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domingo, 7 de junio de 2026

Cinco años después, persisten las dudas sobre un soldado desaparecido en la frontera venezolana: “Teníamos miedo de denunciar”

 

El 23 de abril de 2021, en medio de los combates entre el ejercito venezolano y las disidencias de las FARC en Apure, el SM3 Dany José Vásquez Hernández desapareció tras una emboscada. Desde entonces, su madre y su pareja denuncian años de silencio oficial, versiones contradictorias y la espera por la respuesta de la institución militar.     


Sebastiana Barráez/ domingo 7 de junio 2026
Tomado de Infobae

Danny José Vásquez Hernández tiene cinco años desaparecido sin respuesta de la FANB.

El 23 de abril de 2021, dos helicópteros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) trasladaron a 36 efectivos hacia una zona de combate en Apure, donde se desarrollaban enfrentamientos con el Décimo Frente de las disidencias de las FARC en territorio venezolano. La operación terminó bajo fuego. Murieron militares, y entre los sobrevivientes que habrían alcanzado el punto de control La Charca, estaría el sargento mayor de tercera de la Armada Danny José Vásquez Hernández. Su familia no volvió a saber de él.


En la FANB dicen que debemos esperar siete años para declararlo fallecido”, le dice a Infobae Yanneris Flores, pareja del militar desaparecido. La frase resume el limbo en el que quedó la familia de Vásquez, que denuncia más de cinco años sin una explicación oficial sobre lo ocurrido durante aquella operación en el sector La Capilla, en el estado Apure.


Petra Hernández, madre del sargento mayor de tercera de la Armada Bolivariana, habló con Infobae y reclama a la Fuerza Armada una respuesta que nunca llegó. “Tuve tres hijos, dos varones y una hembra. Danny nació el 26 de junio de 1986. Necesito saber de Danny. ¿Cómo es que, si mi hijo salió en esa comisión para Apure, no me den una respuesta a mí como madre sobre qué pasó con él?”, dice entre lágrimas. 


Luego agrega, con reproche: “Para nosotros nunca ha habido una información ni siquiera una palabra de aliento”.

Petra Hernández con su hijo Danny Vásquez.

Según el testimonio que recibió la familia, otro militar herido en aquel enfrentamiento aseguró haber visto a Danny con vida. Dijo que estaba ileso, aunque desconcertado, y que quienes habían resultado heridos le pidieron que huyera del lugar.


Danny Vásquez estaba adscrito a la Octava Brigada de Operaciones Especiales de la Infantería de Marina “Generalísimo Francisco de Miranda” (Bropem8), con base en el Apostadero Naval “Teniente de Navío Tomás Vega”, en la bahía de Turiamo, estado Aragua. Su madre recuerda que el comandante de la unidad fue relevado tiempo después y sustituido por el contralmirante Daniel Román Arias Gutiérrez.


“Cuando llamé por primera vez no me dieron respuesta porque había muchos muertos. A Danny lo colocaron en condición de desaparecido”, cuenta Petra Hernández. Su hijo no figuró tampoco entre los nombres de los militares secuestrados que más tarde se conocieron públicamente.

Cuando iba saliendo hacia Apure, Danny Oropeza le envía esa fotografía a su familia para decirles que va en misión a la frontera.

Petra también recuerda que Javier Tarazona, coordinador de la ONG Fundaredes, le transmitió una información según la cual Danny Vásquez Hernández seguía con vida, aunque en un estado severo de deshidratación.


Con el paso de los meses circuló además una versión no oficial: que Vásquez habría discutido con sus superiores y les reclamó por haber dejado a los militares abandonados en una zona fronteriza controlada por grupos irregulares. La familia asegura que jamás recibió confirmación de esa información.


La única respuesta formal que, según Petra Hernández, ha entregado la Fuerza Armada Nacional Bolivariana es que no existe información sobre Danny Vásquez ni sobre Abraham Belisario, otro militar que también continúa desaparecido.


La madre del militar acudió a la comandancia de la Armada en Caracas, insistió ante distintos mandos y volvió a preguntar tras cada relevo en la cadena de mando. Nada cambió. Incluso después de salir temporalmente del país por un problema de salud de su hija, regresó y encontró el mismo silencio. “Pienso ir a la embajada, porque no puedo seguir en esta espera. Estoy solicitando audiencia con el comandante general de la Armada”, dice.


