lunes, 24 de mayo de 2021

Un oficial de la Armada venezolana propone conformar una “resistencia profesional” para derrocar al régimen de Nicolás Maduro


El teniente de fragata Diego Armando Comisso Urdaneta propone un movimiento no violento, aunque reconoce que tarde o temprano se encontrarán con una respuesta agresiva de parte del gobierno chavista


Sebastiana Barráez/ lunes 24 de mayo 2021

@SebastianaB

 

Tomado de Infobae


En Venezuela está claro “el diagnóstico de la situación y condiciones del país y su pueblo y de cuales son definitivamente las acciones que hay que tomar para recuperar la República, la democracia y la libertad, que no son otras que lograr el cese de la usurpación del Régimen Ampliado (RA) y sus aliados criminales como las FARC, ELN, bandas delictivas armadas, etc., como neutralizar la ayuda en recursos de parte de China, Rusia e Irán. El RA, diga lo que diga, está dispuesto a quedarse para siempre en el poder, cueste lo que les cueste”.

En la imagen, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. EFE/Miguel Gutiérrez/Archivo

Así lo manifiesta el teniente de fragata Diego Armando Comisso Urdaneta, aviador naval de helicóptero y oficial retirado de la Fuerza Armada venezolana, quien propone “derrocar definitivamente a este régimen criminal junto con sus nuevos aliados de la supuesta “oposición”, a quienes llamo Régimen Ampliado (RA)”.

Está convencido que “llegó la hora de una resistencia profesional, para derrocar a cualquiera que sea el régimen ilegítimo e ilegal que esté de turno en Venezuela, es decir, a cualquier gobierno que derive de un Consejo Nacional Electoral (CNE), de una Asamblea Nacional (AN), de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y de un Poder Ejecutivo ilegítimos, incluyendo también a todos aquellos políticos que se han sumado al régimen criminal y que pretenden seguir usurpando lo que debería ser un gobierno en libertad, legal, legítimo y democrático en Venezuela”.

A su juicio el RA “con sus acciones, pretensiones y amenazas pudiéramos considerar que nos ha dado un ultimátum, por el cual debemos y necesitamos la reconstrucción y conformación de una Resistencia Profesional (RP), una estructura y una organización conformada con recursos internos y externos, con una estudiada y clara visión, misión y objetivos metódicamente analizados, con el fin de cesar con la usurpación de este régimen criminal en su totalidad, con cero impunidad y crear un blindaje constitucional y legal para que nunca jamás se repita algo igual o parecido en Venezuela”.

Lo que en concreto Comisso Urdaneta plantea es “una resistencia civil de manera que el soberano pueda luchar por sus derechos, libertad y justicia sin usar la violencia, aunque hay que estar preparados y capacitados para usarla de ser necesario. Para ello se usarían las distintas tácticas: huelgas, privación de acciones y relaciones, manifestaciones masivas y todas aquellas acciones para provocar cambios sociales, políticos y económicos”.

Agrega que cuando se logre que un número suficiente y requerido de personas elija unirse a la RP, “el sistema del RA gradualmente se volvería insostenible, provocándole así cambios involuntarios en su sistema y que pudieran terminar en su desplome y/o fin. Son muchos los casos históricos en el mundo en que resistencias civiles lograron derrocar a regímenes opresores, resistir a ocupaciones militares y conseguir la vigencia de los derechos humanos, la libertad y la democracia, pero yo insisto en recordar y mencionar una muy reciente y criolla, como lo fue en nuestro país el 11 de abril de 2002”.

Las protestas por servicios públicos son frecuentes

Qué hacer

El TF Comisso Urdaneta considera muy importante establecer una dirección estratégica: “definiendo los objetivos, la planificación y la implementación estratégicas”.

“Es posible -dice- que la mayoría de los activistas de una resistencia civil a través de la historia no fueran motivados por la no violencia ética. Lo más seguro es que si eligieron a la resistencia civil, fue porque para ellos era el único y/o el más efectivo medio de librar su lucha”.

“La resistencia civil percibe al poder de manera pluralista, ve a los gobiernos y a otros sistemas de poder como entes ampliamente dependientes de la obediencia y/o de la cooperación de la gente. Según la visión pluralista, el poder está basado en la validación y la participación de muchas partes de la sociedad. Es fluido y su fuerza siempre depende de la realimentación de sus fuentes a través de la cooperación de muchas instituciones y personas”.

Considera que así es como “los movimientos de resistencia civil desarrollan sus estrategias basándose en la convicción de que la gente que organiza una amplia coalición de ciudadanos comunes para obstaculizar las acciones del Estado, puede neutralizarlo o revertirlo”.

Analiza dos tipos de actos usados por los activistas de la resistencia civil: omisión y comisión. “Los actos por omisión son tácticas en las que la gente deja de hacer algo que normalmente se espera o se exige que haga; ejemplos, huelgas laborales, negarse a pagar los impuestos y boicots de consumidores”.

“Los actos por comisión son tácticas en las cuales la gente empieza a hacer algo que normalmente no hace o que le está prohibido, como protestas, manifestaciones masivas, la ocupación de un lugar en forma pacífica y otras formas de desobediencia civil. Al planificar la secuencia estratégica de estas tácticas, el costo para el RA de mantener el status quo aumenta”.

