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viernes, 11 de diciembre de 2020

Uno de los militares venezolanos sancionados por el Reino Unido ya había sido castigado por el propio régimen tras participar en la Operación Libertad


Rafael Enrique Bastardo Mendoza salió de escena en abril de 2019 y fue enviado como agregado de defensa a Cuba. Antes había confesado que apoyó el intento de rebelión contra la dictadura de Nicolás Maduro


Sebastiana Barráez/ viernes 11 de diciembre 2020

@SebastianaB

Tomado de Infobae

 

En el imaginario venezolano quedó plasmado aquel 15 de enero 2018 cuando, a través de las redes sociales, el piloto Oscar Pérez aparecía ensangrentado y dialogando con un mayor de la Fuerza Armada venezolana, cuya voz se oía en tono conciliador, prometiendo que respetaría la vida al grupo del piloto del Cicpc que había retado al gobierno. Poco después, todo el grupo había sido asesinado. El mayor de la voz es ahora el teniente coronel (GNB) Rafael Enrique Bastardo Mendoza, uno de los tres funcionarios sancionados por el Reino Unido.

Oscar Pérez y Bastardo Mendoza el día de la Masacre de El Junquito

En la Masacre del Junquito, como se conoce al atroz hecho, muere Oscar Pérez, José Alejandro Díaz Pimentel, Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Lugo Ramos, Jairo Lugo Ramos, Abraham Israel Agostini y Andreína Ramírez. Dos funcionarios fueron determinantes en esa operación contra el grupo del piloto: el entonces Mayor Bastardo Mendoza y el ahora teniente coronel Alexander Enrique Granko Arteaga, director de Asuntos Especiales de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

El Reino Unido sanciona, además del ex jefe del FAES, al comandante general de la Guardia Nacional, MG Fabio Zavarse Pabón y al almirante en jefe Remigio Ceballos Ichaso, comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada. Los dos altos oficiales tienen cargos relevantes. Pero Bastardo Mendoza sale de escena el 30 de abril 2019, por su implicación en la Operación Libertad; luego es enviado como agregado militar a Cuba.

Hasta aquellos que parecen más comprometidos, por sus acciones criminales o violatorias de los derechos humanos, con el régimen de Nicolás Maduro, son tentados a abandonar el poder. Eso parece que explica lo que ocurrió con el ex jefe de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). Días antes del 30A hubo una reunión en casa de Leopoldo López, quien cumplía arresto domiciliario; estuvo presente Bastardo Mendoza y el capitán Antonio Sequea Torres, el que montó la Operación Gedeón.(http://www.sebastianasinsecretos.com/2020/06/el-inexplicable-origen-del-poder-y-el.html)

El ex jefe de FAES, Rafael Enrique Bastardo Mendoza

En el marco de la Operación Libertad, mientras oficiales y comandos del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) se encontraban, junto a Leopoldo López y Juan Guaidó, en las inmediaciones de la Base Aérea La Carlota, esperando la llegada del general Manuel Ricardo Cristopher Figueras y de los comprometidos que el entonces jefe del SEBIN aseguraba tener, los órganos de inteligencia colocan sus sospechas sobre el Tcnel. Bastardo Mendoza.

Solo era cuestión de horas para que lo llevaran a declarar. Bastardo reconoció, entre lágrimas, que sí estaba comprometido, agregando que había sido engañado por sus compañeros de la Guardia Nacional. Reverol es quien lo rescata y e ahí viene un informe concluyendo que Bastardo se acercó a la Operación Libertad con la esperanza de que le quitaran las sanciones que tiene por parte de Estados Unidos, TIAR y Unión Europea. Para él es importante porque su esposa tiene nacionalidad europea. Así Bastardo solo es relevado del cargo y no purga cárcel ni tortura.  

Juan Guaidó y Leopoldo López el 30 de abril de 2019

Mal estudiante

Bastardo Mendoza es oriundo de Barquisimeto, estado Lara. Proviene de un hogar humilde. Hay coincidencia entre varios de sus compañeros que Bastardo Mendoza no fue buen cadete. Egresó en el lugar número 59 de la promoción 2001 Batalla de Maturín. “Nunca debió graduarse”, revela un oficial.