El 31 de mayo de 2021, en un video difundido por Fundaredes, Petra Hernández pidió públicamente información sobre el paradero de su hijo, que ya llevaba más de un mes desaparecido. Hoy, más de cinco años después, la familia, incluida la hija pequeña que Danny dejó atrás, sigue esperando una respuesta de la institución castrense.


“Teníamos miedo de denunciar”

Petra Hernández admite que durante las primeras semanas el temor la paralizó. “Tenía miedo de hacer denuncias y que le hicieran algo a mi hijo, incluso que le pasara algo a mi otro hijo. Solo acudí a la Cruz Roja Internacional y fui a la comandancia general a solicitar información”, relata.


Vásquez ingresó al servicio militar en 2006 y se graduó el 3 de marzo de 2008. Desde entonces fue destinado a Turiamo, donde desarrolló su carrera dentro de la Armada.


Yanneris Rebeca Flores, pareja del militar, recuerda que la brigada estaba bajo el mando del comandante Rivero y que la unidad 81, en la que servía Danny, estaba a cargo del capitán de fragata Ronald Oropeza Rodríguez.

Yanneris Rebeca Flores pareja del militar desaparecido.

En 2021, según su pareja, Danny Vásquez fue enviado a un curso sobre explosivos. Pasó dos semanas en Caracas y el 15 de abril de ese año fue trasladado en comisión a Apure, en medio del conflicto que se libraba en el municipio Páez.


La última comunicación entre ambos ocurrió el 20 de abril de 2021, a las 9 de la mañana. “Danny me escribió que les iban a quitar los teléfonos y que cuando se los regresaran volvería a comunicarse. No alcancé a responder en ese momento”, cuenta Flores. Al día siguiente, todavía sin noticias de él, la esposa de otro oficial le advirtió que varios militares estaban desaparecidos.


Después de ese mensaje no volvió a recibir nada. “Insistí muchas veces en llamar a su teléfono, pero no volvió a conectarse. Llamé al comandante Adati y me dijo que estaban buscando a Danny, que no creyera en noticias ni en versiones de otras personas”, relata.


Tiempo después, militares acudieron a la vivienda de la familia y entregaron las pertenencias que Vásquez había dejado en Apure: su bolso y su teléfono. Flores afirma que el comandante Oropeza Rodríguez le transmitió la versión de que los efectivos fueron emboscados mientras descendían del helicóptero.


“Unos cayeron, otros resultaron heridos”, resume la reconstrucción que hicieron sus compañeros sobre los primeros segundos del ataque.

Militares trasladados a Apure para el combate contra la guerrilla colombiana.

Con el paso de los días, la familia escuchó todo tipo de versiones: que había aparecido, que estaba herido, que lo tenía la guerrilla. Pero cuando las disidencias de las FARC difundieron los nombres de los militares secuestrados, Danny Vásquez no figuraba en la lista. “Nos entrevistamos con Arias Gutiérrez, que estaba en la comisión de Apure, pero solo confirmó la versión del helicóptero”, sostiene Flores.


En el caso de Abraham Belisario, el otro militar desaparecido, la familia asegura que en 2022 fue localizado parte de su equipo ligero. De Danny, en cambio, no se ha hallado ningún rastro.


La respuesta que reciben de la Fuerza Armada, una y otra vez, es la misma: la búsqueda continúa y, si se cumplen siete años sin noticias, Vásquez será declarado muerto.


En el caso de Abraham Belisario, el otro militar desaparecido, la familia asegura que en 2022 fue localizado parte de su equipo ligero. De Danny, en cambio, no se ha hallado ningún rastro.


La respuesta que reciben de la Fuerza Armada, una y otra vez, es la misma: la búsqueda continúa y, si se cumplen siete años sin noticias, Vásquez será declarado muerto.


El conflicto en Apure

El conflicto armado en Apure, que tuvo antecedentes en 2020, estalló con fuerza el 21 de marzo de 2021. Los combates provocaron el desplazamiento de más de cinco mil personas desde territorio venezolano hacia Arauquita, en Colombia, entre ellas familias con niños, mujeres embarazadas y adultos mayores. El gobierno colombiano habilitó campamentos de asistencia junto a organizaciones internacionales.


