposados, encapuchados y sentados en el suelo, rodeados de custodios armados con bastones, para una reunión con el director y el subdirector del penal. Allí les advirtieron que, al tratarse de una cárcel de máxima seguridad, las normas y los castigos eran “estrictos”. También les informaron que las celdas eran para dos personas y que serían identificados como PDL (personas privadas de libertad).


Insólitas condiciones

Padre e hijo fueron autorizados a compartir una celda de 3,80 metros por 1,80 metros, de color gris, con piso, paredes y techo rústicos. El espacio contaba con una pequeña ventana enrejada al frente y una puerta metálica blindada. En el centro de la puerta había una abertura de unos 25 por 15 centímetros, por donde les entregaban la comida en recipientes plásticos.

Parte de los cadetes liberados se abrazan emocionados fuera de la cárcel Rodeo I

El interior lo describe como un cajón con estructura de litera. Entre la cama y la pared, había un espacio de aproximadamente un metro cuadrado donde se encontraba la letrina. Sobre ella, un tubo con una llave de cierre rápido servía como único punto de agua: allí debían asearse, bañarse, orinar, lavar los utensilios y la ropa. “Los malos olores eran permanentes, las 24 horas del día”, asegura.


Las celdas no tenían luz eléctrica. La única iluminación provenía del pasillo, que permanecía encendida de día y de noche. Relata la presencia constante de mosquitos, temperaturas extremas, humo procedente de la quema de desechos cercanos y colchonetas usadas, rotas, sucias y malolientes, sin sábanas, cobijas ni almohadas.

La cárcel del Rodeo I fue remodelada bajo el redimen de Nicolás Maduro y el ministerio de la VA Celsa Sirley Bautista Ontiveros

El régimen de dotación era mínimo: un uniforme durante seis meses, dos bóxers, un par de chanclas, un cepillo de dientes y un vaso plástico que se renovaba cada cuatro meses para beber agua, jugo o café. “La cucharilla plástica para comer nunca la cambiaron”, afirma. Cada uno disponía de un botellón de agua de cinco litros, recargado a diario y reemplazado tras ocho meses.


Recibieron además una toalla, un jabón y pequeños sobres de crema dental y desodorante. El afeitado solo fue permitido después de tres meses. “Me tomó nueve meses aprender a afeitarme sin espejo y sin cortarme”, cuenta. El corte de cabello, al ras, se realizaba cada quince días.


El suministro de agua se limitaba a 15 minutos por celda. Cada piso albergaba 24 celdas, todas vigiladas por cámaras con micrófonos. De lunes a jueves, durante hora y media, se transmitía música cristiana evangélica, y el culto religioso era obligatorio todos los días. Además, a alto volumen, se difundían las cadenas presidenciales de Nicolás Maduro, el programa Con el Mazo Dando de Diosdado Cabello y música alusiva al socialismo y al comunismo.


Una inyección para todo

La primera comida que recibieron en la cárcel de El Rodeo I les provocó un cuadro severo de diarrea y vómitos que se prolongó durante tres días. Ante la emergencia, fueron trasladados al área denominada “servicio médico”, cuya atención estuvo a cargo de custodios encapuchados y sin identificación visible. “No llevan registros ni historias médicas. Los medicamentos son traídos de la India y aplican siempre la misma inyección para cualquier dolor, sin explicar qué es”.

Teniente Coronel Carlos Enrique Rincones Serven, alias Tiburón, quien era el Director del Rodeo I

Durante la detención, padre e hijo fueron despojados de todas sus pertenencias personales, entre ellas los lentes bifocales de Diego Mejías González. “Mi hijo me leía y me cortaba las uñas, igual que yo hice cuando él era niño”, cuenta. Ese tiempo forzado de convivencia, asegura, también abrió un espacio de diálogo inédito entre ambos. “Hablé mucho con él. Al final me escuchó de verdad. Es muy inteligente y valioso”, afirma.


