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domingo, 18 de octubre de 2020

La conmovedora historia de la hija de un general preso por Nicolás Maduro: “No hay un día en que no llore”

 Loredana Hernández, hija del general Héctor Armando Hernández Da Costa, detalló el calvario que vive su padre hace más de dos años en los calabozos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar


Sebastiana Barráez/ 18 de octubre 2020

@SebastianaB

 Tomado de Infobae

  

Solo tiene 20 años y es una joven bella, de una exquisita educación que ya poco se ve en la generalidad de los jóvenes. Se le sale el “tú” e inmediatamente pide que la disculpe y me pregunta si puede llamarme por mi nombre. Quiere parecer feliz y hace esfuerzos para ello. Quizá no es el amor natural por su padre el que impresiona, es la fuerza para defenderlo. Ella es Loredana Hernández, hija del general (GNB) Héctor Armando Hernández Da Costa, preso desde hace más de dos años en la DGCIM.

"Mi papá aleccionó al comandnate Balaguera en pleno tribunal", 
dijo hija del general Hernández Da Costa


“Mi papá nada tiene que ver con el magnicidio y así se demostró en la Mesa de Detenciones Arbitrarias de la ONU que se debatió punto por punto de por qué él es inocente. Esa fue una mesa de diálogo entre representantes de la ONU con el Gobierno venezolano: nosotros dábamos nuestro testimonio y ellos lo refutaban; así fue durante un año y se demostró que mi papá es inocente”.

Vive en una residencia con dos estudiantes más. “Mi tema de conversación siempre es mi papá. Yo, yo no soy feliz. Me acabo de graduar hace dos meses y mi papá no está, tampoco en los cumpleaños, las navidades no existen. Si, por ejemplo, me como un helado, me siento mal, me siento la peor hija del mundo. Lo único que queda es luchar”.

De los hechos que los marcaron mucho como familia son los allanamientos. “Nos rompían las puertas, nos decían de todo. La presencia del funcionario Dgcim vestido de negro, con su gorra y su actitud de irrespeto, solo busca hacerte sentir el ser más miserable del mundo”.

“A mi papá yo siempre lo vi como un hombre correcto, apegado a la norma, a las leyes. Siempre me decía: Loredana cuando cumplas 18 años tienes que saber que existe una Constitución que debes respetar. Iba a trabajar con el librito pequeño de las Constitución en el bolsillo”.

Reconoce que muchos oficiales que están activos se les han acercado para expresarles apoyo y decirles que lo cometido contra el general Hernández Da Costa es injusto.

Loredana revela que su papá, para pagar la Universidad Católica donde ella estudió, “pedía créditos bancarios”. Cuando a él lo encarcelan “le bloquearon las cuentas bancarias y mi mamá me dijo que tendría que esperar hasta el año siguiente para seguir estudiando porque no podíamos pagar la universidad; conseguimos una beca en la universidad y mis tías me apoyaron. Nunca tuvimos bienes”.

La DGCIM tiene funcionarios muy crueles, incluso torturadores


Habla de lo que llaman el Comité de Censura. “Si vas a pasar un libro, ese comité decide si el preso puede leerlo o no”. A la pregunta de qué tipo de libros no permiten entrar, dice que “por ejemplo libros sobre la Segunda Guerra Mundial o sobre el Muro de Berlín, son devueltos o los desaparecen. Incluso, una vez quisimos pasarle su propio libro, el que mi papá escribió de criminalística y desapareció”.

Asegura que “nunca nos permitieron ingresar fotos ni revistas. Eso lo están haciendo desde hace unos días por lo de la ONU. Ahora, como él está enseñando alemán en la celda a diez oficiales detenidos, le están permitiendo los libros de alemán”.

Recuerda que en la visita “mi primera impresión es que se veía pálido, pero muy pálido. Perdió muchísimo peso. Me asombró la primera vez porque, tanto a civiles como militares, los afeitaban a ras, vestidos con bragas militares super incómodas”.

Resalta que una de las cosas que más le impactó fue cuando “en mi desesperación yo gritaba y pedía ayuda porque se estaban llevando a mi papá, pero nadie hizo nada”.

La semana pasada, en el juicio “mi papá aleccionó al comandante Balaguera Hernández y le dijo que no podía estar dentro de la sala de juicio con equipo antimotines, más aun cuando ese oficial fue su alumno”.