A mediados de mayo de 2021, las disidencias de las FARC difundieron un video en el que aseguraban tener cautivos a ocho militares venezolanos: los tenientes de fragata José Emilio Torres Pérez, Luis José Cova Barrios y Junior Flores Berroterán; los SM3 Paúl Hernández, Dany Vásquez y José Antonio Ramos Dávila; y el sargento primero de Fuerzas Especiales Abraham D’ Jesús Belisario Bastidas.


El 15 de mayo, tras la difusión de dos videos con cinco de esos militares, el Ministerio de la Defensa, encabezado por Vladimir Padrino López, admitió oficialmente el secuestro de los ocho efectivos.

El GJ Vladimir Padrino López y Nicolás Maduro sostenían tener controlado el conflicto en Apure en 2021.

Mientras en la frontera morían soldados venezolanos y decenas de familias huían de los combates, los voceros del régimen de Nicolás Maduro insistían en que tenían controlada la situación en el estado Apure. La violencia golpeó especialmente a las poblaciones de La Victoria, El Ripial, Guafitas, Arenales y Sector El 8.


La versión oficial

La insólita justificación de Maduro y el entonces ministro Padrino, fue que el conflicto había sido orquestado por el presidente de Colombia para la época, Iván Duque, y el Comando Sur de los Estados Unidos de orquestar. “Quieren escalar a un conflicto militar entre fuerzas militares de Colombia y Venezuela”, dijo Maduro el 28 de marzo 2021.


Un día antes, el 27 de marzo 2021, Padrino López leía un comunicado sobre el balance de lo que ocurría en la frontera “Seis terroristas neutralizados, 27 sospechosos puestos a orden del tribunal militar 14 de control”, se refirió a 12 detenidos más y el decomiso de armamento, granadas, municiones, explosivos, prendas militares, vehículos, drogas y equipos tecnológicos.


En la misma línea discursiva de Maduro dijo que el “grupo muy violento vinculado con el narcotráfico”, tiene el patrocinio del gobierno de Colombia y de la CIA (Agencia Central de inteligencia de EEUU), “creando un corredor criminal en la frontera con el asesoramiento del Comando Sur de EEUU”.


El Ministerio de la Defensa jamás identificó al grupo con el que se enfrentaron, ocultaron que se trataba del Décimo Frente de las FARC. El general Padrino López solo los llamaba “grupos delincuenciales y terroristas”.

El servicio fúnebre de dos de los militares venezolanos que cayeron en Apure en marzo 2021.

Tampoco la Fuerza Armada investigó a las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) que estaban en El Ripial, parroquia Urdaneta del estado Apure, y serían los responsables, en marzo 2021, de las ejecuciones de la familia de Luz Dey Remolina, Jeferson Uriel Ramírez, Emilio Ramírez y Ehiner Yafran Anzola Villamizar. 


El entonces fiscal general Tarek William Saab, se limitó a decir que había designado a dos fiscales, quienes de manera coordinada con el entonces Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada (Ceofanb) almirante Remigio Ceballos Ichaso, investigaban las denuncias de las ejecuciones extrajudiciales. Nunca se presentaron las resultas de la supuesta investigación.

Nicolás Maduro en la base naval de Turiamo en febrero 2019.

Después de lo ocurrido en Apure en el 2021, se activó la Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI) Temporal Especial “GD José Cornelio Muñoz”, al mando del GD Alejandro Javier Benítez Marcano, con un Estado Mayor de Coordinación, y la 94 Brigada Especial Integral Negro Primero en la ZODI Apure comandada por el General Brigada Wilfredo Alexander Medrano Machado. 


En las extensas sabanas de Apure quedó la sangre derramada de los militares venezolanos, de los guerrilleros colombianos, casas e instalaciones militares destruidas. Jamás se emitió informe alguno oficial de lo ocurrido en ese 2021. Y aún hay dos militares desaparecidos.


miércoles, 27 de mayo de 2026

Una madre contra el silencio del Estado: la búsqueda interminable del fotógrafo que desapareció en la frontera tras las elecciones

 

Jorgen Yoneyker Guanares Delgado tenia 33 años cuando desapareció de un pueblo en la frontera días después de documentar la visita de María Corina Machado al Táchira


Sebastiana Barráez/ miércoles 27 de mayo 2026
Tomado de Infobae

Jorgen Yoneyker Guanares Delgado se dedicaba a la fotografía y document
ó la visita de María Corina Machado en campaña electoral de 2024.