Tras 80 días de encierro, el entonces director del penal le entregó unos lentes cosméticos para lectura. Diez días después, comenzaron a permitirles salir dos veces por semana a un patio reducido, de apenas 18 por 12 metros. Allí pudieron interactuar brevemente con otros reclusos, venezolanos y extranjeros, que compartían relatos sobre cómo habían llegado a esa prisión de máxima seguridad.

Activistas de derechos humanos y familiares siguen reclamando la libertad de los presos políticos

A mediados de marzo de 2025 se realizó la presentación judicial de todos los implicados en el denominado “caso de los cadetes”: once estudiantes de la Academia Militar y los civiles Diego Mejías González y su hijo. El expediente quedó en manos de Carlos Enrique Liendo Acosta, juez segundo de Control contra la Corrupción y el Terrorismo. El fiscal Farik Karin Mora Salcedo “montó un caso de película”, elaborado por un capitán de la DGCIM, en el que se afirmó que todos los acusados tenían orden de detención desde el 4 de febrero. Les imputaron seis delitos.

El juez Carlos Enrique Liendo Acosta y el fiscal Farik Karin Mora Salcedo

En mayo y junio, la situación sanitaria dentro del penal se deterioró gravemente. Se registraron brotes masivos de gripe, casos de dengue hemorrágico y diagnósticos de tuberculosis. “Todas las semanas había intentos de suicidio”, relata Mejías González, quien también denuncia castigos especialmente severos en el piso 4 del bloque B: 22 celdas casi completamente selladas, con una única rendija por donde entraba la luz solar.


En ese nivel, asegura, los internos permanecían sin colchonetas, casi desnudos, solo con un bóxer, esposados y sin utensilios para comer. El acceso al agua, tanto para el aseo personal como para beber, estaba restringido. “Si protestaban, los castigaban con golpes de bastón, descargas eléctricas y gas lacrimógeno directamente en el rostro”.


La crisis sanitaria derivó en la destitución del director del penal, el teniente coronel (GNB) Carlos Enrique Rincones Serven “Tiburón”. Antes de abandonar el cargo, relata, ordenó sacar a todos los presos encapuchados y rodeados por custodios armados. “Nos amenazó. A los del piso 2 los golpearon y a los del piso 4 los castigaron porque, a través de grabaciones de las visitas, descubrieron que habían filtrado información sobre los enfermos”.


Tras su salida, Rincones Serven fue sustituido por un funcionario conocido como “Paterel”, quien autorizó las visitas por orden de la DGCIM. El 30 de julio la familia González recibió por primera vez la notificación oficial de visita para el 2 de agosto, confirmando que padre e hijo seguían con vida.


Las visitas se realizan los sábados, durante un máximo de 20 minutos, a través de un acrílico, una malla de acero y un teléfono, bajo la vigilancia permanente de cámaras y custodios posicionados a ambos lados. El cumplimiento de normas estrictas es obligatorio. Cualquier falta implica la suspensión inmediata del contacto.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/04/10/detencion-y-torturas-el-perturbador-relato-de-un-padre-sobre-su-hijo-detenido-por-el-caso-cadetes/

jueves, 27 de febrero de 2025

Cómo el dinero del botín de guerra de la tortura en Venezuela llega a un equipo de la Copa Libertadores

 

La Dirección General de Contrainteligencia Militar del chavismo ha llegado a obtener una enorme riqueza que invierte en varios grupos culturales y deportivos, uno de ellos en el Fútbol Club de la Universidad Central de Venezuela


Sebastiana Barráez/ jueves 27 de febrero 2025

@SebastianaB


Tomado de Infobae

El equipo venezolano portando el logo de los espartanos de la DGCIM

El coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Alexander Enrique Granko Arteaga, ha sido señalado como responsable por numerosas víctimas de tortura en Venezuela. Ha sido desde hace años hombre clave en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) por el privilegio sobre el botín de guerra que lo ha llevado a obtener una enorme riqueza que invierte en varios grupos culturales y deportivos, uno de ellos en el Fútbol Club de la Universidad Central de Venezuela (UCV).