General Héctor Armando Hernández Da Costa, está detenido 
desde hace más de dos años en la DGCIM


¿Cómo se ha sentido durante estos años en que el general Hernández Da Costa está detenido en la DGCIM?

Ya son más de dos años que mi papá se encuentra ilegalmente detenido, y no porque lo diga yo como hija, sino porque recientemente salió un informe de Detenciones Arbitrarias de la ONU, donde se debatió por qué él es inocente. Cuando lo detienen, quedé desconcertada, con la duda, y como le digo a mi mamá y a mi hermano, se me fue la felicidad inmediatamente. Desde el primer día en que lo detienen empecé a escribir un diario que he llamado Cartas a mi Padre, anotando la esperanza hasta el día que él salga. Ahí reflejo todo mi desconcierto, mi tristeza. Desde que él no está, para mí ha sido muy difícil.

¿Cómo fue esa noche en que detienen a su papá?

Cuando lo funcionarios llegaron, mi papá estaba durmiendo; yo grabé en vivo lo que ocurría y gracias a eso se catalogó que fue una detención arbitraria. Irrespetan nuestro hogar, se roban varias cosas, entre esas la computadora donde estaba la tesis de mi hermano hasta algo tan banal como mi labial de maquillaje. Haciendo breve la historia, yo me voy corriendo por las escaleras del edificio; una de las cosas que más me impacta es una escena, con la que aún tengo pesadillas, cuando a mi papá delante de mí, lo apuntan tres hombres dentro del edificio, afuera había 20 más, y ordenan traer las esposas. Mi papá, que es un hombre que impone respeto, incluso por su figura, se para serio y los increpa: “¿me van a matar? Respeten la Constitución”. Esa escena durante estos dos años ha sido como la tradición de mis sueños; no hay un día en que yo no llore.

Hace muchos meses le permitían las visitas a su papá. ¿Cómo era ese momento cuando llegaban a la DGCIM?

Voy a decir lo que me pasaba a mí. Siempre fue un irrespeto hacia mí; una vez me dijeron que yo era la novia de un custodio. Me imagino que era porque me veían jovencita y yo siempre me arreglo mucho. Cuando estaba (el coronel) Hannover Guerrero no nos permitían entrar juntos, sino que debíamos turnarnos, entraba mi hermano mientras yo esperaba arriba o viceversa. Cuando me tocaba esperar eso era un constante irrespeto, me decían que si tenía novio, que dónde estudiaba; además de las requisas donde te llevan al baño, te desnudan, es asqueroso, yo jamás me había desnudado delante de nadie y hacerlo en ese baño, con mujeres de quienes hasta duro de su inclinación sexual, por varios hechos que pasaron, era incómodo.   

¿Y cómo era al ver a tu papá?

Ver a un hombre que estudió tanto, que escribió dos libros, que habla idiomas, que se ha esforzado tanto y a veces no tenía tiempo para nosotros, imagínese lo que significa verlo en La Pecera, sin poder hablar libremente, porque nos escuchaban. No sé si ahora es igual, porque quieren mostrar a la DGCIM como una casa vacacional, pero mi papá usaba en los zapatos, hebras con las bolsas plásticas para que sirvieran de cordones.

¿Qué pensaba usted en momentos así?

Que era incomprensible, porque mi papá siempre hizo el bien y jamás hizo algo para que lo coloquen aquí como un criminal. Y siempre yo tenía ganas de llorar- Más que una alegría era pensar en ir a ver a mi papá y tratar de entender cómo llegamos a esto. Nunca lo supe.  

El ministro de la Defensa de Venezuela con la Alta Comisionada Michelle Bachelet


¿Trataron ustedes de recurrir al Comandante General de la Guardia, al Ministro de la Defensa, para dilucidar qué estaba pasando con el general?

A los pocos días de la detención de mi padre, nos dirigimos a la Comandancia de la GNB en El Paraíso. El Mayor General Richard Jesús López Vargas, a quien acudimos solo para solicitar una constancia de trabajo de mi padre, no nos quiso atender y nos mandó a decir con su asistente, Comandante Rito L., que nos retiráramos inmediatamente del cuartel, y que no deberíamos molestar en la institución castrense.

¿Cómo era esa relación con el comandante general?