El fotógrafo de oficio Jorgen Yoneyker Guanares Delgado tenía 33 años cuando desapareció de un pueblo en la frontera, la noche del 2 de agosto 2024, días después de documentar la visita de María Corina Machado al Táchira y participar en el conteo de votos de las elecciones presidenciales. Su actividad, visible en redes sociales, quedó seguida por amenazas que alcanzó a comentar a su entorno más cercano, aunque sin detallar de dónde provenían. La situación se complica porque Táchira es un estado fronterizo con presencia de grupos irregulares que ejercen presión y amenaza sobre la oposición política al régimen venezolano.


María Émely Delgado Acevedo, madre de Jorgen Guanares, en conversación con Infobae, recuerda que, tras las elecciones, su hijo permaneció varios días resguardado en casa por temor. La noche del 2 de agosto de 2024 recibió un aviso: alguien, cuya identidad se desconoce, le advirtió que corría el riesgo de ser detenido por las publicaciones y el trabajo que había realizado durante la campaña. Jorgen decidió entonces buscar un lugar seguro.

La visita de María Corina Machado al Táchira un mes antes de las elecciones presidenciales del 28 de julio 2024.

Salió primero a conseguir un vehículo, regresó alterado a la vivienda y le pidió a su pareja, Reidy Yenisa Roa Yánez, que se marcharan de inmediato. Ella declaró después, en un testimonio difundido por el Foro Penal, que optó por no acompañarlo pensando en la seguridad de sus dos hijas. Jorgen salió de la urbanización La Alameda, parcela 30, en Rubio. Desde ese momento, se perdió todo rastro suyo.


Quienes aseguran haberlo visto por última vez lo describen como un hombre de piel trigueña, de 1,75 metros de estatura, vestido aquella noche con mono azul claro, camisa negra ancha y botas deportivas grises con negro. Algunos testimonios lo ubican detrás de la sede del Ipas-Me, en Rubio, mientras vecinos sostienen que fue visto en la avenida Manuel Pulido Méndez, conocida como Las Américas, una zona cercana a su casa, en el momento en que presuntamente se lo llevaron.

Cuando la madre de Jorgen fue a la cárcel del Rodeo I a llevar la paquetería para su hijo la respuesta de los custodios fue que ahí no estaba.

Desde entonces, la familia vive en una espera que ya supera los 22 meses. “La incertidumbre, la angustia y el temor por su vida e integridad personal siguen intactos”, relata su madre. Sin comunicación alguna con Jorgen, los parientes se aferraron a una sospecha: que estuviera detenido en alguna sede policial o de seguridad del Estado, privado ilegítimamente de libertad


Con esa hipótesis, María Émely Delgado, le dice a Infobae, que emprendió una búsqueda por distintos centros de reclusión del país, entre ellos Rodeo I, II y III, Yare II, Tocorón, Tocuyito, el Centro Penitenciario de Santa Ana y otras dependencias oficiales, sin lograr confirmar su paradero.


La Operación Resolución Absoluta, con la que fuerzas militares de los Estados Unidos se llevaron a Nicolás Maduro y a Cilia Adela Flores de Maduro, permitió la fluidez de información e incluso la excarcelación de miles de presos, pero en el caso de Guanares no hay fe de vida.


Ante los organismos

María Emely Delgado Acevedo, madre de Jorgen Yoneyker Guanares, ha solicitado a los organismos de Venezuela que se investigue la desaparición de su hijo luego de las elecciones del 28 de julio 2024.

La primera denuncia fue presentada el 4 de agosto de 2024 ante la subdelegación del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas) en Rubio. Días más tarde, el 22 de agosto, la familia rindió declaración ante la Fiscalía Octava de San Antonio del Táchira


El 2 de octubre acudió a la Dirección General para la Protección de los Derechos Humanos del Ministerio Público y, el 23 de ese mismo mes, a la Defensoría del Pueblo. En paralelo, la madre solicitó que se abriera una investigación penal por la presunta comisión del delito de desaparición forzada, así como por cualquier otro delito que pudiera derivarse de las averiguaciones.