El dinero de Granko, como alertó, hace un año, Infobae (http://www.sebastianasinsecretos.com/2024/03/un-jefe-de-inteligencia-venezolano.html), se usa para que con el Team Espartano acceda a atletas venezolanos en diversas disciplinas: surf, motocross, karate, ajedrez, natación, patinaje, paracaidismo, ciclismo, incluso el coleo, otros


Los padres y representantes de esos niños y jóvenes, a quienes atrae con la excusa del deporte, desconocen que el dinero de las actividades tiene origen nada probo, al contrario, muy oscuro y peligroso, porque además permite que la DGCIM tenga acceso a datos de esos participantes y sus familias directas: teléfonos, direcciones, números de cédula, partidas de nacimiento, entre otros.


La polémica ahora se hace visible porque no solo es que Granko Arteaga, quien es jefe de la Dirección de Asuntos Especiales (DAE) de la DGCIM, invierta mucho dinero, cuyo origen parte del botín de guerra de los presos y perseguidos por la DGCIM, sino que haya colocado a su hijo, un adolescente de 16 años, como jugador destacado en el equipo de fútbol de la UCV.


El botín de guerra de la tortura en Venezuela se alimenta de la serie de bienes, que van desde divisas, joyas, vestidos, motos e incluso, acciones, casas, yates y empresas, que les son arrebatados, por la fuerza o coacción a secuestrados en los cuerpos de inteligencia, detenidos o aquellos perseguidos y obligados a huir del país.


Desde hace un par de años, Granko Arteaga se hizo visible, revelándose con videos de amenazas veladas en redes sociales, lo que aumentó desde el año pasado al enviar mensajes de terror o publicando videos con música y textos escalofriantes.

Coronel Alexander Enrique Granko Arteaga de barba a la izquierda

Una profunda indignación ha causado que Granko Arteaga utilice no solo el dinero del botín de guerra para penetrar las actividades deportivas, siendo el fútbol una de las más relevantes en el país, sino que se asegura de usar el símbolo de su empresa que a su vez tiene como logo de la DAE en la DGCIM.


Dinero sangriento

Ahora Granko Arteaga se identifica abiertamente con el ministro del Interior, Diosdado Cabello Rondón, después de haber servido al anterior director de Contrainteligencia, el Mayor General (Ej.) Iván Rafael Hernández Dala.


El coronel, Director de Asuntos Especiales (DAE), al demostrar su nivel de destrucción de personas y familias de militares y civiles caídos bajo sospecha, se ganó que Nicolás Maduro lo ascendiera, en julio 2020, de número uno a Teniente Coronel.


Granko, quien es parte como parte de la II Promoción “Batalla Mata de la Miel” de la entonces Escuela de Formación de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación (Efofac), estampa el logo, que ahora luce el equipo de fútbol de la UCV, en todos los uniformes de la Dgcim, incluso en el material POP, en videos y fotografías de la Operación Tun Tun, así como en las instalaciones de la Dgcim.


El 26 de febrero 2025 se llevó a cabo la vuelta de la segunda fase de la Copa Libertadores contra el brasileño Corinthians Paulista, lo que definiría el pase a la siguiente ronda, tras el empate protagonizado, el 20 de febrero, por dichos equipos en su primer juego en el estadio Olímpico de Caracas.


El equipo de investigación de Cazadores de Fake News destaca que el equipo de fútbol llevará al estadio Arena Corinthians en Brasil, en el centro de la camiseta el logo que identifica a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), específicamente a la Dirección de Asuntos Especiales (DAE), que dirige Granko Arteaga.

Granko Arteaga con el entonces jefe de la DGCIM Hernández Dala.

“La imagen, negra con amarillo y que simula un casco de guerrero griego, es el mismo logo que aparece en las mangas de los funcionarios de la Dgcim, en los pendones de los actos oficiales, en las unidades para controlar el orden público y las llamadas “jaulas” para detenciones, y que se hizo especialmente famoso en los videos de propaganda que publica el régimen”, dice Cazadores de Fake News.