Lo irónico es que, antes de lo ocurrido, estando en el Táchira, López Vargas me habló con admiración y respeto hacia mi padre. No olvidé nunca la frase que me dijo: ‘Tu papá es excelente. Es uno de los mejores oficiales de la GNB. Lo respeto muchísimo’. El día de la detención, López Vargas cita a mi papá a su oficina, pero él no pudo acudir porque estaba convaleciente de su tercera operación; después supimos que lo había citado para apresarlo. Horas después, la comisión de la DGCIM con funcionarios de la PNB y colectivos, detienen ilegal y arbitrariamente a mi padre en nuestra casa. Me atrevo a decir que López Vargas es uno de los carceleros de mi padre.

¿Qué creen ustedes que llevó a que hoy su papá esté detenido y tratado con tanta saña?

Nos lo preguntamos siempre. Mi papá nada tiene que ver con ese intento frustrado de magnicidio, no conoce a ninguno de los imputados, nunca estuvo en Chinacota, Colombia, donde señalan que se habría planificado ese hecho. No existe ninguna conexión telefónica. Mi papá estaba convaleciente de tres operaciones. ¿Cómo llegamos a esto? La única respuesta es que siempre estuvo apegado a la Constitución, nunca fue corrupto. Creemos que está ahí por ser una referencia moral en la institución castrense.

¿Cuáles son los problemas de salud que presentó su papá antes de ser detenido?

Ocho o nueve meses antes de detenerlo, mi padre tuvo tres operaciones por los problemas gástricos, es operado del corazón; él es diabético y presenta síntomas que comprometen su salud. Los médicos le recomendaron estar acostado y él no podía ni siquiera ir a trabajar.

¿Cómo lo han tratado estos años en la DGCIM?

(silencio corto) A él lo han tratado mal. No la ha pasado nada bien. Le han violado sus derechos humanos, desde humillaciones, vejaciones hasta el extremo de tenerlo en la Casa de los Sueños. ¿Buen trato? Nada, será una utopía.

¿Les contó su papá cómo es un día cualquiera en ese sótano de la DGCIM?

No es que hablábamos mucho, porque siempre nos grababan. Mi papá decía que es muy difícil, porque no hay nada qué hacer; no te dejan salir, estuvimos dos meses sin llamadas telefónicas sin saber de mi papá. Estaba todo el día encerrado en una celda. ¿Qué peor castigo que ese? Mi papá se ha dedicado a enseñar alemán y crearon un grupo de rezo llamado los Soldados de Cristo.

¿No había misa católica o cultos cristianos?

No, no, no, nada de eso.

¿Cómo es la situación con los alimentos?

Tuvimos dos meses en que a mi papá le robaban los alimentos. Además de que a mi mamá le cuesta un montón conseguir esa comida, que además está carísima lo que se complica por el problema de la gasolina, le desaparecían la comida.

El general Carlos Terán Hurtado, en una visita de supuestos fiscales, defensores y jueces que los presos, se refirió a canchas, patios y parque en la DGCIM. ¿Su papá habló de esos lugares?

No, ¿Qué cancha? ¿Eso existe? ¿Qué parque? Nada de eso existe ahí. Ahí lo que hay es la pecera, la celda y cuando los sacan alguna vez es a un área que está por la parte de atrás, a la altura de la redoma. En la DGCIM no hay médicos, solo una enfermería. A mi papá no lo han visto los especialistas. De no ser por los medicamentos que se los lleva mi mamá, no sé qué sería de mi papá.

Loredana Hernández en una de las protestas con familiares de presos políticos


¿Cuándo fue la última vez que vio a su papá?

En noviembre del año pasado.

¿Pudo abrazarlo?

No. Mi papá estaba en la cárcel de máxima seguridad de Fuerte Tiuna, donde uno lo veía por medio de un vidrio, sin contacto físico, sin contacto humano. Había que gritar porque el teléfono que ahí estaba ni siquiera servía. Era un cuarto pequeño y caluroso. ¿Por qué no puedo tocar a mi papá? Es mi padre. La última vez que pude abrazar a mi papá fue en julio del año pasado.

¿Loredana, no le da miedo no poder volver a abrazarlo?