Entre sus exigencias figuran la designación de un fiscal con competencia nacional en derechos humanos, la inspección urgente de centros de detención, comandos policiales, instalaciones militares y organismos de inteligencia, así como el acceso de la familia a información veraz y oportuna sobre la situación del joven


Solicita que los organismos competentes investiguen lo que sucedió con su hijo y determinar responsabilidades materiales e intelectuales, incluyendo la cadena de mando de los funcionarios involucrados.


Delgado también ha pedido medidas de protección para garantizar la vida, la integridad personal y los derechos fundamentales de su hijo. “Es necesaria la garantía para que los familiares tengamos acceso a la información veraz y oportuna sobre la situación”.


Sin embargo, denuncia que durante 2024 y 2025 intentó sin éxito interponer recursos de amparo por habeas corpus tanto en Caracas como en Táchira, debido a que las oficinas judiciales se negaban a recibir los escritos. Asegura, además, que no existe registro del caso en bases de datos del Ministerio Público ni de los circuitos judiciales consultados.


Distancia y silencio

Reidy Roa era la pareja de Jorgen Guanares, con quien tiene dos niñas.

La precariedad económica de la familia y la distancia, de casi mil kilómetros, entre Rubio y Caracas han convertido cada gestión en un esfuerzo mayor. En octubre de 2024, durante una visita a la capital para consignar escritos ante distintos organismos, María Émely Delgado recibió en el Ministerio de Asuntos Penitenciarios una información que parecía abrir una pista: le dijeron que su hijo estaba en el Centro Penitenciario de Aragua, conocido como Tocorón. Viajó hasta allí de inmediato, pero en el penal le informaron que Jorgen no se encontraba recluido en ese lugar. Fue una nueva versión sin confirmación oficial y una nueva frustración para la familia.


En casi dos años de búsqueda, solo ha surgido otra pista: el testimonio no verificado de un recluso que aseguró haber visto a Jorgen en Rodeo I. Cuando su madre intentó consignar una paquetería en ese penal, los custodios se negaron a recibirla con el argumento de que Guanares Delgado no aparecía en la lista de internos. 


En enero de 2026, Amnistía Internacional incluyó formalmente el caso en sus investigaciones y campañas de acción urgente, al considerar que forma parte del patrón de desapariciones forzadas denunciado en Venezuela.

 

Más recientemente, tras varios intentos, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) admitió el recurso de amparo interpuesto por Émely Delgado. El 13 de mayo de 2026, la Sala Constitucional resolvió remitir el expediente a tribunales de primera instancia en Táchira para que decidan sobre la acción, una medida que, hasta ahora, no ha despejado la principal pregunta que sostiene la familia desde agosto de 2024: dónde está Jorgen.


https://www.infobae.com/venezuela/2026/05/27/una-madre-contra-el-silencio-del-estado-la-busqueda-interminable-del-fotografo-que-desaparecio-en-la-frontera-tras-las-elecciones/


domingo, 5 de abril de 2026

El general que Diosdado Cabello no nombró en la Operación Relámpago del Catatumbo: desaparición forzada y denuncias de tortura


La familia de José Francisco Coraspe sostiene que las autoridades cometieron irregularidades durante su detención. La esposa del general dijo a Infobae que su marido "no hacia mas que defender la revolución, los valores de las Fuerzas Armadas"


Sebastiana Barráez/ domingo 5 de abril 2026
@SebastianaB
Tomado de Infobae

Diosdado Cabello no mencionó a los militares detenidos en la Operación Relámpago del Catatumbo

Cuando el ministro del InteriorDiosdado Cabello se refirió, en marzo 2025, a la Operación Relámpago del Catatumbo, denunció a alcaldes y dirigentes políticos, con énfasis en María Corina Machado y Juan Pablo Guanipa, pero ocultó mencionar que a los militares detenidos, entre ellos al GD Vidal José Francisco Coraspe, cuyo superior en la REDI Oriente era el hoy comandante general de la Guardia NacionalMG Juan Sulbarán.


Francisco Coraspe, de doble nacionalidad por su padre español, permaneció desaparecido durante meses, mientras según el relato de su familia su vivienda fue allanada, sus propiedades sustraídas y el oficial sometido a torturas. Hened Abou Kheir de Francisco, esposa del general aseguró, en conversación con Infobae, que su marido “no hacía más que defender la revolución, los valores de las Fuerzas Armadas; su único defecto fue creer en su trabajo y en las personas que lo rodeaban”.