El logo y lo implica 

El logo que comparte la Dgcim y el UCV FC sirve, desde el año 2021, para identificar también a una plataforma deportiva llamada Team Espartanos que es presidida por el mismo Granko Arteaga. De acuerdo con sus redes sociales, esta tiene como objetivo dar apoyo a 13 modalidades deportivas. La plataforma asegura que canaliza la ayuda de empresas privadas e instituciones del Estado venezolano”, resaltó Cazadores en su investigación.

Los funcionarios de la DGCIM usan el logo que tiene el equipo de fútbol UCV

Recuerdan que Granko, padre del jugador de fútbol, está señalado en varios informes de la Organización de las Naciones Unidas por violaciones a los Derechos Humanos desde el 2017, incluso el del secuestro y tortura del capitán de corbeta retirado Rafael Acosta Arévalo, quien muere bajo custodia de la DGCIM, en el 2019.


El logo espartano llega al equipo de fútbol de la UCV, según la investigación de Cazadores de Fake News, porque “en el año 2020 se hizo público que nuevos propietarios habían adquirido la selección tricolor, que no tiene vínculos administrativos con la Universidad Central de Venezuela, “más allá del arrendamiento del Estadio Olímpico”. 


Aunque precisa que no es oficial, destaca que “en redes sociales y personas cercanas al deporte han señalado a Granko Arteaga, quien es objeto de medidas sancionatorias por parte de la Unión Europea y Estados Unidos desde 2019, como el nuevo propietario”, refiriéndose al equipo de fútbol.

En una de las actividades de la DGCIM resalta el logo de los espartanos de Granko Aretaga

“De hecho, en el equipo juega uno de los hijos de Granko, quien con 16 años es uno de los jugadores más jóvenes de la liga FutVe 2, la segunda división del fútbol venezolano, de la que hace parte el UCV”.


“Fuentes relacionadas con la cobertura periodística del club coinciden en que se empezó a usar el logo de Team Espartanos desde la presentación del jugador Christian Santos, en el año 2023. Sin embargo, en la cuenta oficial de Instagram, el equipo anunció la incorporación del logo al uniforme oficial en febrero de 2024”.


El poder y el botín

A la Copa Libertadores le cayó una mancha, no solo por el origen del dinero del equipo venezolano, sino que se trata de dinero producto del botín de guerra, que es lo que realmente sostiene a los funcionarios de la DGCIM, como parte de los espartanos de Granko Arteaga, que lleva tras de sí la carga de desapariciones forzadas, tortura, asesinatos, coacción, robo, amenazas, otros.  

Numerosas actividades se identifican con el logo de la DGCIM

Según lo analizado por Cazadores de Fake News y de acuerdo a una fuente “para que la Conmebol actúe ante el UCV, un equipo contrario debe exponer la queja. Si esto no ocurre la Conmebol espera que haya una acción de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), para enfrentarlas, pero las relaciones políticas entre la federación y el gobierno de Nicolas Maduro impide cualquier llamado de atención’”.


Destacan la relación entre la vicepresidente de la República, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, y el presidente de la federación, el empresario Jorge Giménez, y el primer vicepresidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), Pedro Infante, exministro de Deportes de Maduro y actualmente diputado a la Asamblea Nacional por el partido oficialista PSUV.


https://www.infobae.com/venezuela/2025/02/27/como-el-dinero-del-botin-de-guerra-de-la-tortura-en-venezuela-llega-a-un-equipo-de-la-copa-libertadores/


domingo, 24 de noviembre de 2024

Las terribles condiciones a las que están sometidos los presos políticos venezolanos en la cárcel Rodeo I

 

La mayoría está recluida en celdas diminutas y tiene casi 11 meses sin contacto con sus hijos, sin llamadas telefónicas, y mucho menos visitas conyugales 