¡Claro! Es una de las partes más dolorosas, porque somos una familia muy unida en las buenas y en las malas. La última vez que mi papá trabajó en la frontera, yo dormía en el cuarto de mi papá en un comando. Siempre hemos sido muy unidos. Pretender romper el lazo con mi padre solo puede ser parte de una conducta sociópata.

¿El mal trato de los funcionarios de Dgcim era con toda la familia?

Con todos. A mí me desaparecieron mis cuadernos de la universidad, se robaron la computadora de mi hermano. En los allanamientos trataban muy mal a mi mamá. Incluso una vez pregunté en la DGCIM por qué nos hicieron eso y la respuesta es que ellos no saben quiénes nos allanaron.


https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/10/18/la-conmovedora-historia-de-la-hija-de-un-general-preso-por-nicolas-maduro-no-hay-un-dia-en-que-no-llore/


lunes, 21 de septiembre de 2020

El régimen de Nicolás Maduro envió a un preso contagiado de coronavirus a la celda de un militar con frágil estado de salud

Daeven Enrique Rodríguez Argueta fue el chofer del grupo que integraba el estadounidense Matthew John Heath, acusado de espía por la justicia chavista. Tiene Covid-19 y ahora fue confinado junto al general Hernández Da Costa, que estaba en aislamiento 


Sebastiana Barráez/ 21 de septiembre 2020

@SebastianaSin

 Tomado de Infobae

 

Desde el año pasado el general Héctor Armando Hernández Da Costa ha permanecido en total aislamiento en la llamada Casa de los Suelos, en los sótanos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim). Extrañamente, hace unos días le llegó un compañero de celda que, para una persona en aislamiento sostenido, representa una bendición. Pero en este caso quien llegó presenta un estado de salud muy deteriorado y confesó, poco después de su detención que le habían diagnosticado Covid-19.

La sede de la DGCIM donde está detenido el general Hernández Da Costa

Un compañero del general Hernández Da Costa teme que haya sido una acción premeditada para propiciar el contagio, que sería muy grave para el alto oficial debido a su delicado estado de salud, porque no solo tuvo tres operaciones casi continuas antes de que lo detuvieran, sino que padece de diabetes. Dicen, quienes alcanzaron a verlo, que sus pies tienen lesiones abiertas.

El compañero de celda del general Hernández, se llama Daeven Enrique Rodríguez Argueta de 39 años de edad, quien es el chofer del grupo detenido con el ciudadano norteamericano Matthew John Heath, capturado en la carretera Falcón – Zulia, junto con el SM/3 (GNB) Darwin Adreizo Urdaneta Pardo, de la 4ta Compañía, Destacamento 113, del Comando de Zona de la GNB-11 del Zulia, quien viajaba uniformado para facilitar el paso por los puntos de control y también Marco Antonio Garcés Carapaica. Los hombres fueron detenidos al llegar a la alcabala Los Pedros, municipio Mene Mauroa, entre Falcón y Zulia.

En el vehículo, según informó en su momento el Fiscal General nombrado por la Asamblea Constituyente, Tareck William Saab, tenían un lanzagranadas, subametralladora y explosivos C4, con los cuales planificaba atacar la industria petrolera y el sistema eléctrico venezolano.

Daeven Rodríguez el día que feu detenido junto 
con el estadounidense Matthew John Heath


El gobierno venezolano considera que Matthew John Heath era un espía norteamericano, quien ingresó desde La Guajira colombiana, atravesó el Zulia, y se dirigió al estado Falcón con intenciones de ir hacia Aruba. Según el fiscal perteneció a la contratista de seguridad MVM Inc., además entre el 2006 y 2016 combatió en Irak y fue operador de comunicaciones de la Agencia Internacional de Inteligencia (CIA).

Daeven Rodríguez, ahora en la misma celda con el general Hernández da Costa, manejaba el vehículo Chery Arauca (AH642ZA),  propiedad de Ivonne Coromoto Barrios Finol, también detenida con otros supuestos colaboradores del norteamericano, entre ellos Leobaldo Antonio Gutiérrez, Andry Ramón Finol y Asterio José González García.

General Héctor Armando Hernández Da Cista cuya vida corre peligro


 

Un general en peligro

Desde hace una semana Rodríguez Argueta fue llevado a la celda del general Hernández Da Costa con evidentes signos de deterioro en su salud. Informes médicos del general revelan que el oficial padece diabetes tipo II, hipertensión, con tres operaciones gastrointestinales y ahora está compartiendo celda con una persona contagiada de COVID.