De acuerdo con su versión, Francisco Coraspe fue convocado a una reunión de generales en Caracas. “Era para capturarlo y ahí empezaron a violentar la ley”, dijo, al precisar que el oficial se encontraba en una casa del Fuerte Tiuna.


“Él me llama a las 10:44 de la noche y me dice que lo fueron a buscar porque la reunión ya no sería el sábado sino el viernes 6 de septiembre de 2024 y que será con el MG Iván Rafael Hernández Dala. Desde entonces lo desaparecieron. Mi esposo estuvo cuatro meses y medio bajo torturas”, afirmó.

Los alcaldes del chavismo Danilo Añez Polanco, Alberto Sobalvarro y Jorge Nava Paz, así como los opositores Nervis Sarcos, Fernando Loaiza y Rafael Ramírez

Según el relato, Coraspe fue detenido el 7 de septiembre 2024. Infobae hizo pública la detención el 13 de octubre 2024 (http://www.sebastianasinsecretos.com/2024/10/en-medio-de-pugnas-internas-en-la.html) y la audiencia preliminar se celebró el 3 de diciembre de 2024. Aunque han transcurrido 19 meses desde su detención, sostiene su esposa, al general no se le han permitido visitas, ni siquiera de ella.


El 24 de enero de 2025 fue trasladado al módulo 1 del Internado Judicial Yare 3. Dijo haberse enterado, por detenidos excarcelados, de que su esposo “se encuentra en una celda aislada sin derecho a recibir sol, comida y agua, solo la que ellos le puedan suministrar”. También denunció que fue golpeado y maltratado verbal y físicamente, luego de que otro recluso le pasara alimentos.


La amnistía le fue negada, afirmó su esposa, quien sostuvo que Coraspe no se declarará culpable “de algo que no cometió”, y cuestionó que se le atribuyan delitos “atroces”, como el tráfico de estupefacientes. “Nuestros carros son de hace varios años. No tenemos absolutamente nada de lujo”, aseguró.


Sobre el silencio que mantuvo la familia durante meses, De Francisco lo atribuyó a presiones, incluso de un diputado. “Pidió bajarle dos y lo hicimos; me cerraron la boca; culparon a mi esposo de una droga que encontraron en el Zulia, cuando mi esposo tiene años que no va para el Zulia”, afirmó.

El ex ministro de defensa del régimen de Venezuela, Vladimir Padrino López (EFE/ARCHIVO)

En el expediente vinculado a la Operación Relámpago del Catatumbo también figuran, además del GD Vidal José Francisco Coraspe, el empresario camaronero Enrique José Rondón, y Luis Miguel Velásquez RosalWladimir Horario Molina Castellanos y Luis Alejandro Herrera Ramírez


Al general le imputan los delitos de tráfico ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas (modalidad transporte), asociación para delinquirinterferencia de la seguridad operacional y de la aviación civilposesión ilícita de arma de fuego y tráfico ilícito de municiones.


La causa la lleva la juez Giuliana Nicole Genesi Peñaloza, del Tribunal Quincuagésimo (50º) de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas. La fiscal Rosalba Hernández fue destituida y privada de libertad por corrupción, por lo que el caso lo lleva otro fiscal de apellido Rojas.


El caso

Funcionarios de la DGCIM informaron que el 15 de julio de 2024 obtuvieron datos de inteligencia sobre una presunta red dedicada al tráfico de drogas, en la que estarían involucrados militares activos y retirados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB)


De acuerdo con el organismo, durante las investigaciones fue detenida una persona cuya identidad no fue revelada, bajo el argumento de la “reserva de las actuaciones”. Este individuo, según la versión oficial, habría decidido colaborar con las autoridades en calidad de delator.


La DGCIM aseguró además que, al revisar el teléfono móvil del informante, se localizaron mensajes de texto y contactos telefónicos vinculados con pistas clandestinas, mapas y supuestos montos cobrados por el negocio del narcotráfico. Entre los contactos hallados figuran dos alias: “Mickey”, a quien los investigadores identifican como Luis Miguel Velásquez Rosal, y “Pancho Villa”, que presuntamente correspondería al general de División (GNB) Vidal José Francisco Coraspe.