“Siendo cadete de cuarto año lo señalaron por una presunta violación, por lo que fue llevado a Consejo Disciplinario. En esa oportunidad lo salvó Freddys Alonso Carrión, quien después llegó a Comandante General del componente”.

Recién graduado Bastardo es seleccionado por el Grupo de Acciones de Comando (GAC). “Ahí conoce a Luis Alfredo Motta Domínguez, quien lo respalda y lo envía con el GD Miguel Ramírez González. Lo selecciona para ir a Francia al curso de plana mayor y de intervenciones en orden público en la Gendarmería Francesa”.

Ramón Rodríguez Chácín, ex gobernador del estado Guárico

Gracias a esos cursos Bastardo calificó para estar en la escolta del entonces Comandante General de la GNB, MG Fredys Alonso Carrión, y de ahí pasa a trabajar con el MG Juan Francisco Romero Figueroa quien se lo lleva a la Secretaría de Seguridad Ciudadana del estado Guárico. Eso ocurre, estando como Gobernador el capitán de navío Ramón Emilio Rodríguez Chacín, quien le abre las puertas a la relación con la guerrilla.

“Ellos intentaron formación de una especie de guerrilla en dicho estado, con fines políticos, que al terminar esa gestión terminó derivando en lo que después serían las megabandas como El Picure”.

Las Fuerzas de Acciones Especiales es una organización 
fuertementecriticada por ejecuciones extrajudiciales

Pero lo que le cambiaría la vida a Bastardo Mendoza fue cuando el general Romero Figueroa, como director de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), lo designa comandante de la Unidad Operativa de Tácticas Especiales (UOTE), con la que actuaba en la OLP, la génesis de lo que después es Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), de la que Bastardo es su primer comandante; el cargo le permite estrecha cercanía con el general y ministro Néstor Luis Reverol. La UOTE se configuró rápidamente en un grupo exterminio.

Bastardo es ascendido de número 2 para teniente coronel como premio a su actuación en la Masacre del Junquito y su desempeño en las FAES.


https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/12/11/uno-de-los-militares-venezolanos-sancionados-por-el-reino-unido-ya-habia-sido-castigado-por-el-propio-regimen-tras-participar-en-la-operacion-libertad/


martes, 16 de enero de 2018

Indignación en la FANB por operativo contra Oscar Pérez

Sebastiana Barráez

@SebastianaB

16/01/2018

Lo que pudo haber sido un operativo exitoso para los cuerpos de Inteligencia venezolanos, que demostrara la eficiencia de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de los órganos venezolanos de Seguridad Ciudadana, en la captura del piloto Oscar Alberto Pérez y el grupo de rebeldes que lo acompañaban, terminó demostrando la pobreza de un hecho carente de organización, abundante en acciones erráticas, policialmente lleno de vicios y con presencia de tropas de varios cuerpos en descoordinación. Así lo considera parte importante de oficiales en la FANB.

Privó el odio personal, las ansias de complacer a quienes pedían la cabeza del joven inspector y piloto del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), Oscar Alberto Pérez, quien el 27 de junio 2017 secuestró un helicóptero que sobrevoló Caracas y lanzó bombas sonoras sobre el TSJ y la sede del Ministerio del Interior y que, luego, el 18 de diciembre 2017, tomó por asalto el Comando de la Guardia Nacional Bolivariana (CZGNB-44), perteneciente al Cuarto Pelotón de la 1ra Compañía, ubicado en el estado Miranda. Dos acciones limpias, sin heridos y sin muertos.

Cuando Pérez accedió a la entrevista en el canal CNN, quizá selló su destino. Subestimó el poder de los cuerpos de Inteligencia venezolanos, asesorados por extranjeros, quienes lo localizaron. Se expuso. Vulneró lo más importante de un fugitivo: la seguridad. Tomó a la ligera ser considerado el enemigo público Nro. 1 del gobierno y que sobre él pesara una recompensa. Y quizá jamás consideró que alguien cercano lo pudiera traicionar.

Es así que los cuerpos de inteligencia tenían todas las de ganar sometiendo a quien el Gobierno señaló como el enemigo más buscado.