Sebastiana Barráez/ domingo 24 de noviembre 2024

@SebastianaB


Tomado de Infobae

La exministra Celsa Bautista en el arranque de la cárcel El Rodeo I, con celdas diminutas

"Como no pudimos matarles, vamos a volverles locos", esa escalofriante sentencia de la muy galardonada película “La noche de 12 años”, pareciera la inspiración que alguno de los perversos altos funcionarios del régimen venezolano esté aplicando en la destrucción de los presos políticos de la cárcel Rodeo I; la mayoría de esos presos político venezolanos tiene casi 11 meses sin ver a sus niños, sin llamadas telefónicas, mucho menos visitas conyugales, no han recibido un abrazo ni siquiera un roce de manos de sus padres, de sus hijos, de sus esposas, de nadie; durmiendo y comiendo en medio de la inmundicia. 


La mencionada película refleja lo ocurrido en Uruguay bajo la dictadura militar de 1973. Relata que, en una noche de otoño, a nueve presos Tupamaros los sacan de sus celdas en una operación militar secreta. Más de una década, aislados en diminutas celdas, la mayoría del tiempo encapuchados, atados, en silencio, privados de sus necesidades básicas, apenas alimentados, y viendo reducidos al mínimo sus sentidos. Entre esos presos estaba Pepe Mujica, quien luego fue presidente de Uruguay.


Pero si lo que ocurre en la película con esos 9 presos es terrible, lo que está pasando actualmente con los presos de la cárcel El Rodeo I, en Venezuela, es brutal, porque a lo que están viviendo cientos de presos, se suma el silencio de la gran mayoría de sus familiares por el miedo de perder lo poquito que les permiten en cada visita. 


Aunque en días como ayer no pudieron verlos porque el gobierno ordenó la militarización de la zona donde está la cárcel del Rodeo que consiste en varios edificios, siendo el Rodeo I el remodelado especialmente para replicar casi totalmente lo que ocurre en la famosa película del 2018.


Todos los familiares son encapuchados, sin considerar si son ancianos, claustrofóbicos, sufren de ansiedad o cualquier consecuencia que les cause usar una capucha negra, como aislándolos del mundo. Algunos familiares se aferran al bastón para no caerse, cuando se desorientan; el custodio los abraza para ayudarlos a caminar con lo que profundiza la sensación de asco y repudio.


Desde hacía un año, la entonces ministra del Régimen Penitenciario, Vicealmirante Celsa Sirley Bautista Ontiveros, quien llegó al cargo el 13 de febrero 2023, venía preparando la remodelación del Rodeo I, y le encarga al General Luis Marcel Ojeda inaugurar la horrible prisión. Por la lucha de poder, es impulsada una huelga en las cárceles, lo que sirvió de excusa para destituir a la VA Bautista, que respondía al Almirante en Jefe Remigio Ceballos Ichaso; en junio 2024 fue nombrado el hasta entonces diputado Julio José García Zerpa, quien responde a Diosdado Cabello.

En un campo de concentración está convertida la cárcel El Rodeo I

Torturados

Nada cambió para los presos políticos en la cárcel del Rodeo I, con el cambio de ministro; tienen casi 11 meses sin libros, sin que sus familiares puedan llevarles agua, sujetos a las que contaminada les suministran. Tampoco pueden recibir alimentos de su familia y deben resignarse a los que intencionalmente les dan con bajo nivel calórico y proteico.


No han visto a sus hijos. Imagínense que un niño no vea ni oiga a su padre durante 11 meses, más aun que su papá no vea al hijo mientras crece, que no le pueda suministrar palabras de amor y ternura. Algunos chicos creen que su padre está muerto o que los abandonó.


Puede parecer trivial, pero a esos hombres detenidos los han reducido para que su paladar pierda la magia del sabor, como el que a veces impulsa al ser humano a comer un chocolate o una papa crujiente. 


