El director general de Fundaredes, Javier Tarazona, dijo que la educación en red en el país “es una total estafa” por los problemas estructurales del país gobernado por el chavismo
Sebastiana Barráez/ viernes 13 de noviembre 2020
@SebastianaB
Desde hace días varios estados venezolanos han sufrido
la inclemencia de las lluvias, dejando a su paso, inundaciones, damnificados,
muerte, dolor y mayor miseria. Sin duda que los principales afectados son los
niños, principalmente aquellos de barrios más pobres, cuyo futuro resulta
especialmente sombrío. Y quizá la situación podría resultar tenuemente
optimista sin lo que ocurre con la educación no resultara tan desalentador.
El director general de Fundaredes, profesor Javier
Tarazona, considera que la educación en red en Venezuela “es una total estafa”,
según se refleja en que “90% de los venezolanos no tienen acceso al servicio
eléctrico y a internet de manera constante”.
Los números no son al azar, es producto de la Consulta
Nacional Educativa, resultado de la encuesta aplicada a 9 mil 513 maestros en
toda Venezuela.
Antes de que la pandemia del Covid 19 llegara al país,
ya el problema educativo ameritaba una urgente revisión. A los problemas
económicos, la aterradora inflación tragando a grandes bocados el poder
adquisitivo, se suma la escasez de medicamentos y alimentos accesibles al
venezolano común.
En gran número, una mayoría que asusta, las sedes de
las escuelas y liceos presentaban pronunciado deterioro. Quedó demostrado
cuando las instituciones educativas fueron convertidas en refugios para los
migrantes que, por miles, regresaban al país; el principal problema
precisamente era sanitario, la falta de agua.
Pero se le agrega las fallas contantes de
electricidad, particularmente en el interior del país. Entre más lejos de
Caracas esté, más deteriorada es la situación. Y de la mano está que no hay gas
doméstico y que la moneda venezolana cada tiene menor valor.
¿La velocidad del Internet? Venezuela tiene la
conectividad y velocidad más baja de América Latina. Así que es un dato
relevante a la hora de hablar de clases virtuales. Pero eso es solo para
considerarlo en los hogares que cuentan con la internet, con una computadora,
con una tablet o por lo menos con un teléfono inteligente.
Es por ello que FundaRedes habla de “vulneración del
derecho a la educación y las características de la emergencia humanitaria
compleja, evidenciada en la falta de procedimientos adecuados para el
desarrollo del proceso enseñanza y aprendizaje, tanto para las familias
desprovistas de los recursos necesarios, como para los docentes en precariedad
sin equipos mínimos y con un salario que no llega a 4 dólares al mes”.
¿Y los maestros?
Porque no solo está el tema del estudiante y los
recursos con los que cuenta para asistir a clases virtuales, también está la
condición del docente venezolano, con salarios que apenas llegan a 4 dólares en
el mejor de los casos. Muchos, incluso en las ciudades, no tienen equipos para
impartir clases por internet.
“La Consulta Nacional Educativa evidenció que los
docentes venezolanos usaron herramientas inadecuadas como mensajería de texto,
WhatsApp y correos electrónicos, para enviar actividades a los estudiantes, sin
que siquiera pudiera existir una reciprocidad durante el proceso, ni ninguna
otra forma de retroalimentación y comunicación directa entre los actores
involucrados”, refleja la ONG que dirige Javier Tarazona, un dirigente gremial
que desarrolla un arduo trabajo de investigación en la frontera.
“Se ha dado una estampida de maestros quienes han
abandonado las aulas, ya que en cualquier otro oficio informal pueden generar
ingresos mayores para cubrir la canasta básica”, dice Tarazona.
Miles de docentes han abandonado las aulas, aun antes
de las medidas sanitarias por el Covid-19. Si bien es cierto que muchos optaron
por dedicarse a actividades que les dieran mejores ingresos, también lo es que
son miles los que han abandonado el país.
Parece un laberinto lo que ocurre con la educación
venezolana. No es solo las escuelas en ruinas, cuyas condiciones son precarias
para las clases presenciales, también es una batalla contracorriente las clases
a distancia o en línea. “Es una tremenda farsa. No hay condiciones básicas a
nivel tecnológico para el desarrollo de una planificación pedagógica, y los
docentes, en muchos casos, no tiene ni un teléfono para acceder a las
plataformas adecuadas para cumplir con esa labor”, dijo Tarazona.
Atrás quedaron aquellas jornadas de preparación
docente y más dolorosamente, también el ánimo y el orgullo de la enseñanza, que
convirtieron a los educadores es factor esencial para el crecimiento y la
prosperidad de la sociedad. “Hay una enorme inconformidad de todo el personal
que labora en el sistema educativo venezolano, y una gran desorganización del
estado para poder responder y garantizar este derecho humano que contempla la
Constitución nacional”, determinó la Consulta Nacional Educativa.
El pensamiento crítico
En el marco de la discusión para esa Consulta, hubo
debates, y Fundaredes resalta un foro de discusión en línea, con participación
de los reconocidos profesores Luis Bravo, Raquel Figueroa, y Pablo Ojeda.
“Ellos concluyeron que quienes ejercen el poder en Venezuela pretenden
continuar con la destrucción del sistema educativo, con la finalidad de ejercer
el control social a partir de la desaparición del pensamiento crítico de los
ciudadanos”.
La ONG prometió que el resultado de la Consulta
Nacional Educativa lo llevarían a instancias internacionales como Unicef y
Unesco, “donde se reflejará la violación del derecho a la educación de los
niños y adolescentes en Venezuela. El informe también será elevado ante las
relatorías de Naciones Unidas y del Sistema Interamericano de derechos, para
continuar demostrando al mundo la realidad del país”.
De todas maneras, Fundaredes presentó, ante la
Asamblea Nacional, un informe técnico sobre la educación en Venezuela y el
boletín número 013 de la organización, destacando que se revela en ellos que “la
deserción escolar está cercana al 80% en las escuelas venezolanas, así como la
presencia de grupos irregulares en 325 planteles de zonas fronterizas, a través
de un censo hecho con la excusa de entregar regalos a los niños”.
FundaRedes ha realizado denuncias e incidencias en
instancias nacionales e internacionales, sobre los avances de los grupos
irregulares en Venezuela con la presencia de organizaciones delictivas como las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación
Nacional (ELN), así como “la precariedad en materia educativa, como parte de la
documentación de la violación a los derechos humanos que se da en el país”.
De manos de Fundaredes, el Parlamento venezolano
recibió los mapas con la ubicación de los grupos irregulares en Venezuela, y
las actividades que desarrollan en cada región. Si bien es cierto que esa
denuncia ya la han hecho ante los organismos competentes del Estado venezolano,
la verdad es que “no se ha abierto algún procedimiento al respecto y bajo el
amparo y la colaboración de quienes ostentan el poder”.
Igualmente dieron la información vinculada al censo
hecho por la Fundación Amigos de la escuela, que es una organización del ELN, “a
través de la cual registraron a unos 20 mil estudiantes de 325 escuelas en la
frontera, con la excusa de regalarles útiles y juguetes, pero que en realidad
constituye el acercamiento de la guerrilla a los niños y adolescentes, para
luego tratar de cautivarlos y sumarlos a sus filas”.
https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/11/13/la-tragedia-de-la-educacion-en-venezuela-en-plena-pandemia-apagones-internet-deficiente-y-sin-sueldo-digno-para-los-maestros/
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