El ministro del Interior, Diosdado Cabello llegó uniformado de militar a Casigua El Cubo en El Catatumbo

Con una orden emitida por el Juzgado Vigésimo Primero (21) de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, funcionarios de la Dirección Especial de Investigaciones Penales y Criminalísticas (DEIPC), adscritos a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) realizaron, el 9 de septiembre 2024, un allanamiento en la vivienda del general Francisco Coraspe, en la urbanización Residencias G/J Justo Briceño Otralora.


De acuerdo con la versión policial, durante el procedimiento se habría encontrado diez granadas de distintos tipos, así como tres cajas que contenían 58 cartuchos de diversos calibres sin percutir.


Como oficial activo de la Fuerza Armada, el general Francisco está autorizado a estar armado, pero la Fiscalía lo acusa de posesión ilícita de Arma de Fuego, porque la DGCIM dice que, cuando iban al allanamiento en su vivienda, el 6 de septiembre 2024, incautó en un vehículo del general, una pistola Smith & Wesson,  Modelo 910. Y en la parte trasera de la vivienda, supuestamente encontraron ocultos los 58 cartuchos sin percutir.


Les quitaron todo

Hened Abou Kheir de Francisco, esposa del general Vidal José Francisco Coraspe le dijo a Infobae que su esposo ha sido torturado de manera vil y su familia perseguida. “Me robaron todo, me dejaron prácticamente en la calle, se llevaron desde la ropa interior hasta los álbumes con las fotos de mis hijos desde que nacieron, el de mi matrimonio, el de 15 años de mi hija, todo se lo llevaron”.

El ahora Comandante General de la Guardia Nacional MG Juan Ernesto Sulbarán Quintero era el superior del GD Vidal Francisco Coraspe.

Asegura que desde que su esposo fue detenido, el 7 de septiembre 2024, no ha podido verlo, no ha tenido derecho a visitas y apenas recientemente le han permitido llamadas telefónicas de un par de minutos.


La señora de Francisco asevera que no tenían lujos, “pero en el segundo allanamiento se llevaron todo lo que teníamos de patrimonio en el matrimonio de más de 30 años. Tenemos dos hijos. Me quitaron el sueldo de él, así como los beneficios de la Fuerza Armada, incluyendo el médico”.


Hace años, relata, el presidente Hugo Chávez accedió a que cuarenta familias militares compraran unas casas en Fuerte Tiuna “porque eran terrenos no aptos como vivienda en guarnición, pues pasaba una laguna por debajo. Después que Chávez muere derogaron el documento que lo autorizaba, no nos reconocieron nada y quedamos estafados”. 


Narra que a los oficiales retirados, incluso generales, los sacaban esposados de sus casas en Fuerte Tiuna. “A mi esposo, por estar activo, lo protegía el beneficio de vivienda en guarnición, pero lo enviaban de servicio fuera de Caracas. Todas las semanas llegaba una carta de desalojo, pero yo vivía ahí con mis hijos que eran menores de edad”.

Hened Abou Kheir de Francisco, esposa del GD Vidal José Francisco Coraspe

Según Hened de Francisco, la razón para detenerlo fue después de las elecciones del 28 de julio 2024. Su hija, que estudia becada en Argentina, “le dice a su papá que una excompañera de bachillerato y otros muchachos, algunos incluso menores de edad, estaban siendo torturados”, y le pide que intervenga”. 

General de División Vidal José Francisco Coraspe era Director Regional de Medios Terrestres en la REDI Oriente

El general Vidal Francisco llama a sus subalternos y les ordena presentarse. “Por ahí empezó la cacería contra él, porque no me explico cómo lo acusan de esos delitos atroces”.


Funcionarios y testigos

Los funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) que aparecen en el caso, son: los agentes Frender Solorzano, José Pacheco, Wendy Raquel Carrero Varela, Daniel Armando Sufia Facendo; capitán Yordi Celestino García Pérez, SM3 Andrés Manuel Serrada Guzmán, adscritos al área de informática forense de la Dgcim.


También el Primer Teniente Eduardo Padrón ChirivellaPtte. Ángel Humberto Echeverría BermúdezSM3 Álvaro Luis CondesSM2 Kevin Rojas HidalgoS1 César Enrique Sánchez Zambrano y S2 Adrián Carrera Blanco adscritos a la Unidad Criminalística de la Dgcim.