No se sabe si las autoridades de la DGCIM ordenaron ese ingreso, de todas maneras el jefe responsable de los detenidos en los sótanos de la DGCIM es el Director de Investigaciones, general Carlos Enrique Terán Hurtado, quien tiene la responsabilidad directa de lo que ocurra con los presos en la Casa de los Sueños.


La página web de la ONG Provea recordó recientemente que “el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias demanda al gobierno de Maduro poner inmediatamente en libertad al General de Brigada GNB Héctor Armando Hernández Da Costa, al haber establecido que su privación de libertad es contraria a la Declaración Universal de Derechos Humanos y al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.


Agrega que “en consecuencia el Estado venezolano debe concederle el derecho efectivo a obtener una indemnización y otros tipos de reparación, de conformidad con el Derecho internacional vinculante para Venezuela. Esa instancia internacional estima que en el contexto de la actual pandemia mundial causada por la Covid-19 y la amenaza que esta representa en los lugares de detención, se debe garantizar la inmediata liberación del Sr. Hernández Da Costa”.


Destaca el Grupo de trabajo que “el hecho de que el Sr. Hernández Da Costa esté siendo juzgado por tribunales que basan su actuación en un órgano de investigación penal (DGCIM) que no reúne condiciones de independencia e imparcialidad ni actúa bajo las mismas es una violación a sus derechos consagrados en los artículos 9 y 14, párr. 1, del Pacto” Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.

Al general Hernández Da Costa lo imputaron por estar supuestamente involucrado en el caso de los drones, intento de magnicidio. El Grupo de trabajo afirmó que “el Gobierno no presentó información sobre los actos que justifique la participación del Sr. Hernández Da Costa en dicho atentado, ni tampoco de las pruebas que acreditaran su responsabilidad”.

“El Grupo de Trabajo considera que la detención ha sido arbitraria por no haberse juzgado sin demoras indebidas, tal como lo establecen los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y 14 del Pacto” Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.

Hernández Da Costa es quizá el oficial de alto rango más respetado en la Guardia Nacional, no solo por su actuación como oficial, sino como profesor, investigador y escritos. (https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/02/02/la-declaracion-del-general-imputado-por-el-supuesto-atentado-con-drones-contra-maduro-que-contagio-dignidad-al-resto-de-los-acusados/)

Es un oficial activo de la Fuerza Armada Nacional, con el rango de general de brigada de la Guardia Nacional, aun así está siendo juzgado por un tribunal ordinario, el Tribunal 20 de Control a cargo de la jueza Carol Bealexis Padilla Reyes de Arretureta.

Hector Hernández Da Costa fue el mejor cadete de su promoción, además de ocupar cargos de comando y ha sido formador de varias generaciones de oficiales en la Escuela de Oficiales, posee solvencia moral y un liderazgo que ha servido de referencia en la institución castrense.


Sobresale entre muchos oficiales. Tiene estudios de cuarta generación, es escritor de libros que en la actualidad son usados para el estudio de fiscales, jueces, funcionarios de organismos del Estados y estudiantes de Derecho.

Ahora el general Hernández Da Costa está en peligro, según revelan oficiales de la DGCIM.


https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/09/21/el-regimen-de-nicolas-maduro-envio-a-un-preso-contagiado-de-coronavirus-a-la-celda-de-un-militar-con-fragil-estado-de-salud/

jueves, 18 de junio de 2020

“Temo por su vida”: el grito de angustia de la hija de un general venezolano preso en los sótanos de Inteligencia Militar

Loredana Hernández está alarmada porque la pérdida de peso de su papá, Héctor Hernández Da Costa, y la poca rigurosidad en el tratamiento médico que debe cumplir


Sebastiana Barráez

@SebastianaB

 Tomado de Infobae

 

“Corre riesgo la vida de mi padre, el general (GNB) Héctor Hernández Da Costa, detenido en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim). Su delicado cuadro de salud se ha deteriorado a pasos agigantados”, así lo dice Loredana Hernández, una estudiante universitaria, quien está alarmada porque la pérdida de peso de su papá y la poca rigurosidad en el tratamiento médico que debe cumplir, pueden tener un desenlace fatal.