Ni el mismo Oscar Pérez podía saber que lo ocurrido el 15 de enero 2018 se va a convertir en un caso para estudio en las universidades de periodismo del país. Ante el silencio de los medios de comunicación, acosados por la presión y la censura, de páginas web a las cuales no se podía en ese momento acceder por razones desconocidas, el piloto se convirtió en el principal reportero de su historia. La llevó a las redes y así se difundió en el mundo. Nada impacta más, lo sabemos los periodistas, que cuando un evento se observa en vivo. Millones de personas siguieron minuto a minuto lo que ocurría con Pérez y su grupo. Desde muchos países llamaban a Venezuela para confirmar lo que se veía al instante.

No quieren dejar que nos entreguemos”, dice en cámara un Oscar Pérez con marcado nerviosismo, ya convencido que las posibilidades de salir con vida de esa odisea parecen remotas. “Estamos negociando para entregar, porque aquí hay inocentes, civiles”. Minutos después dice resignado: “Venezuela, no quieren que nos entreguemos, literalmente nos quieren asesinar, nos lo acaban de decir”. Y se oye la voz de un hombre desesperado llamando al mayor.

El mayor (GNB) Rafael Enrique Bastardo Mendoza, le dice a Oscar Alberto Pérez: “Ahorita estaba hablando con Pimentel y le dije que la orden del Presidente, y se extrañó, es resguardarle la vida”.

Ese mayor, desconocido para muchos, perteneció al Grupo de Acciones de Comando de la GNB, donde “tuvo un desempeño regular, – confiesa un general de su componente- un poco indisciplinado y arbitrario”.

Bastardo también estuvo en Guárico con el ex gobernador Rodríguez Chacín y luego fue enviado como Director de Operaciones y Acciones Tácticas de la Policía Nacional en tiempos del general Juan Francisco Romero Figueroa.

No es casual que al día siguiente del operativo, es decir hoy 16 de enero, sea sustituido el comandante general de la Guardia Nacional, MG Sergio Rivero Marcano por su compañero de promoción y compadre el MG Richard López Vargas, Viceministro de Servicios, Personal y Logística del Ministerio de la Defensa.

 

Ya estaba rendido

Uno de los más comunes argumentos entre militares de la FANB es que el operativo contra Oscar Pérez presentó “fallas en el comando y control”, revela un alto oficial.

“Eso fue un pobre operativo”, manifiesta un oficial entrenado en comando.

“¿Cómo no íbamos a dar ese triste espectáculo, cuando en el lugar de los hechos todos querían dar órdenes? Allí no hubo un equipo con autonomía para actuar. Políticos que se creen militares, funcionarios civiles dando órdenes allí y otros por teléfono, pretendiendo que se cumplieran sin remota idea de lo que significa un escenario como el que se vivió ahí. Demasiado aficionado experto en películas de guerra. ¡¡Claro!! Que eso tenía que salir mal”, nos comenta un oficial enfatizando cada palabra.

Para un comandante del Ejército “ese error lo vamos a pagar caro, a nivel de opinión pública internacional. Dimos un pobre ejemplo de descontrol, falta de pericia y mal manejo de un evento al que solo había que aplicarle el manual. Eso ocurre cuando se desvirtúa la actuación profesional porque la única intención era matar al piloto y a su grupo, en lugar de considerar a tanta gente entrenada que hay en el país. El hombre ya estaba rendido y no era necesario asesinarlo. Eso lo estipula las leyes de la guerra con los prisioneros, está enmarcado en el Convenio de Ginebra, es lo que se llama honor al caído”.

“Le explico esto licenciada, -me comenta uno de los oficiales activos del Ejército y que en el 2002 participó en el 4F- aunque sea doloroso decirlo, fue un procedimiento policial lleno de vicios. No hubo interés de negociar y mucho menos generar la certidumbre que debe privar en un estado garantista de los derechos humanos, tampoco del cumplimiento del Código Procesal Penal que se preocupe de los contrapesos, transparencia, dignidad, fe religiosa. Fue un procedimiento judicializado que encuadró su ejecutoria en la Corte Internacional Penal y en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos”.

Agrega “ese operativo tuvo daños colaterales con muertes de civiles, que aún no salen a la luz pública. A eso se le suma el reconocimiento de Freddy Bernal de la participación de civiles armados pertenecientes a colectivos del 23 de Enero con complacencia o participación de los órganos de seguridad que estaban allí”.