“También puede inspirar a la gente de muchos segmentos de la sociedad a participar en la RP, pues la variedad de tácticas puede ser muy amplia: de alto o bajo riesgo, públicas o privadas, concentradas o descentralizadas. Unidad, planificación y disciplina no violenta. Podemos estar seguros que los tres principios básicos y claves en el éxito de la RP son la unidad, la planificación y la disciplina no violenta”.

Explica Comisso que la unidad se desarrolla mediante la movilización de diversos sectores de la sociedad, “quienes inicialmente puedan tener motivos de queja muy diverso alrededor de objetivos alcanzables. La planificación es poner en una secuencia estratégica las campañas y las tácticas basadas en un análisis cuidadoso de las condiciones y oportunidades para la acción, incluyendo anticipar posibles contratiempos y diseñar planes de contingencia para éstos. La disciplina no violenta implica un compromiso estratégico de usar sólo tácticas no violentas”.

Reflexiona en que “la violencia disminuye la participación ciudadana, daña la legitimidad del movimiento, reduce el apoyo internacional y disminuye las posibilidades de cambio de lealtad”.

Asegura que “ningún gobernante es poderoso por naturaleza. Los gobernantes son poderosos sólo cuando tienen el apoyo directo e indirecto de miles o millones de personas en su sociedad. Para que un gobernante mantenga el control, la policía, las fuerzas armadas, el poder judicial y la burocracia deben todos cumplir sus deberes”.

Diego Armando Comisso Urdaneta

El éxito es posible

Para el teniente de fragata Comisso Urdaneta “al obstaculizar el control del Estado, la RP puede aumentar el costo de mantener el sistema del RA con vida a tal punto que sus defensores empiezan a dudar de su futuro. En cuanto su lealtad esté socavada, cualquier tipo de opresión se vuelve más difícil de imponer y mantener”.

Subraya que “muchas campañas victoriosas de resistencia civil empiezan por fomentar la capacidad de la gente corriente para emprender una acción. Las tácticas locales de bajo riesgo para organizar a la gente y consolidar la unidad alrededor de objetivos más pequeños, revisten gran importancia. Una vez que las campañas han creado suficiente capacidad para tomar parte en formas más directas de resistencia civil, a menudo se promueven acciones dirigidas hacia problemas locales que encuentran eco en un público más amplio”.

Sugiere que los planificadores estratégicos de la RP identifiquen sus objetivos, sus fortalezas y debilidades, así como las capacidades propias y las de su adversario. “Cuando el movimiento haya definido claramente sus objetivos a corto, mediano y largo plazo, y haya hecho un análisis sistemático de su situación, estará bien posicionado para escoger qué tácticas emplear”.

Dice que “se han identificado más de doscientas tácticas de acción no violenta. Toda una variedad de boicots (de consumidores, políticos y sociales), huelgas laborales, huelgas de brazos caídos, negarse a pagar los alquileres, impuestos y aranceles, peticiones, desobediencia civil, ocupaciones pacíficas, bloqueos, y el desarrollo de instituciones paralelas son algunos ejemplos de otras tácticas de resistencia civil”.

Nicolás Maduro con el jefe guerrillero Iván Márquez de las FARC

Violencia y poder

¿Qué pasa si el movimiento no tiene un líder carismático? “Muchos movimientos históricos libraron exitosas acciones de resistencia civil sin tener líderes carismáticos. Por ejemplo, el movimiento contra el apartheid en Sudáfrica tuvo grandes victorias mientras su líder estaba en la cárcel, sin contacto con el movimiento. Más importante que el encanto personal o el don de la oratoria es la capacidad de representar y escuchar a los diversos participantes del movimiento, de calcular los costos de la lucha y los riesgos inherentes en las opciones alternativas y de compartir la toma de decisiones con los líderes locales”.

Recuerda que depender en forma exagerada de los líderes carismáticos conlleva ciertos riesgos. “A veces estos líderes pueden ser cooptados por los gobernantes que les ofrecen la posibilidad de compartir el poder, o bien pueden ser encarcelados. Los movimientos resistentes y representativos se organizan de manera tal que, si sus dirigentes resultan anulados, pueden seguir funcionando bajo la dirección de nuevos líderes, algo así como en la organización militar, donde el comando nunca muere”.

A su juicio “siempre hay que esperar que el RA use la violencia en algún momento. Históricamente, esto casi siempre termina por ocurrir. Sin embargo, el hecho de que el régimen use la violencia no significa que el movimiento de RP haya fracasado. Los movimientos de resistencia civil deben contar con distintas maneras de reaccionar y enfrentar la represión violenta, para debilitar su efectividad o para hacer que sus resultados se vuelvan contra el opresor”.

Explica el oficial que “la RP tiene más posibilidades de ganar si desarrolla la unidad popular, una planificación cuidadosa y una disciplina no violenta. La unidad es de importancia primordial porque los movimientos de resistencia son poderosos cuando representan la voluntad y el compromiso de la mayoría. La gente se une y toma los riesgos porque cree en el movimiento. Si a la RP le falta unidad, o si la causa no está clara o provoca dudas, muchos preferirán no participar”, sentencia Diego Comisso Urdaneta.

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