Loredana Hernández pide por la atención para su padre

En su rostro hay firmeza. Con palabras decididas dice, en exclusiva para Infobae, que está obligada a reclamar por la atención para su padre, quien no solo es un hombre al que ama, sino quien siempre fue respetado y admirado por la institución castrense.

La hija del general, desde el mismo momento que los funcionarios de la DGCIM llegaron a su apartamento a llevárselo, ha sido una defensora a ultranza del alto oficial. Hizo un video cuando los funcionarios se negaban a identificarse y además no presentan orden de aprehensión. Cuando uno de ellos la amenaza con quitarle el celular, la valiente joven grita al reclamar el escrito del juez para entrar a “mi casa, porque esta es mi casa y no hay ninguna orden de allanamiento. Deja de violar la Constitución”. Lo dijo con una mezcla de miedo e indignación.

Desde entonces ha reclamado por su libertad, ha llevado pancartas con la foto de su padre pidiendo justicia, mientras pregona que él es inocente, que es un oficial destacado, primero de su promoción.

“Mi preocupación como hija es que a mi papá no lo están atendiendo como es necesario, porque él tiene tres operaciones gastrointestinales, que le realizaron antes de detenerlo el 13 de agosto 2018”.

Dice que es preocupante que la alimentación que le suministran no es ni suficiente ni apropiada, porque él venía recibiendo una dieta en su casa y después de ser detenido de alguna manera le permitían, por orden del tribunal recibir la dieta prescrita por los médicos.

Con las medidas sanitarias, impuestas a raíz del surgimiento del Covid 19, en la DGCIM de Boleíta, donde está detenido, prohibieron la entrega de alimentos. Les dijeron que sería “hasta nuevo aviso”, lo que en el caso de su padre les preocupa de manera particular por la situación de salud especial que él presenta.

General Héctor Hernández Da Costa

“Ante la ausencia de alimentos balanceados y de la dieta que requiere por su patología. Mi papá presenta un cuadro de descompensación diabética, que es muy delicado, porque al no tener los requerimientos alimenticios necesarios y apropiados, podría sobrevenirle un coma diabético; eso nos lo han dicho sus médicos”.

 Peligrosa pérdida de peso

Destaca Loredana Hernández que el general Héctor Hernández Da Costa ha bajado mucho de peso. “Ya es alarmante lo que sucede con él. Una de sus piernas presenta una inflamación de color azulado, que indica el mal funcionamiento de circulación o no sabemos qué le está sucediendo”.

En su informe médico está explícito su condición especial de salud, sus operaciones gastrointestinales, su problema diabético, así como sus problemas de hipertensión y presenta prolapso de la mucosa gástrica. “El Tribunal emitió una orden de traslado médico para que sea llevado a un especialista, pero no se ha cumplido. Los informes médicos forenses certifican el delicado estado de salud de mi padre, general Hernández Da Costa”.

“La Juez 27 Civil de Terrorismo, Hennit Carolina López y los fiscales Farid Mora Salcedo y Dinorah Bustamante, saben la situación de salud de mi papá. Yo temo por su vida, pues el deterioro de su salud ha sido progresivo y acelerado en este momento”.

La joven Loredana Hernández dice que “solicita al director de la DGCIM, mayor general (Ej) Iván Hernández Dala y al Director de Investigaciones, general Carlos Enrique Terán Hurtado permitirle que se le reanude el suministro de los alimentos balanceados, específicamente de la dieta que debe cumplir, para no comprometer su salud”.

Explica que “es necesaria la asepsia de los útiles personales que le enviamos, porque la falta de agua y jabón pueden ser caldo de cultivo para bacterias y microorganismos. La piel y las extremidades de un diabético son extremadamente delicadas y sensibles”.

“Ratifico mi preocupación por la integridad y salud de mi padre, por el respeto a sus derechos humanos”, finaliza diciendo la hija del general Hernández Da Costa.

Hay que destacar que, en los sótanos de la DGCIM, especialmente en el más profundo de ellos, que tiene pocos meses construido y a quien llaman La Casa de Los Sueños, es donde está recluido el general Hernández Da Costa.