“Y sin duda que hubo uso excesivo de la violencia, con inclusión de lanza granadas y vehículos de guerra. No hubo un negociador, que era esencial, más aún cuando a través de las redes se vio la clara intención de negociar por parte de los rendidos, porque estaban rendidos. Además, la presencia de un fiscal del Ministerio Público como garante de la legalidad y la acción penal, tampoco se evidenció. Ni siquiera el acceso a la prensa”.

Hay oficiales que no se explican la presencia de un tanqueta militar con una punto 40, que es una ametralladora para la guerra. “Con la lanzagranadas antitanque RPG-7 ruso se evidenció una gran descoordinación, donde cada mando fue promoviendo recursos innecesarios, lo que habla de una defectuosa labor de inteligencia. ¿No se sabía cuántas personas había? ¿Cómo se instrumentó ese procedimiento? No se delimitaron ni los recursos ni el personal que participó, para desplegar el cerco”.

 

Lecciones de Academia

Hubo tres puntos de coincidencia en oficiales de la Guardia y el Ejército, en torno a lo sucedido en El Junquito:

  • Si bien es cierto que Oscar Alberto Pérez cometió el delito del helicóptero y el robo de las armas en el comando de la GNB, no cometió ningún asesinato ni hubo heridos en esas dos acciones que ejecutó.

  • El grupo Soldados en Franela que acompañó a Oscar Pérez manifestó claramente en voz alta y video que estaban rendidos, se declararon rebeldes, con oposición al gobierno, y aún así fueron asesinados.

  • La participación del jefe del colectivo “Tres Raíces”, Heyker Vásquez, quien tiene investigación por cinco homicidios. “Es el uso de civiles armados para hacer el trabajo sucio de la FANB”.


 

En la Academia Militar se les ha enseñado históricamente que al enemigo rendido deben respetarle su condición humana. “Matar a alguien rendido es indigno, es nazi”, comenta un mayor.

Oscar Pérez le dijo al mayor Bastardo Mendoza: “Pero nosotros no somos delincuentes, nosotros somos patriotas que estamos luchando por una convicción de vida”. A la par que una temblorosa mujer vestida de oscuro, apareció en un video, anunciando ser la madre de Oscar Pérez y advirtiendo que él está tratando de entregarse y rogando que le permitieran hacerlo.

Un hombre, cuya voz se escucha al fondo, en uno de los videos, hablándole al oficial que se supone comanda el grupo o es el negociador, se dirige a él como “mi mayor”, por lo cual se interpreta que quien habla es un militar.

Si en algo tiene razón uno de los hombres de Oscar Pérez es cuando le dijo al oficial: “usted va a hacer historia con este procedimiento”. Y el militar se compromete a hacer el cambio, se entiende que la entrega, “con Ministerio Público, periodistas y nosotros”.

El reporte de la Policía Nacional Bolivariana da cuenta que los supervisores de la PNB muertos son: Andreu Garate (impacto de bala en el tórax) y Roger González (tres impactos de bala). Pero el ministro Néstor Reverol dice que son: S/J Adrián Domingo Ugarte Ferrera y O/A Nelson Antonio Chirinos La Cruz.

Los policías heridos son: Ramón Escalona (presenta dos impactos de bala), Jesús Navas (disparo rasante a nivel de la columna), José Gregorio Hernández (impacto de bala en el abdomen), Freddy Ramírez (recibió disparo en el antebrazo derecho), Eliot García (tito en el muslo derecho) y Williams Tovar (disparo en la mano derecha).

Aunque el Gobierno Nacional no ha dado información precisa sobre los rebeldes fallecidos, habrían sido: Oscar Alberto Pérez, Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Israel Agostini, José Alejandro Pimentel, los hermanos Jairo y Abraham Lugo Ramos y una mujer no identificada.

Que no se haya resguardado la escena de los hechos y más bien se haya procedido a demoler la vivienda donde Oscar Pérez y su grupo estaba refugiado en El Junquito, dice mucho de lo desatinado que resultó todo el procedimiento.

Luego de los sucesos, redoblaron las alcabalas del Fuerte Tiuna, incluso están siendo controladas por oficiales superiores con el grado de teniente coronel y 15 integrantes de tropa en los diferentes grados.

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