A esos hombres lo están aniquilando, como en la película mencionada, quitándoles la esperanza, manteniéndolos encerrados durante 23 horas, en celdas diminutas y mal olientes, porque solo les permiten una hora incompleta de deporte que empieza desde que los trasladan encapuchados y esposados a la cancha. No les permiten la salida al patio, sábados y domingos, porque son los días de visita.

María Adelaida Maduro Moros y Daniel Ramírez Herrera no autorizan a los defensores públicos a visitar a presos políticos del Rodeo I

Están presos y les siguen violando sus derechos humanos a ellos y a sus familiares, quienes narran que en ocasiones los graban con teléfonos desde que llegan al lugar, grabaciones que son enviadas a los perversos sujetos que disfrutan con la tortura.


Todas las cartas que reciben o envían son leídas, Las conversaciones son grabadas. El preso no puede abrazar o tocar a su familia, ni siquiera verle en la cercanía porque lo hacen a través de un vidrio. La visita es de 20 minutos o menos, según decida el victimario. 


Hay familiares que van desde sitios remotos del país, lo que representa un sacrificio no solo de tiempo, sino de dinero, para limitarse a los 20 minutos, donde además les reclaman en tono airado si por ejemplo hablan de Trump o de María Corina.


La tortura mayor es que les colocan audios de los programas Con El Mazo de Diosdado Cabello, de los programas de Nicolás Maduros y noticias de propaganda del canal VTV.

Más de dos mil presos políticos civiles y militares hay en Venezuela

Ni juez ni defensor

La gran mayoría de los niños no han visto ni oído a sus padres, igual pasa con hijos o padres que viven fuera del país. En la única fecha que les permitieron enviar una carta a sus hijos fue el Día del Padre. Algunos niños, de más edad, que leen y escriben, y que conocían la letra de sus padres, lloraron porque tuvieron la certeza de que estaba vivo, pues creen que han muerto o que nunca volverán.


Al principio cuando los familiares empezaron a preguntar por las llamadas les dijeron que estaban instalando las líneas telefónicas, pero que eso se resolvería rápidamente; los fueron manteniendo engañados y así ha transcurrido todo lo que va del año 2024. Y tampoco los familiares insistieron ante el temor de las amenazas, como si renunciaran al derecho de la llamada telefónica.


A esa situación hay que agregarle lo que ocurre con las audiencias que se han establecido únicamente de vía telemática, sin que el defensor público que les impusieron esté a su lado. Ni siquiera los trasladan al tribunal y el defensor no lo visita, violentando la Ley de la Defensa Pública

El ministro Penitenciario Julio José García Zerpa, responde a Diosdado Cabello

Varios defensores han argumentado que el jefe de la Defensoría Pública, Daniel Ramírez Herrera, y la hermana de Nicolás Maduro, María Adelaida Maduro Moros, no los autorizan a acompañar a sus defendidos. Por esa razón no aparecen en el libro de Visita de Cárcel, que está en la Defensa Pública y que es obligatorio para los defensores que deberían visitar al detenido por lo menos una vez a la semana.


Es tan grave lo que ocurre que los presos del Rodeo I participan en la audiencia telemática con los custodios y torturadores a su lado, lo que no representa una declaración libre de coacción o apremio.

 

Los acusados de terrorismo en el Rodeo I no conocen a su juez en persona, lo que es una violación a la Ley y al debido proceso. El juez además, no les permite hablar sino 3 o 5 minutos, impidiéndoles que se defiendan, que puedan decir todo lo que por defensa les corresponde.


Después los regresan a su celda, donde los espera una cama de cemento porque no les permiten que ingresen colchonetas y mucho menos colchones, por lo que todos están sufriendo de la espalda. No hay consideración alguna con los enfermos a quienes no les permiten que les lleven ni siquiera sustancias para su contextura y alimentación.


https://www.infobae.com/venezuela/2024/11/24/las-terribles-condiciones-a-las-que-estan-sometidos-los-presos-politicos-venezolanos-en-la-carcel-rodeo-i/


El chavismo se fractura entre denuncias de traición y rechazo al tutelaje extranjero

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