El video grabado por Loredana Hernández el día que
 llegaron a detener a su padre en el 2018

Si antes ya era terrible para los presos en ese lugar, después de aplicadas las medidas sanitarias por el Covid 19, proliferan las denuncias entre familiares de los detenidos. No les permiten llevar alimentos y los que reciben se los apropian los funcionarios en su totalidad o a veces les suministran una pequeñísima parte a los detenidos. No entregan agua. Muchas veces lo que aceptan son galletas, pero tampoco llegan a los presos. Desde hace meses no hay visitas de familiares ni de abogados.

Ha sido inútil la insistencia de muchos familiares para que la Comisión de la Alta Comisionada ingresé al lugar. El Gobierno nunca se los ha permitido, a pesar de que Michelle Bachelet visitó Venezuela en junio del 2019 y parecía que la situación podía mejorar para los presos imputados por razones políticas. Empeoró.

En el informe de julio 2019, Bachelet dice: ““El Gobierno se comprometió con nosotros a solucionar algunas de las cuestiones más espinosas –entre otras, el uso de la tortura y el acceso a la justicia—y a facilitarnos la entrada ilimitada a los centros de reclusión. La situación es compleja, pero este informe contiene recomendaciones claras sobre las medidas que pueden adoptarse de inmediato para frenar las violaciones actuales, impartir justicia a las víctimas y crear un espacio para discusiones significativas. Estamos dispuestos a colaborar con todas las autoridades competentes y a seguir promoviendo los derechos de todos los venezolanos, cualesquiera sean sus afiliaciones políticas”.

A estas alturas debería reconocer que nunca les han permitido entrar a los sótanos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar.

https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/06/18/temo-por-su-vida-el-grito-de-angustia-de-la-hija-de-un-general-venezolano-preso-en-los-sotanos-de-inteligencia-militar/


jueves, 16 de agosto de 2018

“Deja de violar la Constitución”

Sebastiana Barráez

Quinto Día

GRITO. Esa fue la más lapidaria de las frases que se oye, cuando una comisión de la Dgcim llegó a la casa del general de brigada de la GNB, Héctor Armando Hernández Da Costa. Esa frase no la dice el general, tampoco su esposa, quien educada y tratando de demostrar serenidad,  argumentaba que no hacía falta la violencia. La frase la dice su hija, una jovencita estudiante universitaria. Es un grito desgarrador. Loredana, como la llama su mamá, reclama el escrito legal para entrar a “mi casa, porque esta es mi casa y no hay ninguna orden de allanamiento. Deja de violar la Constitución”. Lo dice con una mezcla de miedo e indignación. Ella que ha nacido en la revolución bolivariana y no entiende cómo un funcionario, que se niega a identificarse, se quiere llevar a su padre, sin más explicación que “lo mandaron a buscar”. Y no lo puede entender, porque lo ha visto entregado a la institución castrense. Hernández Da Costa es un destacado oficial, muy respetado por sus subalternos y superiores, reconocido como honesto y de principios. Hoy pocos generales viven en un apartamento humilde como el que se refleja en los videos tomados por su hija. Y menos un general que pasó por la mina de oro del Destacamento 211 de la GNB en San Antonio del Táchira. En esa época se enfrentó a poderosas mafias de la frontera. Amenazaron a su familia. Le enviaron la foto de los niños en el salón de clase, para demostrarle que no estaban seguros en ninguna parte. Aún así el entonces teniente coronel Hernández Da Costa continuó depurando la Guardia y enfrentando a grupos paramilitares y contrabandistas. En el 2014 fue Jefe del Estado Mayor del Comando Regional Nr. 1 (CZ21), en Táchira. Ni una queja contra ese oficial, alférez mayor de su promoción 1989. Estuvo cinco años entrenándose en antidrogas en Alemania. Lo nombran jefe del Comando Nacional Antidrogas de la GNB, donde estuvo hasta agosto 2016; no hubo ningún señalamiento en su contra. Fue condecorado con el Ave Fénix en primera clase por su labor antidrogas. El año pasado ocupó el cargo de segundo comandante de la Zona Operativa de Defensa Integral ZODI 41 CAPITAL y ahora jefe de Estado Mayor de la Redi-Capital. En junio 2015 fue condecorado por el general Gustavo González López por sus méritos en garantizar el orden interno en el país.