Por otra parte, José Bastidas, adscrito a la División de Inteligencia Antidrogas de la Fiscalía; y TTE. Humberto Espinoza Castillo y SM1 Romero Montero Evelio, adscritos a la Unidad Regional de Inteligencia Antidroga (URIA) del Zulia.

Varios funcionarios de la DGCIM y Antidrogas declararon en el caso y elaboraron las actas que la defensa del general detenido cuestiona

Entre los testigos aparecen funcionarios de la Dgcim, así como personas identificadas solo con un nombre sin apellidos: Marianela, Giovanni, Jonathan, Alexander, Luis, entre otros.


La incineraron

La La narrativa de la DGCIM, en la que se basó el Ministerio Público, es que el alto oficial se valía de su cargo, como director regional de Medios Terrestres de la Región Estratégica de Defensa Integral (REDI), cuyo jefe era el reciente nombrado Comandante General de la Guardia NacionalMG Juan Ernesto Sulbarán Quintero.


La defensa de Francisco Coraspe ha refutado los cargos que le imputan de controlar la “movilización de tropas y suministrar información a la estructura delictiva” del narcotráfico a cambio de altas sumas de dinero, porque eso no aparece demostrado en las actas procesales ni en los análisis a los equipos telefónicos.


La Fiscalía basa la imputación contra el general Francisco en un operativo ocurrido el 12 de octubre 2024, un mes después de estar detenido, en el marco de la Operación Escudo Bolivariano Mara, donde se habría incautado, en los municipios Catatumbo y Jesús María Semprún del Zulia, 500 kilos de cocaína, gracias a la información obtenida del teléfono de Wladimir Horacio Molina Castellanos.


Lo insólito es que la supuesta droga, sin notificación al Tribunal, fue incinerada con mil doscientos litros de combustible y, según la defensa, el oficial solo es mencionado por su cargo y jerarquía pero sin los hechos que lo relacionen. La acusación fiscal dice que los imputados interfirieron ilícitamente en la seguridad operacional aeronáutica porque “valiéndose de sus cargos y funciones hacían uso de pistas clandestinas en el Zulia, para que despegaran aeronaves cargadas de sustancias ilícitas, sin tener ningún tipo de permisología por parte del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC)”.


En el teléfono de Velásquez Rosal, habría videos con aeronaves despegando de pistas clandestinas, rusticas o de tierra, además de “múltiples coordenadas y rutas aéreas usadas por esta Organización”.


Cabello y El Catatumbo

El 22 de enero 2025, el ministro del Interior Diosdado Cabello Rondón, teniente retirado del Ejército, vistiendo uniforme militar, llegó hasta un refugio en Casigua El Cubo, Catatumbo, estado Zulia, donde se encontraban desplazados colombianos que se refugiaron por el enfrentamiento entre las guerrillas disidencias de las FARC y el ELN.

El portón de entrada a la cárcel Rodeo III donde se encuentra el general Francisco Coraspe

Tres meses después, el 22 de marzo 2025, desde Caracas y en rueda de prensa Cabello denuncia un supuesto golpe al narcotráfico en el marco de la Operación Relámpago del Catatumbo, asegurando que se detectaron tres caletas de cocaína


Como lo ha hecho consecutivamente, vinculó a los dirigentes opositores María Corina Machado y Juan Pablo Guanipa, así como al excomisario Iván Simonovis, con un empresario camaronero José Enrique Rincón detenido en Colombia.


Aseguró Cabello que, para el operativo, en el que supuestamente se decomisaron casi 10 toneladas de cocaína de alta pureza, fueron determinantes investigaciones e interrogatorios a alcaldes y miembros de cuerpos policiales locales.


La narrativa del ministro del Interior es que había un complot orquestado desde Colombia, financiado por los expresidentes Álvaro Uribe e Iván Duque para atacar la revolución bolivariana, en el que estarían involucrados los alcaldes del chavismo Danilo Añez PolancoAlberto de Jesús Sobalvarro Durán y Jorge Nava Paz, así como los de OposiciónNervis SarcosFernando Loaiza Chacón y Rafael Arturo Ramírez Colina. Todos acusado de “narcotráfico, conspiración, tráfico de armas y corrupción”, dijo Cabello.


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Un ex parlamentario venezolano aseguró que la industria petrolera nacional “necesita reglas claras y confianza institucional”

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