 ANTEJUICIO. El TSJ debe declarar, según el artículo 266 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el artículo 24 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, si hay mérito para el enjuiciamiento de oficiales generales y almirantes efectivos y en funciones de comando de la FANB. El Art. 36 del Código Orgánico Procesal Penal dice que hasta que la Fiscalía General de la República determine por investigación preliminar que se realice el enjuiciamiento, no podrán realizarse contra ese oficial investigado “actos que impliquen una persecución personal, salvo las excepciones establecidas en este Código”. Detienen a varios oficiales a quienes debieron someter a antejuicio de mérito, lo que no se ha cumplido y, en el caso del GB Hernández Da Costa lo amenazaron con tumbarle la puerta de su apartamento. Los otros militares detenidos son el coronel (GNB) Pedro Javier Zambrano Hernández y el Sargento retirado GN Juan Monasterios.

OFICIAL. Es el general de División (GNB) Alejandro Pérez Gámez, Director de los Servicios para el Mantenimiento del Orden Interno, Jefe de Operaciones y parte del Alto Mando Militar de la Guardia Nacional Bolivariana. El 5 de agosto una comisión de la DGCIM lo detuvo, sin orden de aprehensión; solo le dijeron que era responsable del atentado contra el presidente Maduro, por ser encargado de la organización del acto de la GNB. El subinspector Reiner Amaro de la Dgcim, dijo que el general Pérez Gámez le dio información a los autores del atentado: hora, lugar y fecha del acto, y lista de los asistentes. El Comandante General de la GNB le ordenó al general Pérez Gámez la organización de las unidades que participarían en el acto: escolta de bandera, estandartes, comandante agrupación de parada y sus ayudantes, banda de guerra, unidades subalternas y dependencias administrativas y educativas del componente, las unidades de parada y los 6 mil 771 efectivos militares, además de los 422 vehículos militares usados en el desfile. Todo eso fue aprobado por el Comandante General de la GNB,  el Ministro Padrino López y la Casa Militar, encargada de la seguridad del Presidente de la República.

CATATUMBO. Es donde guerrilla y paracos se peleaban por el territorio. Los paracos huyeron y el ELN se enfrenta con la Fuerza Armada. El Ejército se instaló en el sector Caño Motilón, desde el 11 de agosto. Colocaron un campamento y patrullan la zona. Eso está a unos 8 Km del sector de conflicto: La Repelona, La Primavera, Cuatro Ranchos y Naranjales. Efectivos militares hacen bien con su presencia pero muy mal quitándole dinero y otras cosas a quienes detienen y requisan. “Ordenaron que no se puede trabajar porque no quieren ver a personas en el monte, por lo menos durante un mes”. El ELN se desplazó para el sector Valle Verde y Cari Caimán, es decir cruzaron la Machiques-Colón para ubicar zona de aliviadero.

APURE. Fue en la carretera entre El Piñal (Táchira) y El Nula, después de la alcabala GN El Jordán. La comunidad improvisó ese puentecito de tubo sobre el río Burgua, luego que el año pasado se cayó el puente. El martes a las 3 de la madrugada los contrabandistas pasaron dos tanques que venían en un camión. Ellos venían desde Santa Bárbara pasaron por las alcabalas La Pedrera, La Morita, El Jordán y llegando a El Yaruro. Pasan El Nula y descargan en el río Arauca. El dueño de la caleta de gasolina que ven en la foto, es el colombiano Javier Merchán. El Ejército trancó la vía a la altura de La Ceiba para que la gente no pasara y no viera lo que sucedió con esa caleta. Los funcionarios del Ejército, que están en la carpa cercana, ayudaron a sacar los tanques de gasolina. Lo más grave es que esas caletas, con 50 mil litros de combustible, se vaciaron en el río Burgua que lleva al río Sarare. La población llamó a un cabildo abierto hoy viernes a las 9AM frente a la iglesia.  He ahí las fotos.



BUESA. Es José Ángel, el poeta que murió a los 72 años en República Dominicana. Fue él quien un día escribió: “Ahora que ya te fuiste, te diré que te quiero./ Ahora que no me oyes, ya no debo callar./ Tú seguirás tu vida y olvidarás primero.../ Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar./ Hay un amor tranquilo que dura hasta la muerte,/ y un amor tempestuoso que no puede durar./ Acaso aquella noche no quise retenerte.../ y ahora estoy recordándote a la orilla del mar./ Tú, que nunca supiste lo que yo te quería,/ quizás entre otros brazos lograrás olvidar.../ Tal vez mires a otro, igual que a mí aquel día.../ Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.

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